lunes, 15 de junio de 2015

EL ALBA SE ASOMA A MI ORACIÓN; POR JOSÉ ANTONIO SIGLER

EL ALBA SE ASOMA A MI ORACIÓN. «No hagáis frente al que os agravia». (Evangelio del día). Jesús, a la máxima "diente por diente" responde con esta expresión y el mundo no lo entiende. Aquí tampoco se entiende (incluido nosotros) porque el "que la hace la paga", eso son los criterios del mundo. Entonces, ¿Cómo puede vivir el cristiano esto?, porque no se trata de dejarse "abofetear" porque a alguien le venga en gana, ni dejarse de defender porque se cometa una injusticia. Cuando uno se siente agraviado realmente se siente dolido y nuestra reacción natural es la "agresión" y, en el mejor de los casos, retirarte Pero Jesús pide otra respuesta porque, si no, esto sería una "guerra continua". Poner la otra mejilla no es decir "pégame" de nuevo ni provocar, sino : "¿porqué me pegas , ¿hablamos?" Poner la otra mejilla no significa sometimiento "al más fuerte", sino una oportunidad de demostrar que hay algo mas "fuerte" que esa violencia. Poner la otra mejilla es decirle al otro que el camino de la fraternidad humana, y en Cristo, no se construye por imposición, sino por amor. La Carta de Santiago (Laudes) nos dice que hay que "Hablad y actuad como quienes han de ser juzgados por una ley de libertad" y San Pedro también instruye a los Corintios: «Porque él dice: «En el tiempo de la gracia te escucho, en el día de la salvación te ayudo.» Pues mirad: Ahora es el tiempo de la gracia, ahora es el día de la salvación». Pues no dejemos pasar este "momento de Dios" y pongamos todas las "mejillas" que hagan falta para facilitar que los demás se abran al paso a Dios. Santa María, Maestra de docilidad, ruega por nosotros.

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