Me llamaste
expresamente para compartir conmigo esta noticia que por igual os llena de
orgullo y también de la lógica preocupación que es tener a un hijo, que gracias
a su esfuerzo y dedicación, poco a poco va ostentando mayores responsabilidades
dentro de nuestro querido Cuerpo Nacional de Policía.
Tu
sempiterna voz ronca se podía sentir con claridad la honda emoción, el inmenso
orgullo, de que tu hijo Jesús haya aprobado y ascendido al cargo de Sub-Inspector
de Policía habiendo sido uno de los que mejores cualificaciones ha presentado.
¡Quién os
iba a decir que vuestro querido hijo se convertiría con los años en un gran
Policía y que poco a poco gracias a su esfuerzo, valentía, preparación y
entrega fuera alcanzado la graduación que hoy en día luce!
Jesús López
Ponce ha nacido en La Isla y ha estudiado en unos de los colegios que más
cariño se le tiene por metro cuadrado en San Fernando como es La Salle. Luego,
como casi todos, pasó por el Instituto hasta terminar estudiando Ciencias
Empresariales.
Con ese
currículo ya podía haberse dedicado a lo que quisiera porque es un hombre,
según lo que me han podido contar muchos de los que lo conocen, bien preparado
que está siempre aprendiendo y con gran capacidad de sacrificio para haber
llegado dentro de su primigenia profesión a donde hubiera querido.
Pero no,
Jesús le llamaba poderosamente la atención, porque la vocación es una fuerza
que te va señalando el camino, el ser Policía, el dedicarse a los demás, a
España por medio del glorioso Cuerpo Nacional de Policía al cual accedió tras
presentarse a las correspondientes oposiciones y aprobar con muy buena nota.
Pero él estaba llamado a otros nuevos horizontes porque ejercía la profesión
que para él es su auténtica pasión y cuando uno vive con entregada intensidad
la misma que es parte de la vida se convierte en un inconformista pues sabe que
puede alcanzar nuevas cotas, mejores cimas desde las que podrá desarrollar su
misión, su servicio a España por medio de todos y que en su caso concreto
también es servir a Dios pues proviene de una Familia cristiana de las de
verdad y para más inri cofrade toda vez que su padre, Rafael López Carrillo, ha
sido uno de los mejores hermanos mayores que ha tenido nuestra querida
Hermandad Sacramental, y parqueña, del Prendimiento, actualmente está integrado
en su Junta de Gobierno, asimismo su hermano, Rafael López Ponce ejerce en la
actualidad el cargo de Hermano Mayor de
la Cofradía del Martes Santo Isleño que desde el populoso Barrio del Parque
llega al centro de La Isla con alegría, marcando un estilo tan propio como
isleño, a Jesús en el Soberano Poder de Su Prendimiento y María Santísima del
Buen Fin.
Con los años
no creo tanto en las casualidades sino en las causalidades, como diría nuestro
querido Padre Loring, y veo en mucho la Mano de Dios por medio de la Divina
Providencia.
Jesús López
Ponce también pertenece a la larga nómina de la Hermandad del Prendimiento
donde ha sido, y será siempre, Hermano Cargador.
Él que sabe
llevar como nadie el peso de la cruz que es ser en la actualidad Policía,
aunque pienso que eso ha sido siempre para estos abnegados servidores de
España, y por esa misma razón le supone una inmensa alegría el poder llevar en
cuanto puede el “peso” de Jesús como cargador también de Humildad y Paciencia,
cuyo Hermano Mayor, Guillermo Zuaza, es también miembro del Cuerpo Nacional de
Policía, así como del Perdón que cada Jueves Santo viene del barrio marinero de
la Casería y Ecce-Homo del señero e isleñísimo barrio de La Pastora por lo que
podemos decir, como nos gusta por estos fueros, que Jesús es un cofrade de pura
cepa.
Sabes,
querido Rafael, de mi amor por el benemérito y glorioso Cuerpo Nacional de
Policía que ya sea porque soy hijo de este o porque mantenga lazos fraternales,
también sentimentales, con la Asociación
de Distinciones de Mérito “Santos Ángeles Custodios” de la cual tengo el
inmenso honor de pertenecer como Socio de Mérito y que gracias a la misma vivo
la actualidad del C.N.P. por medio de la información constante y del testimonio
de vida y de entrega de su Presidente y Secretaria General, mis queridos Diego
de Guillamón y Sofía de Borbón respectivamente, así como todos los que componen
la Junta Directiva y asociados.
Y como sabes
todo esto me enviaste con toda la ilusión la fotografía que ilustra este
artículo que salido del corazón quiere haceros un homenaje a Puri y a ti por
medio de vuestro hijo Jesús y que abusando de tu confianza he querido publicar
en este artículo porque una imagen vale más que mil palabras y no todos los
días se puede ver tanto orgullo, tanto honor y tanto amor comprendidos en una
imagen.
Jesús López
Ponce tiene en la actualidad 38 años está casado, tiene un hijo y otro que
viene en camino y que nacerá, si Dios así lo quiere, en mes y medio escasamente. Está condecorado con la
Cruz al Mérito Policial por haber salvado en la playa de Camposoto, San
Fernando, a un matrimonio que se estaba ahogando porque Jesús es ante todo y
sobre todo Policía.
Un Policía
no lo es tan solo cuando lleva el uniforme, cuando está en comisaría,
desarrollando la misión que tenga designada o en la institución donde se halle
destinado. No, un Policía lo es la veinticuatro horas del día y este hecho,
como tantos de tantos otros, lo demuestra. Jesús estaba con su familia pasando
un día de playa viviendo con la tranquilidad, la alegría, la relajación lo que
supone disfrutar de los tuyos frente a la inmensidad de la mar que parece
siempre dócil aunque si te descuidas ofrece su peligrosa cara. El hecho de
presenciar como un matrimonio con su hijo lo estaban pasando mal, que tenían
complicaciones y que podían morir ahogados hizo que Jesús se metiese en el mar
y pudiese salvar, él solo, a los dos adultos mientras otra persona se encargaba
del hijo. Este hecho que para él, su familia, sus amigos pasó desapercibido
porque entra en la normalidad de vida de lo que es un Policía no lo hizo para
quienes vieron en su gesto lo que realmente es: ¡Una heroicidad! Y a causa de
este gesto lleno de nobleza, de gratuidad, de servicio que es en sí el día a día
de un servidor de la Patria lleva colgado en su pecho tal encomienda que
reconoce un indiscutible mérito policial.
Y es que
estamos, querido y buen hermano Rafael, tan absortos en nosotros mismos, en
nuestros problemas, nos miramos tanto nuestros ombligos, que los demás y los
que le pueda ocurrir no es que nos sea indiferente, que también, sino que pasa
desapercibido ante la maraña del yo que discurre en “mi” particular mundo.
Por eso es
una alegría, un orgullo, un honor el que tu hijo Jesús tenga el corazón que
tiene lleno de entrega, de ganas de servir, de avidez de formación, de ilusión
y apasionamiento por todo cuanto hace y realiza en la vida y también por su fe que, como las otras
virtudes, han sido transmitidas desde pequeñito por Puri y por ti, por sus padres, que le han enseñado
que para vivir hay que servir a Dios y a los demás y en los últimos se condensa
el amor a la Patria que nos une y que es España.
El pasado
martes 7 de julio, día de San Fermín, tuve la oportunidad de encontrarme con
Rafael López Carrillo y darle expresamente un fuerte abrazo que sintetizaba el
profundo cariño que le profeso así como mi felicitación por el nuevo paso dado
por su hijo Jesús, con el que tuve la oportunidad de hablar de forma personal
por medio del móvil de su padre, dentro del Cuerpo Nacional de Policía al cual
tantos vínculos me unen y del que os confieso, a mi modo y manera, estoy tan
orgulloso de pertenecer.
Mi sincera y
profunda felicitación a Rafael y Puri por ser unos padres ejemplares que han
enseñado el saber de la sabiduría y el valor de la valentía y el honor a sus
hijos.
Mi profunda
admiración a Jesús López Ponce por su tran trayectoria como miembro del Cuerpo
Nacional de Policía del cual ostenta la alta responsabilidad de Sub-Inspector,
desearle lo mejor en su próximo e inminente destino a más de mil kilómetros de
distancia de su casa, de su hogar, de su Familia. Eres un orgullo para La Isla,
para el mundo cofrade y para todos los que de alguna forma te conocemos.
Mi
felicitación, ánimos y oraciones para su mujer, su hijo y el que está a puntito
de aparecer por este mundo por tener a en la figura de su marido lo que es el
honor, la nobleza de un hombre de bien, de los que escasean en un mundo abocado
a otros “intereses”.
Mi querida
Familia López-Ponce recibid un fraternal abrazo junto a mi cariño, admiración y
respeto y que Jesús en el Soberano Poder junto a nuestra Madre del Buen Fin os
bendigan.
Jesús
Rodríguez Arias

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