Hace unos años, cuando se jubiló, le escribí un artículo al bueno de Paco en San Fernando Información. Hoy vuelvo a hacerlo, ya que el próximo domingo 26 se celebrará la IV Noche Flamenca, que está dedicada a Paco El Paquetera. Será a las diez de la noche en la Plaza del Rey (zona la Esquina del Rey/Gran Vía). Actuarán Carolina Castilla y Manuel Lucas.
Han editado un cartel anunciador que es La Isla al cien por cien con una fotografía de Paco. Sé que estará muy emocionado con este más que merecido homenaje de una ciudad que le debe mucho. También sé que llega en un momento clave en su vida, ya que le dará un hálito de esperanza y necesaria alegría.
Siempre lo he dicho, Paco es un hombre bueno que ha trabajado desde corta edad para que a su familia no le faltara ni gloria bendita. En el Ayuntamiento hizo un trabajo impecable, que será recordado mientras vivamos los que tuvimos el honor y el privilegio de coincidir con él en los años que estuvo prestando servicio en la Casa Consistorial.
Nunca tuvo un no como respuesta; cuando estaba hasta arriba de trabajo, contestaba que en cuanto tuviera un hueco libre lo haría. Y así era. Hombre de palabra y honor, sencillo y muy cordial en el trato. No dudaba en solucionar cualquier asunto de su competencia, fuera la hora que fuera.
Estos valores, esta forma de entender la vida, es la que ha transmitido a su familia y muy especialmente a su hijo Ricardo, fiel heredero de la estirpe de Paco El Paquetera, al que tengo profunda admiración y cariño, aunque él bien lo sabe.
Este domingo nuestra bendita y bicentenaria Ciudad de San Fernando se viste de gala, pues se va a homenajear a un hombre bueno, justo, cumplidor, sencillo, humilde, trabajador nato, como es Paco El Paquetera.
Como no sé si podré asistir, le he querido escribir unas palabras escritas desde el corazón a mi buen amigo Paco como muestra del perdurable respeto, cariño y admiración que le profeso.
Sé muy feliz, querido amigo, en la IV Noche del Flamenco, en tu noche. Te mereces todo lo bueno que te pueda pasar y, aunque la vida algunas veces es ingrata, siempre hay momentos para sonreír, aunque sea con vivencias como esta y los recuerdos.
Jesús Rodríguez Arias






