Muchas veces me pregunto: ¿Quién me manda en
meterme en tantas guerras y complicaciones? Porque después todo sigue igual,
bueno casi igual, aunque el que sale magullado siempre es uno.
De verdad, que intento no estar siempre luchando a
“contracorriente”, ser más comedido en mis pensamientos y expresiones pero, por
una cosa o por otra, siempre acabo enfrentándome a esas ruedas de molino en una
clara actitud quijotesca.
Esta visto que ser coherente, que defender tus
principios y tu fe con ciertas dosis de valentía, porque tiene que ser valiente
el que levante la voz para denunciar alguna que otra situación, es llevarte con
el tiempo a vivir en una soledad permanente donde solo permanecen a tu lado tus
incondicionales: Tu mujer, marido, padres, familia y algún verdadero amigo. Los
demás miran para “otros lados” y te suelen dar la espalda cual “Juan Salvador
Gaviota”.
Es una situación difícil de sobrellevar al
principio porque los primeros que te abandonan son los que tú tenías como
buenos y queridos “amigos”. Otros ni te cuento.
Una vez que te han hecho ese “cerco” social donde
eres menos que un “apestado” empieza la siguiente fase: El descrédito hacia tu
persona. De allí vienen las persecuciones, los intentos de humillaciones, la
denigración personal, la burla escondida que es lo propio de los cobardes y
toda una serie de actos que tienen por objetivo el acabar contigo de todas
formas.
La situación que estoy narrando, y que para
algunos le será muy familiar, es una primera fase orquestada para acabar contigo
porque eres un ser verdaderamente molesto para las conciencias innobles y
sucias.
Si a pesar del vacío que te hacen sentir los que
nunca sintieron nada por ti sigues defendiendo, desde la coherencia personal,
tus principios y lo haces de forma pública y notoria, entonces pasas de ser una
maldito advenedizo para convertirte en un ser peligroso para los más inmundos
de esta sociedad. ¡Mira, a pesar del acoso y derribo, sigue adelante como si
nada! ¡Habrá que tener cuidado con este!
La persecución y el descrédito siguen aunque
aparece otro elemento en juego: El miedo.
Tus perseguidores empiezan a tenerte miedo porque
saben que sabes y entonces el temor impregna los poros de la piel aunque habría
que decirles que todos no son de la misma condición, gracias a Dios, y no se
rebajan a sacar las sombras de cada uno. Ya tienen suficiente con tener la
conciencia sucia para mancharte con tu con ellas.
Con el paso del tiempo te acostumbras a soportar
esa “presión” y ya todo lo que puedan hacerte no te hace ningún daño porque de
los cobardes sabe uno lo que se puede esperar.
Y la tortilla se vuelve del revés: Los
perseguidores se encuentran perseguidos. Los que antes caminaban con paso
fuerte arrasándolo todo se encuentran en situación de debilidad ante esos que
siguen su camino firmes y valientes en convicciones.
Cada palabra, escrito, opinión de los que antes
han sufrido todo tipo de agresiones por tener y practicar la coherencia en la
vida es esperada con incertidumbre, miedo porque pueden ser señalados sin
serlos, sin nombrarlos aunque todas las características dan a entender a las
personas o situaciones a las que van dirigidas.
El mundo se vuelve al revés; por un lado el que ha
sufrido el escarnio público y privado por mantenerse firme, cada vez goza de
más prestigio y tiene más personas, de buena voluntad, que lo siguen y hasta
llegan a admirar la contundencia de su valentía, por otro lado los que antes
predominaban van quedándose atrás, se encuentran cada vez más solos, están
probando la soledad que impusieron a otros,
y ya solo se tienen a ellos mismos y al grupo de opinión similar.
Con esto quiero decir que la verdad siempre
resplandece, que la coherencia de vida, la firmeza en defender lo piensas y
crees te da a medio plazo gozar de independencia y libertad. En el camino,
muchas veces tortuoso y lleno de ingratitudes, se van quedando en el arcén los “amigos” que nunca lo fueron en
realidad. Es necesario pasar ese filtro porque la madura felicidad se adquiere
de esta manera.
Debo decir que cuanto escribo o hablo tiene
siempre algún destinatario específico, según la intencionalidad que se pueda
tener en ese momento y que siempre el mensaje es recibido nítida y claramente.
Eso me reconforta y mucho.
Me decía un amigo hace unos días que si me daba
cuenta la “repercusión” que tenía cuando pulsaba la tecla de publicar lo
escrito en mi blog “Sed Valientes”, que si no me preocupaba ni tenía temor. Le
dije que siento mucho respeto cuando publico un post, un artículo o realizo
alguna disertación, pero que temor y preocupación no tenía porque, antes que
nada pongo todo lo que diga y haga en Manos de Dios, lo que pueda exponer en ese momento lo hago
desde la coherencia de pensamiento, de creencia y de firmeza en mi fe. El que
va con la verdad no tiene porque temer nada ni a nadie.
Sé, positivamente, que son muchos los que leen lo
que escribo y que lo esperan. Sé, que algunas veces pueda crear alguna
controversia o debate porque no todos tienen que opinar lo mismo así como
pueden observar tal o cual situación desde otro prisma o consideración. Para
los que hacen el mal, de forma decidida, mis artículos pueden crearles
incertidumbres porque no me suelo callar cuando algunos quieren perjudicar a
otros, a sus creencias o su forma de pensar de la manera que sea.
También mi blog, desde sus inicios, tiende a ser
una voz que clame en el desierto de la desesperanza, la malicia, la tristeza
porque no se han encontrado ni conocen a quien es Dios-Amor. Quiero que “Sed
Valientes” se convierta en la voz de los que no tienen voz y se encuentran
perseguidos por profesar su fe cristiana por esos mundos en los que Dios sobra
y con Él todos los que le seguimos. Es un blog católico que defiende siempre a
la Santa Madre Iglesia donde se intenta publicar, a diario, las noticias más
destacadas de la misma así como se hace un especial seguimiento con todo cuanto
diga, escriba o haga Su Santidad el Papa como cabeza visible de todos los
católicos.
Siempre tendrá cabida la defensa a ultranza de la
Vida, de la dignidad de la persona, de los valores que fundamentan el Humanismo
Cristiano en todo momento y circunstancias.
Y cuando me hago la pregunta con la cual empiezo
este post, me contesto que eso sucede porque Dios así lo ha querido porque
alguien, somos muchos ya, tiene que levantar la voz y decir a los cuatro
vientos: “SED VALIENTES” porque vale
mucho la pena.
Recibid, mis queridos hermanos, un fuerte abrazo y
que Dios os bendiga.
Jesús Rodríguez Arias
"Ladran, luego cabalgamos".
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