En Somalia convivieron durante siglos una versión muy tolerante del Islam sufí con otras religiones. Sin embargo, desde hace unos veinte años, se ha afianzado una versión intolerante de la fe coránica. Al Qaeda y su filial local Al-Shabaab son una amenaza continua para los musulmanes no fundamentalistas y para los cristianos. En los últimos meses, el Estado Islámico también ha recalado en el país, en la zona de Puntlandia. Sin embargo, el peligro acecha incluso dentro de las propias familias cristianas. El padre Tollu relata que Moisés le explicó que “los nacidos en los años 90 se han vuelto intolerantes y no comprenden a los mayores que profesan el cristianismo. Por eso los ancianos huyen, se alejan de sus hijos y nietos”. Moisés mostró al sacerdote italiano una lista de cristianos que murieron recientemente, algunos por causas naturales y otros por causas violentas. “Le prometí que los recordaría en la Santa Misa”, asegura el capellán, recordando que, según le dijo el cristiano somalí, “algunos han sido asesinados por los hijos de sus hijos”.
“La violencia está en las mismas casas y nosotros, que somos pocos, arriesgamos nuestras vidas todos los días”, le explicó Moisés. Los pocos fieles católicos somalíes tampoco pueden recibir asistencia espiritual: “En este momento -concluye el padre Tollu- no hay condiciones de seguridad para que un sacerdote pueda llevar a cabo su servicio pastoral en Mogadiscio. Espero que en el futuro, una vez que el país haya sido liberado de la amenaza terrorista, sea posible crear las condiciones necesarias para que haya una presencia cristiana en la ciudad y que, a partir de ello, puedan surgir relaciones cordiales con los hermanos de la fe musulmana. Les prometí rezar por ellos durante la misa. Estamos unidos en la oración diaria, somos hermanos en Cristo, a pesar de que hoy se vean obligados a ocultar su fe”.
(CE) (Agencia Fides 28/2/2018)
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