jueves, 9 de julio de 2015

EL ALBA SE ASOMA A MI ORACIÓN; POR JOSÉ ANTONIO SIGLER

EL ALBA SE ASOMA A MI ORACIÓN. «Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis.» (Evangelio del día). La primera impresión de esta lectura es relacionarla con el tema económico y tenemos que reconocer que, aunque afortunadamente no siempre es así, no solemos tener la mano tan fácil para soltar, vamos, que somos de puño cerrado. Pero también hay que relacionarla con los dones y carismas y aquí se nos cuela la pereza y la sensación de incapacidad y, sobre todo, no queremos dar el tiempo necesario. Siempre tenemos una excusa. ¿Y porqué todo esto? Por un lado, porque nos falta creernos, de verdad, aquello del ciento por uno. Y, por otro, porque pensamos que lo que hemos recibido o conseguido no ha sido gratis, ha sido por nuestro esfuerzo o me lo he ganado yo solo. En el fondo de todo subyace el pecado de egoísmo y fiarnos muy poco de la Divina Providencia. El mandato de Jesús es muy claro: «Id y proclamad». Por ello, nuestra labor es "ir" y fiarnos. No podemos racanear esta disponibilidad, ni ser tacaños con nuestros "bienes" –incluido tiempo, dones y dinero–. Hoy he vuelto a escuchar una "máxima" que viene muy bien: "Dios no elige a los capacitados, Dios capacita a los elegidos". Ahora entra en juego otro asunto, la docilidad a la voluntad de Dios. Pues que el Señor nos incite a cumplir su palabra y a reconocer la gratuidad de todo lo que recibimos. Santa María, Maestra de gratuidad, ruega por nosotros.


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