Como espectador y desde el filo de la acera, he
visto, la mayoría de los pasos que componen nuestra Semana Santa, nuestra
Semana Mayor. No tantos como los que deseara ya que el tiempo tan inestable que
hemos tenido ha dado como resultado de una Semana Santa descafeinada.
Pretendo dar una opinión algo neutral, desde mi punto de
vista. Quiero describir lo que he percibido viendo los diferentes misterios
acompañados por sus Vírgenes los que lo llevaban.
Desde un tiempo atrás hasta la fecha del día de hoy,
se está optando para que los pasos vayan lo más estáticos posible. Que su
caminar sea lento, cansino y sin apenas
movimientos, lo mismo da que se lleve un Cristo crucificado, que muerto, que estén reflejando alguna escena de su pasión. Se
tiende a llevar todos los pasos de la misma forma y estilo, Apenas se nota que
el paso ande a las bandas, de esta forma yendo a las bandas es los mas parecido
al caminar de una persona, de ahí que decían los que ya peinan canas “parece que viene andando”.
Lo mismo ocurre en los pasos de palio, queremos ver los varales totalmente quietos y si
nuestro estilo es de banda a banda, el palio debe de ir al compás de nuestros
andares. No por ello debemos hacerlo de una forma exagerada, todo va dependiendo
de la soltura que lleve el varal en su tintero.
El escuchar las marchas y mandar los “quietos” ó “un
pasito para atrás” ó “el medio alquitrán” ó “andar solo con el pie izquierdo”
cada vez se escucha menos debajo de un
paso. Ahora solo se anda hacia delante, sin sacar los pies a las bandas y lo
mismo da que se valla a tambor ó que suene una marcha, el estilo ó el compás
para andar es el mismo.
No se entiende el porqué querer imponer esta forma de llevar los
pasos, cuando hemos sido, casi en exclusividad, los que hemos exportado nuestra forma de cargar. Mucho tiempo atrás los
cargadores de la cuadrilla de Sr. Tinoco (suegro de Nicolás Carrillo) llevaron
hasta Sevilla a una cuadrilla de cargadores para portar un paso al estilo
isleño, y según cuentan algunos de ellos, fue todo un éxito. Por otra parte
hemos llevado nuestras cuadrillas a diferentes puntos de geografía gaditana,
como puede ser, Cádiz, Chiclana, Barbate, etc. Incluso más lejos aún si cabe
tales el caso de Ceuta, Almería.
Por todo esto debemos de conservar nuestras raíces y
nuestra forma de carga, ya que es UNICA,
debido a su estilo marcial influenciado por nuestra zona militar y a su
peculiar manera de amarrar la almohá al palo (y no trabajadera). De igual forma
nuestro léxico de llamar a todo lo relacionado con la carga también se está
olvidando, siempre nos parece lo mejor lo que venga de afuera. A consecuencia
de todo esto y para colmo de los colmos hemos perdido nuestro toque de tambor
tan “marinero”. ¿Qué difícil es coger el paso con el ritmo hoy impuesto por las
distintas bandas locales ó de fuera?
Y yo pregunto ¿a
qué es debido este cambio?, ¿es que,
este estilo no gusta?, ¿nuestro estilo no es respetuoso con sus titulares?, ¿la
seriedad de una hermandad se calibra por cambiar la forma de portar sus pasos?
Sinceramente creo que no, nos gusta copiar ya que pensamos que lo de afuera es
mejor que lo nuestro, tenemos poca concienciación de nuestras raíces.
Como conclusión a lo todo
anteriormente expuesto, los que componemos de una forma o de otra, cada cuál en su faceta, bien sea
como responsable del Consejo de Hermandades y Cofradías, miembros de Juntas de
Gobiernos de las Cofradías, Capataces, Cargadores, Músicos, etc., debemos
salvaguardar nuestras costumbres y tradiciones, ya que, lo mismo que cuidamos
del patrimonio que recibimos de sus manos, de igual manera debemos de cuidar de
este “patrimonio” que por desgracia no se puede materializar y se perdería a no
ser de que sigamos conservando su utilización.
José
Llerena Baizán.
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