EL ALBA SE ASOMA A MI ORACIÓN. «Porque donde está tu tesoro, allí está tu corazón». (Evangelio del día).
Una frase muy recurrida para valorar donde pones el corazón. En versos anteriores, Jesús nos invita a "guardar" tesoros en el cielo. La cuestión ahora seria ver como está tu corazón: confuso, inquieto, "pasota", endurecido, sensible... Porque así veremos donde ponemos nuestro "tesoro" y como lo valoramos. Pero Jesús lo propone al contrario: «Busca primero el Reino de Dios y lo demás vendrá por añadidura». Como regla general, un corazón podría estar alterado porque acumula "tesoros" en la tierra y un corazón está en paz porque acumula "tesoros" en el cielo.
Es verdad que hay otros condicionantes que, aunque acumule tesoros en el cielo, se Inquiete vuestro corazón. Ahora estamos viviendo en la familia una situación de una enfermedad dolorosa, irreversible y finita; y por ello nuestro corazones están atribulados y desasosegado, no hay razón de menos. Y lo que importa, además y por encima de todo, independiente de nuestro deber-amor de cuidarla, procurarle sosiego, atenderla en su dolor y facilitarle un buen estado de quietud y serenidad, "volcarse" en su cuido físico, es preparar su corazón, la aceptación de su contingencia y "descubrirle" los tesoros acumulados en el cielo y la "mochila" repleta de buenas acciones. Jesús sigue diciendo: «Y si la única luz que tienes está oscura, ¡cuánta será la oscuridad!». Por ello "encendamos" nuestras luces y ayudemos a encenderlas –sobre todo los enfermos– y tomemos conciencia de los bienes que acumulamos y donde lo hacemos y procuremos que nuestra vida sea digna de un corazón cómo el de Jesús. Santa María del Buen Consejo, ruega por nosotros. Disculpad hoy la "longitud" del Alba.
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