domingo, 7 de abril de 2013

MUCHAS VECES ME PREGUNTO...


Muchas veces me pregunto: ¿Quién me manda en meterme en tantas guerras y complicaciones? Porque después todo sigue igual, bueno casi igual, aunque el que sale magullado siempre es uno.

De verdad, que intento no estar siempre luchando a “contracorriente”, ser más comedido en mis pensamientos y expresiones pero, por una cosa o por otra, siempre acabo enfrentándome a esas ruedas de molino en una clara actitud quijotesca.

Esta visto que ser coherente, que defender tus principios y tu fe con ciertas dosis de valentía, porque tiene que ser valiente el que levante la voz para denunciar alguna que otra situación, es llevarte con el tiempo a vivir en una soledad permanente donde solo permanecen a tu lado tus incondicionales: Tu mujer, marido, padres, familia y algún verdadero amigo. Los demás miran para “otros lados” y te suelen dar la espalda cual “Juan Salvador Gaviota”.

Es una situación difícil de sobrellevar al principio porque los primeros que te abandonan son los que tú tenías como buenos y queridos “amigos”. Otros ni te cuento.

Una vez que te han hecho ese “cerco” social donde eres menos que un “apestado” empieza la siguiente fase: El descrédito hacia tu persona. De allí vienen las persecuciones, los intentos de humillaciones, la denigración personal, la burla escondida que es lo propio de los cobardes y toda una serie de actos que tienen por objetivo el acabar contigo de todas formas.

La situación que estoy narrando, y que para algunos le será muy familiar, es una primera fase orquestada para acabar contigo porque eres un ser verdaderamente molesto para las conciencias innobles y sucias.

Si a pesar del vacío que te hacen sentir los que nunca sintieron nada por ti sigues defendiendo, desde la coherencia personal, tus principios y lo haces de forma pública y notoria, entonces pasas de ser una maldito advenedizo para convertirte en un ser peligroso para los más inmundos de esta sociedad. ¡Mira, a pesar del acoso y derribo, sigue adelante como si nada! ¡Habrá que tener cuidado con este!

La persecución y el descrédito siguen aunque aparece otro elemento en juego: El miedo.

Tus perseguidores empiezan a tenerte miedo porque saben que sabes y entonces el temor impregna los poros de la piel aunque habría que decirles que todos no son de la misma condición, gracias a Dios, y no se rebajan a sacar las sombras de cada uno. Ya tienen suficiente con tener la conciencia sucia para mancharte con tu con ellas.

Con el paso del tiempo te acostumbras a soportar esa “presión” y ya todo lo que puedan hacerte no te hace ningún daño porque de los cobardes sabe uno lo que se puede esperar.

Y la tortilla se vuelve del revés: Los perseguidores se encuentran perseguidos. Los que antes caminaban con paso fuerte arrasándolo todo se encuentran en situación de debilidad ante esos que siguen su camino firmes y valientes en convicciones.

Cada palabra, escrito, opinión de los que antes han sufrido todo tipo de agresiones por tener y practicar la coherencia en la vida es esperada con incertidumbre, miedo porque pueden ser señalados sin serlos, sin nombrarlos aunque todas las características dan a entender a las personas o situaciones a las que van dirigidas.

El mundo se vuelve al revés; por un lado el que ha sufrido el escarnio público y privado por mantenerse firme, cada vez goza de más prestigio y tiene más personas, de buena voluntad, que lo siguen y hasta llegan a admirar la contundencia de su valentía, por otro lado los que antes predominaban van quedándose atrás, se encuentran cada vez más solos, están probando la soledad que impusieron a otros,  y ya solo se tienen a ellos mismos y al grupo de opinión similar.

Con esto quiero decir que la verdad siempre resplandece, que la coherencia de vida, la firmeza en defender lo piensas y crees te da a medio plazo gozar de independencia y libertad. En el camino, muchas veces tortuoso y lleno de ingratitudes, se van quedando en  el arcén los “amigos” que nunca lo fueron en realidad. Es necesario pasar ese filtro porque la madura felicidad se adquiere de esta manera.

Debo decir que cuanto escribo o hablo tiene siempre algún destinatario específico, según la intencionalidad que se pueda tener en ese momento y que siempre el mensaje es recibido nítida y claramente. Eso me reconforta y mucho.

Me decía un amigo hace unos días que si me daba cuenta la “repercusión” que tenía cuando pulsaba la tecla de publicar lo escrito en mi blog “Sed Valientes”, que si no me preocupaba ni tenía temor. Le dije que siento mucho respeto cuando publico un post, un artículo o realizo alguna disertación, pero que temor y preocupación no tenía porque, antes que nada pongo todo lo que diga y haga en Manos de Dios,  lo que pueda exponer en ese momento lo hago desde la coherencia de pensamiento, de creencia y de firmeza en mi fe. El que va con la verdad no tiene porque temer nada ni a nadie.

Sé, positivamente, que son muchos los que leen lo que escribo y que lo esperan. Sé, que algunas veces pueda crear alguna controversia o debate porque no todos tienen que opinar lo mismo así como pueden observar tal o cual situación desde otro prisma o consideración. Para los que hacen el mal, de forma decidida, mis artículos pueden crearles incertidumbres porque no me suelo callar cuando algunos quieren perjudicar a otros, a sus creencias o su forma de pensar de la manera que sea.

También mi blog, desde sus inicios, tiende a ser una voz que clame en el desierto de la desesperanza, la malicia, la tristeza porque no se han encontrado ni conocen a quien es Dios-Amor. Quiero que “Sed Valientes” se convierta en la voz de los que no tienen voz y se encuentran perseguidos por profesar su fe cristiana por esos mundos en los que Dios sobra y con Él todos los que le seguimos. Es un blog católico que defiende siempre a la Santa Madre Iglesia donde se intenta publicar, a diario, las noticias más destacadas de la misma así como se hace un especial seguimiento con todo cuanto diga, escriba o haga Su Santidad el Papa como cabeza visible de todos los católicos.

Siempre tendrá cabida la defensa a ultranza de la Vida, de la dignidad de la persona, de los valores que fundamentan el Humanismo Cristiano en todo momento y circunstancias.

Y cuando me hago la pregunta con la cual empiezo este post, me contesto que eso sucede porque Dios así lo ha querido porque alguien, somos muchos ya, tiene que levantar la voz y decir a los cuatro vientos: “SED VALIENTES”  porque vale mucho la pena.

Recibid, mis queridos hermanos, un fuerte abrazo y que Dios os bendiga.

Jesús Rodríguez Arias

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