miércoles, 1 de abril de 2015

LAS SIETE PALABRAS.




Semana Santa

El sermon de las siete palabras se predica tradicionalmente en la mañana o mediodía del Viernes Santo


Por: Devocionario Católico | 



Las siete palabras de Cristo en la cruz fueron recopiladas y analizadas en detalle por vez primera por el monje cisterciense Arnaud de Bonneval (+1156) en el siglo XII. A partir de ese momento las consideraciones teológicas o piadosas de esas palabras se multiplican. Pero fue san Roberto Berlarmino (Doctor de la Iglesia, 1542-1621) quién más impulsó su difusión y práctica al escribir el tratado Sobre las siete palabras pronunciadas por Cristo en la cruz. Desde entonces se propagó la costumbre de predicar el tradicional "sermón de las siete palabras" en la mañana o mediodía del Viernes Santo. 

Este es quién cargó sobre sí los dolores de todos. He aquí el que fue muerto en Abel, atado en Isaac, exiliado en Jacob, vendido en José. He aquí el que fue expuesto a las aguas en Moisés e inmolado en el cordero. Este es el que se encarnó en el seno de la Virgen, el que fue clavado en la cruz y sepultado en la tierra, el que resucitó de entre los muertos y subió a lo alto de los cielos. El es el cordero que no abre su boca, el cordero inmolado, el cordero que nació de María, cordera sin mancha. El resucitó de entre los muertos y resucita al hombre de la profundidad del sepulcro.
Melitón de Sardes
  

 




PRIMERA PALABRA


[Primera palabra de Jesús en la cruz]
Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen
(Lc. 23,34)
[Adorno]
Jesús amado, que por amor mío agonizasteis en la cruz, a fin de pagar con vuestras penas la deuda de mis pecados, y abristeis vuestra divina boca para obtenerme el perdón de la justicia eterna: tened piedad de todos los fieles agonizantes y de mí en aquella hora postrera; y por los méritos de vuestra preciosísima Sangre derramada por nuestra salvación, concedednos un dolor tan vivo de nuestras culpas que nos haga morir en el seno de vuestra infinita misericordia.
Tres Gloria.
Tened piedad de nosotros, Señor, tened piedad de nosotros.
Dios mío, creo en Vos, espero en Vos, os amo y me arrepiento de haberos ofendido con mis pecados.
  
 

SEGUNDA PALABRA


[Segunda palabra de Jesús en la cruz]
En verdad, en verdad te digo: hoy estarás conmigo en el Paraíso
(Lc. 23,43)
[Adorno]
Jesús amado, que por amor mío agonizasteis en la cruz y que con tanta prontitud y liberalidad correspondisteis a la fe del buen ladrón que os reconoció por Hijo de Dios en medio de vuestras humillaciones, y le asegurasteis el Paraíso: tened piedad de todos los fieles agonizantes y de mi en aquella hora postrera; y por los méritos de vuestra preciosísima Sangre, haced que revive en nuestro espíritu una fe tan firme y constante que no se incline a sugestión alguna del demonio, para que también nosotros alcancemos el premio del santo Paraíso.

Tres Gloria.
Tened piedad de nosotros, Señor, tened piedad de nosotros.
Dios mío, creo en Vos, espero en Vos os amo y me arrepiento de haberos ofendido con mis pecados.
  
 

TERCERA PALABRA

[Tercera palabra de Jesús en la cruz]
Mujer, he ahí a tu hijo; hijo he ahí a tu madre
(Jn. 19, 26-27)
[Adorno]
Jesús amado, que por amor mío agonizasteis en la cruz y olvidando vuestros sufrimientos nos dejasteis en prenda de vuestro amor vuestra misma Madre Santísima para que por su medio podamos recurrir confiadamente a Vos en nuestras mayores necesidades: tened piedad de todos los fieles agonizantes y de mi en aquella hora postrera; y por el interior martirio de una tan amada Madre, reavivad en nuestro corazón la firme esperanza en los infinitos méritos de vuestra preciosísima Sangre, a fin de que podamos evitar la eterna condenación que tenemos merecida por nuestros pecados.
Tres Gloria.
Tened piedad de nosotros, Señor, tened piedad de nosotros.
Dios mío, creo en Vos, espero en Vos, os amo y me arrepiento de haberos ofendido con mis pecados.

 

 


CUARTA PALABRA
 
[Cuarta palabra de Jesús en la cruz]
¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?
(Mc. 15, 34; Mt. 27, 46)
[Adorno]
Jesús amado, que por amor mío agonizasteis en la cruz y que, añadiendo sufrimiento a sufrimiento, además de tantos dolores en el cuerpo, sufristeis con infinita paciencia la mas penosa aflicción de espíritu a causa del abandono de vuestro eterno Padre: tened piedad de todos los fieles agonizantes y de mi en aquella hora postrera; y por los méritos de vuestra preciosísima Sangre, concedednos la gracia de sufrir con verdadera paciencia todos los dolores y congojas de nuestra agonía, a fin de que, unidas a las vuestras nuestras penas, podamos después participar de vuestra gloria en el Paraíso.
Tres Gloria.
Tened piedad de nosotros, Señor, tened piedad de nosotros.
Dios mío, creo en Vos, espero en Vos, os amo y me arrepiento de haberos ofendido con mis pecados.
  

 


QUINTA PALABRA
 
[Quinta palabra de Jesús en la cruz]
Tengo sed
(Jn. 19,28)
[Adorno]
Jesús amado, que por amor mío agonizasteis en la cruz y que, no saciado aún con tantos vituperios y sufrimientos, quisierais sufrirlos todavía mayores para la salvación de todos los hombres, demostrando así que todo el torrente de Vuestra Pasión no es bastante para apagar la sed de vuestro amoroso Corazón: tened piedad de todos los fieles agonizantes y de mí en aquella hora postrera; y por los méritos de vuestra preciosísima Sangre, encended tan vivo fuego de caridad en nuestro corazón que lo haga desfallecer con el deseo de unirse a Vos por toda la eternidad.
Tres Gloria.
Tened piedad de nosotros, Señor, tened piedad de nosotros.
Dios mío, creo en Vos, espero en Vos os amo y me arrepiento de haberos ofendido con mis pecados.
  

 



SEXTA PALABRA
[Sexta palabra de Jesús en la cruz]
Todo está cumplido
(Jn. 19, 30)
[Adorno]
Jesús amado, que por amor mío agonizasteis en la cruz y desde esta cátedra de verdad anunciasteis el cumplimiento de la obra de nuestra Redención, por la que, de hijos de ira y perdición, fuimos hechos hijos de Dios y herederos del cielo; tened piedad de todos los fieles agonizantes y de mí en aquella hora postrera; y por los méritos de vuestra preciosísima Sangre, desprendednos por completo así del mundo como de nosotros mismos; y en el momento de nuestra agonía, dadnos gracia para ofreceros de corazón el sacrificio de la vida en expiación de nuestros pecados.
Tres Gloria.
Tened piedad de nosotros, Señor, tened piedad de nosotros.
Dios mío, creo en Vos, espero en Vos, os amo y me arrepiento de haberos ofendido con mis pecados.
  

 


SÉPTIMA PALABRA
 
[Séptima palabra de Jesús en la cruz]

Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu
(Lc. 23, 46)

[Adorno]

Jesús amado, que por amor mío agonizasteis en la cruz, y que en cumplimiento de tan grande sacrificio aceptasteis la voluntad del Eterno Padre al encomendar en sus manos vuestro espíritu para enseguida inclinar la cabeza y morir: tened piedad de todos los fieles agonizantes y de mí en aquella hora postrera; y por los méritos de vuestra preciosísima Sangre, otorgadnos en nuestra agonía una perfecta conformidad a vuestra divina voluntad, a fin de que estemos dispuestos a vivir o a morir según sea a Vos más agradable; y que no suspiremos para nada más que por el perfecto cumplimiento en nosotros de vuestra adorable voluntad.

Tres Gloria.
Tened piedad de nosotros, Señor, tened piedad de nosotros.
Dios mío, creo en Vos, espero en Vos, os amo y me arrepiento de haberos ofendido con mis pecados.
  


 

ORACIÓN A LA VIRGEN DOLOROSA

Madre Santísima de los Dolores, por el intenso martirio que sufristeis al pie de la Cruz durante las tres horas de agonía de Jesús, dignaos en nuestra agonía asistirnos a todos los que somos hijos de vuestros dolores, a fin de que con vuestra intercesión, podamos pasar del lecho de muerte a ser vuestra corona en el santo Paraíso. Amén.
V. De muerte súbita e imprevista.
R. Líbranos, Señor.
V. De las insidias del diablo.
R. Líbranos, Señor.
V. De la muerte eterna.
R. Líbranos, Señor.
  
Oración final.
Oh Dios, que en la muerte dolorosísima de vuestro Hijo habéis constituido un ejemplo y un auxilio para la salvación del linaje humano: concedednos, os rogamos, que en el peligro último de nuestra muerte merezcamos alcanzar el efecto de tan grande caridad y entrar en la gloria del Redentor. Por el mismo Jesucristo Señor nuestro. Amén.

PONCIO PILATO ¿CULPABLE O INOCENTE?




Es muy duro llamar a un hombre deicida y echarle todo el peso de la muerte de Jesús


Por: P. Constancio Cabezón ofm | Fuente: Revista «Tierra Santa»



Es difícil escribir sobre Pilato, el gobernador romano que oficialmente condenó a muerte a Jesús. De él se ha dicho todo. Se le han aplicado toda clase de epítetos, desde deicida a débil. Además, está mencionado en el Credo: “Y padeció bajo Poncio Pilato”.
Es muy duro llamar a un hombre deicida y echar todo el peso de la muerte de Jesús a un gobernador que tenía un quinto puesto de responsabilidad dentro de la administración romana: el emperador Tiberio, el Senado, la Cancillería de Asuntos Exteriores, el legado de Siria y, en un quinto lugar, un modesto gobernador o prefecto que vigilaba una pequeña región con apenas un millón de habitantes.
Los Evangelios nos lo presentan como un hombre que, ante la inocencia de Jesús, no quiso condenarle y trató una y otra vez de salvarle, valiéndose de todos los resortes a su alcance. Si es cierto que el juicio de Jesús lo llevó al principio con ecuanimidad, al final la ecuanimidad fue empañada con la condena a muerte del Nazareno.

¿Cómo ha juzgado la historia a Pilato?
Veamos la personalidad de quienes hablaron mal de Pilato:
  • El rey Herodes Antipas - citado por Filón - decía de Pilato que era un hombre “venal, violento, rapaz, extorsivo y tirano”. Pero era fama y corría la voz entre la gente que el propio rey ejercía el oficio de espía del emperador Tiberio. Esto lo sabía el mismo Pilato. De ahí la enemistad entre los dos según señala el evangelista San Lucas (23,12). Esta enemistad se incrementó a causa de la muerte de unos galileos, súbditos del rey Herodes Antipas, que habían venido a Jerusalén a “ofrecer sacrificios” en el Templo. Pero es lógico pensar que harían algo más que ofrecer sacrificios, pues todos los años, e incluso ese mismo año, vinieron decenas de miles de galileos a celebrar la Pascua a Jerusalén y a ofrecer sacrificios y no les sucedió nada. Esta enemistad alcanzó cotas máximas al enterarse Pilato, por sus espías, que Herodes acumulaba gran cantidad de armas en lugares ocultos de Galilea. ¿Para qué?
  • El historiador Flavio Josefo lo cita para relatar ciertos hechos acontecidos en la región durante el tiempo de sus mandato, sin recalcar tintas negras sobre su persona.
  • El filósofo Filón, que vivió en un tiempo en que habían abrazado la fe cristiana numerosos intelectuales que emplearon la pluma en defensa del cristianismo. Los romanos no intervinieron en estas luchas religiosas porque o no conocían la fe cristiana o la tomaban como una de tantas creencias existentes en el imperio. Los judíos sí intervinieron ante la acusación de los cristianos de ser los responsables de la muerte de Jesús. Uno de estos judíos era Filón, quien para aminorar el golpe de los cristianos, recalcó tintas negras sobre Pilato, haciéndole responsable de ella, por ser un gobernador de naturaleza implacable, corrompido y cruel que no retrocedía ante nada, haciendo todo por orgullo y, a su vez, corrompido.
  • El historiador romano Tácito no conoció a Pilato, pero lo describe como “arbitrario y despiadado”. No sabemos las fuentes que tuvo Tácito para afirmar esto. Lo que sí sabemos es que la buena imagen que Pilato presenta en el juicio de Jesús, en el que quiere ser recto, no corresponde a un hombre despiadado.
  • Los apologistas cristianos de los primeros siglos son inmisericordes con Pilato por su debilidad.
  • Por su parte los judíos, atacaron duramente a Pilato como defensa ante las acusaciones de los cristianos que cargaban sobre ellos el peso de la muerte de Jesús.

¿Qué sabemos de Pilato?
La historia nos dice que fue enviado como gobernador a Palestina por Tiberio en el año 26 de nuestra era. Sucedía en el cargo a Valerio Grato y era el quinto gobernador de Roma en esta zona. Roma lo puso al frente de una circunscripción de segunda categoría a la que pertenecían tres pequeñas provincias: Judea, Samaría e Idumea. Esta última tenía fronteras poco definidas por lo que necesitaba vigilancia especial. Era una región difícil y problemática. En ella había frecuentes revueltas. No era procurador, como muchas veces hemos oído, sino un simple prefecto, como lo demuestra la lápida encontrada en Cesarea Marítima en 1961.
Su residencia oficial estaba en Cesarea, ciudad construida por Herodes el Grande, a la que puso tal nombre para congraciarse con el emperador César Augusto. El ambiente de la ciudad era helenizado, por lo que podía llevar una vida regalada, sin oler constantemente a carne asada de los sacrificios, como ocurría de residir en Jerusalén. Pero durante las grandes festividades judías en las que se congregaba gran número de peregrinos, se trasladaba a Jerusalén con el fin de evitar revueltas, ya que las aglomeraciones eran caldo de cultivo para ellas. La guarnición militar de Jerusalén no superaba los 4.500 soldados. No eran legionarios romanos sino tropas auxiliares, reclutadas entre sirios, griegos y samaritanos. Se dividían en “cohortes” y “alas”. En casos excepcionales el prefecto podía recurrir al legado de Siria, su superior inmediato, para pedir refuerzos.

El cometido del prefecto era: advertir a las autoridades religiosas locales que no se entrometieran en asuntos de la administración civil, el de recaudar los impuestos y el de evitar y reprimir levantamientos secesionistas.

El cargo de prefecto se renovaba cada tres años. Pilato estuvo diez, lo que dice mucho en su favor a pesar de las críticas severas que le han hecho y de la acusación de que no se preocupaba de los asuntos de la metrópoli. A este respecto no olvidemos que Tiberio tenía costumbre de retener a algunos funcionarios más de tres años, porque decía que al pretender enriquecerse en tan poco tiempo, podían cometer desmanes. Y ponía por ejemplo el de un hombre solo y abandonado al que acudían las moscas a chuparle la sangre por estar lleno de llagas. Pasó por allí uno que se compadeció del pobre y quiso espantar a las moscas. El llagado se opuso y gritando dijo: “Déjalas, ya me han chupado bastante y están hartas. Si las espantas vendrán otras hambrientas y me chuparán la poca sangre que me queda”.


Pilato, ¿antisemita?
La gestión de Pilato en Palestina estuvo marcada por varios hechos de cierta importancia. Nada mas llegar a esta región como reconocimiento al emperador Tiberio e influido por el ambiente antijudío del que hablaremos, mandó instalar en Jerusalén las insignias de su tropa con el estandarte del emperador, acompañado de las águilas imperiales. La presencia de representaciones humanas en la Ciudad Santa exaltó a los judíos. Fueron a protestar en masa a Cesarea, a la residencia de Pilato. Allí estuvieron vociferando durante cinco días. Al final, Pilato, cansado de tanto griterío, los amenazó con la tropa que ya tenía preparada. Ellos, lejos de temer, hicieron el gesto de desnudar sus cuellos, demostrando que estaban dispuestos a morir. Ante esta reacción inusitada, mandó quitar las imágenes y estandartes de Jerusalén. Poco tiempo después hizo lo mismo. Parece que recibió órdenes de Roma como se desprende de lo que vamos a decir.

Unos años antes, concretamente en el año 19 de nuestra era, cuatro judíos representativos de la comunidad de Roma engañaron a una tal Fulvia, esposa de un alto dignatario llamado Saturnino, amigo de Tiberio. El emperador, instigado por su amigo, mandó expulsar a todos los judíos de Roma y alrededores. El hecho de la expulsión tuvo graves consecuencias no sólo en Roma sino también en muchas provincias del imperio. Se suscitó además, un clima antijudío con repercusiones en el mal trato que se les daba y sobre todo el que los prefectos enviados a Palestina llevaban órdenes concretas de reprimirlos. Se ha de tener en cuenta esta circunstancia para comprender la actitud de Pilato en Palestina y no acusarlo de que no atendía bien los intereses de Roma en la zona, y que en vez de atraer a sus subordinados sentía hacia ellos vivo desprecio que repercutía en su proceder con ellos, buscando ocasiones para humillarlos. Además, sabemos que Tiberio sentía gran antipatía por los judíos y el todopoderoso Sejano, jefe de la guardia imperial, era el prototipo del antisemitismo.


Tomó dinero de las arcas del Templo
Otro de los casos sucedidos durante su mandato fue con ocasión del acueducto que construyó para llevar agua desde las cercanías de Belén a Jerusalén. Necesitaba dinero para costear la obra y lo tomó de las arcas del Templo de Jerusalén. Herodes el Grande también lo había hecho y, aun que fue criticado, no tuvo mayor repercusión. Pero en este caso el que lo hacía era pagano y además invasor. El hecho suscitó una rebelión. Para reprimirla Pilato usó una táctica curiosa. Envió soldados a Jerusalén, vestidos de paisano, sin espadas, pero con un garrote camuflado entre la ropa. Llevaban órdenes de entremezclarse con la gente alborotada y dar garrotazos al todo el que gritara. Como consecuencia de los golpes murieron muchos judíos, otros perdieron la vida pisoteados por la multitud que huía despavorida por las estrechas calles de la ciudad.


Pilato y los samaritanos
El peor de los casos sucedidos durante su mandato fue el del año 35 de nuestra era. Un iluminado samaritano convenció a muchos a alzarse contra los romanos ante la proximidad de los tiempos mesiánicos. El pueblo tomó las armas y se dirigió a Tarante, Monte Garizim. Pilato se anticipó y con sus tropas ocupó el camino que iba al monte sagrado de los samaritanos. Murieron muchos. Otros fueron hechos prisioneros y ejecutó a gran número de gente principal. Pilato esta vez tuvo mala suerte. La operación de su ejército en las faldas del monte coincidió con el nombramiento de un nuevo legado para Siria, del que dependía Palestina. Era Lucio Vitelio. Este, siguiendo su costumbre, quiso informarse de todo lo que había sucedido en la región revisando los archivos. A su vez, los samaritanos, repuestos del susto, enviaron una comisión para quejarse de los sucedido con Pilato, aduciendo que no se habían sublevado contra Roma.

Vitelio, mal compañero de Pilato, lo relevó de su puesto y lo envió a Roma para dar explicaciones al emperador. Tras 54 días de viaje, desembarcó en Italia días después de la muerte de su protector Tiberio, acaecida el 17 de marzo del 37. No sabemos más de él. Lo que sí sabemos es que todas las personas designadas por el emperador para un cargo, perdían sus funciones y pasaban al estado civil, si el emperador no les renovaba el nombramiento. Por eso, todo lo que después de su destitución se ha dicho de Pilato pertenece al género de la leyenda. Los franceses, por ejemplo, lo hicieron morir en Viena del Delfinado, como hicieron venir a Francia a otros personajes evangélicos, como a Marta, María y Lázaro. Son leyendas que aparecieron en los siglos X y XI.


Pilato y el proceso de Jesús
Respecto al comportamiento de Pilato en el proceso civil de Jesús, vemos que una y otra vez quiso salvar su vida. Ante una multitud que presionaba, que amenazaba con acusarlo a Roma, cedió. De haber sido Pilato plenamente contrario a Jesús, los evangelistas no hubieran recalcado tanto y tanto su voluntad de querer salvar a Jesús de la muerte en la cruz. Pilato se encontró entre la espada y la pared, por lo que cansado y asqueado del caso y de los que lo promovieron, sin saber qué hacer, lo remató con un procedimiento jurídico, valedero para las provincias del imperio, que constaba en la “Lex Iulia”, llamado “Extraordinaria cognitio”. De todos modos, condenando a Jesús, fue moralmente culpable y jurídicamente responsable: “El que me entregó a ti, tiene más culpa que tú” (Jn 19,11).

Como nota curiosa anotemos que la Iglesia de Etiopía celebra el 25 de junio su fiesta como mártir, y la Iglesia griega ortodoxa, el 27 de octubre, celebra la de su esposa Prócula.

PONCIO PILATO. Gobernador de Judea (26—37 d.C.)
P. Constancio Cabezón ofm

Tomado de la revista de la Custodia Franciscana de Tierra Santa: «Tierra Santa»

 
Imagen: Nikolaj Nikolajewitsch Ge - Cristo y Poncio Pilato

¡CUÁNTO DOLOR DE CRISTO AL VERSE ABANDONADO!




Meditaciones para toda la Cuaresma

Miércoles Santo. ¿Cuál es mi fuerza interior ante las incomprensiones que Dios permite en mi vida?


Por: P. Cipriano Sánchez LC | Fuente: Catholic.net



Acompañar a Cristo en su pasión tiene que ser para nosotros un enraizarnos profunda y convencidamente en los aspectos más importantes de nuestra vida. El seguimiento de Cristo es para todos nosotros un atrevernos a clavar la cruz en nuestra existencia, conscientes de que no hay redención sin sacrificio, no hay redención si no hay ofrecimiento.

Quisiera proponerles estar con Cristo en el Pretorio antes de salir a ser crucificado, como nos narra San Juan: "Entonces Pilatos se lo entregó para que fuera crucificado". Cristo, maniatado, coronado de espinas, flagelado, sentado en un calabozo esperando como tantos otros presos, como tantos miles de prisioneros a lo largo del mundo, el momento en el cual se abra la puerta del calabozo para ir hacia el patíbulo, para ir hacia el cadalso.

Atrevámonos a contemplar a Cristo y veamos cómo, sobre su cuerpo, se ha ido escribiendo como una historia trágica todos los recorridos de su pasión. En su cuerpo están escritos, a través de las huellas, a través de las heridas, a través de los escupitajos, a través de los golpes, a través de la sangre, todos los momentos que le han acontecido. Por nuestra mente pueden pasar como un relámpago las situaciones por las que Él ha querido atravesar. Hagamos nuestra la imagen del Señor listo para ir al Calvario. ¡Cuántos dolores pasó desde el momento de su prendimiento a través de los tribunales y a través de las burlas!

Si nos atenemos simplemente a lo que nos narran los evangelios acerca de los golpes, la flagelación, la corona de espinas, y junto con eso todos los golpes físicos, humillantes y dolorosos, sabremos por qué los evangelistas resumen en una frase el tremendo suplicio de la flagelación..., ¡no hacía falta describir más!: "Pilatos tomó entonces a Jesús y lo mandó azotar". En el contexto en el que son escritos los evangelios, todos conocían perfectamente lo que significaba la flagelación. Y todo los dolores morales, las humillaciones, las vejaciones, Cristo lo tiene escrito en su cuerpo, lo tiene grabado en su carne, por mí.

A veces los dolores morales son mucho más intensos, mucho más agudos que los dolores físicos. A veces podríamos haber perdido el sentido de lo que es la carencia de todo respeto, la carencia de todo límite, de toda decencia.

¡Cuántas obscenidades, cuántas groserías, cuántas vejaciones habrá escuchado Jesús! Él, de cuya boca jamás salió palabra hiriente, tiene que escuchar toda una serie de insultos y vejaciones sobre Él, sobre su Padre, sobre su familia... ¡Y todo, por mí!

¡Cuántos dolores -en lo espiritual- al verse abandonado por los suyos! ¿Dónde está Pedro?, ¿Dónde está Juan? "Prudentemente lo seguían". ¿Dónde está Tomás, Andrés, Nathanael y Santiago? ¿Dónde están los que querían hacer llover fuego sobre la ciudad de Samaria por el simple hecho de que no recibían al Maestro?, ¿Dónde están, ahora que el Maestro no sólo no es recibido, sino que es condenado a muerte, abandonado, traicionado?

Traicionado por los suyos, mal interpretado, injuriado, calumniado. ¡Qué doloroso es ver que lo abandonan sus amigos, que es objeto de burlas soeces, que sufre golpes, malos tratos, despojos! ¡Qué heridas le causan en el alma la tristeza, el tedio, el miedo y las vejaciones!

Contemplemos la corona de espinas en la cabeza, la cara abofeteada y escupida y el cuerpo lleno de heridas. ¡Y todo, por mí! Vayamos sobre nosotros mismos y preguntémonos: ¿qué voy a hacer yo? Éste es el cuerpo de Cristo, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, ante el cual toda la Iglesia se arrodilla, y ante el cual todos los hombres han pasado por encima del respeto humano y le han ofrecido sus vidas.

Y ¿qué hay en el alma de Cristo? Antes de salir a la cruz, nos podría asustar ver su cuerpo. ¿Qué sentimiento podría surgir en nosotros al ver su alma? ¿Me atrevo a bajar ahí para ver qué hay en ella? Quizá nos podría asustar el ver la soledad y el desamparo en que se debate su alma. En el alma de Cristo está profundamente arraigada la soledad y el abandono.

Apliquemos esto a nuestra vida. Cristo acaba de sufrir todos los suplicios. Cristo está sufriendo el suplicio interior de la soledad y la incomprensión. ¿Qué capacidad tengo yo de acompañar a Cristo en su soledad y en su abandono? ¿Hasta qué punto he comprendido yo a Cristo en su misión? Me podré espantar quizá de que Pedro, Juan, Andrés, Santiago, no hayan comprendido a Cristo. ¿Y yo? Si Cristo estuviese en el calabozo y viese mi alma ¿se sentiría acompañado, se sentiría comprendido?

De cara a mi alma, ¿cuál es mi fuerza interior ante las incomprensiones que Dios permite en mi vida, por parte, incluso, de los más cercanos?

Debemos ser para los demás testigos de que la soledad del alma es redentora, de que la soledad del alma tiene una capacidad de fecundidad que, quizá muchas veces, nosotros no somos capaces de valorar porque no la hacemos tesoro junto a Cristo. Contemplemos a este Señor nuestro que tanto ha sufrido por nosotros, para aprender también que nosotros podemos sufrir por Él.

EVANGELIO DEL DÍA Y MEDITACIÓN. MIÉRCOLES SANTO.

dominicos.org


Lectura del libro de Isaías 50,4-9a

Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los iniciados. El Señor me abrió el oído; yo no resistí ni me eché atrás: ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos. El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado. Tengo cerca a mi defensor, ¿quién pleiteará contra mí? Comparezcamos juntos. ¿Quién tiene algo contra mí? Que se me acerque. Mirad, el Señor me ayuda, ¿quién me condenará?

Sal 68, 8-10. 21-22. 31 y 33-34 R. Señor, que me escuche tu gran bondad el día de tu favor.

Por ti he aguantado afrentas,
la vergüenza cubrió mi rostro.
Soy un extraño para mis hermanos,
un extranjero para los hijos de mi madre;
porque me devora el celo de tu templo,
y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí. R/.

La afrenta me destroza el corazón, y desfallezco.
Espero compasión, y no la hay;
consoladores, y no los encuentro.
En mi comida me echaron hiel,
para mi sed me dieron vinagre. R/.

Alabaré el nombre de Dios con cantos,
proclamaré su grandeza con acción de gracias.
Miradlo, los humildes, y alegraos,
buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos. R/.

Lectura del santo evangelio según san Mateo 26, 14-25

En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso: - «¿Qué estáis dispuestos a darme, si os lo entrego?» Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo. El primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: - «¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?» Él contestó: - «ld a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: "El Maestro dice: Mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos."» Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo: - «Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.» Ellos, consternados, se pusieron a preguntarle uno tras otro: - «¿Soy yo acaso, Señor?» Él respondió: - «El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él; pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!; más le valdría no haber nacido.» Entonces preguntó judas, el que lo iba a entregar: - «¿Soy yo acaso, Maestro?» Él respondió: - «Tú lo has dicho.»

II. Compartimos la Palabra

En estos días de Semana Santa, los acontecimientos hablan por sí a través de la misma Palabra de Dios sin necesidad de interpretación; nos van adentrando paulatinamente en el misterio del Triduo Pascual. Sólo nos tenemos que dejar inundar por la Palabra y lo demás se nos da por añadidura. De esa inundación, la Palabra se encarna en nosotros, en el aquí y en el ahora y, dentro de la preparación y meditación del Misterio de esta Semana Mayor, nos sugiere una reflexión sobre la ayuda y la entrega.
  • «Mirad, mi Señor me ayuda»

El tercer canto del siervo del Señor que podemos leer en la lectura del profeta Isaías es de confianza y de victoria. En él, un personaje anónimo, que no es llamado «siervo», pero cuya situación y destino coinciden en algunos aspectos con los del personaje contemplado en 42, 1 - 7, en 42, 18 - 23 y en 43, 8 - 13, declara en primera persona la conciencia de su misión y de su destino. Así, junto con el salmo 68, salmo de súplica, es normal que los Padres de la Iglesia leyeran aquí la pasión de Cristo el cual, en su misión de consolar al abatido, está continuamente a la escucha de la palabra que da fuerza; fuerza para tener y compartir.
Jesús comparte la fuerza que recibe, ofrece la misma ayuda que Él recibió del Padre en los momentos más difíciles. Momentos en los que hay que ofrecer la espalda, la mejilla, el rostro… y, sobre todo, no sentirse avergonzado porque está con nosotros nuestro Abogado (el Espíritu Santo, nuestro Defensor).
¡Padre!
¡Cuántas veces reclamo tu ayuda! Pero, ¡cuántas más soy incapaz de ofrecerme!
¡Cuántas veces creo que soy un iniciado porque escucho tu palabra! Pero, ¡cuántas más no me comporto humildemente al practicarla!
¡Cuántas veces me creo tener los oídos abiertos! Pero, ¡cuántas más desoigo a los abatidos!
Sin embargo, ¡mirad, mi Señor me ayuda! ¡No me deja solo!
¡Busquemos al Señor y vivirá nuestro corazón!
¡Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos!
  • «Uno de vosotros me va a entregar»

Sabemos que la ayuda nos viene dada previa a pedirla. Sin embargo, eso no significa que no tengamos que pedirla. Pedir ayuda es un gesto de humildad que aplaca nuestra soberbia y enaltece nuestra dignidad. No por pedir menos ayuda somos más perfectos. Somos seres en relación con nosotros mismos, los unos con los otros, con nuestra naturaleza y con Dios. Esta relación nos hace necesitados de la ayuda de «el otro», tanto más cuanto más lo entregamos por intereses propios.
En el pasaje de Mateo se habla no de la entrega voluntaria que Jesús hace por la humanidad, sino de la entrega que Judas hace de Jesús a la humanidad. ¡Qué diferencia! La acción de Judas refleja cómo nosotros, en nuestra escala de valores, quizá subconscientemente, subordinamos fácilmente los intereses más sagrados de Dios y del hombre a un puro afán de lucro.
¡Nosotros también te entregamos, Jesús, por interés!
¡Cuántas veces te entrego escondiendo mi fe o reservándola a lo privado!
¡Cuántas veces te entrego usándote como una mercancía de cambio!
¡Cuántas veces te entrego rechazando al pobre!
¡Cuántas veces te entrego aniquilando la vida en cualesquiera de sus fases!
¡Cuántas veces te entrego condicionando mi fe a resultados obra de los humanos!
¡Ante todas estas entregas que hago de Jesús,
alabaré el nombre de Dios con cantos,
proclamaré su grandeza con acción de gracias
porque pido ayuda y Él me concede su perdón!
- ¿Soy capaz de ofrecer mi espalda, mi mejilla, mi rostro, como Jesús, para experimentar lo que es recibir la ayuda de Dios?
- ¿Cuántas veces me pregunto si «soy yo (quien te va a entregar)» y si es así, pedimos perdón?

 
D. Juan Jesús Pérez Marcos O.P. 
Fraternidad Laical Dulce Nombre de Jesús de Jaén 

* "SED VALIENTES" RECIBE 27.315 VISITAS DURANTE EL PASADO MES DE MARZO.

SED VALIENTES



Este mes de marzo ha sido muy intenso en cantidad de publicaciones, en la calidad de los artículos publicados así como un sensible incremento en el número de visitas a "Sed Valientes".

Los diez artículos más vistos y leídos en el pasado mes son los siguientes:


  1. * Desde Villaluenga: A Mateos Venegas y "sus circunstancias".
  2. Besamanos y Besapiés: Iglesias llenas, Sagrarios vacíos; por Beltrán Castell López.
  3. * Desde Villaluenga: Para Ana con todo nuestro cariño.
  4. Mis queridos Marqueses...; por Juan J. López Cartón.
  5. * Desde Villaluenga: Domingo de Ramos lleno de pureza.
  6. * Sábado de Pasión: A José Antonio Medina Pellegrini.
  7. No es oro todo lo que reluce; por Mara Herrera.
  8. * Desde Villaluenga: Lo extraordinario de lo cotidiano.
  9. Cristología; por Pablo Garrido Sánchez.
  10. * A Loli Pérez Dugo con mi cariño y admiración.
Destacar en este apartado los artículos que encabezan esta lista pues el dedicado a Mateos Venegas ha superado todas las previsiones rozando en la actualidad las 1.000 visitas y situándose como el 5º artículo más visto en la historia de "Sed Valientes".


También destacar el artículo firmado por Beltrán Castell López: Besamanos y Besapiés: Iglesias llenas, Sagrarios vacíos que obtuvo una gran cantidad de visitas así como generó un gran y fructífero debate en las redes sociales pues la temática tocada generó mucho interés. También se ha situado dentro de los artículos más vistos en la historia del blog situándose en 10º lugar.

En este mes de marzo desde sedvalientes.blogspot.com se inició y patrocinó una campaña promocional de la Semana Santa de Villaluenga del Rosario que está siento muy seguida y apoyada.

¿Lo acompañas? Es el epígrafe de esta campaña que está generando mucho interés por propios y extraños.

27.315 visitas ha recibido "Sed Valientes" durante el pasado mes de marzo del que solo hace una hora que ha pasado.

Agradecer, una vez más, a Dios  por haber puesto esta plataforma de información en el privilegiado lugar que ocupa en la actualidad pues se ve bien a las claras como utiliza sus instrumentos para hacer llevar Su Palabra y Mensaje a todos los rincones de la Tierra.

Agradecer a Hetepheres, mi mujer, por la paciencia y comprensión por cuantas horas le dedico al día al blog así como a mis colaboradores que participan en él por medio de sus interesantes artículos de opinión engrandeciendo y enriqueciendo a "Sed Valientes".

Agradecer muy sinceramente a webvillaluengadelrosario.blogspot.com con Beltrán Castell, su director, a la cabeza por incluir en el mismo los artículos que desde aquí dedico a Villaluenga del Rosario, sus cosas y gentes.

Y por supuesto agradeceros a todos y cada uno de vosotros por vuestro interés, seguimiento y lealtad para que sedvalientes.blogspot.com siga realizando su misión evangelizadora y apologética que tiene encomendada desde sus inicios.

Recibid todos mis queridos hermanos un fuerte abrazo y que Dios os bendiga.

Jesús Rodríguez Arias

Nota: Os relaciono los diez países que más han seguido a "Sed Valientes" durante el pasado mes de marzo de 2015:


Páginas vistas por países

Gráfico de los países más populares entre los lectores del blog
EntradaPáginas vistas
Estados Unidos
8654
España
7681
Alemania
4535
Francia
692
Rusia
670
México
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Ucrania
347
Líbano
344
Países Bajos
265
Argentina
202

* ¿LO ACOMPAÑAS?