sábado, 29 de junio de 2019

ESCUCHAR CON EL CORAZÓN




Se debe buscar el conocimiento propio de la etapa que se está viviendo para poder crecer en el amor mutuo


Por: Redacción | Fuente: Catholic.net 



Es sumamente importante que los novios sepan dialogarentre sí, que conversen con apertura, escuchando al otro no sólo con los oídos, sino con el corazón. Sólo el diálogo, por el que el otro se nos comunica, puede hacer posible nuestro conocimiento de él en cuanto persona humana.

1- Dialogar, dialogar mucho; no reducir sus relaciones a charlas insustanciales, no ocultar al otro el propio yo por miedo a quedar mal, a perderlo; decir con sinceridad la propia opinión, aunque no concuerde con la del otro. No hay veneno que corroa más el matrimonio y el noviazgo que la mentira, la insinceridad, la desconfianza.

2- Dialogar con el Otro, con Dios Nuestro Señor. Tratar a solas con Él todos sus progresos, problemas e ilusiones. Ponerse ante Él tal cual son, y pedirle que les ayude a conocerlo mejor a Él, a conocerse mejor a sí mismos, a la persona amada y a la pareja que forman los dos. Tratar que Dios Nuestro Señor sea siempre un “Tercero” que esté junto con los dos. Pregúntenle: "Señor, ¿qué quieres de mí? ¿me creaste para el matrimonio o para que me consagre sólo a ti? Señor, ¿estás contento con nuestro modo de vivir el noviazgo?".

Es evidente que no se podrá alcanzar un conocimiento perfecto del otro desde el inicio. Será de toda la vida. Pero si se debe buscar el conocimiento propio de la etapa que se está viviendo, el noviazgo, y que permita crecer en el amor mutuo como adhesión afectiva y de voluntad al otro en su verdadera realidad.

3- Aceptarse a sí mismo y al otro: ¡Acéptate!. No basta conocer, hay que saber aceptar. A veces resulta difícil, pero es una medida muy sabia y muy sana.

4- El discernimiento: Precede a la aceptación. Lo primero será pensar serenamente si ese joven o esa chica es una persona adecuada al propio modo de ser y pensar. La reflexión sobre el otro y sobre uno mismo debe llevar a una resolución madura y práctica. Si se ve que los temperamentos de ambos o el modo esencial de ver la vida, o las creencias religiosas de cada uno, etc., son incompatibles habrá que pensar seriamente si conviene seguir con esa relación o es mejor cortar con ella.

Las simples diferencias, aún notorias, entre ambos -pueden incluso ser motivo de mutuo enriquecimiento complementario-, pero hay situaciones de grave y clara incompatibilidad que en ocasiones se da entre dos personas. Es cierto que el amor cambia muchas cosas, pero hay que ser realistas y pensar que los rasgos fundamentales de la persona permanecen siempre, y que el matrimonio es para toda la vida. ¿Estoy dispuesto a casarme con una persona con la que tendré siempre graves desavenencias y disgustos? ¿Puedo cargarme la responsabilidad de la posible infelicidad de ella, mía, y de los hijos que traigamos al mundo? En algunas ocasiones será mejor romper a tiempo y quedar como amigos. Cuesta, duele, porque en ese momento parece el único amor posible. Pero con frecuencia se entiende después que fue mejor así, y aquella experiencia dolorosa se convierte en un auténtico faro de luz.

EL IMPACTO SOCIAL DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS




Este domingo, en el cerro de los Ángeles, se renueva la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús, «un acto de piedad» alejado de cualquier manifestación política o nostálgica, pero que tiene consecuencias a nivel pastoral, evangelizador y social. Y en estas se fundamenta su actualidad
La renovación de la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús, ha escrito el obispo de Getafe, Ginés García Beltrán, no es un acto de reivindicación de una situación sociopolítica del pasado ni una manifestación política o nostálgica de épocas pasadas. «Es un acto de piedad», apunta el prelado en la carta pastoral sobre el sentido de la renovación de la consagración titulada Mirar al que traspasaron. Un acto de piedad que tiene consecuencias a nivel pastoral, evangelizador y social. Dice en este sentido García Beltrán que la renovación de la consagración al Sagrado Corazón es «una oportunidad magnífica para impulsar la nueva etapa evangelizadora que nuestro mundo está esperanzado» y también «una invitación a mirar las heridas de la humanidad».
Como reconoce la misma carta pastoral, no pocos hoy se preguntan por el sentido de renovar la consagración, vista la realidad social y religiosa de nuestro país en comparación con la que se vivía hace 100 años. Una pregunta que también se planteó en el 50 aniversario, cuando el cardenal Marcelo González Martín, entonces arzobispo de Barcelona, cuestionaba si seguía teniendo valor después del Concilio Vaticano II. Decía que «pueden darse expresiones sensibleras, realmente anticuadas o inconsistentemente fundadas en la verdad católica», pero que, eliminado cuanto de eso pudiera haber, las devociones ayudan al espíritu de entrega, según detalla el sacerdote diocesano de Toledo Luis Fernando de Prada.
Don Marcelo seguía la línea que ya habían manifestado los Papas. León XIII, el Papa de la doctrina social, fue el que consagró el mundo al Corazón de Jesús; Pío XI dijo que «en la devoción está encerrada la síntesis de toda la religión»; Pío XII apuntó que «se puede considerar como la profesión más completa de la religión cristiana»; Pablo VI afirmó que «exhorta en gran manera a los ejercicios de piedad». Para el que sería luego arzobispo de Toledo y primado de España, esta devoción aporta también remedio a los males sociales del momento, uniendo el amor de caridad a la lucha por la verdad y la justicia.
Luis Fernando Prada recoge, precisamente, en una de sus conferencias, la aportación de Marcelo González sobre la dimensión social de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús: «Una de sus primeras reflexiones al hilo del Sagrado Corazón, cuando era obispo de Astorga, aborda esta cuestión. Decía que esta devoción es una síntesis del Evangelio y compendio de la redención, por lo que necesariamente tiene una gran dimensión social».
Y añadía el cardenal Marcelo González: «Los que dicen con una sonrisa sarcástica que qué influencia puede tener el culto al Sagrado Corazón de Jesús para arreglar el problema social, deberán reflexionar en lo que significan estos miles y millones de almas consagradas a Dios en el mundo seglar o en el mundo sacerdotal y religioso que, frente al enfermo y el desheredado, frente al hombre más humilde y abandonado de la sociedad, le han regalado amor, cultura, cariño maternal... sin pensar nunca jamás ni en razas ni en diversidad política, ni cultural, ni geográfica, ni siquiera religiosa».
Los actos más significativos de esta conmemoración se concentrarán en este fin de semana. Sobresalen la exposición del Santísimo y la vigilia joven del sábado por la noche, y la Eucaristía (10:00 horas) y el acto de renovación de la consagración (11:30 horas) del domingo.
F. Otero

CARD. STELLA SUGIERE 3 FORMAS DE ACOMPAÑAR A LOS SACERDOTES EN SU TRABAJO DIARIO



Sacerdotes. Crédito: Alexei Gotovsky (ACI)
El Cardenal Beniamino Stella, prefecto de la Congregación para el Clero, propuso 3 formas para que los fieles acompañen a los sacerdotes en su trabajo diario, en ocasión de la Jornada Mundial de Oración por la Santificación de los Sacerdotes que se conmemora este el 28 de junio, día en que la Iglesia celebra la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús.

1.- Hacerlos sentir amados

“Hay muchas sugerencias y consejos a seguir para contrastar los errores y los escándalos, pero creo que el primer antídoto debería ser el de hacer sentir amados a nuestros sacerdotes, acompañarlos con afecto y discreción en su soledad, sin juzgarlos de modo implacable”, dijo el Cardenal en entrevista concedida al diario del Vaticano, L’Osservatore Romano (LOR).
Los fieles, prosiguió la autoridad vaticana, “no deberían presionar a los sacerdotes exigiéndoles que sean casi como ‘máquinas’ que distribuyen servicios sacros y, sobre todo, deben querer su bien sincero”.
“A ellos debemos mostrarles gratitud y apoyo. Y el primer modo de hacerlo, probablemente, es amarlos con sencillez y ternura”, resaltó.

2.- Reconocer su labor

“Aseguro que hace mucho bien a los sacerdotes escuchar, por ejemplo, una palabra positiva sobre sus homilías o sobre el éxito de alguna celebración como una Primera Comunión” o alguna actividad concreta.
El Cardenal Stella explicó que “también hace mucho bien a los sacerdote sentir, en medio de su debilidad humana, que se le acompaña con la oración y con el reconocimiento de su servicio y el aliento para no desistir ante las pruebas o dificultades”.

3.- Rezar por los sacerdotes

El prefecto de la Congregación para el Clero también resaltó la importancia de rezar por los sacerdotes, “brindándoles así el apoyo espiritual y moral en su ministerio, así como la necesidad de comprender sus fragilidades y perdonarlos cuando pasan por momentos de oscuridad y desaliento”.
“Por ello, esta Jornada de Santificación del Clero debe ser ocasión de oración para que el Sagrado Corazón de Jesús, fuente y refugio de toda existencia sacerdotal, acompañe los pasos de los sacerdotes con la potencia de la gracia divina”, subrayó el Cardenal.

¿Cómo debe ser el servicio de un sacerdote?

El Cardenal Stella indicó asimismo que un sacerdote debe empeñarse en una “actividad solidaria hacia los más pobres, siendo así un signo vivo de la presencia de Cristo, que ofrece la vida por su pueblo. Cuando un sacerdote vive así, la brújula de su corazón apunta a estos dos amores: Dios y su pueblo”.
De ese modo, precisó, “no está atado a sí mismo ni a las cosas de este mundo y, a través de la pobreza, la castidad y la obediencia, en el fondo expresa esta libertad interior que lo hace ser para los demás sin ligar a nadie para sí”.
Tras recordar que “ciertamente no es una misión fácil”, el Cardenal Stella resaltó la importancia de que saca sacerdote viva “una sólida espiritualidad enraizada en la relación personal con Jesús y su palabra”.
El Purpurado italiano reconoció que si bien hay algunos sacerdotes que se han hecho conocidos por sus miserias, “en realidad la gran mayoría de los presbíteros en la Iglesia trabaja ofreciendo generosamente la propia vida, usando sus mejores energías para el anuncio del Evangelio y el cuidado del pueblo de Dios”.
“Son padres que trabajan  cotidianamente en el silencio, incluso en medio de la incomprensión afrontando la soledad” y necesitan “cercanía y acompañamiento, sobre todo del obispo, pero también de los demás sacerdotes, la comunidad cristiana y las familias”.

Una iniciativa para ayudar a los sacerdotes

El prefecto de la Congregación para el Clero explicó que su dicasterio ha lanzado una iniciativa para que los sacerdotes mediten las homilías de las misas crismales del pontificado del Papa Francisco.
“En la Misa crismal celebrada en la Basílica de San Pedro el 18 de abril, el Papa Francisco obsequió a los sacerdotes un folleto titulado ‘Nuestra fatiga es preciosa para Jesús’, que recoge las siete homilías dirigidas a los sacerdotes durante las misas crismales celebradas desde el inicio del pontificado”, explicó el Cardenal.
“Son mensajes particularmente intensos, que el Santo Padre ha querido dirigir a los sacerdotes con afecto y ternura, como hace un padre con sus hijos, y que apuntan a las fatigas apostólicas de los sacerdotes, mostrándoles un horizonte espiritual y pastoral para su misión”, resaltó.

EVANGELIO DEL DÍA Y MEDITACIÓN

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Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 12, 1-11

En aquellos días, el rey Herodes se puso a perseguir a algunos miembros de la Iglesia. Hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan. Al ver que esto agradaba a los judíos, decidió detener a Pedro. Era la semana de Pascua. Mandó prenderlo y meterlo en la cárcel, encargando de su custodia a cuatro piquetes de cuatro soldados cada uno; tenla intención de presentarlo al pueblo pasadas las fiestas de Pascua, Mientras Pedro estaba en la cárcel bien custodiado, la Iglesia oraba insistentemente a Dios por él. La noche antes de que lo sacara Herodes, estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, atado con cadenas. Los centinelas hacían guardia a la puerta de la cárcel. De repente, se presentó el ángel del Señor, y se iluminó la celda. Tocó a Pedro en el hombro, lo despertó y le dijo: -«Date prisa, levántate.» Las cadenas se le cayeron de las manos, y el ángel añadió: -«Ponte el cinturón y las sandalias.» Obedeció, y el ángel le dijo: -«Échate el manto y sígueme.» Pedro salió detrás, creyendo que lo que hacía el ángel era una visión y no realidad. Atravesaron la primera y la segunda guardia, llegaron al portón de hierro que daba a la calle, y se abrió solo. Salieron, y a¡ final de la calle se marchó el ángel. Pedro recapacitó y dijo: -«Pues era verdad: el Señor ha enviado a su ángel para librarme de las manos de Herodes y de la expectación de los judíos.»

Salmo

Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9 R. El Señor me libró de todas mis ansias.

Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren. R. 
Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre. Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis ansias. R. 
Contempladlo, y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha y lo salva de sus angustias. R. 
El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles y los protege. Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él. R.

Segunda lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 4, 6-8. 17-18

Querido hermano: Yo estoy a punto de ser sacrificado, y el momento de mi partida es inminente. He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe. Ahora me aguarda la corona merecida, con la que el Señor, juez justo, me premiará en aquel día; y no sólo a mí, sino a todos los que tienen amor a su venida. El Señor me ayudó y me dio fuerzas para anunciar íntegro el mensaje, de modo que lo oyeran todos los gentiles. Él me libró de la boca del león. El Señor seguirá librándome de todo mal, me salvará y me llevará a su reino del cielo. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 16, 13-19

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: -«¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?» Ellos contestaron: -«Unos que Juan Bautista, otros que Ellas, otros que Jeremías o uno de los profetas.» Él les preguntó: -«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro tomó la palabra y dijo: -«Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.» Jesús le respondió: -«¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.»

Reflexión del Evangelio de hoy

“Tú eres el Mesías, el hijo de Dios vivo”

Celebramos hoy la fiesta de San Pedro y de San Pablo. Dos hombres de temperamento muy distinto pero que tienen varias notas que les iguala. En primer lugar, Jesús a los dos les cambió la vida. Sus vidas se dividen en antes y después de encontrar y conocer a Jesús. Pedro, cuando algunos seguidores de Jesús le abandonan porque consideran que sus palabras son duras, se dirige a Jesús para quedarse con él: “¿A quién iríamos? Tú solo tienes palabras de vida eterna”. Parecidas palabras pronuncia San Pablo: “Para mí, la vida es Cristo”. Ambos experimentaron que Jesús era un persona especial, tan especial que además de ser hombre era Dios. Merecía la pena seguirle. Es lo que confiesa San Pedro en el evangelio de hoy. Ante la pregunta de Jesús: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?”. Pedro responde: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.
En segundo lugar, desde el encuentro con Jesús, todo en sus vidas tiene relación con Él. Toda su amplia actividad para extender el evangelio, todas sus prisiones, todos sus desvelos, todas sus alegrías, todo… tienen una única fuente: Cristo Jesús. Así lo reconoce Pablo, ante toda su ingente tarea predicadora: “Todo lo puedo en aquel que me conforta… no he sido yo, sino la gracia de Dios en mí”.
Una tercera nota común: En su fuerte decisión de seguir a Cristo, su único Maestro y Señor, continuaron siendo hombres y los dos experimentaron la debilidad humana. Pedro, en los momentos comprometidos de la pasión, negó a Jesús descaradamente tres veces: “No conozco a ese hombre”. Pablo, también reconoce que, de vez en cuando, “aquello que no quiero eso hago”. Pero, en la parte positiva, por encima de sus debilidades, ambos se vieron inundados por el amor de Cristo que les mantuvo en su seguimiento hasta el final.
En el fondo y en la superficie, estos rasgos comunes de Pedro y Pablo son los mismos que los de todo cristiano. Por eso, cualquiera de nosotros les podemos robar sus palabras porque son también las nuestras: “Tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero… Tú solo tienes palabras de vida eterna… Para mí la vida es Cristo… Sé de quién me he fiado”.
En esta fiesta de San Pedro y San Pablo, columnas de la iglesia, conviene recordar que la iglesia, la comunidad de seguidores de Jesús, siempre hombres y no dioses, a pesar de los fallos de sus miembros nunca va a desaparecer. Seguirá hasta el final de los tiempos. Así se lo prometió Jesús a Pedro: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y el poder del infierno no la derrotará, no prevalecerá contra ella”.
Fray Manuel Santos  Sánchez
Fray Manuel Santos Sánchez
Convento de Santo Domingo (Oviedo)