El domingo pasado pese al fortísimo viento de levante, que algo deslució, no impidió que la procesión del Corpus Christi, tuviese un éxito mayor del que se describió en mi artículo -la procesión de las procesiones- el domingo anterior. Así como los conseguidos en la jornada de los actos previos a dicha procesión. Y fue también el domingo pasado, en mi otro artículo -una procesión, una esperanza- donde comenté que seguramente era la del Carmen una de las advocaciones de la Santísima Virgen María tan conocida universalmente como venerada y querida.
Hoy retrocediendo en el tiempo, le dedico estas líneas para decirle públicamente cuánto la quiero, cuanto la necesito y en ocasiones, cuánto la echo de menos, porque eres ¡Tú, Reina, Madre y Flor del Carmelo! Una imagen muy respetada en la tierra y en los mares del mundo entero. Y no digamos del amor y la devoción, que siempre has gozado aquí en esta Isla de León, donde se te venera con extremada pasión.
Y basta recordar con gran satisfacción -cuando se dan las condiciones- ¿Cómo la quieren las gentes? ¿Cómo la acompañan en procesión? ¿Cómo la respetan y la veneran? ¿Cuánta fe les profesan? ¡Qué exquisita devoción! ¿Cuánto mimo y ternura les prodigan? ¡Nunca le falta en su Altar una flor, una vela encendida ni un donativo a su favor! ¿Cuántas súplicas les solicitan? ¡A veces, les piden lo peor, hasta lo que no tiene cura, arreglo ni solución! Pero ahí está Ella, transformada, solícita, dispuesta y, en ocasiones, a lo mejor accede. ¿Por qué no? ¡Y concede lo imposible sin premura ni condición! ¡Y es que la Virgen es Madre! ¡Y también es Amor! ¡Es consuelo y esperanza y sabe mucho de dolor, del sufrimiento de su hijo -el Nazareno- y de tantas gentes que sufren y se mueven a su derredor!
Apareció milagrosamente como si fuera un regalo de Dios, que llovido del Cielo cayó en el océano. Y como una estrella fugaz a esta Isla a través de sus caños llegó. Y de la mar es protectora y de sus navegantes también Patrona. Por eso, entre tantos títulos, ninguno fue tan acertado y mejor que el de ‘Estrella de los Mares’ ¡Y desde entonces de ésos mares, en su protectora se convirtió!
Y en torno a su bendita imagen creció un pueblo sencillo y creyente de mariscadores, pescadores y salineros, de particulares y de militares. Y todos unidos -llenos de fe- junto a los Padres Carmelitas fomentaron su culto y la instalaron en su Convento. Y allí permanece alojada para recibirnos, amarnos, hablar con Ella y comunicarnos. Y se le rinden los cultos y los máximos honores, que le corresponden como Virgen, Madre, Alcaldesa y Patrona.
Y probablemente cuando este artículo llegue al lector, el pueblo isleño, tan receptivo y devoto. Al alba ya ha tenido la ocasión ‘añorada de tiempos remotos’ de acompañar de regreso a la Virgen a su Convento, mostrándoles sus afectos y sus votos, que hoy como nunca lo recibe risueña y radiante, envuelta en la nebulosa de su aureola en un recuperado ¡Rosario de la Aurora!
Y la Virgen va modesta y humildemente vestida como a Ella le gusta. Sí, va contenta y pletórica de alegría, va rodeada de muchos fieles, porque sabe que a ellos también les gustan, que vaya vestida de marrón -su hábito bonito- uno de los que le sienta mejor. Y su pueblo lo agradece y no encontrará otro momento mejor, más íntimo, más cercano ni de tanta emoción, que cuando la Virgen sale en parihuela vestida de carmelitana, llevándola sobre sus hombros y dedicándoles -Dios sabe- cuántos piropos y cuánto amor.
Y ya cerca del Convento es una explosión de júbilo y de sentimientos. Y también un derroche de cantos, peticiones y oraciones. ¡Y es que el pueblo se maravilla inclinándose de rodillas y pasándose de hombros a hombros así de sencilla a su Madre y Patrona, con corona y mantilla! Y pienso… ¿Y si alguna vez…? ¿La viésemos sin corona y con velo? ¿Cómo quedaría?
Por eso déjame decirte Madre mía, que en parihuela se te ves mejor, más bella, hermosa y cerquita. ¡Y sobre ella te esperamos siempre por favor! Porque ya no cabe decir otra cosa mayor, que no sea ¡Bendito Rosario de la Aurora y Gracias Virgen del Carmen por su recuperación!
José María Vieytes Beira. San Fernando. 11.06.15.
Artículo publicado en el semanario local Información del 07.06.15. Y en el blog SED VALIENTES, por gentileza de Jesús Rodríguez Arias.

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