Conviértete en un trabajador de la paz, más aún, en un apóstol de la paz. A la violencia y al odio responde con amor. Vence la enemistad con el perdón, aléjate de todo racismo, de toda intolerancia.
Sé testimonio de que las ideas se proponen y no se imponen. Mira que todas tus relaciones se fundamenten en la verdad, la justicia, la caridad y la libertad. Sigue la estela de los grandes maestros de la paz de todos los tiempos Francisco de Asís, Teresa de Calcuta, Juan Pablo II.... Y sobre todo sigue al Maestro que nos dio por siempre PAZ Y LIBERTAD: Jesús de Nazaret.
Y reza, con San Francisco, para ser siempre y en todo lugar, un válido instrumento de paz y de amor.
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