miércoles, 22 de abril de 2015

EL ALBA SE ASOMA A MI ORACIÓN; POR JOSÉ ANTONIO SIGLER

EL ALBA SE ASOMA A MI ORACIÓN. «Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis.» (Evangelio del día). Este discurso puede resultar, para algunos, música celestial y, para otros, un absurdo. Primero porque se puede entender como una imagen bucólica de Jesús, y, segundo, porque nadie puede negar que hay necesidades materiales en la sociedad. Pero tomar el camino de en medio puede parecer que Jesús se desencarna, que no quiere saber nada de la realidad, que él va a lo suyo. Entonces, ¿a qué hambre y a qué sed se refiere Jesús? Ser el "pan de vida", se refiere a "ser Eucaristía"  y también dice, claramente, que "me habéis visto y no creéis". Uno, con sus tiros dados, puede pensar: –Esto lo dirá por otros–. Pero, ¿te has parado ha pensar si no lo dice por ti? ( y por mí). Y seguimos pensado: –No, no es por mí, ¡con lo que yo sé!–. Y esto, para mí, es la mayor metedura de pata que podemos hacer; pensar que "estamos de vuelta". Por ello tenemos que dejar nuestros prejuicios y nuestros "saberes" bien aparcados y entrar en el "misterio" del Padre, en su voluntad, en alimentarnos de Jesús, "pan de vida". Posiblemente seamos capaces de "encarnarnos" más, sensibilizarnos más, humanizarnos más, para, luego, "espiritualizarnos" más y tener más apetito de las cosas de Dios. Santa María de Caná, ruega por nosotros.

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