sábado, 11 de julio de 2015

EL ALBA SE ASOMA A MI ORACIÓN; POR JOSÉ ANTONIO SIGLER

EL ALBA SE ASOMA A MI ORACIÓN. «Señor, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?» (Evangelio del día). Yo, en este pasaje le veo dos vertientes. Por un lado los cambalache que siempre queremos hacer: "si yo lo dejo todo, ¿Tú que me das?". Y, por otro, el seguimiento de Cristo implica "dejar" muchas cosas para ganar otra mayores. Ya no se trata de "trueque", sino que, para llegar a esa "plenitud" algún "lastre" tienes que dejar en el camino, sobre todo "lo que no cabe o no puede pasar en el "paso" de la muerte". Aprovecho para comentar que en el "paso" sólo podrás "llevarte puesto" lo que se permita; desde luego, nada de bienes materiales ni nada que no pueda trascender la "puerta". Bien, pero ¿que es lo que tenemos que dejar?, porque el Señor nos habla de "casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o esposa o hijos, o propiedades" ¿No será que dejemos nuestras seguridades para que, ya unidos a Cristo tengamos cien veces más? ¿No será que el Señor quiere que nos desapeguemos de lo material y aprendamos a valorar otros conceptos inmateriales? ¿No será que el Señor quiere que dejemos a la "familia" como un "bien posesivo" y la tengamos como un "bien compartivo" ¿No será que el Señor quiere que dejemos a la familia como una "relación absorbente" y la cambiemos por una "relación liberadora"? Pues ahí dejo la reflexión para que cada uno valore lo que podrá llevar en la "mochila de la vida" y que sea trascendente para la vida eterna. Santa María del Buen Consejo, ruega por nosotros.

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