sábado, 13 de junio de 2015
EL ALBA SE ASOMA A MI ORACIÓN; POR JOSÉ ANTONIO SIGLER
EL ALBA SE ASOMA A MI ORACIÓN. «Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novia que se adorna con sus joyas». (Lectura de Laudes). Ayer celebramos el Sagrado Corazón de Jesús y hoy el Inmaculado Corazón de Maria. San Pablo nos dice hoy: «Nos apremia el amor de Cristo» (1ª Lectura). María supo, desde su juventud, entended este deseo de Dios y la necesidad de rescatar a la humanidad. Por eso su "Fiat" no fue porque fuera más valiente o menos valiente que nadie, sino porque estaba llena de Dios, porque se sentía plena, "como novia que se adorna con sus joyas» –con sus virtudes–. Nosotros, aunque siempre seremos menos que María, no podemos aspirar a menos, porque Dios quiere sacar lo mejor de nosotros, quiere que seamos "más". ¡Dios nos quiere completos y en toda plenitud! San Pablo vuelve a decirnos: «El que es de Cristo es una criatura nueva». El Corazón de María, si nos dejamos, nos ayudará muchísimo a entrar en el "abismo" del amor de Dios y haremos nuestra la lectura de Laudes, seremos esa "novia desbordante de gozo". Y seremos capaces de "vestirnos de gala" y en "manto de triunfo". Alegría porque hemos sido llenos de Dios, acogidos a la misericordia del Señor y venciendo la tentación del pecado. -gozo, gala y triunfo-. Y María es la puerta que nos abre al "paso" de Cristo. Hoy no nos podemos sentir más dichosos. Santa María de Caná, ruega por nosotros. Un epílogo para "acercarnos" a Corazón de María: "En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios."
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