Estoy acostumbrándome mal. Los fines de semanas,
vacaciones, días libres y fiestas de guardar nos escapamos para nuestro pueblo.
Villaluenga del Rosario se ha convertido para nosotros en algo definitivo: Gozo
definitivo, tranquilidad y sosiego definitivo, amistad definitiva. Todo allí es
más auténtico porque no ha perdido el sentido de sus orígenes históricos con la
preponderancia que siempre tuvo y que debe volver a tener.
Debo reconocer que tras un tiempo, ya prolongado,
que mi enfermedad no me deja muy tranquilo, mi agenda ha decaído bastante pues
con la medicación y con el día a día por la tarde suelo estar más que cansado
además de poder otras clases de molestias.
Gracias a Dios estamos invitados a muchos actos,
casi todos los días podemos tener uno o dos amén de reuniones. Excusamos
nuestra ausencia la mayoría de las veces porque me es muy díficil aguantar ese
ritmo actualmente, ritmo que antes lo sobrellevaba con bastante normalidad.
Eso sí, los fines de semana u otras fiestas
dejamos las agendas vacías porque nuestro retorno al pueblo no es recomendable
sino totalmente necesario para nuestras vidas.
Este fin de semana ha sido distinto, dentro de lo
que ya es habitual, y nos hemos quedado en Jerez. Teníamos tres compromisos que
no podíamos desantender, que asistimos con mucho gusto. El ritmo que hemos
experimentado este sábado y domingo hace que valoremos mucho más la
tranquilidad que gozamos en Villaluenga.
El sábado, desde por la mañana hasta cerca de las
siete y media de la tarde, estuvimos en la boda de unos amigos nuestros en
Sanlucar. Fue en la Iglesia de la O donde recibieron el Sacramento del
Matrimonio de manos de titular de la misma; El Padre D. Juan del Castillo,
Sacerdote al cual le tenemos mucho cariño y que gozamos de una buena amistad.
Muy certeras su homilía y las palabras que les dedicó a los recién casados.
Cuando terminó, mientras todos se marchaban hacia la bodega donde se celebraría
el almuerzo, nos quedamos hablando con él cerca de media hora y además, lo que
es Dios, lo hicimos de nuestro pueblo porque él fue Párroco de Villaluenga del
Rosario hace 16 años y todavía es recordado por el pueblo por su buen hacere el
tiempo que estuvo allí.
Nos tuvimos que marchar antes del baile, que
primorosamente había preparado la novia, porque teníamos que asistir al Pase de
Modelos de trajes de flamenca que organiza anualmente la Hermandad de La
Soledad de San Fernando a favor de los más necesitados y desfavorecidos. Lleno
absoluto, muchas caras conocidas, muchos cofrades y miembros de las fuerzas
vivas de San Fernando. Desde los Tenientes de Alcalde; Fran Romero, Ángel
Martínez y Manolo Raposo así como la Concejal del equipo de Gobierno, Mª José
García Subirana, la portavoz del PSOE; Patricia Cavada así como el Presidente
del Consejo de HH.CC. que además asistía como marido de una de las diseñadoras
que se estrenaba en estas lides en la noche del sábado. Ingente cantidad de
buenos amigos a los que hacía mucho tiempo que no veía y hablaba con ellos.
Se estrenaba en la Isla el diseñador Jose Hidalgo,
sevillano de tronío, que presentó una colección llena de elegancia y categoría
suprema. La originalidad con el arte se fundieron para presenciar auténticas
obras de arte de la alta costura en trajes de flamencas.
No pudimos despedirnos de él ni de nadie porque a
eso de las diez de la noche, mientras seguían saliendo modelos de distintas
marcas, nos ausentamos porque el agotamiento había hecho mella en nosotros.
El domingo no significaba para nosotros descanso
después de un día tan completo como el anterior. A las doce estábamos
convocados a la Concentración por la Vida que organizaba la Plataforma
AbortoCero de San Fernando, RedMadre y Pastoral Familiar Parroquia San Pedro y
San Pablo.
Al frente de todo y de todos estaba mi incansable
amigo y hermano Pedro Antonio Mejías Rodríguez. Dios lo ha querido dotar de un
valiente y voluntarioso equipo de hombres y mujeres que entregan todo lo que
tienen y más por algo tan importante como es la DEFENSA DE LA VIDA.
Se notaba la alegría en todo cuanto hacían.
Recoger firmas, repartir folletos, murales, charlar con las personas que se
acercaban.
Dios nos daba la oportunidad de volver a
encontrarnos a buenos amigos que hacía, también, mucho tiempo que no veíamos.
Desde que llegué hasta que nos marchamos a eso de las tres de la tarde estuve
conversando con muchos de ellos así como personas que se interesaban por las
iniciativas de Derecho a Vivir a nivel general así como muchos temas de
verdadera inquietud del panorama socio-político de España. Llevo ya algunos años
de socio de HazteOír.org, de Derecho a Vivir y de la Plataforma “+Libres” y es
en estos actos cuando tomas conciencia de todo el bien que están haciendo este
grupo de hombres y mujeres que estamos unidos a un proyecto de vida y de
sociedad. El lema más significativo de
HazteOír.org es el siguiente: “Nunca dudes de que un grupo pequeño de
ciudadanos reflexivos y comprometidos puede cambiar el mundo”.
Este lema luce el carnet que siempre llevo
conmingo y que lo ostento con orgullo y verdadero honor.
No esperábamos ver a mi querido amigo Antonio
Manuel Sánchez y su querida mujer venidos de Cádiz para apoyar de forma expresa
esta convocatoria y a Pedro Mejías y su brillante equipo.
Tuve el inmenso honor de poder leer junto a Lucía
Gutiérrez el Manifiesto por la Vida. He hecho, gracias a Dios, muchas cosas en
mi vida de forma pública o no tan pública, pero pocas como la realizada el día
de ayer. Poner la voz, en San Fernando, para defender a los que ni tienen voz,
ni quieren defender nadie porque el tema del aborto así como otros que se han
instaurados en nuestra Sociedad gracias a la política de ingeniería social, que
más tarde o temprano nos llevará al desastre, que estableció Rodríguez
Zapatero, ex-presidente del gobierno de España de infortunado recuerdo.
A las tres nos marchamos porque mi cuerpo no me
permitía más licencias.
Cuando llegamos a casa, me quité la chaqueta, la
corbata, me duché y me puse mi ropa de estar en mi hogar y las insustituibles
zapatillas pude percibir lo que es notar vivamente la paz y la tranquilidad de
espíritu.
Ha sido un fin de semana diferente donde nos lo
hemos pasado muy bien y donde nos hemos sentidos queridos en todo momento.
Mi enhorabuena, más sincera, al Arcipreste del San
Fernando, al Consejo Local así como todas las Hermandades y Cofradías de San
Fernando por la exitosa peregrinación, por el Año de la Fe, que realizaron en
la mañana de ayer domingo a la Catedral de Cádiz. Histórica habrá sido la
procesión con las banderas corporativas flanqueadas por sus correpondientes
varas de todas los miembros de las Juntas de Gobierno de las HH.CC.
Isleñas. He podido visionar las fotos en
“San Fernando Cofrade” y he visto la cantidad de buenos y reconocidos cofrades
que asistieron acompañando a sus respectivas Hermandades. Al Obispo de la
Diócesis, mi querido D. Rafael Zornoza, se le veía alegre y contento ante la
numerosa presencia en la Eucaristía de los cofrades de San Fernando.
Ya hemos empezados una nueva semana donde algunas
reuniones de sumo interés se sumarán a otras cosas que tenemos que perfilar
para poder terminar el próximo sábado en nuestro pueblo de Villaluenga que ha
vivido un buen fin de semana con la Feria del Queso. Me alegro mucho de que
este pueblo, tan olvidado durante el resto del año, haya gozado durante dos
días de una buena inyección económica y turística que tan necesaria le es.
¡Qué orgulloso estoy de los payoyos, que orgulloso
soy de ser “ya” un payoyo más!
Recibid todos un fuerte abrazo y que Dios os
bendiga,
Jesús Rodríguez Arias
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