¿Te ha pasado que estás en plena Misa, y por más que intentas concentrarte a la homilía o a las Sagradas Escrituras, tu mente está en otra parte? El Padre Paul-Michael Piega, de la diócesis de Austin, Estados UNidos, tiene unos tipos que podrían ayudarte:
Trata de llegar un poquito más temprano a Misa:
Esto ayuda a tener un momento de oración para dejar el mundo y sus responsabilidades afuera, y tomes consciencia de que estas por entrar a una hora santa. Al sacrificio de Cristo.
Ven a misa con una intención específica:
Así habrá un sentido quizás más motivacional para participar de la Misa. Recordar constantemente de tu intención en la Misa hará que prestes atención. Y busques vivir el sacramento seriamente.
Participa en las partes de la Misa:
Así sea leyendo las Lecturas de la Misa, o cantando en el coro, busca siempre estar atento a cada parte de la misa para poder responder según lo pida el sacramento. En el momento de arrodillarse, en el momento de ponerse de pie o sentarse.
Lee las Lecturas de la Misa antes de ir a Misa:
Si lees el Evangelio antes de la Misa podrás saber de qué trata y podrás tener más atención al respecto. Mucho mejor si lees la opinión de algún Papa o Santo sobre esa lectura.
Si te sientes cansado o con sueño:
No tengas miedo de ponerte de pie e irte a la parte de atrás de la iglesia. Camina un poco hasta que se pase el sueño. Pero siempre atento a la Misa.
Si tienes imágenes sagradas o estatuas de santos en tu santuario o iglesia:
Mira estas imágenes y pide su intercesión para que puedan ayudarte a tener más atención a la Misa. Y recuerda el por qué ellos se convirtieron en santos: Cristo. Y Él se encuentra al frente tuyo.
Esto podría ayudarte en las misas si te es muy difícil prestar atención. Acuérdate que lo importante es conocer a Cristo mediante la homilía y las Lecturas. Tu vida espiritual está en juego. ¡Ánimo!
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