Sin lugar dudas estoy hablando de María Teresa de Benito
Togores, que es una mujer que ha escrito con letras de oro lo que es servir a
los demás con una entrega total, la caridad que ha regalado a brazos abiertos,
los granitos de arena que iba poniendo en el camino para mejorar la vida de los
que más necesidades tenían, su buen hacer llevando a su vida la literalidad de
que tú mano izquierda no sepa lo que hace la derecha, ha hecho que Tere de
Benito sea unas de las mujeres más queridas de La Isla de León, ciudad a la que
ha servido desde el gran corazón que atesora.
Nacida en Madrid, pero isleña
desde los seis años. Sus primeros pasos en la acción solidaria los dio siendo
muy joven, preparando canastillas de ropa junto a las Hijas de la Caridad para
los bebés de La Casería. De Fe profunda,
es una inquebrantable discípula de Jesús, profesa la religión católica que es
base fundamental de su vida personal y también de entrega a los demás.
Esta forma de entender la existencia
la vivió junto a su marido, el recordado Luis Quijano, con quién formó un tándem
inquebrantable de ayuda a los necesitados, recogiendo ropa, alimentos, recursos
para muchas familias de San Fernando. Este ejemplar matrimonio ha dado once
hijos, treinta y ocho nietos, así como cuarenta y nueve bisnietos que conforman
una saga familiar que es su mayor orgullo.
Más de veinticinco años
vinculada a la Asociación Luisa de Marillac, de la que llegó ser presidenta,
trabajando para las familias del barrio de La Casería, en Cruz Roja, participó
activamente en la puesta en marcha de la residencia de mayores y desde la Sociedad
de San Vicente de Paúl, contribuyendo de forma decisiva a crear el Hogar
Federico Ozanam, que ofrece alojamiento, comida y atención diaria a personas
que atraviesan por momentos complicados en la vida.
Mi madre, María del Carmen,
tenía una buena amistad de siempre con Tere de Benito. Se querían y admiraban
por igual. Fue mi madre la que me dijo en su día que, si quería saber lo que es
la Caridad, con mayúsculas, tenía que prestar atención y aprender del
testimonio de vida de su querida amiga de toda la vida.
En días pasados con motivo del
Día Internacional de la Mujer, el Partido Popular de San Fernando le hizo un
merecidísimo homenaje que contó con la presencia de gran parte de su familia.
Ella no pudo estar presente debido a su avanzada edad.
Tere de Benito ha hecho mucho
por San Fernando y por eso mismo debería ser reconocida con la máxima
distinción que tiene la Ciudad porque si no es así se estaría cometiendo un
extraordinario acto de injusticia para una mujer que lo ha dado todo por los
demás sin importa raza, credo o forma de pensar.
Ojalá, La Isla, esté a la
altura de esta mujer tan extraordinaria.
Jesús Rodríguez Arias






