martes, 20 de enero de 2015

EL ALBA SE ASOMA A MI ORACIÓN; POR JOSÉ ANTONIO SIGLER.

EL ALBA SE ASOMA A MI ORACIÓN: "El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado". (Evangelio del día). Este pasaje es muy recurrido para enseñar que la ley está hecha para el hombre y no el hombre para la ley, pero le podemos sacar otra punta. El sábado es el día de "precepto" de los Judíos. La Lectura de Laudes dice: "...sois hijos de la luz e hijos del día; no lo sois de la noche ni de las tinieblas". Ser hijos de la luz implica que nada debemos hacer "a hurtadillas". Y poner la ley por delante implica dar más importancia a los actos que a la persona misma. De todo esto, alguna cosilla se nos cuela en nuestro actuar, y se nos mete la idea de que para ser luz tenemos que cumplir, en el sentido de obligación, los mandamientos. En lugar de entender que los "preceptos" me los ofrece Dios para ordenar mi vida, reprimir mi tendencia a "lo malo" y potenciar "lo bueno". Dios pone al hombre en primer lugar y "lo" demás a su servicio, no "los" demás a "tu" servicio. Por ello, los mandamientos no son medios restrictivos sino medios "cooperativos". Así pues no tenemos que hacer del domingo una obligación –"día de precepto"–, sino un acto de amor hacia Dios y hacia el otro, mis hermanos. Pues que Dios nos ayude a ir poniendo las cosas en su sitio. Santa María de Caná, ruega por nosotros.

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