viernes, 30 de noviembre de 2018

LA FE COMO CONFIANZA QUE LIBERA Y TRANSFORMA


Además de don, la fe es un acto profundamente humano y libre.


Por: Ramiro Pellitero | Fuente: iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com 



Hoy necesitamos personas que sepan capaces de constituir un “banco de tiempo” verdadero, de tiempo vivo, que es el tiempo que dedicamos a servir a los demás
      En otro lugar hemos hablado de Michael Ende y su“Historia Interminable”. En Momo (1973), el mismo autor cuenta la historia de los ladrones de tiempo, los “hombres grises” que promueven un “banco de tiempo”, pero en realidad es un tiempo robado y muerto. Y de una niña que devolvió el tiempo a los hombres. Esta novela se considera, entre otras cosas, como una crítica al consumismo o al materialismo. Momo es sobre todo capaz de escuchar, y por eso inspira confianza, y así contribuye a la verdadera libertad, a la verdadera vida que tiene que ver con el amor. Aunque fuera solamente por eso, puede representar la actitud de quien atiende a las necesidades de los demás.
      Confianza, que libera y vivifica plenamente la existencia humana, es la fe cristiana. A ello ha dedicado El Papa emérito Benedicto XVI su audiencia del 24 de octubre.
      Ha comenzado con estas preguntas: «¿Qué es la fe? ¿Tiene sentido aún la fe en un mundo donde la ciencia y la tecnología han abierto horizontes, hasta hace poco tiempo impensables? ¿Qué significa creer hoy?».
      Y en el desarrollo de su reflexión, ha quedado claro cómo debe ser la educación en la fe, es decir, la catequesis y la formación cristiana en todas las edades, y la enseñanza escolar y académica de la religión. Lo primero es transmitir la vida que la fe engendra; transmisión que no es posible si el educador de la fe no la vive y lucha por crecer en ella. Esa transmisión de la vida de fe es lo que hace posible profundizar en el conocimiento de los “contenidos” de la fe y de la historia de la salvación.


La educación en la fe nace primero de la confianza
      «En nuestro tiempo —señala el Papa ya desde el principio— es necesaria una renovada educación en la fe, que incluya por cierto un conocimiento de su verdad y de los acontecimientos de la salvación, pero que principalmente nazca de un verdadero encuentro con Dios en Jesucristo, de amarlo, de confiar en él, de tal modo que toda la vida esté involucrada con él».
      Ha seguido explicando cómo es el «desierto espiritual» en que amenaza convertirse nuestra cultura occidental: a pesar del proyecto de progreso que está en sus orígenes y el bienestar, y los avances científicos y tecnológicos alcanzados, prosigue la falta de una libertad verdaderamente humana, y abunda la explotación y la injusticia, la mentalidad materialista, y la paradójica “fe” en cualquier cosa.
Algunas preguntas importantes
      En este contexto, apunta el Papa, surgen algunas preguntas fundamentales, mucho más concretas de lo que aparentan: «¿Qué sentido tiene vivir? ¿Hay un futuro para el hombre, para nosotros y para las generaciones futuras? ¿En qué dirección orientar las decisiones de nuestra libertad en pos de un resultado bueno y feliz de la vida? ¿Qué nos espera más allá del umbral de la muerte?».


      Las respuestas que da la ciencia no son suficientes. «Nosotros necesitamos no solo el pan material, necesitamos amor, sentido y esperanza, de un fundamento seguro, de un terreno sólido que nos ayude a vivir con un sentido auténtico, incluso en la crisis, en la oscuridad, en las dificultades y en los problemas cotidianos».
Confianza, libertad, transformación
      Y esto, continúa, es lo que nos da la fe: «Una confianza plena en un ‘Tú’, que es Dios, el cual me da una seguridad diferente, pero no menos sólida que la que proviene del cálculo exacto o de la ciencia». Y es que «la fe no es un mero asentimiento intelectual del hombre frente a las verdades (de la fe), en particular sobre Dios; es un acto por el cual me confío libremente a un Dios que es Padre y me ama; es la adhesión a un ‘Tú’ que me da esperanza y confianza».
      Ciertamente, explica Benedicto XVI, que esta adhesión a Dios no carece de“contenido”. Y el contenido es que Dios nos ha revelado en Cristo su amor sin medida, que le ha llevado a morir nosotros para resucitar y elevarnos hasta la altura divina. Precisamente, «la fe es creer en este amor de Dios, que no disminuye ante la maldad de los hombres, ante el mal y la muerte, sino que es capaz de transformar todas las formas de esclavitud, dando la posibilidad de la salvación».
      Insiste el Papa: «Tener fe, entonces, es encontrar ese ‘Tú’, Dios, que me sostiene y me concede la promesa de un amor indestructible, que no solo aspira a la eternidad, sino que la da; es confiar en Dios con la actitud del niño, el cual sabe que todas sus dificultades, todos sus problemas están a salvo en el ‘tú’ de la madre».
      De este modo gráfico, Benedicto XVI subraya la confianza, «la certeza liberadora y tranquilizadora de la fe», que nos lleva a proclamarla y demostrarla con nuestra vida y nuestra palabra.
La fe: don de Dios y acto libre
      Ciertamente, observa, existe la posibilidad del rechazo de la fe por parte de aquellos a quienes nos dirigimos, pero esto no ha de infundirnos temor ni desaliento. Tenemos experiencia, en nosotros mismos y en la historia, de que la semilla de la fe puede producir abundantes frutos de justicia y de paz, de amor y de renovaciónen la humanidad. Pero no debemos olvidar que la fe es ante todo un don de Dios, como dice el Concilio Vaticano II (cf. DV, 5), que se perfecciona con el bautismo, por el que entramos en la comunidad de fe que es la Iglesia.
      Además de don, la fe es un acto profundamente humano y libre. Así lo afirma elCatecismo de la Iglesia Católica: «Sólo es posible creer por la gracia y los auxilios interiores del Espíritu Santo. Pero no es menos cierto que creer es un acto auténticamente humano. No es contrario ni a la libertad ni a la inteligencia del hombre» (n. 154). Y agrega Benedicto XVI: «Más aún, las implica y las exalta, en una apuesta de vida que es como un éxodo, es decir, un salir de sí mismo, de las propias seguridades, de los propios esquemas mentales, para confiarse a la acción de Dios que nos muestra el camino para obtener la verdadera libertad, nuestra identidad humana, la verdadera alegría del corazón, la paz con todos».
      Dicho brevemente: «Creer es confiar libremente y con alegría en el plan providencial de Dios en la historia, como lo hizo el patriarca Abraham, al igual que María de Nazaret».
Decir que "sí" a Dios
      En consecuencia: «La fe es, pues, un acuerdo por el cual nuestra mente y nuestro corazón dicen su propio ‘sí’ a Dios, confesando que Jesús es el Señor. Y este ‘sí’ transforma la vida, abre el camino hacia una plenitud de sentido, la hace nueva, llena de alegría y de esperanza fiable».
      Y concluye: «Nuestro tiempo requiere de cristianos que estén aferrados a Cristo, que crezcan en la fe a través de la familiaridad con la Sagrada Escritura y los sacramentos. Personas que sean casi un libro abierto que narra la experiencia de la vida nueva en el Espíritu, la presencia de un Dios que nos sostiene en el camino y que nos abre hacia la vida que no tendrá fin».
      Volviendo a la historia de Momo, hoy necesitamos personas que sepan capaces de constituir un “banco de tiempo” verdadero, de tiempo vivo, que es el tiempo que dedicamos a servir a los demás. Entre ellos, por un motivo y con una ayuda muy especial (la misma vida de Cristo) hemos de estar los cristianos. No, por tanto, como“personas grises” que corren de un lado para otro buscando solamente lo que se toca, se compra y se vende. Al contrario, y, como consecuencia de la fe, dedicando tiempo a las necesidades de los demás, como reflejo de nuestra confianza en Dios y en cada uno de ellos; dándoles, en ese tiempo, una parte de nosotros mismos.

EVANGELIO DEL DÍA Y MEDITACIÓN

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Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 10, 9-18

Si tus labios profesan que Jesús es el Señor, y tu corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás. Por la fe del corazón llegamos a la justificación,- y por la profesión de los labios, a la salvación. Dice la Escritura: «Nadie que cree en él quedará defraudado.»
Porque no hay distinción entre judío y griego; ya que uno mismo es el Señor de todos, generoso con todos los que lo invocan. Pues «todo el que invoca el nombre del Señor se salvará.» Ahora bien, ¿cómo van a invocarlo, si no creen en él?; ¿cómo van a creer, si no oyen hablar de él?; y ¿cómo van a oír sin alguien que proclame?; y ¿cómo van a proclamar si no los envían? Lo dice la Escritura: « ¡Qué hermosos los pies de los que anuncian el Evangelio! » Pero no todos han prestado oído al Evangelio; como dice Isaías: «Señor, ¿quién ha dado fe a nuestro mensaje?» Así, pues, la fe nace del mensaje, y el mensaje consiste en hablar de Cristo. Pero yo pregunto: «¿Es que no lo han oído?» Todo lo contrario: «A toda la tierra alcanza su pregón, y hasta los limites del orbe su lenguaje. »

Salmo

Sal 18, 2-3. 4-5 R. A toda la tierra alcanza su pregón.

El cielo proclama la gloria de Dios, 
el firmamento pregona la obra de sus manos: 
el día al día le pasa el mensaje, 
la noche a la noche se lo susurra. R.

Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón 
y hasta los límites del orbe su lenguaje. R

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 4, 18-22

En aquel tiempo, pasando Jesús junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores. Les dijo:
-«Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres.» Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.

Reflexión del Evangelio de hoy

El mensaje consiste en hablar de Cristo

El apóstol hace un notable esfuerzo pedagógico para aclarar su mensaje sobre la salvación que, para todos, nos viene de Cristo Jesús. Echa mano con mucha libertad de pasajes del Viejo Testamento para decirnos que la antigua economía salvadora tenía su relativa eficacia porque era suficiente con cumplir la ley para lograr la salvación. Y Pablo ahora nos dice que, Cristo mediante, es aún más fácil conseguir la salvación.
Basta con aceptar la condición de resucitado de Cristo Jesús, vencedor de la muerte y del pecado, que asumamos su condición divina, que viene a ser lo mismo que tengamos fe en el que nos salvó. La fe no es un privilegio ni un recurso privativo de nadie, pues todos somos iguales en este negociado de la salvación.
El creyente  tiene que confesar esta fe, interiorizarla y asumirla. Por eso debe invocar el nombre del Señor y, por tanto, dejar que Él unifique todos los detalles de nuestra biografía. Y para ello se precisan pregoneros leales, evangelizadores con ímpetu y latido que siembren la palabra salvadora del Maestro. Porque en el hecho de aceptar la Palabra del Señor está la clave de nuestra vida creyente.

Dejaron las redes y lo siguieron

Tras el arresto de Juan Bautista, Jesús se establece en la aldea de Cafarnaúm como centro de sus tareas evangelizadoras con sello de universalidad: desde aquí, recorrerá toda la Galilea y a lo largo y ancho de su geografía anunciará el mensaje del Reino, porque, como nos recordarán las primeras comunidades, la cosa comenzó en Galilea. Es aquí donde el Maestro llama a sus primeros colaboradores, símbolos de la nueva humanidad que acoge la buena noticia del Reino y se dejan enamorar por la fuerza de esta noticia.
El esquema de este discipulado es, amén de claro, revelador: la iniciativa es siempre del Señor; la labor del Reino urge, por lo que la respuesta para enrolarse en su servicio se espera sea rápida e incondicional; y el programa de esta llamada y seguimiento es el propio Jesús de Nazaret, su vida, su palabra, su persona y su misión.
Los que secundan esta llamada se verán facultados para ser servidores y predicadores de humanidad, y al exclusivo servicio de humanizar nuestro mundo, según la voluntad del que llama. Y prueba de ello es el remate de este breve texto evangélico: Jesús transmite su mensaje –proyecto del Reino de Dios- y se acerca al mundo dolorido curando las enfermedades.
¿Tenemos presente en la comunidad que la persona y mensaje de Jesús es siempre el mejor programa de nuestro quehacer evangelizador?
Andrés fue el primer apóstol llamado por el Señor a seguirle, y como él dio su vida en una cruz, en Patras, Grecia.
Fr. Jesús Duque O.P.
Fr. Jesús Duque O.P.
Convento de Santo Domingo de Scala-Coeli (Córdoba)

jueves, 29 de noviembre de 2018

SERGIO DALMA: TROTAMUNDOS

EL 8 DE DICIEMBRE SE ANUNCIA EN JEREZ DE LA FRA. LA NAVIDAD


LIBERTAD EN PELIGRO; POR RAFAEL SÁNCHEZ SAUS



En medio de sus fracasos, y no es el menor el que acaba de cosechar en la UE a cuenta de Gibraltar mientras el doctor Sánchez paseaba a su señora por Cuba, este Gobierno de defraudadores y corruptos casi sin exclusión está consiguiendo el éxito grande de crispar la vida ciudadana hasta cotas no conocidas en muchos años. Es posible que en la mente del okupa monclovita ello forme parte de las condiciones necesarias para el mantenimiento del poder, pues nada puede unir más en torno a un Gobierno desastroso que la idea de que lo que venga después puede ser mucho peor. En esa estrategia perversa puede jugar un cierto papel el uso de la violencia de baja intensidad, de la amenaza y de la coacción contra aquellos grupos o personas que alguien se encarga de señalar como objetivos. Hoy por hoy, a quienes destacan por su ignorancia de la corrección política, suelo común de una izquierda sin vuelo y una derechita sin alma.
Desde hace ya muchos años, desde los tiempos de Zapatero, y sin que los gobiernos del PP hicieran nada para impedirlo, la extrema izquierda con cualquier disfraz de ocasión -ecologista, feminista, antirracista...- se ha hecho la dueña de la calle, socavando la libertad de expresión e impidiendo el derecho de reunión mediante la utilización de la amenaza, los insultos y las agresiones, siempre impunes. En el último año, y sin que uno sea, aunque sólo fuere por razones de edad, precisamente un activista, he sido testigo presencial de tales hechos en no menos de media docena de ocasiones. Y lo peor no es que sucedan, sino la gran indiferencia, que raya la complicidad, de las autoridades, los medios y de buena parte de la sociedad. La Andalucía del paro, la pobreza, la corrupción, el fracaso educativo, la falta de horizontes, el estrangulamiento de la iniciativa privada, el sectarismo cultural, la memoria histórica falseada, el descuido del patrimonio, la degradación medioambiental, los bajos y malos servicios y el servilismo mediático era al menos un lugar de grata convivencia, en la que la violencia política estaba excluida desde hace mucho tiempo. Pero hoy, desde arriba, desde muy arriba, se alimentan hogueras liberticidas de odio y fanatismo. Las urnas domingueras pueden ser un buen apagafuegos, sobre todo ahora que por fin emerge un partido que desde su propio nombre invita a tomar la palabra a los por norma sin voz.

SUSANA AL VAR; POR ENRIQUE GARCÍA-MÁIQUEZ



Si se repasan mis artículos, mi simpatía por Susana Díaz no deja lugar a duda. Quizá nadie me la haya afeado nunca porque está claro que socialista, socialista no soy, pero cuántos artículos no habré escrito alabando su valor de plantar cara (y hasta se la partieron) al Pedro Sánchez de los cambalaches con nacionalistas y podemitas. Su lealtad a España es clara. Su conservadurismo estructural, aunque por lo atávico y folclórico, ahí está. Por otro lado, fue la única que mantuvo la calma y supo leer mejor que nadie la burbuja de Podemos.

No obstante, me parece muy bien que Vox se haya querellado contra ella, sin acritud. ¿No ha acusado al partido de Santiago Abascal de "justificar la violencia machista?" Normal que en Vox hayan ido al juez a buscar amparo: en realidad siempre han defendido que quieren más protección a las mujeres (con leyes penales más duras) e idéntico trato a los hombres, sin desequilibrios, presunciones ni prejuicios. Nadie diría que en un partido de fútbol va contra la deportividad pedirle al árbitro que saque una tarjeta cuando el contrario te ha segado el tobillo al borde del área y por la espalda. No se puede imputar un delito tan grave a un rival político frívolamente. Porque hacerlo sí es delito, paradójicamente.

Esto en general: si queremos mantener el nivel del debate político, habría que aplicar un VAR a las declaraciones más agresivas. No podemos convertir el foro público en un poquísimo ejemplar campo embarrado de zancadillas y plantillazos. En particular, además, la acusación de machismo a todo aquel que manifiesta alguna duda sobre la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra Violencia de Género y la ideología feminista tal y como se quiere imponer, sin dejar margen ni a la crítica constructiva ni a la igualdad de sexos ni a la existencia de otros feminismos menos crispados, cierra de un portazo la posibilidad a uno de los debates sociales más necesarios ahora mismo. En Andalucía, en España y, ya puestos, en la Humanidad.

Que cualquier intento de debatir el tratamiento de la violencia de género (hoy por hoy fracasado, según todos los datos) se intente zanjar con tanto aspaviento y escándalo, demuestra (¡otra paradoja!) que hay que debatirlo. Si los tribunales descalifican tan burda equiparación de la crítica a esa ley concreta con la complicidad con el machismo, será una buena noticia para todos, incluida Susana Díaz.

VENTE PARA VILLALUENGA...