miércoles, 17 de junio de 2015

EL ALBA SE ASOMA A MI ORACIÓN; POR JOSÉ ANTONIO SIGLER

EL ALBA SE ASOMA A MI ORACIÓN. «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos» (Evangelio del día). Una de las mayores tentaciones que podemos tener, y que más daño hace, es el afán de grandeza, protagonismo, preponderancia y predominancia, –y que a veces lo llevamos muy intrínseco–. No es precisamente un don de humildad y servicio, mas bien es apariencia, superioridad, dominancia y controlismo –y que esto nos suele salir de forma "natural"—. Es verdad que a veces somos los que "ponemos la cara" pero la diferencia, qué es muy sutil, se traduce en que hay que "ser secundarios", estar en la retaguardia, permanecer en un segundo plano. En definitiva, servir sin buscar prevalencia ni beneficio propio, boato, ostentación y alardeo. «Quien quiera ser primero que sea vuestro servidor». No digo que no haya que reconocer, incluso públicamente, el servicio prestado, pero que no "se nos suba a la cabeza" ni engruese nuestro ego. A quien no podemos engañar es a Dios y lo que vamos a conseguir es engañarnos a nosotros mismos y cargarnos de aparentes razones para justificar nuestra actitud. En el fondo, todo esto es pecado. Dios nos pide otra cosa y de esto Santa Teresa de Calcuta sabe mucho: "Ama hasta que duela y, si no duele, es señal de que no amas". Pues que Dios nos ayude a ir desenmascarando estas sutiles –y no tan sutiles, actitudes para entrar en su voluntad y en su santidad. Santa María, Virgen Sencilla y Prudente, ruega por nosotros.

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