lunes, 26 de octubre de 2026

POR NADA DEL MUNDO

 




En el pueblo donde vivo hay una señora que está adornando su casa para celebrar jalogüín, es verdad que, aunque parte de sus raíces son del lugar, por su propio origen anglosajón ha vivido esta “fiesta” desde otro punto de vista al que podemos hacerlo en este terruño llamado España.

Está adornando la portada, cancela y alrededores con horripilantes esqueletos y, en el patio, se puede ver perfectamente; si pasas por delante, te encuentras con tétricas lápidas a modo de cementerio que coge todo su patio.

Lógicamente, soy muy respetuoso con lo que cada uno haga de su puerta para adentro y, si esta vecina decide escenificar lo más tenebroso y macabro de la propia muerte, allá ella y sus gustos.

Sé que esa casa en cuestión será muy visitada, le harán multitud de fotografías, pues no deja de ser una esmerada escenificación de lo que esta “celebración” representa.

Cada vez que pasamos por delante, le digo a Hetepheres: Cualquiera me hace a mí vivir en un lugar donde se represente un cementerio. Los que bien me conocen saben que soy muy reacio a todo lo referente a la muerte; no suelo ir a los tanatorios, salvo familia e íntimos; a la Misa córpore insepulto suelo asistir cuando puedo, a los funerales, hago lo posible y a los entierros en el camposanto, salvo familia, no lo hago porque me parece un sagrado momento íntimo.

Esta aversión a todo lo que rodea a la muerte es porque me impone la misma; en esto soy fiel heredero de mi madre, que era igual. Eso no significa que quiera enterrar cuanto significa, pues forma parte de la propia vida, y tampoco, al día de hoy, le tengo miedo, porque al final va a ser Dios en Justicia y Misericordia el que decidirá con Amor de Padre cual será mi morada eterna.

Eso no quiere decir que desee morirme, que, a pesar de los pesares, de los padecimientos, injusticias e ingratitudes, la vida es bonita y cuando el Señor te tiene por estos terrenales lares será porque todavía se es necesario.

Por eso digo y ratifico que jalogüín, no es para mí. Prefiero la vida a lo más horrible de la muerte porque pienso que esta, cuando nos llega, es la fase imprescindible para llegar a la auténtica Vida.

Aquí, como mucho, la chiquillería se vestirá con sus disfraces y llamará a las casas con el consabido “truco o trato”; el que quiere le abrirá y el que no lo dejará pasar. Eso sí, tanto el día uno como el dos de noviembre, el precioso Cementerio del Salvador se llenará de flores, visitas, oración y recuerdos.

En La Isla será otro cantar; mi querida ciudad se convierte en el centro neurálgico de la celebración de Jalogüín, la cual ha costado una millonada. La gente llenará las calles y todos estarán contentos en celebrar una fiesta impostada cuyo protagonista es el maligno.

Esos días prefiero quedarme en casa, rezando por los difuntos y las benditas almas del purgatorio. Cuestión de preferencias.

Jesús Rodríguez Arias


lunes, 19 de octubre de 2026

¡TOMA CASTAÑA!

 



Y nueces, pipas, avellanas de los toros, almendras, así como alguna fruta de temporada como las chirimoyas. Así era el hogareño otoño en La Isla callejolera de mi niñez.

Pero sí había una jornada en que esos manjares se volvían exquisiteces: era cuando todo San Fernando celebraba el día de sus copatronos, San Servando y San Germán, que cada 23 de octubre vestía a la ciudad de fiesta local.

Aún recuerdo cómo mi madre revisaba nuestros atuendos antes de marchar a la ermita que existía en el Cerro de los Mártires. Allí asistíamos a misa y, al terminar, formábamos un corrillo para compartir un peculiar ágape; comenzábamos con unos bocadillos y concluíamos con frutos secos.

En el mes de octubre de mi infancia hacía un frío de pelar. Yo heredé de mi hermano mayor un abrigo de paño azul de uno de mi abuelo Félix, que tanto mi madre como Tata convirtieron primorosamente en uno más diminuto, guardando el resto para utilizarlo en otros menesteres.

Aunque el otoño comenzaba a finales de septiembre, su verdadera presencia se advertía en octubre. Más adelante, en noviembre, el frío húmedo característico de una isla empezaba a calar hasta los huesos.

Una semana más tarde llegarían los Tosantos tanto en el Mercado Central como en San Antonio. Jalogüin por aquel entonces era cosa de los yanquis o de países anglosajones.

Pasaron los años, los niños nos hicimos mayores y los de mi generación transitamos la madurez de la mejor manera posible, acercándonos sin remedio a eso que ahora llaman sexalencia.

Con este bagaje de vida, defendemos con firmeza nuestras tradiciones locales. No obstante, a veces las costumbres adoptadas ganan terreno mientras las verdaderamente nuestras van cayendo en el olvido

El cambio de festividad del 23 de octubre al 24 de septiembre trastocó mucho el día de San Servando y San Germán; aunque se celebre el primer domingo después de dicha jornada, ya para nada es igual.

Y, por supuesto, el decaimiento de los añorados Tosantos, el respeto de la visita al cementerio, días grises de oración y recuerdos, que quedan manchados por la escenificación de Jalogüin y cuanto significa. Como defensor de la vida, no puedo celebrar lo más horripilante de lo que significa la muerte.

Por eso en estas fechas me encierro en mis recuerdos, que son más plácidos y bonitos que mucho de lo que se contempla en el presente.

Jesús Rodríguez Arias

* Fotografía de la Ermita del Cerro: Archivo Quijano

12 DE OCTUBRE CARMELITANO

 




Setenta y cinco años han transcurrido desde que la Virgen del Carmen, Reina y Madre de San Fernando y de las Callejuelas, por la Gracia de Dios, fue coronada en el atrio de las Casas Consistoriales (Ayuntamiento). La celebración fue oficiada por el obispo de Cádiz, Monseñor Tomás Díez Gutiérrez, y los padrinos de dicha ceremonia fueron: el almirante D. Salvador Moreno Fernández, en representación de la Armada, y D. Francisco García Raez, alcalde de la ciudad, en representación de San Fernando. El almirante, D. Salvador Moreno Fernández, en representación de la Armada, y D. Francisco García Raez, alcalde de la ciudad, en representación de San Fernando.

Esta fotografía, en blanco y negro, está en la mente de todos los cañaíllas por haberla visto en casa. Más si cabe, los que nos honramos de ser callejeros. Mi madre siempre me decía que la ceremonia de coronación había sido preciosa y que ojalá viviéramos, en su momento, algo así.

Pues ha llegado y en La Isla se están celebrando actos que nos van preparando para la llegada de ese histórico día, poniéndonos a todos los que somos originarios de San Fernando, vivamos donde vivamos, los sentimientos a flor de piel.

La conferencia sobre las joyas de la Virgen del Carmen, impartida por Luis G. Prieto Sánchez, gemólogo por el Instituto Gemológico Español y joyero de Joyas El Oribe, ha abierto una anhelante semana que nos llevará al doce de octubre.

Del nueve al once de octubre tendrá lugar el Solemne Triduo Conmemorativo del LXXV aniversario de la Coronación Canónica. Y el día doce será el que se viva en color carmelitano.

A las nueve de la mañana se hará el traslado solemne de Nuestra Señora del Carmen Coronada hasta la Plaza del Rey. A las once se celebrará la Solemne Misa Pontifical conmemorativa del setenta y cinco aniversario de la Coronación Canónica, que estará presidida por Monseñor Ramón Valdivia Jiménez, administrador apostólico de la diócesis de Cádiz y Ceuta.

Una vez concluida, tendrá lugar el traslado de la Reina, Madre y Patrona de San Fernando a la Iglesia Mayor Parroquial.

A las seis de la tarde se iniciará la Solemne Procesión del Gloria y Alabanzas de Nuestra Señora del Carmen Coronada, que partirá de la Iglesia Mayor para dirigirse hasta la Conventual del Carmen.

Escribirlo es fácil; lo más complicado es sentir la emoción que evocan los recuerdos de mi infancia y primera juventud en el barrio del Carmen. El amor, con mayúsculas, que mi madre tenía por todos los que marcharon con una sonrisa, pues sabían que la Reina de las Callejuelas y del Monte Carmelo los llevaría a las puertas del cielo.

Emoción que siento en la madurez de la vida, cuando me impregno con los sentimientos devocionales de tantas personas que quiero y que tienen a la Patrona de La Isla en lo más hondo de sus corazones.

No sé si podré estar allí; la vida me ha vuelto cauto a la hora de hacer planes. Solo sé que el 12 de octubre, la Ciudad de San Fernando de mi alma tendrá color carmelitano y que, si estoy allí como si lo estoy acá, los sentimientos que anidan en mi alma no cambiarán. 

Jesús Rodríguez Arias


lunes, 28 de septiembre de 2026

CUANTO MÁS CONOZCO A LA GENTE...

 




“Cuanto más conozco a la gente, más quiero a mi perro”. Esta frase de Diógenes de Sinope, también atribuida erróneamente a Lord Byron, refleja el cansancio de la complejidad del ser humano frente al valor de la fidelidad de los animales.

Personalmente, soy un defensor del ser humano, aunque este en más de una ocasión deja mucho que desear. Dios nos dotó de inteligencia que muchas personas, sinceramente, pienso que no utilizan ni en lo ordinario y menos ante los grandes retos de la vida.

Las personas, salvando las excepciones, suelen tender a preservar sus intereses por encima de los de los demás. Esto se ve en todos los ámbitos de la vida y no se necesita ser un experto para darse cuenta.

Los que son altruistas, dan todo sin pedir nada a cambio; son comidos por una sociedad viciada que solo piensa en sí misma. Al final, el que se ha entregado y ayudado a los demás se encuentra sin nada y, lo que es peor, apartado del mundo en un ostracismo buscado y deseado. ¡Cuanto más lejos de la humanidad, mucho mejor!

Vivimos en un mundo deshumanizado, donde lo virtual, tan bueno para unas cosas, nos está alejando de nuestros semejantes. Ya pocos hablan por teléfono y menos se ven en persona.

Ahora, con el teletrabajo, tampoco tienes que pisar la oficina o despacho, con lo cual ni te relacionas con los compañeros. Parece que nos quieren dirigir a la soledad y, como un rebaño de ovejas, vamos con la cabeza gacha a donde quieran llevarnos.

Personalmente, cada día que pasa me siento más asocial; vivo muy bien en el micromundo donde solo habitan mi mujer, Fernanda, Colmillo (GC), que son nuestros perros, y Pelayo, nuestro gatito cántabro. Dentro del mismo también entran nuestros hermanos del alma y buenos amigos; los demás, sintiéndolo mucho, no están en lo que llamaríamos círculo personal.

Para mí, es mucho más gratificante lo que me cuenta Hetepheres, observar a mi gatito tuxedo que no para de “charlar”, sentir la constante presencia de nuestros perros, con la alegría que aportan, y conversar con amigos queridos a quienes considero como hermanos, que soportar una conversación convencional que no me aporta nada, no me interesa y me cansa enormemente.

Ustedes pueden comprobar que no voy a casi nada, aunque me invitan a actos culturales, religiosos, sociales y políticos, a los cuales les agradezco la deferencia.

Sí, este humanista, a pesar de los pesares, seguirá defendiendo la grandeza del ser humano, aunque cuanto más conoce a la gente, más quiere a sus perros porque en ellos redunda la fidelidad absoluta.


lunes, 21 de septiembre de 2026

ELCANO

 



El Buque Escuela Juan Sebastián Elcano recibirá, con total merecimiento, el próximo 24 de septiembre el Premio Cortes de la Real Isla de León en el solemne acto que se celebrará en el Real Teatro de las Cortes.

En la mañana del pasado 26 de agosto se dieron cita parte del entramado social de San Fernando en el dique seco de Navantia, en la popa del Buque, donde la alcaldesa de la ciudad dio cuenta ante el comandante del Juan Sebastián Elcano, que sería el buque insignia de La Armada Española, el principal homenajeado con el principal premio que tiene La Isla de León.

El comandante del Buque Escuela, José María de la Puente Mora-Figueroa, agradeció el reconocimiento del Ayuntamiento de San Fernando y confirmó su asistencia para recoger el galardón el próximo jueves 24 de septiembre.

“Elcano es un símbolo de España, pero también de San Fernando y de todos sus ciudadanos”, afirmó el comandante del buque, dando cuenta de la relación entre el ya casi centenario navío y la ciudad.

Este ya ha recorrido más de ciento treinta países y ha instruido a más de veintidós mil marinos en defensa y protección de los principios constitucionales y democráticos.

El buque escuela que fue botado el 5 de marzo de 1927, estamos ante un histórico aniversario, representa el honor, patriotismo, compromiso, ilusión, pundonor, trabajo, cumplimiento del deber, esperanza y fe en la Galeona que viaja junto a la tripulación.

Pienso que es justo el reconocimiento que este próximo jueves se le va a tributar, uno de los más significativos regalos que recibirá antes de entrar en el año del centenario y por eso es más ilusionante, si cabe.

Concluyo con las palabras del capitán de navío, Ilmo. Sr. D. José María de la Puente Mora-Figueroa, comandante del buque escuela Juan Sebastián de Elcano. Pronunciadas en la popa del navío durante el acto en el dique seco de Navantia, sus declaraciones visibilizan el sentir de todos los isleños.

"San Fernando es Elcano, y Elcano es San Fernando".

Jesús Rodríguez Arias


Fotografía del Buque Escuela Juan Sebastián de Elcano es de la Armada. 


lunes, 14 de septiembre de 2026

TRES LUSTROS

 




Son los que llevo con columna fija en San Fernando Información. Fue en 2010 cuando mi hermano en la eternidad, Pepe Moreno Fraile, me ofreció colaborar con una tribuna en el decano de la prensa local de mi querida Isla de León.

¿Por qué en 2010? Pues porque ese año cesé en mis funciones como secretario y de la junta de gobierno de mí siempre querida Hermandad de Afligidos. Siempre he defendido que una persona que escriba una columna de opinión o participe como tertuliano en un programa de radio y televisión no debe formar parte de ninguna directiva porque, para alzar la voz en el desierto que nos rodea libremente, no es recomendable estar sujeto a ataduras.

En 2012 fui designado miembro de la Comisión Pro-Corpus Christi de San Fernando, propuesto por el Arciprestazgo. En los meses que duró la preparación de esta solemnidad, dejé de escribir en las columnas que tenía comprometidas. Una vez conseguido el fin, que era que la procesión de S.D.M. volviera a celebrarse por las tardes, tras el fallido experimento de los dos años anteriores, decidí dimitir y volver a la normalidad. Entre ellas estaba reincorporarme a mis tribunas de opinión.

Durante unos años escribía artículos, por supuesto diferentes y originales, tanto en San Fernando Información como en San Fernando Cofrade, que estaba dirigido por el periodista, crítico de cine y querido amigo, José Carlos Fernández Moscoso.

Tras el triste fallecimiento en julio de 2022 de mi añorado José Valentín Moreno Fraile, lo sustituyó su mujer y principal colaboradora, Aurora Marín Astorga, que enseguida me pidió que siguiera escribiendo como siempre, cosa que hago todos los lunes, salvo los correspondientes al mes de agosto.

Llevo quince años al servicio de la palabra, compartiendo reflexiones e ideas. Desde una perspectiva arraigada en el humanismo cristiano, he ofrecido una opinión honesta sobre los asuntos que nos conciernen. Asimismo, he procurado siempre destacar la valiosa labor social y espiritual de nuestras HH. y CC. También, si hace falta, dar un tirón de oreja para que este apasionante carisma no caiga en la desidia e incluso en el poder reinante.

Quince años, que se dicen pronto, asomándome a esta privilegiada ventana. Escribir una columna con olor a papel, el mayor patrimonio para un romántico como yo, en el medio local más antiguo de San Fernando, es un auténtico regalo de Dios.

Por supuesto, ya no soy el que era; los tres lustros han pasado y la madurez habita en mi ser. En estos quince años he tenido, incluso, la desgracia de perder la Fe, felizmente recuperada gracias al Cristo de la Sangre de Burgos y a Caridad y Salvación.

Quienes opinamos en los medios solemos olvidar nuestra responsabilidad: debemos usar este privilegio para servir, no para ser servidos. Pero claro, eso es una cosa que se aprende con los años y los errores cometidos.

Jesús Rodríguez Arias


lunes, 7 de septiembre de 2026

YA HA COMENZADO EL NUEVO CURSO COFRADE

 



Ha sido el lunes 31 de agosto, cuando sobre las once menos diez de la noche, la Junta Permanente del Consejo de Hermandades y Cofradías de San Fernando hacía públicos los nombramientos más esperados del año por los cofrades.

La responsabilidad de pregonar la Semana Santa de 2027 ha recaído en el cofrade de Cristo Rey, José María Belizón Reina; la presentación del cartel oficial anunciador de la Semana Santa de San Fernando del año próximo correrá a cargo del cofrade Francisco Manuel Hernández Rodríguez; la obra la realizará el fotógrafo isleño Miguel Ángel Fernández Cosme, conocido como “Harry Callahan”.

La imagen que presida el Vía Crucis oficial de las Hermandades y Cofradías el primer lunes de Cuaresma será la de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder.

Pienso que, como dijo Jesús, muchos son los llamados y pocos los escogidos. Algo natural en una ciudad de tanta tradición cofrade y con un destacado número de oradores talentosos que se desenvuelven muy bien en el atril.



Lo que he observado, desde que llegó Eduardo Coto Martínez a la presidencia del Consejo, es que está ofreciendo estas nobles encomiendas a cofrades que seguramente han estado en muchas quinielas, pero que su número no había salido escogido. Esto es sumamente enriquecedor porque nos da oportunidad de escuchar otras voces, sentimientos, pensamientos y formas de vivir este apostolado tan único como especial.

Aun así, me imagino que los que soñaban con verse en las tablas del Real Teatro de las Cortes tendrán que seguir esperando. Por supuesto que hay cristianos cofrades, de una experiencia extraordinaria tanto en bagaje en juntas de gobiernos, que manejan magníficamente las artes de la literatura y oratoria, pero que todavía no han tenido la dicha de ser nombrados pregoneros. Cuando existen tantos candidatos y hay que elegir a uno, son muchos los que se quedan a un ras de saborear la gloria de ser pregonero de la Semana Santa de La Isla de León.

Hay otros, que se cortaron la coleta en el momento que lo vieron oportuno, y viven felices alejados de los focos y micrófonos. Esos son los que objetivamente valoran los nombramientos y se alegran por las personas elegidas.

Permitidme que, desde la lejanía de vivir a bastantes kilómetros de San Fernando, haya querido reflexionar sobre los nombramientos, así como sobre aquellos que les gustaría verse en el pellejo de los que han sido nombrados.

Mi enhorabuena a los designados, así como a la Permanente del Consejo de Hermandades y Cofradías de San Fernando por su acierto.

Solamente he de deciros que os encomiendo muy especialmente.  

Vaya mi agradecimiento, por una confianza que ya supera los tres lustros, a San Fernando Información y a mi admirada amiga Aurora Marín Astorga.

Jesús Rodríguez Arias