domingo, 9 de diciembre de 2012

A AURORA RUÍZ RODRÍGUEZ Y JOSÉ CARLOS FERNÁNDEZ MOSCOSO: MIS AMIGOS Y HERMANOS.

Mis queridos Aurora y José Carlos:

Sinceramente creo que estamos en otra "línea", en otro mundo porque no entendemos las cosas que están pasando o nos están pasando.

Compartiré con vosotros así como todos los que me quieran leer una serie de reflexiones a las que me han llevado la ignominia que recibió ayer Aurori, cosa que no puede extrañarnos aunque si sorprendernos.

Estamos viviendo unos tiempos borrascosos donde la mentira, el insulto zafio y barato, la crítica desmesurada y sin argumentos sostenibles, la envidia y el rencor pueblan cada rincón donde nos movemos. Todos estamos expuestos a entrar en esa dinámica, moralmente inaceptable, porque la intoxicación es mucha y el aire está viciado.

Es difícil el mantenerse constantemente en alerta para no caer en la tentación aunque nosotros los cristianos lo tenemos un poco más fácil porque cuando estamos en el filo del acantilado nos encomendamos al Señor y  Él con sus Benditos Brazos nos sostiene y agarra para que no caigamos. Hemos de estar vigilantes y ser mansos y humildes de corazón para que sabiendo que somos sencillos pecadores ponernos en las Manos de Cristo y María que son el santo y seña de nuestras vidas.

Nuestra misión: ¡Evangelizar! Hacer que todos conozcan la grandeza y alegría suprema de sabernos Hijos queridos de Dios Padre.

Por eso, por la importante misión que tenemos encomendada, causa estupor y extrañeza que personas con responsabilidad en un determinado movimiento de la Iglesia caigan con torpeza en las manos del Maligno y haciendo uso de la soberbia, el orgullo, el enaltecimiento, la prepotencia hagan uso de las mismas para ofender, insultar, maltratar y menospreciar a una persona, más si cabe cuando estos hechos se producen en el lugar que se ha producido.

De verdad, no se lo tengáis en cuenta porque es digno de nuestras oraciones, porque ayer fue víctima de las demoníacas artimañas del hijo del mal a la que todos estamos expuesto y que tenemos que estar vigilantes para que eso no nos suceda. Tenemos que rezar mucho por esta y muchas personas que, en algún momento, muestran su debilidad de esta, molesta y dolorosa, manera. No olvidemos que el mal siempre produce dolor.

Pero los que  nos encomendamos cada paso a Dios Nuestro Señor, que pasamos mucho tiempo delante de Él, hablando y dejándonos penetrar por  Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar y escuchando los que  nos dice directamente al corazón, que algunas veces no nos gusta con la claridad que  nos habla aunque es la única que podemos entender, debemos tener un corazón lleno de misericordia y perdón hacia aquel, aquellos, que  nos ofenden, calumnian o nos quieren, y desean, todo mal. Eso sí, para perdonar con todas las consecuencias también tienen que pedirnos perdón. 

Pedir perdón es lo más fácil que hay en la vida. Hay que saber que no somos más que lo que somos. Que los cargos, las cargas, las Juntas o directivas no son más que instrumentos para realizar la misión encomendada y si esa misión queda anulada por nuestras malas  prácticas, a lo mejor, hay que dejar esos cargos, cargas, juntas o directivas porque la labor que se realiza se convierte en un claro antitestimonio.

Cuando esta mañana compartía con mi mujer lo sucedido ayer me decía, con su espontaneidad, que pusiera en este post lo que caracteriza a un caballero y a un cristiano porque esta actitud deja mucho que desear como cristiano y como caballero. Señalaré dos muy resumidamente: El cristiano debe llevar escrito a fuego en su alma y su comportamiento una clara actitud de piedad, de caridad, de amor y misericordia así como un caballero que se precie debe dar su sitio a las señoras, realzar a las mismas y llevar la educación y la clase a su día a día. Que cada uno entienda lo que quiera entender...

Pero como he dicho antes, aún sabiendo el daño emocional producido, debemos saber perdonar a esos que no nos miran a la cara, que  nos rehuyen la mirada, que  nos desprecian y nos deniegan el saludo, que cambian de acera o se meten en una panadería con tal de no saludarnos, los que..., y podemos poner cientos de ejemplos nada ejemplarizantes para nadie.

Aurori, José Carlos, amigos y hermanos en la fe y en el alma: 

Vosotros estáis por encima de estas circunstancias, dolorosas e injuntas, porque podéis mirar a los ojos a todo el mundo y eso se está convirtiendo en un artículo de lujo en los momentos actuales con una Sociedad cada vez más deshumanizada. No podemos ponernos delante de Jesús y Su Bendita Madre, ni mirarlos a los ojos con suciedad en nuestras almas, no podemos ni debemos hacerlo porque los estaremos ofendiendo gravemente. Por eso cuando los que os  han ofendido os pidan  perdón, porque es lo natural y deseable, vosotros tenéis que darle el ciento por uno porque haciéndolo así estáis logrando que vuestro camino de santificación sea verdadero, ya lo que más cuesta es lo que más valora el Nuestro Padre Celestial.

Sabéis que os quiero, admiro y profeso un verdadero cariño. Sabéis que nos tenéis a Hetepheres y a mi para lo que necesitéis.

He querido compartir estas reflexiones nacidas del alma con vosotros, mis queridos amigos, hermanos.

Recibid, ambos, un fuerte abrazo desde el corazón y que Dios os bendiga siempre.

Jesús Rodríguez Arias

1 comentario:

  1. Querido hermano: muchas gracias por tus sinceras palabras, en nombre también de Aurora, que sufrió un disgusto innecesario en el día de la Excelsa Inmaculada. Alientos y apoyos como el tuyo animan a seguir adelante. Han sido muchos, de cofrades anónimos, de hermanos mayores, de varios sacerdotes y desde el Obispado, pero el tuyo público, como siempre 'siendo valiente', es especial. Ya ha pasado y deseamos que la polémica se olvide a nivel público, no queremos que parezca que lo sucedido lo utilizamos como justificación para nada. No vamos a hablar nada más del asunto, que se encuentra en manos de quien debe estar. Un fuerte abrazo de tu hermano en la fe.

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