viernes, 10 de julio de 2015

* EL HONOR DE TENER UN HIJO POLICÍA: A RAFAEL Y PURI




Me llamaste expresamente para compartir conmigo esta noticia que por igual os llena de orgullo y también de la lógica preocupación que es tener a un hijo, que gracias a su esfuerzo y dedicación, poco a poco va ostentando mayores responsabilidades dentro de nuestro querido Cuerpo Nacional de Policía.

Tu sempiterna voz ronca se podía sentir con claridad la honda emoción, el inmenso orgullo, de que tu hijo Jesús haya aprobado y ascendido al cargo de Sub-Inspector de Policía habiendo sido uno de los que mejores cualificaciones ha presentado.

¡Quién os iba a decir que vuestro querido hijo se convertiría con los años en un gran Policía y que poco a poco gracias a su esfuerzo, valentía, preparación y entrega fuera alcanzado la graduación que hoy en día luce!

Jesús López Ponce ha nacido en La Isla y ha estudiado en unos de los colegios que más cariño se le tiene por metro cuadrado en San Fernando como es La Salle. Luego, como casi todos, pasó por el Instituto hasta terminar estudiando Ciencias Empresariales.

Con ese currículo ya podía haberse dedicado a lo que quisiera porque es un hombre, según lo que me han podido contar muchos de los que lo conocen, bien preparado que está siempre aprendiendo y con gran capacidad de sacrificio para haber llegado dentro de su primigenia profesión a donde hubiera querido.

Pero no, Jesús le llamaba poderosamente la atención, porque la vocación es una fuerza que te va señalando el camino, el ser Policía, el dedicarse a los demás, a España por medio del glorioso Cuerpo Nacional de Policía al cual accedió tras presentarse a las correspondientes oposiciones y aprobar con muy buena nota. Pero él estaba llamado a otros nuevos horizontes porque ejercía la profesión que para él es su auténtica pasión y cuando uno vive con entregada intensidad la misma que es parte de la vida se convierte en un inconformista pues sabe que puede alcanzar nuevas cotas, mejores cimas desde las que podrá desarrollar su misión, su servicio a España por medio de todos y que en su caso concreto también es servir a Dios pues proviene de una Familia cristiana de las de verdad y para más inri cofrade toda vez que su padre, Rafael López Carrillo, ha sido uno de los mejores hermanos mayores que ha tenido nuestra querida Hermandad Sacramental, y parqueña, del Prendimiento, actualmente está integrado en su Junta de Gobierno, asimismo su hermano, Rafael López Ponce ejerce en la actualidad  el cargo de Hermano Mayor de la Cofradía del Martes Santo Isleño que desde el populoso Barrio del Parque llega al centro de La Isla con alegría, marcando un estilo tan propio como isleño, a Jesús en el Soberano Poder de Su Prendimiento y María Santísima del Buen Fin.

Con los años no creo tanto en las casualidades sino en las causalidades, como diría nuestro querido Padre Loring, y veo en mucho la Mano de Dios por medio de la Divina Providencia.

Jesús López Ponce también pertenece a la larga nómina de la Hermandad del Prendimiento donde ha sido, y será siempre, Hermano Cargador.

Él que sabe llevar como nadie el peso de la cruz que es ser en la actualidad Policía, aunque pienso que eso ha sido siempre para estos abnegados servidores de España, y por esa misma razón le supone una inmensa alegría el poder llevar en cuanto puede el “peso” de Jesús como cargador también de Humildad y Paciencia, cuyo Hermano Mayor, Guillermo Zuaza, es también miembro del Cuerpo Nacional de Policía, así como del Perdón que cada Jueves Santo viene del barrio marinero de la Casería y Ecce-Homo del señero e isleñísimo barrio de La Pastora por lo que podemos decir, como nos gusta por estos fueros, que Jesús es un cofrade de pura cepa.

Sabes, querido Rafael, de mi amor por el benemérito y glorioso Cuerpo Nacional de Policía que ya sea porque soy hijo de este o porque mantenga lazos fraternales, también  sentimentales, con la Asociación de Distinciones de Mérito “Santos Ángeles Custodios” de la cual tengo el inmenso honor de pertenecer como Socio de Mérito y que gracias a la misma vivo la actualidad del C.N.P. por medio de la información constante y del testimonio de vida y de entrega de su Presidente y Secretaria General, mis queridos Diego de Guillamón y Sofía de Borbón respectivamente, así como todos los que componen la Junta Directiva y asociados.

Y como sabes todo esto me enviaste con toda la ilusión la fotografía que ilustra este artículo que salido del corazón quiere haceros un homenaje a Puri y a ti por medio de vuestro hijo Jesús y que abusando de tu confianza he querido publicar en este artículo porque una imagen vale más que mil palabras y no todos los días se puede ver tanto orgullo, tanto honor y tanto amor comprendidos en una imagen.

Jesús López Ponce tiene en la actualidad 38 años está casado, tiene un hijo y otro que viene en camino y que nacerá, si Dios así lo quiere, en mes y  medio escasamente. Está condecorado con la Cruz al Mérito Policial por haber salvado en la playa de Camposoto, San Fernando, a un matrimonio que se estaba ahogando porque Jesús es ante todo y sobre todo Policía.

Un Policía no lo es tan solo cuando lleva el uniforme, cuando está en comisaría, desarrollando la misión que tenga designada o en la institución donde se halle destinado. No, un Policía lo es la veinticuatro horas del día y este hecho, como tantos de tantos otros, lo demuestra. Jesús estaba con su familia pasando un día de playa viviendo con la tranquilidad, la alegría, la relajación lo que supone disfrutar de los tuyos frente a la inmensidad de la mar que parece siempre dócil aunque si te descuidas ofrece su peligrosa cara. El hecho de presenciar como un matrimonio con su hijo lo estaban pasando mal, que tenían complicaciones y que podían morir ahogados hizo que Jesús se metiese en el mar y pudiese salvar, él solo, a los dos adultos mientras otra persona se encargaba del hijo. Este hecho que para él, su familia, sus amigos pasó desapercibido porque entra en la normalidad de vida de lo que es un Policía no lo hizo para quienes vieron en su gesto lo que realmente es: ¡Una heroicidad! Y a causa de este gesto lleno de nobleza, de gratuidad, de servicio que es en sí el día a día de un servidor de la Patria lleva colgado en su pecho tal encomienda que reconoce un indiscutible mérito policial.

Y es que estamos, querido y buen hermano Rafael, tan absortos en nosotros mismos, en nuestros problemas, nos miramos tanto nuestros ombligos, que los demás y los que le pueda ocurrir no es que nos sea indiferente, que también, sino que pasa desapercibido ante la maraña del yo que discurre en “mi” particular mundo.

Por eso es una alegría, un orgullo, un honor el que tu hijo Jesús tenga el corazón que tiene lleno de entrega, de ganas de servir, de avidez de formación, de ilusión y apasionamiento por todo cuanto hace y realiza en la vida  y también por su fe que, como las otras virtudes, han sido transmitidas desde pequeñito por Puri  y por ti, por sus padres, que le han enseñado que para vivir hay que servir a Dios y a los demás y en los últimos se condensa el amor a la Patria que nos une y que es España.

El pasado martes 7 de julio, día de San Fermín, tuve la oportunidad de encontrarme con Rafael López Carrillo y darle expresamente un fuerte abrazo que sintetizaba el profundo cariño que le profeso así como mi felicitación por el nuevo paso dado por su hijo Jesús, con el que tuve la oportunidad de hablar de forma personal por medio del móvil de su padre, dentro del Cuerpo Nacional de Policía al cual tantos vínculos me unen y del que os confieso, a mi modo y manera, estoy tan orgulloso de pertenecer.

Mi sincera y profunda felicitación a Rafael y Puri por ser unos padres ejemplares que han enseñado el saber de la sabiduría y el valor de la valentía y el honor a sus hijos.

Mi profunda admiración a Jesús López Ponce por su tran trayectoria como miembro del Cuerpo Nacional de Policía del cual ostenta la alta responsabilidad de Sub-Inspector, desearle lo mejor en su próximo e inminente destino a más de mil kilómetros de distancia de su casa, de su hogar, de su Familia. Eres un orgullo para La Isla, para el mundo cofrade y para todos los que de alguna forma te conocemos.

Mi felicitación, ánimos y oraciones para su mujer, su hijo y el que está a puntito de aparecer por este mundo por tener a en la figura de su marido lo que es el honor, la nobleza de un hombre de bien, de los que escasean en un mundo abocado a otros “intereses”.

Mi querida Familia López-Ponce recibid un fraternal abrazo junto a mi cariño, admiración y respeto y que Jesús en el Soberano Poder junto a nuestra Madre del Buen Fin os bendigan.


Jesús Rodríguez Arias

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