Son las seis y media de un sábado en el que se escucha un total silencio en Villaluenga del Rosario.
No me voy a extender mucho en este artículo aunque deseaba compartir este momento tan único, tan especial, tan intenso para los que amamos la tranquilidad sobre todas las cosas.
Este sonido mudo que es el silencio es imposible de captar en la ciudades o donde vecinos y también es difícil de percibir en un pueblo que por muy tranquilo que sea por razones lógicas también se escuchan durante el día los sonidos cotidianos aunque en menor intensidad.
El verano, normal época donde la mayoría de las personas "huyen" hacia la costa, y dos bodas fuera del pueblo aunque una de ellas después se celebrará en la Plaza de Toros de nuestra bendita localidad es el motivo que ahora mismo nos invada un monacal silencio.
Ismael y María por un lado congregan a una buena parte del pueblo en su enlace matrimonial y Diego e Inma otra parte muy considerable con la suya y en Villaluenga del Rosario quedamos muy pocos por decir algunos.
Aunque en este sábado de celebraciones de vecinos muy queridos también se va a celebrar la primera barbacoa entre amigos y hermanos del alma en "La Atalaya del Olvido", que así es como hemos bautizado a nuestra casa, para que en medio de suculentos manjares y buena bebida podamos gozar también de la grandeza de la amistad.
Sí, son tres los acontecimientos que han dejado casi despoblado el pueblo pero que cada uno a su forma y manera lo va a disfrutar y a gozar.
¡¡Espero que así sea!!
Un fraternal abrazo,
Jesús Rodríguez Arias





No hay comentarios:
Publicar un comentario