lunes, 29 de enero de 2024

*BOZANO





En La Isla estamos de enhorabuena ya que la Librería Bozano cumple sus primeros cien años.

Y por este motivo le dedico mi semanal tribuna de todos los lunes en San Fernando Información.

Jesús Rodríguez Arias


BOZANO


“Todavía me da un vuelco el corazón cuando escucho a un abuelo decirle a su nieto:  Aquí compraba los libros de texto”. Así hacía referencia mi admirado y querido Francisco de Paula García Barroso, hijo del que fuera fundador de la mítica y centenaria librería isleña Don Francisco García Bozano.

Paco se crio y creció entre libros y útiles de escritura será por eso por lo que esta empresa familiar sea santo y seña no solo en San Fernando, en la Provincia de Cádiz, sino en toda España.

Pienso que los isleños, los cañaíllas de siempre, los que llevamos a orgullo ser de donde somos por muy lejos que nos encontremos, nos sentimos verdaderamente orgullosos de la Librería Bozano por formar parte de nuestras vidas.

Las caras visibles de esta noble estirpe de libreros son Paco y su hija Cristina García Guaita, actual gerente, amén de los empleados que han tenido y tienen que conforman esta gran y centenaria Familia. Son ellos los que aconsejan, ayudan, y ofrecen a la fiel clientela las últimas novedades, aquel libro que se ha publicado por un autor isleño y que podría interesar, o aquellos que ya tienen sus años y hacen lo posible por conseguirlos si no están fuera de catálogo.

Librería Bozano es uno de los pocos símbolos visibles que aún permanece. Estamos en una sociedad muy cambiante, donde la inmediatez y lo virtual parece dominarlo todo. Aunque, gracias a Dios, el libro electrónico, salvo para casos concretos, no ha podido hoy en día con el de papel.

Además, Paco García Barroso tanto como Cristina García Guaita han sido siempre muy sensibles con todo lo que tenga que ver con las hermandades y cofradías de nuestra ciudad. Toda vez que Francisco de Paula García Barroso, alma máter de esta centenaria librería, será por siempre un eterno Estudiante fijando cada Lunes Santo con letras de oro en su corazón. El correspondiente anuncio se publica cada año en muchos de los boletines de la ciudad y eso, tal y como está la vida, es muy de agradecer.

Pienso que Bozano es más que una Librería, es un trozo del corazón de La Isla y de los que somos originarios de ella. Nuestros recuerdos con esta se retrotraen en el tiempo según la edad y la memoria de cada uno.

En casa, después de morir mi padre en 1977, la cosa estuvo ajustadilla de dinero. Mi madre y sus cuatro hijos salimos adelante con trabajo, tesón y esfuerzo. Recuerdo que será por esta vocación de juntar letras que tengo, siempre me han gustado los útiles de escritura ya sean bolígrafos o plumas. Cuando aprobé las oposiciones al Ayuntamiento de San Fernando, hace ahora veinticinco años, mi madre me quiso hacer un regalo muy especial un bolígrafo Cross, que hoy en día tengo entre mis particulares tesoros. Fue guardando dinero y pudo hacerme tan bonito regalo en un momento tan especial de mi vida. Al cabo de los años cuando promocioné me estaba esperando otro regalo aún más especial: Un exclusivo bolígrafo Mont Blanc de diseño que os puedo decir es la joya de la corona. No sé cuánto tiempo estaría ahorrando pues esta marca, y más siendo de diseño exclusivo, barato no era. Son los dos recuerdos físicos que tengo de mi madre María del Carmen y estos fueron adquiridos en la centenaria Librería.

¿Por qué he querido contaros esta anécdota tan íntima como familiar? Pues para deciros que Bozano forma parte de la vida, de nuestro día a día, de todos y cada uno de los vecinos de esta mi tierra de origen, de todos los cañaíllas, en mi caso errante, y también de los que no lo son.

Quiero dar por medio de este artículo mi particular enhorabuena a modo de homenaje tanto a Paco García Barroso como a Cristina García Guaita como al resto de la gran familia de esta centenaria Librería por haber hecho de Bozano santo y seña de la ciudad, de la cultura, de nutrir el siempre apasionante hábito de leer, de los libreros de toda España y de todos cuantos amamos el noble arte de la literatura.

Cien años dando vida a San Fernando.

Jesús Rodríguez Arias


lunes, 22 de enero de 2024

NAZARENO

 

Recuerdo que ya la negrura de la noche se había hecho presente en Loma Somera, el pequeño y querido pueblo del Real Valle de Valderredible en Cantabria en el que estábamos pasando temporada, cuando vi en mi móvil anunciar una noticia en la que aparecía la preciosa cara del Nazareno...

Os lo cuento en mi semanal tribuna de todos los lunes en San Fernando Información.

Mi felicitación a la nueva Junta de Gobierno de la Hermandad de Jesús Nazareno de San Fernando que ha tomado posesión en días pasados.

Jesús Rodríguez Arias





NAZARENO


Serían las nueve de la noche del pasado martes 2 de enero, día en el que tradicionalmente se celebraba la festividad del Dulce Nombre de Jesús, actualmente se hace el 3, cuando vi una fotografía de mi admirada amiga Aurora Marín en la que aparecía la imagen de Jesús Nazareno, el Viejo de La Isla, que volvía a exponerse al culto en su Iglesia de San Pedro y San Pablo de San Fernando tras los meses que ha permanecido en el taller del Pedro Manzano para someterse a una necesaria restauración.

Según informó Aurora Marín en la noticia publicada en la edición digital de San Fernando Información el templo estaba abarrotado, todos querían acompañar a Jesús, el Nazareno de La Isla, en el rito de reposición al culto. Me quedo con las caras y miradas emocionadas de los feligreses, de los devotos, que son legión en San Fernando, al ver con sus propios ojos que el Amor de sus amores volvía a estar en la Iglesia Mayor.

Tanto el Hermano Mayor y junta de gobierno, tanto el propio restaurador Pedro Manzano, tanto Paco Ruiz Brenes junta su esposa Lola, así como al prestigioso bordador isleño José Muñoz Moreno se les veía exultantes de alegría y honda emoción por el final de un trabajo tan bien hecho y que tanto ha gustado a todos.

El restaurar una imagen siempre cuesta ya que además de toda la burocracia que esto supone se tiene que contar con los sentimientos de tantas personas que han depositado su Fe en la misma y por otro el que lo presupuestado salga adelante gracias a que hay personas que donan parte de sus ahorros sin pedir nada a cambio. Me quito el sombrero con los que ofrecen lo que tienen para que una imagen que congrega tanta devoción sea primorosamente restaurada. Mi admiración para todos aquellos que han colaborado para Jesús Nazareno luzca como en la actualidad.

Cuando vi su cara se me quedó grabada en la memoria y la identifico, de forma personal, con la que será la imagen a la que ofrezca mis oraciones y penitencias en la próxima Cuaresma que comenzará el 14 de febrero y también de la Semana Santa de este año 2024. Nazareno de La Isla que es la devoción de mis mayores, de mi familia, y de un lugar tan único y extraordinario como lo es esta bicentenaria ciudad de San Fernando.

En la bella faz de Jesús pierdo la mirada y recuerdo a todos aquellos hermanos que ya están con Él en la celestial y nazarena Casa de Hermandad. Solamente citaré a cuatro de ellos con vuestro permiso: A mi abuelo Antonio Rodríguez González, que fue hermano mayor de 1938 a 1940, a mi padre y a mí hermano Juan José, los dos tenían el mismo nombre, y por supuesto a mi querido hermano en la eternidad José Valentín Moreno Fraile cuya hermandad del Nazareno no lo olvida.

Ya está Jesús junto a su Madre Lola y con todos sus devotos.

Cuando se publique este artículo La Isla tendrá cartel oficial de la Semana Santa para este año obra de Don David Pardal Lorite que habrá sido presentado por Don Emilio M. Prieto Maehokama, hijo de mi querido y añorado Emilio Prieto Pagnas con el me unía verdadera amistad al cual tengo muy presente a diario en pensamiento y oraciones.

Seguro que tanto el cartel oficial como todos los que se editen con posterioridad serán dignos voceros de una Semana Santa tan única como la nuestra aunque me vais a permitir que mi personal imagen de la presente Cuaresma y Semana Santa sea la de Jesús Nazareno, esa que fotografió Aurora Marín y que  caló en lo más hondo del alma cuando la contemplé en Loma Somera (Cantabria) donde me encontraba viviendo en la paz más absoluta, escuchando el cercano Arroyuco mientras los cencerros de los hispanos bretones rompían el silencio y mi buen amigo Zoquete ladraba en la lejanía.

Mi enhorabuena a mi querida Hermandad de Jesús Nazareno, a todos los hermanos, a los mecenas, por sus donaciones, que han permitido una extraordinaria restauración de tan devocional imagen por parte de Don Pedro Manzano.

Jesús Rodríguez Arias

lunes, 15 de enero de 2024

* LA VIDA CONTINÚA

 



La vida continúa y por más que uno intente echar el freno, ralentizar el paso, e ir intentado alejarse del  mundanal ruido, esta sigue con sus pros y contras.

Este pensamiento es el que quiero compartir con todos vosotros en este lunes 15 de enero en mi semanal tribuna de San Fernando Información.

Jesús Rodríguez Arias


LA VIDA CONTINÚA

Si algo he aprendido es que la vida continúa por mucho que nosotros pisemos el freno. Estos últimos cuatro meses en Loma Somera (Cantabria) nos han servido y nutrido pues nos han ofrecido grandes enseñanzas no solo del pueblo en sí, lugares que hemos visitado, personas que hemos conocido, sino para hacer, en mí caso, un desgarrador ejercicio de introspección personal que ha hecho conozca quién soy en esta etapa de la vida y por supuesto cual es mi realidad.

Ahora, por así decirlo, soy más libre, siento que respiro un aire más puro, menos tóxico, más vital. Ahora sé que prefiero quedarme con los que quiero, los que siento mi familia, hermanos del alma, y a los demás, aunque les deseo siempre lo mejor, que les vaya bonito.

Sé que me he apartado del “mundo” más de cuatro meses y aunque la vida haya continuado con sus cuitas y sus esperanzas reconozco que me incorporo a ella con paso más medido, sabiendo bien lo que sé, también lo que anhelo y a quienes quiero.

Este tiempo en Cantabria ha sido vital mi reencuentro con Dios y sobre todo con la Virgen María, especialmente bajo la advocación de Bien Aparecida. El Señor se ha hecho presente con más rotundidad en mí día a día, me ha insuflado de fuerzas que creía aniquiladas, me ha dado vida. Mi reencuentro con la Virgen por siempre Bien Aparecida ha sido suave, tranquilo, como lo es la relación de un hijo que ha sido hallado por su Madre.

Y aunque el mundo continúe, aunque la vida, la de todos los días, siga su marcha, quien esto escribe seguirá caminando con paso fuerte, haciendo lo que en verdad, honor y coherencia deba, aunque viva apartado del mundanal ruido que todo ciega e intoxica.

La vida es un carnaval, un cambalache tal y como describiera Enrique Santos Discépolo allá por 1934 y que cantaba Julio Sosa. También tiene su cuaresma que nos lleva al sufrimiento de la pasión para resucitar en el último día.

Los cristianos, como la mujer de césar, tenemos que serlo, pero también parecerlo. En la Fe no valen medias tintas, la tibieza siempre nos perjudica a nosotros y a los demás. No podemos decir que somos fieles hijos de la Iglesia, pero cuando menos te lo esperas nos aprovechamos de los demás, abusando de su bondad. Ante el mundo podremos aparecer con aspecto intachable, con un prestigio fuera de toda mácula, aunque en verdad nos asemejamos a un sepulcro blanqueado.

La coherencia siempre se ha pagado con la vida. En los países de Oriente Medio vivir la Fe en Jesús es morir en Su Nombre. Aquí, en la sociedad occidental y desarrollada, la muerte es otra: Es persecución, abandono y desprecio. He comprendido que ser alguien sin ser de Dios es una pérdida de tiempo.

Poco a poco, adentrado ya en la madurez, observo que soy más de los de Fe recia, de los que van de frente, de los que prefieren alejarse de las alharacas, para quedarme con lo que es de verdad, lo que es bueno para mi vida y sobre todo lo que es imprescindible para alcanzar la salvación.

No pretendo ser “bendecido” por alguien del mundo porque soy de los que anhelan el momento de serlo definitivamente por Dios. Para llegar hasta ahí hay que sufrir mucho y vivir también porque para ser un ciudadano del Reino de los Cielos hay que trabajar en el mundo, con todos los que nos rodean, sin perder ni un momento el itinerario celestial que es personal y además intransferible.

Ahora viene el carnaval, después vendrá la Cuaresma. Se mezclan el mundo con lo existencial, las luces, el brillo, las risas y diversión, con la oración y penitencia.

Ser de Cristo es estar Alegres, pero no como quiere la sociedad sino como desea para cada uno de nosotros nuestro celestial Padre.

Sí, la vida continúa, el mundo transita por caminos de intereses creado, pero yo he decidido pararme y seguir recorriendo mi personal sendero según el itinerario que me tiene marcado Dios desde antes de nacer. Algunos pasos serán gozosos y otros menos. ¡Qué más da!

Jesús Rodríguez Arias

lunes, 8 de enero de 2024

* ¡¡GRACIAS!!

 

 

Si el tiempo no lo impide hoy lunes estaremos recorriendo España de norte a sur camino de Villaluenga del Rosario (Cádiz) después de más de cuatro meses en Loma Somera, pueblo del Real Valle de Valderredible en Cantabria.

Cuatro meses único en todos los sentidos que nos han llenado de enseñanzas.

Hoy en mi primer artículo de este año 2024 en San Fernando Información solamente quiero dar las GRACIAS.

Jesús Rodríguez Arias


¡¡GRACIAS!!

Me gusta contemplar pausadamente Loma Somera, pequeño pueblo del Real Valle de Valderredible en Cantabria. Me gusta hacerlo porque en este bello lugar todo es quietud, tranquilidad, solo rota por el sempiterno sonido del agua caer en la cercana fuente, el rebuznar del burrillo que está con las mulas de Segundo, por los cencerros que anuncian que los hispanos bretones están cerca.

De día escuchas a primera hora o ya entrada la tarde el tractor de Fernando, que además de ganadero es el alcalde del Valle, divisas el coche de Segundo aparcado en su casa mientras trajina con sus quehaceres, ves pasar a María del Carmen y Juanma que van o vuelven de Reinosa, o se encaminan para dar su paseo de cada día mientras nos saludan con cariño y alegría.

Antes de la Navidad lo mismo mantenías una agradable conversación con Sagrario o veías pasar a su marido que iba a ver como estaban las antiguas colmenas, a Víctor y su mujer Ana a los que saludamos con afecto. Goyo que va y viene de Reinosa todos los días. Hasta primero de noviembre estábamos más acompañados con Jesús y Carmen, Fidel y su mujer, Yolanda y marido, así como su padre, Marián y su marido, Conchi, Loli, sus primas, entre otros.

Cuando llegamos en septiembre teníamos abiertas todas las expectativas y aun conociendo Loma Somera del año anterior nunca nos habíamos adentrado en una aventura de permanecer más de cuatro meses en un pueblo de la Cantabria interior con pocos vecinos.

Más de cuatro meses en los que hemos conocido mucho, hemos recorrido miles de kilómetros habiendo visitado gran parte de Cantabria, algunos pueblos de Asturias que se encuadran dentro de los Picos de Europa, el desfiladero de La Hermida que sobrecoge viéndolo en perspectiva desde el Mirador de Santa Catalina, preciosos pueblos de Castilla y León en torno a las provincias de Burgos y Palencia que conservan y atesoran un impresionante patrimonio histórico-artístico. También hemos disfrutado de un día en Pamplona, ciudad que Hetepheres conoce muy bien ya que estudió la carrera de Historia en su Universidad.

Paisajes de ensueño, patrimonio histórico, artístico, devocional, en su máxima esencia. Lugares tan únicos como Fuente Dé, Carmona, San Sebastián de Garabandal, Limpias, Bien Aparecida, Cosgaya, Tudanca con la impresionante Casona de José María de Cossío, o ya en Valderredible pueblos como Ruerrero, Villanueva de la Nía, San Andrés de Valdelomar, Santa María de Valverde, San Cristóbal del Monte, Navamuel…

Y si hemos recorrido lugares únicos también hemos disfrutado de la cultura gastronómica de cada sitio. En el norte de España se come muy bien y en Cantabria diría que mejor. Picos Casares, La Cuchara de Camesa, el Parador de Limpias, La Tucho, el restaurante del Parador de Fuente Dé, El Barón en Aguilar de Campoo de mi querido amigo Carlos, La Encina en Quintanilla de Escalada, Restaurante Iruña en Pamplona, Restaurante Puri, Posada La Olma, Casa Chicote siendo los tres últimos de Valderredible.

Más de cuatro meses de sana convivencia a base de amor, respeto, saber dar al otro el necesario espacio porque hay que saber vivir y convivir en un pueblo de estas características.

En este tiempo se han marchado para recorrer celestiales senderos Luna y Mastina, las perras que cuidaban del pueblo. También hemos tenido conocimiento del grave problema que suponen los lobos para nuestros ganaderos. Hemos sabido vivir aprendiendo y respetando todo lo que nos iba enseñando tan privilegiado lugar.

Cuando estés leyendo este artículo iremos en camino o ya habremos llegado a Villaluenga del Rosario.  Atrás habrán quedado cuatro meses que han sido toda una cátedra para conocernos a nosotros mismos, estar a gusto en el silencio, poder pensar y escribir en máxima libertad.

Cuando termino este escrito las frondosas nubes se entremezclan con el plácido azul del cielo mientras el verdor de valles y montes lo hermosean todo…

Sólo sé que si Dios quiere volveremos a en este rincón, a este Valle de Valderredible, pues en él han quedado prendidos y prendados un importante trozo de nuestros corazones. Donde nos consideramos bien hallados y nos hacen sentir bienvenidos.

Ahora toca poner en prácticas las lecciones de vida que aquí hemos aprendido.

Jesús Rodríguez Arias

lunes, 18 de diciembre de 2023

* ESPERANZA

 

Con mi tradicional Cuento de Navidad despido un año en esta tribuna de San Fernando Información en la que he escrito desde la Libertad lo que opino, siento y pienso...

Este año el cuento está escrito en color verde Esperanza.

Gracias por vuestra confianza y estar siempre ahí.

Jesús Rodríguez Arias



ESPERANZA

Se había levantado pronto cosa que hacía siempre desde que tenía once años. Cuando era niña, según le dice su madre Natividad, le gustaba remolonear antes de incorporarse de la cama en días de fiesta.

Lleva el día con el cuerpo entrecortado, le pasa lo mismo desde hace cuarenta años. La Navidad que era una fiesta muy bonita se volvió oscura y tenebrosa desde que pasó lo que pasó. Desde entonces poco o nada había que celebrar a pesar de que su madre y sobre todo la abuela Purita pusieran, haciendo de tripas corazón, toda la leña en el asador para que tanto su hermano Sebastián como ella celebraran la festividad del Nacimiento de Jesús.

Recordaba que hacía un año, más o menos, su padre Nicolás había sido destinado a tierras del norte de España, a una región, una ciudad, donde ser Guardia Civil se pagaba con la vida. Ella tendría nueve años y aunque notó el cambio de pasar de la amabilidad de un pueblo del sur a una ciudad donde sus habitantes vivían con miedo a hablar o poniendo gestos de menosprecio cuando señalaban a la Benemérita como “txakurras o pikoletos”.

Le duele hacer memoria de esos años porque de pasar a la alegría de la casa cuartel en ese pueblo que tanto los querían a tender los uniformes, como hacía madre, por dentro para que nadie de fuera supiera que allí vivía un guardia había un abismal trecho. Algunos indolentes les echaban en cara que no se integraran en la sociedad, que no fueran de los “suyos”, pero cómo iban hacerlo si el hecho solo de vestir el verde uniforme los condenaba a muerte. Fueron tiempos muy duros y de mucha incomprensión.

Siempre recordará ese 18 de diciembre de 1983. Su padre Nicolás, vestido de paisano pues acababa de salir de guardia, le acompañaba al colegio como todos los días. A su hermano Sebastián, tres años menor que ella, lo llevaría su madre al autobús pues ese día tenían excursión.

Teníamos previsto marchar el día que se juega el Gordo de la Navidad para nuestro pueblo del sur, donde vivían los abuelos. El abuelo Paco, padre de mi padre, también era Guardia Civil, aunque ya llevara algunos años retirado. Íbamos charlando de nuestras cosas, riéndonos, proyectando las excursiones que haríamos, lo bien que nos lo pasaríamos en las cenas y almuerzos familiares.

Todo eso se truncó en un instante. Un ruido ensordecedor me empujo y solo alcancé a ver a dos individuos con la cara tapada con un pasamontaña negro que corrían velozmente ante la mirada llena de estupor de los paseantes. Mi padre tirado en el suelo boca abajo con la cabeza ensangrentada… No puedo contaros más porque dicen que perdí la conciencia. Con el tiempo supe le habían descerrajado el cráneo de un tiro que fue atribuido a un comando formado en agosto de ese fatídico año.

Desde entonces el tiempo se paró en casa, nos mudamos a nuestro pueblo del sur donde todos nos cuidaron, donde nuestros abuelos, tíos, primos, amigos, han hecho todo lo posible para fuéramos lo más felices posible. Eso sí, tanto ellos como mi madre Natividad nos recordaban a nuestro padre a cada momento. Se sentían orgullosos de este buen guardia que entregó su vida para que todos viviéramos en paz.

Hoy, 18 de diciembre, Esperanza se ha vuelto a levantar muy temprano. Nunca se casó. Trabaja como funcionaria en el ayuntamiento de su pueblo. Su madre Natividad ya es mayor, sus abuelos hace tiempo fallecieron. Hoy vuelve su hermano Sebastián, que es Guardia Civil como padre y abuelo Paco, viene con la familia a pasar con ellos la Navidad.

Mi madre hizo que creciéramos en el perdón a nuestros enemigos. Perdonar no es olvidar, es reclamar que se haga justicia sin venganza.

Esperanza ha vuelto a creer en Jesús, que cada año se hace Niño por todos nosotros, ha vuelto a disfrutar de la Navidad…

Esperanza sabe que un Guardia Civil puede morir, pero nunca se rendirá.

Con mi particular cuento os deseo a todos una Feliz Navidad y un venturoso, Dios lo quiera, año 2024. Nos volvemos a reencontrar el lunes 8 de enero.

Jesús Rodríguez Arias





lunes, 11 de diciembre de 2023

* CLAROSCUROS

 

Hoy al igual que mañana, indefectiblemente, tengo que echar la vista para atrás ya que mi recorrido existencial tiene más pasado que futuro...

Estoy en una etapa en la que intento observar con gratitud los claroscuros de mi vida.

En este intimista artículo que se publica en mi semanal tribuna de todos los lunes en San Fernando Información os lo intento explicar.

Jesús Rodríguez Arias


CLAROSCUROS



Hoy, indefectiblemente, tengo que echar la vista para atrás ya que mi recorrido existencial, lógicamente, tiene más pasado que futuro. En este día tan concreto y especial echo un vistazo a mi vida a modo de recuerdos, con la objetividad que te dan los años, observando como en mi particular camino, como el de todos en verdad, van predominando los claroscuros.

Lógicamente sería un necio si escribiera que no me arrepiento de nada. Verdaderamente soy consciente que lo hecho hecho está y aun habiendo afrontado la vida tal venía desde el prisma del honor todo he intentado hacerlo para bien, aunque algunas veces haya sido para todo lo contrario. Lamentarse por un pasado que podría haber sido mejor es una tontería porque ya nada de lo realizado se puede modificar.

Pienso que la vida, la de cada cual, con sus pros y contras nos enseña que el mejor itinerario es el de hacer todo desde la coherencia personal, es decir, que lo que uno piense, diga y haga se corresponda con quién en verdad se es.

Intentamos dejar todo para mejor momento. Que si un viaje, una visita a ese lugar que gusta, quedar con los amigos, conversar apaciblemente y disfrutar con tu pareja, dedicarle tiempo a los que te quieren de verdad, leer, escuchar música, ir a ese concierto que tanto años tienes en mente, darte ese capricho que siempre se deja como última opción, rezar, ir al sagrario, disfrutar a tu modo y manera de este preciso instante que Dios te está regalando. No olvidemos que el tiempo es vida, como dice mi querido y admirado amigo Don Julián Berzosa, cura rural en Valderredible (Cantabria). No es oro, es vida, que es mucho más que cualquier precioso y caro metal. La vida tiene un valor incalculable y nuestro tiempo termina cuando concluye la misma. Si nos levantamos con la idea de que mañana es hoy todo, hasta lo más ínfimo, adquiere vital importancia.

A mis cincuenta y cuatro años sé que he transitado gran parte de mi recorrido existencial y va quedando un camino más o menos corto, eso solo Dios lo sabe, lleno de ilusionada Esperanza. Creo que lo que me queda por caminar debo hacerlo despojado del sobrante equipaje que tanto puede ralentizar mis pasos. Es mejor ir ligero con lo justo y necesario, con los que es verdaderamente imprescindible: El Amor, la Fe, la Caridad, la Esperanza y el Honor. Tener ojos de niños para observar las etapas de la vida que están por llegar, disfrutar cada instante de las personas queridas, de los lugares que el Señor nos regala. Que los achaques y limitaciones no nos ralenticen ni relativicen lo que es fehacientemente importante.

Hasta ahora en mi vida ha habido de todo como en botica, doy gracias a Dios porque he tenido el privilegio de conocer y tener amistad con hombres y mujeres de honor, grandes intelectuales, personalidades, así como personas normales y corrientes que con su trabajo y esfuerzo me han enseñado a ser cada día un poquito mejor o por lo menos intentarlo. También ha habido etapas de mucho sufrimiento que me han servido como superación personal. Soy el que soy gracias a todo lo que he tenido que hacer, a todo lo que me he tenido que enfrentar, a todo lo que he tenido que sufrir y vencer…

Ahora estoy en una etapa de alejamiento del mundo, prefiero la buscada soledad, los momentos de silencio, el recorrer los años que me restan con Hetepheres, que es la mujer de mi vida, y de aquellos, cada vez son más pocos, en los que deposito mi total confianza. A esos que les digo que me busquen donde saben que nadie me va a encontrar y dan conmigo. Esos, verdaderos hermanos del alma, que siempre están.

Termino de escribir este íntimo artículo cuando estoy solo en Loma Somera, más tarde llegarán los vecinos que viven todo el año. Y en este silencio, en la quietud que nos rodea, observo que llueve sigilosamente mientras el frío parece envolvernos. Cierro los ojos y observo con inmensa tranquilidad de conciencia los claroscuros recuerdos que me acompañarán lo que me reste de vida.

Jesús Rodríguez Arias

 

lunes, 4 de diciembre de 2023

* BIEN APARECIDA

 


Llegó a mi vida sin proponérmelo y para quedarse...

Hoy os lo cuento en mi semanal tribuna de San Fernando Información.

Jesús Rodríguez Arias




BIEN APARECIDA

Se acercan unos días que son marianos por antonomasia siendo esta semana especial pues se celebra el dogma de la Inmaculada Concepción de María que a mí particularmente me toca de lleno toda vez que cada 8 de diciembre lo llevo marcado a fuego en el alma ya que ese día la imagen de María Santísima de la Amargura, cotitular de mi querida Hermandad de Afligidos, celebra cultos y estará expuesta a veneración pública en Besamanos. ¡Cuántos recuerdos y vivencias palpitan en mis sienes con la Madre y Señora del Cristo Nuevo!

La Inmaculada Concepción es Patrona de España y también de la Real y Benemérita Institución de los Caballeros Hospitalarios Españoles de San Juan Bautista a la que me honro en pertenecer hace más de una década y que realiza una ingente labor en favor de los más necesitados de la sociedad.

El que bien me conoce sabe que soy muy de Cristo, muy del Sagrario, aunque eso no es óbice para que mi vida esté impregnada con el envolvente perfume de María y por eso mismo os voy a contar el por qué he titulado este artículo de esta manera.

María, Madre de Dios, nuestra y de la Iglesia, es solo una siendo sus advocaciones las que nos acercan más si cabe a Ella. Como carmelitano de pila la Virgen del Carmen de La Isla forma parte de mi ADN original, la advocación de María Auxiliadora le profeso cariño y devoción desde esos años que viviera en Chiclana, cerca de Campano, donde estudiaba y trabajaba en el campo por igual. Rosario siempre formará parte de mi recorrido existencial…

El año pasado fue duro porque sin pensarlo cayeron, sin esperármelo, lugares idealizados, personas en las que confiaba, devociones que pensaba eran profundas. Solamente el dolor puede provocar este tipo de terremoto existencial. Llegué a Cantabria con el paso algo cambiado a un lugar donde se vive desde la libertad y supuso el esperanzador hálito que tanto necesitaba. Esperanza es una advocación que también me nutre y alimenta.

Fue en este lugar, donde me hallo a la hora de escribir este artículo, cuando sin proponérnoslo, nos encontramos en un precioso Santuario rodeado de montes y ese inigualable y envolvente aroma que nos ofrece la desnuda naturaleza. Entramos dentro del mismo, lo conocíamos de cuando lo visitamos hace más de diez años gracias a los cursos de verano que se celebraban la tercera semana del mes de julio en Santander. Allí estaba Ella, tan pequeñita, tan cántabra, tan bonita…

Y la Virgen de la Bien Aparecida, Patrona de Cantabria, quiso hacerse la encontradiza conmigo, algo mientras le rezaba con profunda emoción hizo que las abiertas heridas fueran sanando con el bálsamo de Fe y Amor de la Santísima Virgen María. Cuando entramos en la tienda de recuerdos compré una sencilla estampa, la guardé dentro del Evangelio que leo y medito. Le rezo todos los días, pongo en sus manos mis inquietudes, ofrezco mis pesares y padecimientos, imploro y rezo por los míos, por los que tengo cerca e incluso lejos.

Ya no podría vivir sin verla todos los días, rezarle, hablar con Ella. No es la imagen más bella del mundo, pero para mí es la más bonita por sencilla y pequeña.

En verdad lo que nos hace verdaderamente grandes ante Dios y los hombres es la forma de adecuar nuestros pasos a los que nos lleve ser pequeños, sencillos y humildes de corazón. En un mundo donde es más el que más tiene, en una sociedad que valora el que tanto tiene y tanto vale, donde todos intentan ser famosos de sus propias historias por medio de las redes sociales, donde la inmensa mayoría quiere tener razón, aunque les falten argumentos, a estas alturas soy de esos que prefieren vivir alejados del mundanal ruido, aunque no de las personas que quiero y me quieren de verdad.

Este pasado septiembre Hetepheres me hizo un regalo maravilloso por nuestro aniversario de boda: Una pequeña imagen pintada a mano de la Virgen de la Bien Aparecida tal y como aparece en la estampa de mis rezos. Ahora Ella está siempre a la vista, ahora escribo gloriándome en Ella.

Jesús Rodríguez Arias