miércoles, 1 de julio de 2015

JOSEPH PREVER, UN HOMOSEXUAL CATÓLICO QUE DEFIENDE LA CASTIDAD: "VALE LA PENA EL CAMINO MÁS LARGO"

Religión en Libertad

Joseph Prever, un homosexual católico que defiende la castidad: «Vale la pena el camino más largo»
Joseph Prever es un norteamericano católico con sentimientos de atracción hacia personas de sexo masculino que vive una vida célibe. Se graduó en el Thomas More College of Liberal Arts y obtuvo un diploma en Inglés con especialización en existencialismo romántico.

Vive en Massachusetts, donde trabaja como desarrollador web y escritor independiente, a veces usando su pseudónimo Steve Gershom, que hace unos años utilizaba para no dar su nombre real. Después decidió usar su verdadero nombre en su defensa de una vida casta.

En su blog gaycatholic.com escribe sobre temas de fe, sexualidad y salud mental. Detalla que Michael Chabon es su escritor favorito vivo y Dostoevsky, su escritor favorito fallecido.

En Catholic Exchange publicó el 14 de febrero de 2014 su análisis-testimonio en primera persona "La verdad sobre la atracción hacia el mismo sexo", que reproducimos a continuación, traducido al español en CatholicEducation.org.

"La verdad sobre la atracción hacia el mismo sexo"
por Joseph Prever

Estoy tan acostumbrado a ser homosexual y católico, que me olvido de lo extraño que suena.

Olvido que, para algunas personas, el calificativo "homosexual" describe a una raza diferente o tal vez incluso a un género diferente. Olvido que algunos cristianos piensan que soy el peor de los pervertidos (pero un pervertido al que deben tratar amablemente) y algunos laicistas piensan que soy el peor de los hipócritas. Lo primero, porque me siento atraído sexualmente por hombres y lo segundo, porque no hago nada al respecto.

Lean esa última parte de nuevo. Sí, siento atracción por los hombres; no, no duermo con ellos, por el mismo motivo por el que muchos católicos se abstienen de tener relaciones con gente con la que no están casados.

Les sorprendería saber con qué frecuencia la gente escucha la primera parte (gay) y no la segunda (célibe) - a pesar de que la segunda es la única que corre por mi cuenta.

Una vez escribí un artículo sobre cómo me sentía por ser católico homosexual y célibe. ¿Saben qué fue lo primero que me sugirieron en la casilla de comentarios? "¡¡Arrepiéntete!!".

No quiere decir que todos lo que descubren que soy gay reaccionen así. En su inmensa mayoría, la gente a la que se lo dije -principalmente familia y amigos íntimos- respondieron con compasión e incluso con admiración. En general, dicen algo como "Me siento honrado de que hayas confiado tanto en mí como para decírmelo".

Sin embargo, ni la gente más comprensiva logra entender a qué me refiero, aunque sólo sea porque (al contrario que yo) no contaron con los últimos 14 años para entenderlo y porque "soy homosexual" no es una frase sencilla.

No soy muy sensible respecto a la palabra "homosexual", pero algunos de nosotros que formamos parte del grupo de homosexuales católicos preferimos la frase "atracción por el mismo sexo".

Me parece que es más precisa que la palabra "homosexual" o "gay" o cualquier otro calificativo, sólo en tanto que sugiere que la homosexualidad es algo que tengo más que algo que soy. Esto es lo que yo pienso al respecto.

Entonces la idea de la cultura homosexual, los derechos de los homosexuales, el casamiento entre homosexuales o cualquier otra cosa homosexual, es ajena a mí.

Podríamos hablar también de la cultura de los celíacos o de los derechos de los músicos.

Esto no quiere decir que no me identifico profundamente con esas partes de mí mismo que las personas suelen combinar con "homosexual". Tengo aptitudes verbales y para la música, soy intuitivo y tengo un fuerte sentido estético. Pero los hombres con atracción hacia el mismo sexo no tienen el monopolio de esas características y el hecho de que yo las reúna no significa que pertenezco a una cultura en especial; significa que soy yo mismo y no otra persona.

Tampoco es mi intención trivializar la experiencia de tener atracción hacia el mismo sexo.El sexo no es todo, pero como otros con cualquier tipo de disfunción sexual saben, significa muchísimo.

El resultado de sumar el aspecto sexual con otras cosas que los hombres y mujeres homosexuales suelen experimentar -depresión, baja autoestima, soledad, una sensación (por falsa que sea) de ser completamente diferentes- es una cruz bastante pesada.

Me he sentido curado de cada una de las áreas que menciono más arriba, pero nadie puede sanarse completamente en este lado del cielo.



La soledad puede ser la peor parte: no me refiero a no tener amigos, que no me faltan, sino al esfuerzo de idear una forma de vivir en una sociedad que permanentemente nos dice que sólo a través del amor romántico se puede alcanzar la verdadera felicidad y que el celibato (¡ni que hablar de la virginidad!) es una suerte de enfermedad psicológica.

Y aquí aparece la cuestión de la amistad. Yo amo a los hombres y siempre lo haré. Eso no es raro, no es extraño ni tampoco "homosexual". Sin embargo, no es tan sencillo como "mira, pero no toques": la castidad es una cuestión del corazón, del alma y de las emociones, como también de la entrepierna.
¿Qué haces si te gusta tu mejor amigo? ¿Cómo aprendes a amar a otro hombre sin convertirlo en un ídolo?

Estas preguntas siguen estando presentes en mí, pero ninguna de ellas me sigue causando conmoción

Te ocupas de ellas, rezas y buscas consejo, ofreces los dolores ocasionales y continúas con tu vida.

Ninguno de estos problemas es exclusivo de mujeres y hombres homosexuales. Ser heterosexual tampoco es una garantía de tener una sexualidad sana, brillante y preintegrada; sólo significa que el hermoso y confuso concierto está en un tono diferente. Nadie está libre de esto.

Citando la campaña de YouTube - ya saben cual, una llena de compasión, buenas intenciones y pensamientos confusos - de verdad todo está mejorando [It gets better Project]. Si alguien me hubiera dicho diez años atrás cómo sería mi vida hoy en día. Si tan sólo me hubieran mostrado un video de un día martes común de la vida actual de Steve, mis ojos se hubieran salido de sus órbitas. No tenía idea de que las cosas pudieran estar tan bien, que pudiera ser tan seguro de mí mismo, que muchas veces sonreiría sin ningún motivo en particular.

Se preguntarán como llegué a este punto. No hay una respuesta rápida.

Requiere mucha oración y un trabajo arduo como así también el amor y la paciencia de hermanos, hermanas, mentores y amigos.
Un buen lugar para empezar - tanto para ustedes como para algún conocido, o sólo si quieren entender todo esto mejor - les recomiendo que naveguen en los sitios People Can Change y Courage. Les recomiendo que hagan una copia del artículo del padre Harvey The Homosexual Person y de Alan Medinger Growth Into Manhood. También pueden leer el artículo de Melinda Selmys Sexual Authenticity y el de Wesley Hill Washed and Waiting. Y por supuesto también pueden consultar mi blog.

Por último, lo más importante: ustedes pueden hacerlo, pero no solos – y la Iglesia puede ser su mejor aliada.

Es posible que no entiendan todavía por qué enseña lo que enseña, pero no dejen de escucharla. Si no sienten el amor de Jesús en la Misa, vayan más seguido, no menos.

Cuando se topen con un sacerdote que no los entienda; busquen a otro que sí lo haga.

Más que nada, no acepten respuestas fáciles, ya sea de izquierda o de derecha. La forma más rápida casi nunca es la correcta y vale la pena transitar el camino más largo. 

(ReL recomienda también la historia del poeta ateo homosexual Tim Murphy, que cuenta cómo Dios le habló a él y a su pareja de siempre)
Joseph Prever es una de las personas que viven en castidad pese a sus sentimientos de atracción por el mismo sexo y que protagonizan el reportaje The Third Way (aquí, subtitulado en español, 38 minutos)


FUNERAL POR EL PADRE SALVATORE



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“Mis funerales quisiera que fuesen vividos a la luz de Cristo Redentor, desde la liturgia a los cantos”, fueron las palabras que el sacerdote, fallecido este 29 de junio a consecuencia de un cáncer, expresó al Prelado, tal como reveló Mons. Pichierri durante su homilía.
El P. Salvatore fue ordenado sacerdote el 16 de abril luego de una cuidadosa evaluación de la Congregación para el Clero, que certificó que el entonces seminarista estaba listo para recibir el orden sacerdotal. La historia del seminarista de 38 años conmovió al Papa Francisco, quien lo llamó por teléfono dos días antes para asegurarle que sería presbítero y que su primera bendición se la impartiría al Pontífice.
Durante la homilía, Mons. Pichierri, visiblemente conmovido, transmitió las palabras que le confió el sacerdote y en las agradecía a su padre, a su hermana, a su abuela y a su madre por estar a su lado durante toda su enfermedad. “El Señor conforte y de consolación a ti, mamá Filomena”, leyó el Prelado. Hoy, “es fiesta en el Cielo”, agregó.
“El P. Salvatore manifestó y dio testimonio en su larga enfermedad de una fe grande y profunda, radicada en la voluntad de Dios. Advertía el deseo de ejercer el ministerio sacerdotal entre los enfermos para llevar consuelo y confianza”, afirmó el Arzobispo.
En ese sentido, animó a los fieles y amigos del sacerdote a no desanimarse, pues si “nuestro hombre exterior se va descomponiendo, lo interior por el contrario se renueva día tras día”. “Nosotros no fijamos la mirada en las cosas visibles, porque son momentáneas, mientras aquellas invisibles son eternas”, afirmó.
En ese sentido, señaló que mientras el cuerpo del P. Salvatore era gastado por el cáncer, “su espíritu era por el contrario alado en Dios, y su corazón abierto a la Iglesia, a los hermanos, a sus seres queridos, a la humanidad entera”. “Me ofrezco por la Iglesia y por toda la humanidad”, expresó el sacerdote al Prelado.
La Arquidiócesis de Trani-Barletta recordó en un comunicado que el P. Salvatore tuvo una expresión recurrente ante "las muchas personas que en los últimos meses han ido a visitarlo": "ser sacerdote es hermoso".
"A pesar de su enfermedad, siempre abrazó cálidamente a todos aquellos que lo solicitaron. A todo el mundo oyó hablar. A todos consoló", indica.
El sacerdote nació en Barletta el 7 de marzo de 1977. “Recibió una educación cristiana sólida gracias a una familia unida y muy religiosa. Fue un joven siempre involucrado en la vida de la Iglesia”, afirmó la Arquidiócesis.
Había ingresado al seminario en el año 2011. "Dentro de la comunidad resultó ser un hombre de oración, de profunda espiritualidad y gran apertura cultural".
"En el último año Don Salvatore pasó mucho tiempo en los hospitales y a pesar de su dolor desgarrador, siempre ha encontrado el tiempo y las palabras adecuadas para animar e inspirar esperanza".
"En los últimos días de vida cuando la vista iba en disminución, dijo que había aprendido a orar con la naturaleza. Oró combinando incesantemente su débil voz al ritmo de la vida que a través de su balcón entró en su habitación", concluye el comunicado.

HOY ESTADOS UNIDOS CELEBRA AL BEATO JUNÍPERO SERRA, A QUIEN QUIERE SACAR DEL CAPITOLIO


Beato Junípero Serra en el Capitolio / Foto: Flickr - Adam Fagen (CC-BY-NC-SA-2.0)WASHINGTON D.C, 01 Jul. 15 / 12:05 am (ACI).- El 1 de julio en Estados Unidos se conmemora al Beato Junípero Serra, un franciscano que encabezó varias misiones que hoy se han convertido en grandes ciudades norteamericanas. En septiembre será canonizado por el Papa Francisco, pero intereses políticos buscan sacar su imagen del Capitolio estadounidense.
Junípero Serra Ferrer nació el 24 de noviembre de 1713 en Petra, Mallorca (España). A los 16 años se convirtió en fraile y cambió su nombre por el de Junípero. En 1749 y motivado por su celo evangelizador partió, junto con veinte misioneros franciscanos, hacia el Virreinato de la Nueva España, nombre colonial de México.
Allí impulsó su labor misionera en el Colegio de Misioneros de San Fernando. Luego de seis meses recibió la aprobación del Virrey para iniciar su misión en Sierra Gorda, un territorio montañoso donde ya habían fracasado algunos franciscanos. En este lugar permaneció 9 años.
En 1767, Carlos III decretó la expulsión de todos los miembros jesuitas de los dominios de la corona, lo que incluía al Virreinato de Nueva España. Los jesuitas, que atendían la población indígena y europea de las Californias, fueron sustituidos por 16 misioneros de la orden de los franciscanos encabezados por fray Junípero.
La comitiva salió de la ciudad de México el 14 de julio de 1767 y embarcó por el puerto de San Blas rumbo a la península de Baja California. Tras una corta travesía arribaron a Loreto, sede de la Misión de Nuestra Señora de Loreto, que es considerada la madre de las misiones de la Alta y Baja California.
Una vez que llegó la comitiva a la península, determinaron seguir explorando la Alta California para llevar la luz del Evangelio a la población indígena.
El 3 de julio se erigió la Misión de San Carlos de Borromeo. En julio de 1771 se estableció la Misión de San Antonio de Padua y en agosto la de San Gabriel, que se encuentra en la actual área metropolitana de Los Ángeles. El 1 de septiembre de 1772 fundó la misión de San Luis Obispo de Tolosa.
Los misioneros catequizaban a los indígenas, les enseñaban nociones de agricultura, ganadería y albañilería, les proporcionaban semillas y animales y les asesoraban en el trabajo de la tierra.
Junípero Serra falleció en la Misión de San Carlos Borromeo (Monterrey, California), el 28 de agosto de 1784. Sus restos se encuentran en la Basílica de esta misma misión. San Juan Pablo II lo beatificó en 1988 y será proclamado Santo el próximo 23 de septiembre por el Papa Francisco en Estados Unidos.
El Beato Junípero Serra es el único español que tiene una estatua en el Salón Nacional de las Estatuas en el Capitolio, donde reside el poder legislativo de los Estados Unidos y lugar donde están representados los personajes más ilustres de esa nación.
No obstante, la imagen busca ser reemplazada por la estatua de Sally Ride, una fallecida astronauta gay, pese a que miles de personas han pedido que no sea removido.
La campaña “Salvemos a Serra” promueve que los ciudadanos se pongan en contacto con sus legisladores para pedirles que se opongan al retiro de la imagen del Beato Junípero Serra.
“Los hispanos en Estados Unidos necesitamos tu apoyo para que se mantenga la presencia de nuestro primer santo en el Capitolio” se expresa en la página de la campaña www.salvemosaserra.com.

SUAVE ES LA NOCHE; POR ENRIQUE GARCÍA-MÁIQUEZ

egmaiquez.blogspot.com

Suave es la noche


Para terminar el análisis de los resultados de la evaluación ordinaria, teniendo en cuenta que las notas se acabaron de meter anteayer, como quien dice, y mi natural procrastinador, tuve que quedarme hasta bien tarde por la noche. 

Cómo puede consolar una frase. Me la dijo a la salida de misa, Gonzalo Altozano, cuando le conté el panorama que se extendía ante mis horas, y es de Amando de Miguel: "Nos hacemos profesores porque no queremos dejar de ser alumnos". Encaré mi noche con el espíritu del estudiante de Derecho que fui, rejuvenecido. 

En los momentos flojos, lo tomaba como un castigo a mi pachorra, y me venía arriba. 

Esa misma tarde me había pegado [qué verbo más exacto] una buena siesta y luego tuve cargos de conciencia. Pero ahora, en mitad de la noche, me alegraba de la siesta. No hay que juzgar[se] demasiado rápido.

Las noticias de Grecia. 

Salía al jardín, a la luz de la luna, y me felicitaba de estar despierto. Oh, luna, consuelo de los insomnes. 

Por cierto, de pronto caí en la cuenta de que el corazón no para de latir, y que forzarte a una noche en vela también es un acto de solidaridad con él y con nuestros pulmones, tan sacrificados y tan poco reivindicativos. 

Pasado de horas, me entró —solo— la risa tonta. Me contó Leonor que anteayer se perdió Quique en el centro comercial y que ella y su amiga se inquietaron bastante. Cuando lo encontraron, ya en el coche, le reñían: "Qué miedo hemos pasado". Carmen terció: "Hasta yo me he asustado". Y está muy bien la observación, pues los niños viven mucho más tranquilos. Un indicador de peligro auténtico es ese: cuando los niños se asustan. Ahora, a toro pasado, sin haberlo vivido, a las cuatro de la mañana, me reía.

Como los malos estudiantes (exactamente), descubrí muy tarde lo que me gustaba la materia. Qué exactas son las matemáticas. Calculaba los tantos por ciento de aprobados, de suspensos y de muy suspensos; y no dejaba de pasmarme (¡letras puras!) de que todo cuadrase tan bien y que la suma diese 100 % y eso. A veces, como si me sobrase el tiempo, hacía las cuentas dos veces o tres, de distintas maneras, para regocijarme en el mismo resultado. 

Las matemáticas son mágicas. Cambias una coma de sitio o un verso y te cargas el poema, pero las cuentas, orden de factores creo que le llaman, cómo resisten, qué fuertes.

LA DECISIÓN ESTÁ EN TUS MANOS



Todos hemos de esforzarnos para no hacer una lectura de la realidad acomodada a nuestra conveniencia


Por: Alfonso Aguiló | Fuente: Fluvium.org 



Hace casi dos mil años, había en una ciudad dos escuelas de enseñanza, dirigidas por dos sabios de renombre: Hilel y Shamai. Ambas eran exigentes y prestigiosas, y sus alumnos eran considerados por todos como una elite muy distinguida.

El problema es que había entre ambas escuelas un notable antagonismo, y sus alumnos, a cada oportunidad que se presentaba, hacían todo lo posible por desprestigiar a los otros.

Un día los alumnos de Shamal pensaron en un nuevo modo de desacreditar a los de la otra escuela. El objetivo era humillar al sabio Hilel, e idearon para ello una sencilla estratagema. Pensaron cazar una mariposa y que uno de ellos la llevara viva en la mano a la casa de Hilel, para preguntarle si la mariposa oculta dentro de las manos estaba viva o muerta. Si el sabio respondía que estaba viva, entonces el chico apretaría levemente el puño y demostraría que estaba muerta. Si la respuesta era que la mariposa estaba muerta, abriría las manos y la dejarían volar, demostrando así que estaba viva.

El plan parecía perfecto, así que se decidieron a llevarlo a cabo. Cazaron la mariposa y uno de los alumnos de Shamal la tomó en sus manos, se acercaron a la casa de Hilel, golpearon a su puerta y el sabio les preguntó: “¿Que os trae por aquí?”. Los alumnos respondieron: “Queremos saber cuán sabio es usted”. Hilel les dijo: “¿Y cómo lo comprobaréis?”. “Le haremos una pregunta”. “Adelante”, contestó el sabio. “Esta mariposa que tengo en mis manos, ¿está viva o muerta?”. Hilel les miró despacio, adivinó el truco, y respondió: “La decisión está en tus manos”.

Esta pequeña anécdota puede servirnos para reflexionar sobre el riesgo que todos tenemos de querer transformar la realidad según el propio interés de cada momento. Porque, si somos sinceros, debemos reconocer que, de una manera o de otra, nos pasa un poco a todos.

Por ejemplo, cuando alguien nos cae mal, parece que estamos esperando a que diga o haga cualquier cosa para apresurarnos a señalar que eso es un completo error. Cuando nos predisponemos contra alguien, parece que estamos esperando a conocer sus deseos para oponernos a ellos, o a escuchar sus ideas sólo para criticarlas, o tener noticia de sus actuaciones para rasgarnos las vestiduras y decir lo mal que nos parece. Quizá para otras cosas somos más concienzudos, pero en esto somos más impetuosos y no solemos necesitar muchas averiguaciones para interpretar enseguida cualquiera de sus pasos como parte de una estrategia absurda o malintencionada.

El problema no está tanto en el propio defecto, sino sobre todo en la dificultad que solemos tener para advertirlo y reconocerlo. Si somos honrados, tenemos que admitir que con frecuencia la evidencia posterior desmiente nuestras antiguas suposiciones, y se demuestra una vez y otra que la mala intención estaba sobre todo en nuestras equivocadas intuiciones, que han resultado de nuevo ser juicios temerarios infundados. Si esto nos sucede con demasiada frecuencia, tendríamos que recordar, como hizo el sabio Hilel, que la decisión de superarlo es nuestra y que no podemos seguir manipulando nuestro entorno al servicio de nuestros prejuicios.

Todos hemos de esforzarnos para no hacer una lectura de la realidad acomodada a nuestra conveniencia o a nuestras terquedades. No debemos dejarnos llevar por la suficiencia de considerarnos jueces clarividentes e inapelables de todo, sino humildes buscadores de la verdad, tanto cuando nos conviene o nos gusta, como cuando sucede lo contrario.

UN NUEVO DÍA QUE ME REGALAS, SEÑOR



Jesucristo
Un día luminoso de gracia y de trabajo. Sé que podría ser mi último día.


Por: Guillermo Urbizu | Fuente: Caholic.net 



Un día más, Señor.
Un día que me regalas para intentar ser mejor, para parecerme un poco más a Ti.
¡Pero cuesta tanto! No hace falta que Te lo diga, de sobras me conoces, pues soy hijo Tuyo.

Las dificultades son muchas, la cruz -por pequeña que sea- me pesa horrores. Sin Ti no puedo con ella, no hay manera. Me lastran los egoísmos, las mentiras, los desplantes. Y no paro de quejarme, o de intentar mirar hacia otra parte. Como si la cosa no fuera conmigo. Como si la cosa no fuera Contigo.

Pero las peores dificultades son las mías propias, las que nacen de mi corazón mezquino. Me hago el sordo a Tu voz, renuncio infinidad de veces a la felicidad de Tu presencia. Y me paso horas sin hablarte, incluso días, ensimismado en mis caprichos, en lo cómodo de una actitud mediocre.

Aunque sé que estás ahí, a mi lado, mientras trabajo, escribo o barro la cocina. Y ya ves, no tengo tiempo para Ti. No tengo tiempo para Ti, que eres el que me das el tiempo y me ofreces la eternidad.

Mira, he aquí un nuevo día. Un día luminoso de gracia, y de trabajo. Sé que podría ser mi último día. Enséñame a distinguir lo importante de lo superfluo, la verdadera alegría de la carcajada vacía. Te ofrezco hasta mi desdén, si lo hubiera, o mi torpe silencio. Para que Tú lo transformes en diálogo amoroso. Contigo y con los demás. Y así las horas de este día estén cuajadas de plusvalía divina.

Que Tu Corazón sea el mío. Alúmbrame con la claridad de Tu Amor. A pesar de las contrariedades y de la sequedad, de la enfermedad o de la incomprensión.

Úneme a Ti a lo largo de la jornada. Uno Contigo, con mi familia, con mis amigos. Unidad de ternura infinita. Porque esta luz de la mañana -estallido de Tu gloria- me indica que lo único sensato en esta vida es querer ser Tú, a pesar mío.

Señor, me siento urgido a mirarte más de cerca. Me siento urgido a derramar por las calles y las grandes avenidas Tu bendición y Tu sonrisa. Me siento urgido a convocar a todos los poetas del mundo para que canten Tu misterio. Me siento urgido, en definitiva, a ser mejor hijo, a entregarme del todo. Mudo de asombro. Con la constancia del amor.

¿Para qué quiero mi inteligencia si no es para conocerte? ¿Para qué quiero mi corazón si no es para amarte? Sé que Te sirves de mi propia debilidad para fortalecerme.

Ayúdame más, ayúdame a profundizar en el abismo de Tu misericordia mientras voy en el autobús o leo el periódico o juego con mis hijos. Ayúdame a mirarte en todas las cosas a lo largo del día.

Siempre de la mano de María, que es Madre Tuya y es Madre mía.

EVANGELIO DEL DÍA Y MEDITACIÓN

dominicos.org

Lectura del libro del Génesis 21,5.8-20

Abrahán tenía cien años cuando le nació su hijo Isaac. El chico creció, y lo destetaron. El día que destetaron a Isaac, Abrahán dio un gran banquete. Pero Sara vio que el hijo que Abrahán había tenido de Hagar, la egipcia, jugaba con Isaac, y dijo a Abrahán: "Expulsa a esa criada y a su hijo, porque el hijo de esa criada no va a repartirse la herencia con mi hijo Isaac".
Como al fin y al cabo era hijo suyo, Abrahán se llevó un gran disgusto. Pero Dios dijo a Abrahán: "No te aflijas por el niño y la criada. Haz exactamente lo que te dice Sara, porque es Isaac quien continúa tu descendencia. Aunque también del hijo de la criada sacaré un gran pueblo, por ser descendiente tuyo".
Abrahán madrugó, cogió pan y un odre de agua, se lo cargó a hombros a Hagar y la despidió con el niño. Ella se marchó y fue vagando por el desierto de Berseba. Cuando se le acabó el agua del odre, colocó al niño debajo de unas matas; se apartó y se sentó a solas, a la distancia de un tiro de arco, diciéndose: "No puedo ver morir a mi hijo". Y se sentó a distancia. El niño rompió a llorar.
Dios oyó la voz del niño, y el ángel de Dios llamó a Hagar desde el cielo, preguntándole: "¿Qué te pasa, Hagar? No temas, que Dios ha oído la voz del niño que está ahí. Levántate, toma al niño y tenlo bien agarrado de la mano, porque sacaré de él un gran pueblo". Dios le abrió los ojos, y divisó un pozo de agua; fue allá, llenó el odre y dio de beber al muchacho. Dios estaba con el muchacho, que creció, habitó en el desierto y se hizo un experto arquero.

Sal 33 R/. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha

Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
y lo salva de sus angustias.
El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los protege. R/

Todos sus santos, temed al Señor,
porque nada les falta a los que le temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan al Señor no carecen de nada. R/

Venid, hijos, escuchadme:
os instruiré en el temor del Señor;
¿hay alguien que ame la vida
y desee días de prosperidad? R/

Lectura del santo evangelio según san Mateo 8,28-34

En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gerasenos. Desde el cementerio, dos endemoniados salieron a su encuentro; eran tan furiosos que nadie se atrevía a transitar por aquel camino. Y le dijeron a gritos: "¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido a atormentarnos antes de tiempo?"
Una gran piara de cerdos a distancia estaba hozando.
Los demonios le rogaron: "Si nos echas, mándanos a la piara".
Jesús les dijo: "Id".
Salieron y se metieron en los cerdos. Y la piara entera se abalanzó acantilado abajo y se ahogó en el agua. Los porquerizos huyeron al pueblo y lo contaron todo, incluyendo lo de los endemoniados. Entonces el pueblo entero salió a donde estaba Jesús y, al verlo, le rogaron que se marchara de su país.

II. Compartimos la Palabra

  • «Nada les falta a los que le temen»

Salmo sencillo pero de mensaje grande, siempre actual y necesario. Invitación a la confianza en Dios. Invitación a los humildes y a todos aquellos que amen la VIDA a que le escuchen y se alegren. La confianza perseverante en Dios, en el Dios de la salvación que nunca falta, obtiene de él MUCHO MÁS de lo que se le pide. Los que le buscan desde el corazón nunca carecen de nada porque Dios vela por ellos y se preocupa de sus cosas. Pero, desde el corazón. Este salmo nos enseña el camino de la vida a través del recto sendero de la confianza en Dios.
Hoy, nuestro mundo, en el que vivimos y del que todos formamos parte, parece alejado de Dios, es más, parece no necesitar de Dios, inmerso en la inquietud, en la angustia, en la inseguridad y en tantas otras cosas que le agobian y estrechan su vida, la confianza (en Dios y en el hombre) parece ausente, y la paz, como desterrada entre egoísmos, convulsiones, intereses y guerras.
Pues sobre este mundo resuena una palabra de esperanza, de confianza: magnífica lección que alimenta el corazón del hombre creyente. Magnífica lección que el hombre creyente hace suya y contagia con su vida.
  • «¿Qué quieres de nosotros?»

El relato parece más simbólico que preocupado por los detalles históricos: país pagano, posesión diabólica, cementerios y traspaso de los demonios a los cerdos, los animales inmundos por excelencia para la cultura del tiempo. Parece como si Mateo quisiera acumular todos los grados del mal para recalcar después la autoridad de Jesús y su palabra.
Su significado literal es muy difícil de entender. Parece hasta macabro. Pero espiritualmente, si damos un paso más, nos puede servir para entender que un alma encadenada a locuras diversas, a angustias y temores, no resiste a la claridad de la luz, de la gracia y que, cuando se siente agitada por la verdad, por la cercanía, la serenidad y la honradez, prefiere huir, pide huir. Y le cuesta aceptar la conversión como cambio radical de vida que rompa de modo fulminante con la actitud anterior. Y siempre desde la libertad.
Nos hemos preguntado alguna vez: ¿Cómo podría ser el mundo, la convivencia, las relaciones humanas, si fuésemos capaces de hacer desaparecer nuestros fantasmas y dejar brillar el sol del amor, de la caridad, de la generosidad, de la serenidad, de la justicia?
- ¿Cómo andamos de confianza en Dios? ¿Es una realidad en nuestra vida o sólo una palabra?
- ¿Estamos dispuestos a alejar nuestros fantasmas y arriesgarnos a la verdadera conversión?
Dña. María Teresa Fernández Baviera, OP 
Fraternidad Laical Dominicana deTorrent (Valencia)