lunes, 1 de octubre de 2018

MONS. ZORNOZA DIRIGE UNA CARTA A LOS SACERDOTES EN EL INICIO DEL CURSO



Al inicio de este curso, el obispo diocesano, Mons. D. Rafael Zornoza Boy ha remitido una carta dirigida especialmente a los sacerdotesque desempeñan su tres pastoral en nuestra diócesis.

En esta carta el Obispo agradece a los sacerdotes diocesanos “el trabajo abnegado que prestáis a la Iglesia por el que los fieles pueden encontrarse con el Señor, avivar su fe, acrecentar su caridad y hacer visible en el mundo el testimonio del amor de Cristo que ha dado la vida por nosotros” y, además de invitarles a dar gracias por el Año Jubilar recién clausurado en la diócesis les invita, incluyéndose a si mismo a “a  seguir creciendo en el amor a Cristo que prometimos en nuestra ordenación, después de dejarlo todo para entregarnos a Él viviendo la apostolica vivendi forma  a través de los consejos evangélicos. Solamente así seremos apóstoles en camino que confiesan a Jesús con la vida, pues nos llena el corazón,  los afectos, deseos y proyectos, hasta asociarnos apasionadamente a su redención con verdadero celo pastoral”.
La carta recuerda además la importancia de la Formación Permanente, que en nuestra diócesis se lleva a cabo de manera periódica y con la que se pone en práctica un deseo expresado reiteradamente por  la Congregación para el Clero y el Santo Padre, el Papa Francisco. En este sentido, señala que “Nadie duda de la importancia de los retiros, ejercicios espirituales, encuentros, charlas, etc., pero con facilidad sucumbe lo verdaderamente importante ante las ocupaciones urgentes. (…) hemos de integrar lo que tenemos como algo propio, y ayudarnos unos a otros a participar. Reservemos, pues, los miércoles en nuestra agendas, para participar siempre en estos encuentros sacerdotales”.
Por último, alienta a los sacerdotes a vivir una entrega misionera, como la que exige el mundo de hoy y les anima a “a orar siempre unos por otros  y por toda la Iglesia. Necesitamos la oración de intercesión, tan sacerdotal, para sostenernos mutuamente en la gracia del Buen Pastor, para que nos fortalezca en las frecuentes pruebas del ministerio y se manifieste en nosotros su misericordia”.

NUEVOS NOMBRAMIENTOS DIÓCESIS CÁDIZ Y CEUTA



En la mañana del día de hoy, 28 de septiembre de 2018, el Sr. Obispo de la Diócesis de Cádiz y Ceuta ha realizado los siguientes nombramientos:
  • D. Francisco Pavón Rabasco, Delegado Episcopal de Apostolado Seglar.
  • Rvdo. D. Manuel García López, O.SS.T., Delegado Episcopal de Pastoral Penitenciaria.

CARTA DE MONS. OCÁRIZ, PRELADO DEL OPUS DEI



En el 90 aniversario de la fundación del Opus Dei, el prelado invita a valorar los dones de Dios y a darle gracias.
CARTAS PASTORALES Y MENSAJES
Opus Dei - Carta del Prelado (1 octubre 2018)
Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!
Mañana se cumplen 90 años desde el 2 de octubre de 1928:«Ese día el Señor fundó su Obra, suscitó el Opus Dei» (Apuntes íntimos, n. 306), escribió san Josemaría poco tiempo después. La alegría con que celebramos este aniversario es, a la vez, acción de gracias a Dios, que enriquece continuamente a su Iglesia con dones y carismas: «Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia» (Sal 118,1). Ante nuestro Padre se abría un panorama inmenso: cooperar a la reconciliación del mundo entero con Dios, a través del trabajo profesional y de las demás circunstancias de la vida ordinaria.
Consideremos la primacía de Dios: es Él quien fundó su Obra, y quien la sigue llevando adelante. Como en toda la Iglesia, se cumplen las palabras del Evangelio: «El Reino de Dios viene a ser como un hombre que echa la semilla sobre la tierra, y, duerma o vele noche y día, la semilla nace y crece, sin que él sepa cómo. Porque la tierra produce fruto ella sola: primero hierba, después espiga y por fin trigo maduro en la espiga»
(Mc 4,26-28). San Josemaría puso lo que estaba de su parte: una oración intensa, una lucha interior decidida y una infatigable iniciativa apostólica. Sin embargo, tuvo siempre la convicción de que toda esa fuerza que lo impulsaba a servir a las almas venía de Dios: «Te agradezco, Señor, que hayas procurado que yo comprenda, de manera evidente, que todo es tuyo: las flores y los frutos, el árbol y las hojas, y esa agua clara que salta hasta la vida eterna. Gratias tibi, Deus!» (En diálogo con el Señor, p. 308).La primacía de la gracia de Dios es igualmente real en toda vida cristiana, en la vida de cada una y de cada uno.

Además de considerar el don de Dios, renovemos nuestro agradecimiento porque ha querido contar con nosotros para hacernos colaboradores suyos (cfr. 2 Cor 6,1), a pesar de nuestra poquedad. A veces puede parecernos que, en realidad, nuestro papel en los planes de Dios es irrelevante; sin embargo, Él se toma en serio nuestra libertad, y cuenta verdaderamente con nosotros. Pensemos en aquel muchacho que supo poner lo poco que tenía –cinco panes y dos peces– en las manos de Jesús: a partir de ese gesto de generosidad, Cristo dio a comer a una multitud (cfr. Jn 6,1-13). Dios cuenta también con nuestra correspondencia diaria, hecha de cosas pequeñas que se engrandecen por la fuerza de su gracia. Y así, dedicamos nuestros mejores esfuerzos a buscarle en nuestro trabajo, a servir a las personas que nos rodean, procurando mirarlas y amarlas como Él, a hacer presente en el mundo, de mil maneras distintas, la luz y el calor que ha puesto en nuestros corazones. Todo eso es nuestra pequeña colaboración de hijos, de la que se sirve nuestro Padre Dios para obrar maravillas en las almas.
En breve comenzará el Sínodo sobre los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional. Sigamos rezando, pidiendo luces e impulso para que el mensaje de Jesús continúe llegando a muchos chicos y chicas, y se decidan a seguirle generosamente por los distintos caminos que existen en la Iglesia. La cercanía de este evento eclesial con el aniversario de la Obra nos puede ayudar a ver nuestra propia personal vocación con una renovada ilusión, propia de un corazón joven y enamorado. Nuestro Fundador no perdió nunca esa juventud de alma. Pasó por muchas contrariedades y sufrimientos, sin embargo se mantuvo siempre joven por su amor al Señor. Nos manifestaba así el secreto de su vitalidad: «Al rezar al pie del altar al Dios que llena de alegría mi juventud (Sal 43,4), me siento muy joven y sé que nunca llegaré a considerarme viejo; porque, si permanezco fiel a mi Dios, el Amor me vivificará continuamente: se renovará, como la del águila, mi juventud (Cfr. Sal 103,5)» (Amigos de Dios, n. 31). Si permanecemos unidos al Señor, seremos siempre jóvenes, y Él seguirá haciendo la Obra, siempre antigua y siempre nueva, en los diferentes lugares, culturas y tiempos.
Para una vida humana, noventa años son muchos; en cambio para la Obra son ciertamente pocos. Seguimos en los comienzos: que esto nos sirva como un recuerdo del don que hemos recibido y de la hermosa misión que Cristo ha puesto en nuestras manos.
No dejéis de acompañarme con vuestra oración y, sobre todo, acompañemos estos días al Santo Padre para ir todos juntos a Jesús por María.
Con todo cariño os bendice
vuestro Padre
Roma, 1 de octubre de 2018

EL CATÓLICO QUE GOBERNÓ HOLANDA





El 9 de septiembre de 1918 un católico se convertía por primera vez en primer ministro de los entonces calvinistas Países Bajos. Respondía al nombre de Charles Ruijs de Beerenbrouck. Era un abogado de 45 años cuya carrera política había tenido un perfil principalmente local, si bien ya tenía cierta experiencia parlamentaria. El nuevo sistema electoral, aplicado por primera vez en los comicios de julio de aquel año favoreció al Partido Católico, que pasó a ser la formación mayoritaria en la Cámara Baja. Las arduas negociaciones desembocaron en una coalición gubernamental encabezada por Beerenbrouck.
Los Países Bajos, pese a mantenerse neutrales durante la I Guerra Mundial, no se libraron de sus consecuencias. En primer lugar, el Gobierno de Beerenbrouck resolvió el entuerto de la presencia en territorio holandés del káiser Guillermo II, al que reclamaban los aliados para juzgarle, permitiéndole la estancia pero limitando sus movimientos. Asimismo, tuvo que enfrentar una ola de refugiados procedente de Bélgica. Por último, a Beerenbrouck no le tembló el pulso cuando se trató de ordenar al Ejército tomar los puntos estratégicos del país para frenar de raíz el movimiento revolucionario impulsado por la izquierda.
El temple demostrado por el mandatario –que permaneció en el poder hasta 1933– fue el primer paso para iniciar el destierro de prejuicios arraigados cuyos orígenes anidan en la segregación del sur de los Países Bajos y la creación de Bélgica. La élite calvinista que gobernaba el norte se vengó prohibiendo la jerarquía católica así como la celebración de profesiones en todo el país, salvo en las provincias de Brabante del Norte y Limburgo, las más pobladas por fieles de Roma.
La discriminación empezó a atenuarse a finales del siglo XIX, cuando los católicos crearon sus instituciones imitando a unos calvinistas que se habían escindido en dos iglesias. El nombramiento de Beerenbrouck fue la consecuencia tangible de esa maniobra para recuperar presencia e influencia en la vida pública. Quedaba, sin embargo, mucho por hacer: en 1925, el calvinista Gerrit Kersen logró sacar adelante una enmienda parlamentaria que preconizaba el cierre de la embajada holandesa ante la Santa Sede; y en esa época, los niños católicos y calvinistas seguían sin jugar juntos. La «normalización por arriba» protagonizada por Beerenbrouck tardó aún unos años en completarse: solo por eso, su Gobierno mereció la pena.
José María Ballester Esquivias

ARZOBISPO DE FILADELFIA: SÍNODO DE LOS JÓVENES DEPENDE DE LA FE, NO DE LOS SENTIMENTALISMOS



Mons. Charles Chaput / Crédito: Bohumil Petrik
En una columna de opinión publicada este sábado el Arzobispo de Filadelfia, Mons. Charles Chaput, reiteró sus preocupaciones sobre el próximo Sínodo de los Jóvenes que dará inicio el 3 de octubre diciendo que no debe centrarse en sentimentalismos, sino en la fe.
La columna fue publicada en el periódico italiano Il Foglio.
Según Mons. Chaput, después del informe del gran jurado en todo el Estado de Pensilvania (Estados Unidos), y los problemas de abuso en Chile, Alemania y otros lugares, "la Iglesia está en crisis".
“En este entorno turbulento, la Santa Sede acogerá un sínodo mundial de obispos, del 3 al 28 de octubre, en Roma. Enfocado al tema de ‘gente joven, fe y discernimiento vocacional’, difícilmente se puede imaginar una confluencia más irónica y más difícil de sucesos negativos en un mal momento para este encuentro”, dijo.
El Arzobispo explicó que “esto no significa que el sínodo deba fracasar en su trabajo”, debido a que el “atractivo personal del Papa Francisco y la buena voluntad que puede generar siguen siendo fuertes”.
“Esta es la razón por la cual muchos sacerdotes jóvenes, como aquellos que escribieron una carta abierta a los delegados del inminente sínodo a principios de este mes, ven una oportunidad en la temática del encuentro. Como aclaran, el éxito del sínodo depende de una profunda confianza en la Palabra de Dios y en la misión de la Iglesia, a pesar de los pecados de sus líderes”, indicó.  
Asimismo, Mons. Chaput escribió que es “a la luz de su fe, y la fe de otros hombres y mujeres jóvenes como ellos, que el instrumentum laboris o ‘documento de trabajo’ del sínodo debe ser revisado. Tal como está, el texto es fuerte en las ciencias sociales, pero no tanto en su llamado a la creencia, conversión y misión”.
Citando una reflexión teológica recientemente publicada, Mons. Chaput lamentó dentro del documento “serias preocupaciones teológicas, que incluyen: una falsa comprensión de la conciencia y su papel en la vida moral”; una “falsa dicotomía propuesta entre la verdad y la libertad”, un “enfoque generalizado en los elementos socioculturales, con exclusión de cuestiones religiosas y morales más profundas”, una “ausencia de la esperanza del Evangelio” y un “tratamiento insuficiente del escándalo de abuso”.  
“Comentarios como estos suenan duros”, admite Mons. Chaput, “pero no son del todo injustificados”.
“Un sínodo que se ocupa de cuestiones de sexualidad y los jóvenes también debería tratar, con honestidad y profundidad, las raíces de un desastre de abuso sexual cometido por clérigos contra menores de edad”, añadió.

¿QUÉ ES LA TIBIEZA ESPIRITUAL?




7 actitudes y un divertido video que te la explican


Por: Sebastián Campos | Fuente: Catholic-link.com 



Cuando la vida se pone desabrida, todo se vuelve rutinario, comienzas el lunes esperando que llegue rápido el viernes, empiezas tu oración mirando el reloj para ver cuánto falta para terminar, miras el teléfono mientras estás en misa a ver si algo entretenido ha pasado afuera y revisas tus notificaciones sin cesar. Y así, una lista casi infinita de cosas que nos van pasando en la medida en que vamos perdiendo temperatura espiritual y nos vamos volviendo tibios, como zombies. Como si estuviéramos vivos, pero realmente no.
Nuestros amigos de Catholic Stuff han preparado un video muy ilustrativo sobre esta realidad espiritual, pero antes de seguir:  ¿Qué es la tibieza espiritual?
Ellos mismos la definen como: «Dejar de hacer con amor las cosas pequeñas de cada día» y nosotros agregamos que es: «una carencia del fervor en el amor».  Es decir, al comienzo se amaba, pero ese amor ha decaído.
Esta enfermedad espiritual es altamente contagiosa, casi como las epidemias zombie de las películas, y es probable que ni siquiera te enteres que estás siendo contagiado, por eso queremos prevenirte y darte algunas ideas para que reconozcas y animes a aquellos que están junto a ti y ayudes en el rescate.


Estos zombies espirituales experimentan algunos síntomas que progresivamente se van haciendo más evidentes y tal como aparece en el video, puedes verlos también en tu vida:
1. La dejadez espiritual: Ya todo da igual y aquella esperanza que te motivaba a luchar desaparece y es reemplazada por el conformismo, la resignación y la satisfacción con cualquier cosa insignificante, como por ejemplo quedarte mirando una notificación en tu teléfono porque se ve más entretenido en vez de ayudar a un amigo, tal como lo vimos en el video.
2. El rechazo hacia todo lo que suponga un sacrificio o esfuerzo: Como levantarse temprano (y por lo tanto dormir menos), animarse por la lucha espiritual, invertir tiempo en oración y buscar la santidad por nombrar algunas. Eso mismo trae como consecuencia rechazo a las cosas de Dios, pues aunque Dios nos ama y quiere lo mejor para nosotros, eso implica un esfuerzo y trabajo por nuestra parte. Ese esfuerzo que los zombies espirituales no están dispuestos a hacer.
3. Buscar el entretenimiento pasajero: Todo lo espiritual lo encuentran aburrido, rezar, ir a misa, adoraciones y todo lo que tiene que ver con la fe les aburre, en cambio jugar Play Station, ver televisión, incluso dormir se les hace más atractivo.
4. La santidad desaparece del mapa: Pues lo ven como algo lejano, para otro tipo de gente, como algo inalcanzable y por lo tanto, algo por lo que no vale la pena luchar. 


5. La mala preparación para ir a la Eucaristía: Asistiendo sin preparar el corazón, sin conciencia de lo que se está celebrando, viviéndola a medias y de forma rutinaria. Te podrás dar cuenta cuando al salir de misa le preguntas a alguno de los zombies: ¿cuál era el Evangelio que se leyó?
6. Confesarse rutinariamente: Incluso haciendo una especie de «trato» para aceptar deliberadamente los pecados veniales. Algo así como: «bueno, si no es tan malo, y al final de cuentas todo el mundo lo hace. Y si nadie se da cuenta… ¿qué más da?»
7. Cumplir mis deberes negligentemente o en definitiva, no cumplirlos:Acostumbrándome a no hacer las cosas bien, aceptando el error como algo normal, justificando la mediocridad y las cosas a medias, tibias.
Pero, ¡tranquilidad!, si conoces a alguien que esté infectado por esta epidemia Zombie espiritual o si tu mismo estás en esta situación, nuestros amigos de Catholic Stuff nos revelan la cura: Jesús mismo nos ayuda a recuperar el fervor perdido. Pero para que esto ocurra, es necesario querer salir de la tibieza, dar la pelea, ofrecer el corazón y considerar la santidad un ideal a alcanzar.
Y tú, ¿has experimentado la tibieza espiritual y tienes algunos amigos zombies alrededor tuyo? y si es así, ¿cómo te has dado cuenta que te has vuelto tibio?
Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos:Ir al artículo en Catholic-link.com

EVANGELIO DEL DÍA Y MEDITACIÓN

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Primera lectura

Lectura del libro de Job 1, 6-22

Un día, fueron los ángeles y se presentaron al Señor; entre ellos llegó también Satanás.
El Señor le preguntó: -«¿De dónde vienes?»
Él respondió: -«De dar vueltas por la tierra.»
El Señor le dijo: -« ¿Te has fijado en mi siervo Job? En la tierra no hay otro como él: es un hombre justo y honrado, que teme a Dios y se aparta del mal.» Satanás le respondió:
-« ¿Y crees que teme a Dios de balde? ¡Si tú mismo lo has cercado y protegido, a él, a su hogar y todo lo suyo! Has bendecido sus trabajos, y sus rebaños se ensanchan por el país. Pero extiende la mano, daña sus posesiones, y te apuesto a que te maldecirá en tu cara. » El Señor le dijo: -«Haz lo que quieras con sus cosas, pero a él no lo toques. » Y Satanás se marchó. Un día que sus hijos e hijas comían y bebían en casa del hermano mayor, llegó un mensajero a casa de Job y le dijo: -«Estaban los bueyes arando y las burras pastando a su lado, cuando cayeron sobre ellos unos sabeos, apuñalaron a ¡os mozos y se llevaron el ganado. Sólo yo pude escapar para contártelo. » No habla acabado de hablar, cuando llegó otro y dijo: -«Ha caído un rayo del cielo que ha quemado y consumido tus ovejas y pastores. Sólo yo pude escapar para contártelo.» No habla acabado de hablar, cuando llegó otro y dijo: -«Una banda de caldeos, dividiéndose en tres grupos, se echó sobre los camellos y se los llevó, y apuñaló a los mozos. Sólo yo pude escapar para contártelo.» No habla acabado de hablar, cuando llegó otro y dijo: -«Estaban tus hijos y tus hijas comiendo y bebiendo en casa del hermano mayor, cuando un huracán cruzó el desierto y embistió por los cuatro costados la casa, que se derrumbó y los mató. Sólo yo pude escapar para contártelo. » Entonces Job se levantó, se rasgó el manto, se rapó la cabeza, se echó por tierra y dijo: «Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré a él. El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó, bendito sea el nombre del Señor.» A pesar de todo, Job no protestó contra Dios.

Salmo

Sal 16, 1. 2-3. 6-7 R. Inclina el oído y escucha mis palabras.

Señor, escucha mi apelación, 
atiende a mis clamores, 
presta oído a mi súplica, 
que en mis labios no hay engaño. R.
Emane de ti la sentencia, 
miren tus ojos la rectitud. 
Aunque sondees mi corazón, 
visitándolo de noche, 
aunque me pruebes al fuego, 
no encontrarás malicia en mí. R.
Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío; 
inclina el oído y escucha mis palabras. 
Muestra las maravillas de tu misericordia, 
tú que salvas de los adversarios 
a quien se refugia a tu derecha. R.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 9, 46-50

En aquel tiempo, los discípulos se pusieron a discutir quién era el más importante. Jesús, adivinando lo que pensaban, cogió de la mano a un niño, lo puso a su lado y les dijo:
-«El que acoge a este niño en mi nombre me acoge a mi; y el que me acoge a mí acoge al que me ha enviado. El más pequeño de vosotros es el más importante.» Juan tomó la palabra y dijo: -«Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre y, como no es de los nuestros, se lo hemos querido impedir.»
Jesús le respondió: -«No se lo impidáis; el que no está contra vosotros está a favor vuestro. »

Reflexión del Evangelio de hoy

El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó, bendito sea el nombre del Señor

Durante unos días vamos a entrar en contacto con algunos textos del libro de Job. Obra de un genial literato, que plantea con una fuerza y una pasión inusitadas la gran cuestión que para el ser humano representa la existencia del mal, introduciendo al mismo tiempo una crítica, y hasta una rebelión, contra la doctrina de la “retribución” imperante en Israel.
Sin posibilidad de entrar en las causas, diremos que el pueblo de Israel consideraba que la persona justa, honrada, recta… era bendecida por Dios con muchos bienes materiales, hijos y larga vida. Lo contrario ocurría al malvado… Pero la realidad, los hechos, la evidencia ponían en cuestión, una y otra vez, esta “teoría”: justos pobres y maltratados, malvados ricos y aparentemente felices…
Y si la evolución del ser humano y de la historia ha permitido que podamos ver las cosas desde perspectivas más amplias, también podemos decir que algo queda en nosotros de aquella convicción ancestral. De manera muy clara cuando nos dirigimos a Dios para preguntarle, a veces airadamente, qué hemos hecho para que nos alcance un mal o un sufrimiento. De manera implícita cuando sólo reconocemos la bendición de Dios en nuestra vida si las cosas nos van muy bien.
Hoy escuchamos en la liturgia una parte del prólogo de la obra. Relato de ficción, en el que Dios “charla” con uno de sus ángeles (Satanás, al que no debemos confundir con nuestra imagen o concepción del demonio) sobre la satisfacción que le produce su siervo Job. Satanás introduce la duda. Es muy fácil ser justo cuando todo te va sobre ruedas en la vida, pero sobre todo es irreal. Porque la vida humana, por más que nos esforcemos, no puede prescindir de la prueba, del sufrimiento, de los problemas, del drama… Veamos si Job es tan justo cuando tenga una vida como la de todo mortal…
Dios accede confiando en Job. Satanás convencido de que Job va a fallar. La acumulación de desgracias -en un día- que el texto relata hubiera acabado casi con cualquiera. Job se mantiene fiel. Parece que Dios tenía razón.
Estamos sólo ante el comienzo del gran drama. Una estupenda respuesta a la Palabra podría ser el compromiso de ir leyendo el libro de Job en su totalidad, dejándonos coger por su apremiante pregunta, en la que se juega el futuro de nuestra relación con Dios.

El más pequeño es el más importante

Los discípulos, que no aprenden, continúan en su pequeño mundo de intereses personales, en el que, además, las personas que no pertenecen a su grupo se pueden dejar al margen.
Viven con Jesús, pero sus concepciones (¿no son también las nuestras muchas veces?) están tan arraigadas que no se dejan “contagiar” ni por contacto directo. Y Jesús viene, una y otra vez, a corregir su manera de situarse:
En el Reino no tiene sentido perder el tiempo en discusiones sobre quién es el más importante. Las cuestiones de la superioridad sobre otros, del poder… pertenecen a concepciones de la vida que no tienen cabida en la propuesta de Jesús.
Los importantes son siempre los más pequeños, los que no cuentan, los que no tienen voz (en este caso, los niños en el contexto de Jesús, cuya situación no tenía nada que ver con el lugar eminente y la superprotección que reciben en muchas de nuestras culturas actuales).
Para Jesús, hacer el bien es el criterio que permite decidir quién está con Él. Los discípulos se creen con autoridad para ¡mpedir a los demás hacer el bien! porque “no están con nosotros”…
El posicionamiento de Jesús es suficiente para que nos miremos a nosotros mismos, a nuestras comunidades, parroquias, diócesis… ¿tenemos algo que cambiar? Que el Señor nos conceda la apertura de corazón y la disponibilidad para dirigir nuestros pasos hacia el horizonte que nos propone.
Hna. Gotzone Mezo Aranzibia O.P.
Hna. Gotzone Mezo Aranzibia O.P.
Congregación Romana de Santo Domingo