miércoles, 2 de septiembre de 2015

COMUNICADO DEL OBISPO DE CÁDIZ Y CEUTA

Obispado de Cádiz y Ceuta

En relación con las declaraciones aparecidas en diferentes medios en referencia a la denegación o aceptación como padrino de bautismo de una persona que se presenta como transexual, tengo el deber pastoral de manifestar pública y definitivamente lo siguiente:
Los padrinos del Sacramento del Bautismo asumen, ante Dios y su Iglesia y en relación con el bautizado, el deber de cooperar con los padres en su formación cristiana, procurando que lleve una vida congruente con la fe bautismal y cumpla fielmente las obligaciones inherentes. En vista de esa responsabilidad, el Catecismo de la Iglesia Católica pide que los padrinos sean "creyentes sólidos, capaces y prestos a ayudar al nuevo bautizado ... en su camino de la vida cristiana"(CEC, n. 1255). Por todo ello, al ser una función eclesial la ley de la Iglesia exige, entre otras condiciones, que sólo sea admitido como padrino o madrina quien tenga capacidad para asumir seriamente estas responsabilidades y lleve un comportamiento congruente con ellas (cf.CIC, can. 874 §1, 3). Si no fuera posible hallar una persona que reúna las cualidades necesarias, el párroco puede conferir el Bautismo sin padrinos, que no son necesarios para celebrar este Sacramento.
Ante la confusión provocada entre algunos fieles al haberme sido atribuidas palabras que no he pronunciado, y por la complejidad y relevancia mediática alcanzada por este asunto, teniendo en cuenta las posibles consecuencias pastorales de cualquier decisión al respecto, he elevado una consulta formal ante la Congregación para la Doctrina de la Fe, cuya respuesta ha sido: “Sobre este particular le comunico la imposibilidad de que se le admita. El mismo comportamiento transexual revela de manera pública una actitud opuesta a la exigencia moral de resolver el propio problema de identidad sexual según la verdad del propio sexo. Por tanto resulta evidente que esta persona no posee el requisito de llevar una vida conforme a la fe y al cargo de padrino (CIC, can 874 §1,3), no pudiendo por tanto ser admitido al cargo ni de madrina ni de padrino. No se ve en ello una discriminación, sino solamente el reconocimiento de una objetiva falta de los requisitos que por su naturaleza son necesarios para asumir la responsabilidad eclesial de ser padrino".
En efecto, el Papa Francisco ha afirmado en varias ocasiones, en continuidad con el Magisterio de la Iglesia, que esta conducta es contraria a la naturaleza del hombre. En su última encíclica acaba de escribir: “La ecología humana implica también algo muy hondo: la necesaria relación de la vida del ser humano con la ley moral escrita en su propia naturaleza, necesaria para poder crear un ambiente más digno. Decía Benedicto XVI que existe una «ecología del hombre» porque «también el hombre posee una naturaleza que él debe respetar y que no puede manipular a su antojo». En esta línea, cabe reconocer que nuestro propio cuerpo nos sitúa en una relación directa con el ambiente y con los demás seres vivientes. La aceptación del propio cuerpo como don de Dios es necesaria para acoger y aceptar el mundo entero como regalo del Padre y casa común, mientras una lógica de dominio sobre el propio cuerpo se transforma en una lógica a veces sutil de dominio sobre la creación. Aprender a recibir el propio cuerpo, a cuidarlo y a respetar sus significados, es esencial para una verdadera ecología humana. También la valoración del propio cuerpo en su femineidad o masculinidad es necesaria para reconocerse a sí mismo en el encuentro con el diferente. De este modo es posible aceptar gozosamente el don específico del otro o de la otra, obra del Dios creador, y enriquecerse recíprocamente. Por lo tanto, no es sana una actitud que pretenda «cancelar la diferencia sexual porque ya no sabe confrontarse con la misma»” (Laudato si, n.155).
Por estas razones,se ha hecho saber a los interesados que no puede aceptarse su solicitud.
La Iglesia acoge a todas las personas con caridad queriendo ayudar a cada uno en su situación con entrañas de misericordia, pero sin negar la verdad que predica, que a todos propone como un camino de fe para ser libremente acogida.
- See more at: http://www.obispadodecadizyceuta.org/noticia/comunicado-obispo-cadiz-ceuta#sthash.Hvll7QUI.dpuf

USO INTENSIVO, USO ABUSIVO Y ADICCIÓN



Educación y tecnología



algunos conceptos en relación al uso excesivo o problemático de Internet y o las nuevas tecnologías


Por: Jorge Flores Fernández, Fundador y Director de PantallasAmigas | Fuente: Catholic.net 



La primera distinción importante es diferenciar uso, abuso y adicción, más aún cuando se trata de herramientas TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) cuya utilización cotidiana, tanto en el ámbito personal como laboral es, por lo general, constante y en ocasiones intensiva.
Otro matiz importante que debe realizarse es que el abuso de una determinada tecnología no debe ser analizada tanto por el canal, contexto o medio utilizado (Internet, smartphone, videojuegos) sino por la función que cumple o necesidad que satisface (comunicación, entretenimiento…) Así, por ejemplo, es más acertado hablar de “enganche” a las ciberapuestas o a la mensajería instantánea que hablar de “enganche” a Internet o a los smartphones. Dada la convergencia de funciones y dispositivos, el qué o el cómo pierde relevancia frente al para qué.
Atendiendo de forma expresa al uso de Internet entre adolescentes en particular es posible identificar algunas circunstancias que fomentan el uso intensivo que, en ocasiones extremas, puede ser valorado sino clínicamente, sí socialmente, como adicción:
-                El uso de las TIC proporciona recompensa inmediata.
-                Existe permisividad social puesto que estar “conectado” no incrimina e incluso puede ocultarse.
-                Ser competente digitalmente aporta reconocimiento.
-                Se precisa un muy bajo umbral de entrada tanto de conocimiento como económico.
-                Existe disponibilidad alta y creciente tanto en el tiempo (horas, días…) como en el espacio (portabilidad y movilidad).
-                Soporta una presión de mercado importante con permanentes y estimulantes novedades.
¿Es posible pensar en alguna adicción comportamental diferente a las TIC que reúna todas estas características facilitadoras en tal grado de intensidad? No, menos aún si pensamos en adolescentes.
Si bien es cierto que en el ámbito científico se está analizando como adicción el uso extremo de videojuegos online multijugador, aún no se considera como tal en el la última edición del “Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales” DSM-5, ya que todavía no hay estudios concluyentes.

“Sergio@SuAmigo: la aventura de un niño y su uso abusivo del ordenador y de Internet”


CRISTO ES LA RESPUESTA VERDADERA




Jesucristo



Si Cristo, don de Dios al mundo, es lo mejor para el hombre, entonces es imposible no vivir con gozo y alegría mi fe.


Por: P. Juan P. Ferrer | Fuente: Catholic.net 



En los hombres de hoy, es posible que la vida espiritual y religiosa esté impregnada de modos fríos, racionalistas, calculadores, lejanos todos ellos de ese talante alegre, cordial y humano que debe caracterizarnos como hijos de Dios.

Hay que decir que a veces el debilitamiento en la fe de muchos hermanos nuestros ha sido culpa de no ver en la religión a una persona, sino sólo un conjunto de principios y normas. Si nuestra religión no es Cristo, si el porqué de nuestra fidelidad no es su Persona, si en cada mandamiento no vemos el rostro de Jesús, la religión terminará agobiándonos, porque se convertirá en un montón de deberes, sin relación a Aquél a quien nosotros queremos servir. Vamos, pues, a exponer algunas de las características que deben brillar en la vivencia de nuestra fe y de nuestros deberes religiosos:
Si Cristo, don de Dios al mundo, es lo mejor para el hombre, entonces es imposible no vivir con gozo y alegría profunda la fe, es decir, la relación personal del hombre con Dios. Muchas veces los cristianos con nuestro estilo de vivir la fe, marcado por la tristeza, la indiferencia, el cansancio, estamos demostrando a quienes buscan en nosotros un signo de vida una profunda contradicción.
El cristianismo es la religión de la alegría y no puede producir hombres insatisfechos. Al revés, la religión vivida de veras, como fe en Jesucristo, confiere al hombre plenitud, gozo, ilusión. Frente a todas las propuestas de felicidad, que terminan con el hombre en la desesperación, Cristo es la respuesta verdadera que no sólo no engaña sino que colma mucho más de lo esperado. Esta certeza debe reflejarse en nuestro rostro, rostro de resucitados, rostro de hombres salvados.
Si Cristo está vivo y es Hijo de Dios, mi relación con él tiene que ser mucho más personal, cercana e íntima. Tal vez ha faltado en muchas educaciones religiosas ese acercamiento humano a la figura de Cristo, un acercamiento que nos permite establecer con él una relación más cordial y sincera, como la que se tiene con un amigo. Es fácil comprender por qué con frecuencia la vida de oración de muchos creyentes es árida, seca, distraída. No se entra en contacto con la Persona, sino sólo tal vez con una idea de Dios, aun dentro del respeto y de la veneración.

De ahí el peligro para muchos hombres de racionalizar la misma oración, convirtiéndola en reflexión religiosa, pero no en experiencia de Dios. Lógicamente la fe se empobrece mucho así. Y no debe ser así. La fe ha de ser vivida como experiencia personal de Cristo, y por tanto en un clima de cordialidad y de cercanía.
Si Cristo es, en fin, la esperanza del mundo, de la que hablaron Moisés y los profetas, entonces hay que vivir en la práctica la fe con seguridad y convencimiento. Podemos dar la impresión los cristianos de que creemos en Cristo, pero no lo suficiente como para abandonar otros caminos de felicidad al margen de él, de su Evangelio, de su Persona. Y esto en la vida se convierte en una contradicción práctica.

Aparentamos tener lo mejor, pero nos cuidamos las espaldas teniendo reemplazos. Es como si afirmáramos que tal vez la fe en Cristo no es del todo segura y cierta, que tal vez él nos puede fallar. El mundo necesita de nosotros hoy la certeza de nuestra fe, una certeza que nos lleve a quemar los barcos, porque ya no los necesitamos, seguros como estamos de que hemos elegido la mejor parte.

¡Cómo se necesita en estos momentos en nuestra vida de cristianos y creyentes estas características en nuestra relación con Dios¡
  •  Un estilo de fe lleno de gozo y de entusiasmo.
  •  Una relación con Dios cercana y cordial.
  •  Una certeza absoluta de Dios como lo mejor para el hombre de hoy.

En esta sociedad en que por desgracia la fe se ha convertido en una carga, hacen falta testigos vivos de un Evangelio moderno y verdadero. En este mundo en que falta alegría en muchos cristianos que viven un poco a la fuerza su fe, hacen falta rostros alegres porque saben vivir su religión en la libertad. Y en este peregrinar hacia la eternidad en el que muchos creyentes miran hacia atrás acordándose de lo que dejan, hacen falta hombres que caminen con seguridad y certeza, sin volver los ojos atrás, hacia el futuro que Dios nos promete.

EVANGELIO DEL DÍA Y MEDITACIÓN

dominicos.org

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 1,1-8

Pablo, apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios, y el hermano Timoteo, a los santos que viven en Colosas, hermanos fieles en Cristo. Os deseamos la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre. En nuestras oraciones damos siempre gracias por vosotros a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, desde que nos enteramos de vuestra fe en Cristo Jesús y del amor que tenéis a todos los santos. Os anima a esto la esperanza de lo que Dios os tiene reservado en los cielos, que ya conocisteis cuando llegó hasta vosotros por primera vez el Evangelio, la palabra, el mensaje de la verdad. Éste se sigue propagando y va dando fruto en el mundo entero, como ha ocurrido entre vosotros desde el día en que lo escuchasteis y comprendisteis de verdad la gracia de Dios. Fue Epafras quien os lo enseñó, nuestro querido compañero de servicio, fiel ministro de Cristo para con vosotros, el cual nos ha informado de vuestro amor en el Espíritu.

Sal 51,10.11 R/. Confío en tu misericordia, Señor, por siempre jamás

Pero yo, como verde olivo,
en la casa de Dios,
confío en la misericordia de Dios
por siempre jamás. R/.

Te daré siempre gracias
porque has actuado;
proclamaré delante de tus fieles:
«Tu nombre es bueno.» R/.

Lectura del santo evangelio según san Lucas 4,38-44

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón. La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le pidieron que hiciera algo por ella. Él, de pie a su lado, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose en seguida, se puso a servirles. Al ponerse el sol, los que tenían enfermos con el mal que fuera se los llevaban; y él, poniendo las manos sobre cada uno, los iba curando.
De muchos de ellos salían también demonios, que gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios.»
Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías. Al hacerse de día, salió a un lugar solitario. La gente lo andaba buscando; dieron con él e intentaban retenerlo para que no se les fuese.
Pero él les dijo: «También a los otros pueblos tengo que anunciarles el reino de Dios, para eso me han enviado.»
Y predicaba en las sinagogas de Judea.

II. Compartimos la Palabra

  • "Damos gracias a Dios por vuestra fe en Cristo Jesús"

Este fragmento se trata del comienzo de la carta del apóstol San Pablo a los Colosenses, en ella comienza presentándose él como Apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios y presenta a Timoteo como hermano y colaborador suyo. Pablo, a continuación, les desea la Paz de Dios y, seguidamente, da gracias al altísimo por la fe que han demostrado los habitantes de Colosas, desde que conocieron la doctrina de Jesús y que han recibido con agrado.
Reconoce Pablo, que desde que han recibido la Buena Noticia, la han asumido como el mensaje de la verdad y esto les anima a confiar en alcanzar la gracia que Dios les reserva en el cielo. Al mismo tiempo les agradece el cariño que han demostrado tener al resto de creyentes, aunque nunca habían tenido contacto con ellos, pero sólo el hecho de creer en Cristo es suficiente motivo para despertar su amor hacia todos.
Pablo les anuncia que, igual que la Buena Noticia ha tenido una gran acogida entre ellos, ésta sigue propagándose y dando frutos en todo el mundo, al comprender lo generoso que es Dios.
Eprafa, compañero auxiliar de Pablo, que fue el primero en anunciarles la verdad de la doctrina de Jesús, él mismo es el que ha informado a Pablo y a los suyos de la acogida y el profundo amor que ha despertado en los habitantes de Colosas.
En vista de estos resultados, Pablo, al igual que el salmo 51, piensa: «Confío en tu misericordia, Señor, por siempre jamás».
  • "Tengo que anunciar a otros pueblos el Reino de Dios"

En el relato de San Lucas, vemos cómo Jesús al llegar a casa de Pedro se encuentra con que la suegra de éste está postrada en la cama con fiebre muy alta y le piden que haga algo por ella. Jesús cogiéndola de la mano hace que la fiebre desaparezca y ella, levantándose enseguida, se puso a servirles.
¡Qué respuesta tan admirable la de esta mujer, que en el momento que se siente aliviada, por medio de Jesús, no duda en disponerse a servir a los demás! El servicio, pues, es la mejor respuesta ante el toque de la gracia de Dios.
Al enterarse los vecinos no tardan en llevarle a todos aquellos amigos y familiares enfermos y Él, imponiéndoles las manos, los cura; de algunos salían demonios que gritaban «Tú eres el Hijo de Dios» y Cristo no les dejaba hablar, porque sabían que Él era el Mesías.
Jesús, como hacía habitualmente, al amanecer, se aleja a un lugar solitario a orar, pero la gente lo encuentra a intentan retenerlo, pero Él les tranquiliza diciendo: «También a otros pueblos tengo que anunciar el reino de Dios, pues para eso me han enviado».
Cuando nos encontramos abrumados por la enfermedad o por los agobios de la vida y alguien nos ayuda a mejorar o bien nos infunde un mínimo de esperanza, queremos que jamás nos abandone, pues se convierte en una opción segura para nosotros y deseamos tenerle siempre cerca. Ante esta situación no cabe más que la generosidad, para que otros puedan también beneficiarse de sus consejos o ayuda.
Dios nos enseña a ser generosos, a pensar en los demás, a desprendernos de nuestro egoísmo y facilitar la ayuda a los que nos rodean, con una firme disposición de servicio.
Ante las situaciones que nos enfrenta la vida, ¿confiamos en la misericordia de Dios?
¿Estamos siempre dispuestos a servir a los demás?
¿Estamos dispuestos a desprendernos de nuestras seguridades en beneficio de los que nos rodean?
D. José Vicente Vila Castellar, OP 
Fraternidad Laical Dominicana Torrent (Valencia) 

martes, 1 de septiembre de 2015

COMUNICADO DEL OBISPADO DE CÁDIZ Y CEUTA

Obispado de Cádiz y Ceuta


En relación con las declaraciones aparecidas en diferentes medios en referencia a la denegación o aceptación como padrino de bautismo de una persona que se presenta como transexual, tengo el deber pastoral de manifestar pública y definitivamente lo siguiente:
Los padrinos del Sacramento del Bautismo asumen, ante Dios y su Iglesia y en relación con el bautizado, el deber de cooperar con los padres en su formación cristiana, procurando que lleve una vida congruente con la fe bautismal y cumpla fielmente las obligaciones inherentes. En vista de esa responsabilidad, el Catecismo de la Iglesia Católica pide que los padrinos sean "creyentes sólidos, capaces y prestos a ayudar al nuevo bautizado ... en su camino de la vida cristiana"(CEC, n. 1255). Por todo ello, al ser una función eclesial la ley de la Iglesia exige, entre otras condiciones, que sólo sea admitido como padrino o madrina quien tenga capacidad para asumir seriamente estas responsabilidades y lleve un comportamiento congruente con ellas (cf.CIC, can. 874 §1, 3). Si no fuera posible hallar una persona que reúna las cualidades necesarias, el párroco puede conferir el Bautismo sin padrinos, que no son necesarios para celebrar este Sacramento.
Ante la confusión provocada entre algunos fieles al haberme sido atribuidas palabras que no he pronunciado, y por la complejidad y relevancia mediática alcanzada por este asunto, teniendo en cuenta las posibles consecuencias pastorales de cualquier decisión al respecto, he elevado una consulta formal ante la Congregación para la Doctrina de la Fe, cuya respuesta ha sido: “Sobre este particular le comunico la imposibilidad de que se le admita. El mismo comportamiento transexual revela de manera pública una actitud opuesta a la exigencia moral de resolver el propio problema de identidad sexual según la verdad del propio sexo. Por tanto resulta evidente que esta persona no posee el requisito de llevar una vida conforme a la fe y al cargo de padrino (CIC can 874 §3), no pudiendo por tanto ser admitido al cargo ni de madrina ni de padrino. No se ve en ello una discriminación, sino solamente el reconocimiento de una objetiva falta de los requisitos que por su naturaleza son necesarios para asumir la responsabilidad eclesial de ser padrino".
En efecto, el Papa Francisco ha afirmado en varias ocasiones, en continuidad con el Magisterio de la Iglesia, que esta conducta es contraria a la naturaleza del hombre. En su última encíclica acaba de escribir: “La ecología humana implica también algo muy hondo: la necesaria relación de la vida del ser humano con la ley moral escrita en su propia naturaleza, necesaria para poder crear un ambiente más digno. Decía Benedicto XVI que existe una «ecología del hombre» porque «también el hombre posee una naturaleza que él debe respetar y que no puede manipular a su antojo». En esta línea, cabe reconocer que nuestro propio cuerpo nos sitúa en una relación directa con el ambiente y con los demás seres vivientes. La aceptación del propio cuerpo como don de Dios es necesaria para acoger y aceptar el mundo entero como regalo del Padre y casa común, mientras una lógica de dominio sobre el propio cuerpo se transforma en una lógica a veces sutil de dominio sobre la creación. Aprender a recibir el propio cuerpo, a cuidarlo y a respetar sus significados, es esencial para una verdadera ecología humana. También la valoración del propio cuerpo en su femineidad o masculinidad es necesaria para reconocerse a sí mismo en el encuentro con el diferente. De este modo es posible aceptar gozosamente el don específico del otro o de la otra, obra del Dios creador, y enriquecerse recíprocamente. Por lo tanto, no es sana una actitud que pretenda «cancelar la diferencia sexual porque ya no sabe confrontarse con la misma»” (Laudato si, n.155).
Por estas razones,se ha hecho saber a los interesados que no puede aceptarse su solicitud.
La Iglesia acoge a todas las personas con caridad queriendo ayudar a cada uno en su situación con entrañas de misericordia, pero sin negar la verdad que predica, que a todos propone como un camino de fe para ser libremente acogida.
 

- See more at: http://www.obispadodecadizyceuta.org/noticia/comunicado-obispo-cadiz-ceuta#sthash.F9bOWR9D.dpuf

EVANGELIO DEL DÍA Y MEDITACIÓN



Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 5, 1-6. 9-11

En lo referente al tiempo y a las circunstancias no necesitáis, hermanos, que os escriba. Sabéis perfectamente que el día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Cuando estén diciendo: «Paz y seguridad», entonces, de improviso, les sobrevendrá la ruina, como los dolores de parto a la que está encinta, y no podrán escapar. Pero vosotros, hermanos, no vivís en tinieblas, para que ese día no os sorprenda como un ladrón, porque todos sois hijos de la luz e hijos del día; no lo sois de la noche ni de las tinieblas. Así, pues, no durmamos como los demás, sino estemos vigilantes y despejados.
Porque Dios no nos ha destinado al castigo, sino a obtener la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo; él murió por nosotros para que, despiertos o dormidos, vivamos con él. Por eso, animaos mutuamente y ayudaos unos a otros a crecer, como ya lo hacéis.

Sal 26,1.4.13-14 R/. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar? R/.

Una cosa pido al Señor, eso buscaré:
habitar en la casa del Señor por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor,
contemplando su templo. R/.

Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor. R/.

Lectura del santo evangelio según san Lucas 4, 31-37

En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y los sábados enseñaba a la gente. Se quedaban asombrados de su doctrina, porque hablaba con autoridad.
Había en la sinagoga un hombre que tenía un demonio inmundo, y se puso a gritar a voces: «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.»
Jesús le intimó: «¡Cierra la boca y sal!»
El demonio tiró al hombre por tierra en medio de la gente, pero salió sin hacerle daño.
Todos comentaban estupefactos: «¿Qué tiene su palabra? Da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen.» Noticias de él iban llegando a todos los lugares de la comarca.

II. Compartimos la Palabra

  • Todos sois hijos de la luz e hijos del día

Por segunda vez Pablo responde a la preocupación de los de Tesalónica acerca de la inminente fecha de la venida gloriosa de Jesús. Respuesta incompleta pues el apóstol ignora la fecha por imprevista. Y siendo así, la vida cristiana vendrá marcada por la obligada preparación y la necesaria vigilancia. El Día del Señor, rótulo con hondo sabor profético, será negra sorpresa para los que viven en las tinieblas, pero para los que viven en el discipulado fiel del Maestro, será ocasión para esperar la salvación que ya han recibido, como señal, en la muerte de Cristo. Abiertos, pues, al futuro, que será un tiempo a seducir con fe y amor, que puede ser identificado como vivir en la luz y vivir con el Señor. Es tiempo de fidelidad, de congruente discipulado pues sabedores somos de que transitamos caminos de luz como tales hijos de la luz. Es una hermosa llamada a vivir nuestra fe con responsabilidad, con inteligencia, y poniendo todo lo que podamos de nuestra parte, que la parcela del Espíritu del Señor es siempre cumplida. Propicia ocasión para perfilar mejor nuestra presencia cristiana en el mundo: vivir nuestros días con la alegría de Cristo, ser referentes de gratitud por lo dado y vivido y en ningún momento apagar el Espíritu. Así nos estimulamos cual hermanos para encarnar la ley de Cristo Jesús aquí y ahora.

  •   ¿Qué tiene su palabra?

A la hora de concretar la propuesta salvadora de Jesús de Nazaret, el evangelio recalca la fuerza sanadora de su Palabra. Ésta nos viene dada repleta de fuerza, fecunda en su eficacia contra el mal que deshumaniza a este maltrecho hombre de la sinagoga de Cafarnaúm. Jesús dice y hace, mira desde el corazón y se compadece, sabe encajar el dolor de los que a él se acercan y asume nuestras dolencias hasta el misterio de su muerte. El poderío de su Palabra estriba en su transparencia, en la sinceridad de su presencia, en la fuerza de su corazón, en el contenido liberador de sus expresiones y, sobre todo, en la experiencia de un Dios Padre-Madre al que le duele el dolor de todos sus hijos. Padre-Madre que en ningún instante dejará de ejercer de tal, aunque los hijos le demos la espalda. Por eso, el mal reculaba ante la presencia del Maestro de Galilea, el proyecto del Reino de los cielos se abría camino, las gentes buscadoras constataban que una nueva vida es posible de la mano de la Palabra nueva, la que dice y hace verdad, la que por su virtud hace posible que todo lo nuestro, todo lo humano, pueda ser nuevo.
¿Damos en la comunidad eclesial la primacía que merece la Palabra de Dios, o prestamos exclusiva atención a otras muchas palabras que no son de Dios, aunque como provenientes de Él se nos dan?
¿Hacemos todo lo que en nuestra mano esté para que el Día del Señor sea una experiencia de esperanza en Cristo Jesús en medios secularizados como los nuestros?
Fr. Jesús Duque O.P. 
Convento de San Jacinto (Sevilla) 

lunes, 31 de agosto de 2015

* A TI ME ENCOMIENDO, SEÑORA.



Y a Ti, Virgen del Rosario encomiendo mis palabras, pensamientos y mi vida.

Necesito me cojas de la mano y que me guardes con tu Manto para estar cobijado en Tu Amor y Majestad.

Santísima Virgen del Rosario: ¡Ruega por todos los hijos de Villaluenga del Rosario!

Jesús Rodríguez Arias