jueves, 1 de enero de 2015

CRISTIANOS PERSEGUIDOS SABEN QUE SUS NOMBRES ESTÁN "EN LA LIBRO DE LA VIDA" AFIRMA SACERDOTE NIGERIANO.


Imagen referencial. Foto: Dominio Público.
ROMA, 31 Dic. 14 / 11:19 pm (ACI).- Unos cinco mil católicos desplazados en Maiduguri, capital del estado nigeriano de Borno, celebraron el pasado 25 de diciembre la Navidad en medio de medidas de seguridad ante posibles atentados de Boko Haram; sin embargo, líderes religiosos locales afirmaron que esto no les ha impedido “expresar su fe” y su alegría por el nacimiento de Cristo.

Desde que el grupo fundamentalista islámico Boko Haram inició sus acciones en Nigeria hace 12 años, más de cien mil católicos se han visto forzados a huir de las provincias donde se ha impuesto la Sharia.

En ese sentido, la agencia vaticana Fides informó que en Maiduguri las autoridades prohibieron la circulación de vehículos del 25 al 28 de diciembre para evitar cualquier tipo de atentado suicida. Sin embargo, a pesar del temor “los fieles han acudido a la Misa de Navidad”, señaló el P. Gedeón Obasogie, Director de Comunicaciones de la Diócesis de Maiduguri.

El sacerdote dijo a Fides que “la mayoría de ellos son desplazados de las zonas de la diócesis del Estado de Adamawa (Pulka, Madagali, Gulak, Michika, Mubi) que han expresado su fe elocuentemente”.

Gran parte de las 5.000 personas desplazadas recibidas en Maiduguri, provienen de las áreas del estado de Adamawa que han caído bajo el control de Boko Haram.

Estas personas, recuerda el P. Obasogie “no tienen casa, no pueden celebrar la Navidad como de costumbre con sus familiares y amigos, o hacer la tradicional reunión anual familiar, y se ven obligados a vivir en un estado de desesperación”.

En ese sentido, dijo que el mensaje de Navidad del Obispo de Maiduguri, Mons. Oliver Dashe Doeme, “ha sido un gran consuelo, recordando que sus corazones desesperados se convierten en la base de un gran gozo porque sus nombres están escritos en el libro de la vida en el cielo, aunque ahora estén sufriendo en la tierra”.

El sacerdote afirmó que “la Navidad se ha celebrado con gran alegría y fe en la ciudad de Maiduguri”. Indicó que los fieles rezan “para que las próximas elecciones nacionales se lleven a cabo en un ambiente de paz y que la amenaza del terrorismo sea pronto una cosa del pasado”.

MONSEÑOR SANZ, EN BENÍN.

INFOCATÓLICA.COM

NAVIDAD CON NUESTROS HERMANOS MISIONEROS


Después de su viaje de hace dos años, repite ahora la experiencia «como gesto de cercanía, de agradecimiento, de apoyo fraterno, cuando ese continente hermano ha vuelto a saltar a las noticias no por su belleza, no por sus recursos, no por la bondad sencilla de su gente sufrida y de tantos modos creyente, sino por la pandemia de turno que ahora se llama ébola como en otro momento se llamó sida».
1/01/15 12:36 PM | Imprimir | Enviar
(Alfa y Omega/InfoCatólica) Mission Catholique. Bembereké (Benin): ése ha sido lugar del mundo elegido por monseñor Jesús Sanz, arzobispo de Oviedo, «para pasar la Navidad con nuestros hermanos misioneros, en ese enclave asturiano que la diócesis de Oviedo tiene en el corazón de África», como cuenta en el blogwww.asturiasenbenin.blogspot.com.es
«Se veía el inmenso cariño lleno de gratitud con el que recibían al obispo de Asturias que nos envía a nuestros sacerdotes misioneros y a los diáconos que pasan unos meses entre nosotros –cuenta monseñor Sanz–. Ellos me dieron gracias por la visita, pero les dije aquello de que no sólo ellos eran visitados por mí, sino que yo gozaba porque era visitado también por ellos, y todos nosotros visitados por ese Dios que se hizo pequeñito para no darnos miedo, sino para darnos con ternura y eficacia el don que nos traía viniendo así a salvarnos».
Los benineses le dieron también «una lección que no olvidaré. Nosotros solemos hacer deprisa y a veces rutinariamente el Yo confieso y el Señor, ten piedad. Ellos se tomaron tiempo, se pusieron de rodillas, guardaron un momento de silencio profundo y luego recitaron la plegaria para terminar prorrumpiendo en un canto. Quedé impresionado. Pregunté luego a alguno: ¿Por qué os ponéis de rodillas en el momento del perdón de la Misa? Y me contestaron: Porque pedir que Dios nos perdone y saber que Él viene a abrazarnos en lo que nuestra vida es menos bella y menos bondadosa, en todo aquello que le ofende o hace daño a los hermanos, es algo que debe recibirse y esperarse con humildad. Arrodillarnos, entonces, no es una humillación de un Dios que nos aplasta implacable, sino la humildad gozosa y agradecida de quien tantas veces experimenta el abrazo del Señor».

LA PAZ, ASPIRACIÓN SUPREMA DE LOS SERES.




Los que perturban la paz de intento, no odian la paz, sino que ansían cambiarla a su capricho


Por: San Agustín | Fuente: La ciudad de Dios, libro XIX, capítulo XII



Quienquiera que repare en la cosas humanas y en la naturaleza de las mismas, reconocerá conmigo que, así como no hay nadie que no quiera gozar, así no hay nadie que no quiera tener paz. En efecto, los mismos amantes de la guerra no desean más que vencer, y, por consiguiente, ansían llegar guerreando a una paz gloriosa. Y ¿qué es la victoria más que la sujeción de los rebeldes? Logrado este efecto, llega la paz. La paz es, pues, también el fin perseguido por quienes se afanan en poner a prueba su valor guerrero presentando guerra para imperar y luchar. De donde se sigue que el verdadero fin de la guerra es la paz. El hombre, con la guerra, busca la paz; pero nadie busca la guerra con la paz. Aun los que perturban la paz de intento, no odian la paz, sino que ansían cambiarla a su capricho.
Su voluntad no es que haya paz, sino que la paz sea según su voluntad. Y si llegan a separarse de otros por alguna sedición, no ejecutan su intento si no tienen con sus cómplices una especie de paz. Por eso los bandoleros procuran estar en paz entre sí, para alterar con más violencia y seguridad la paz de los demás. Y si hay algún salteador tan forzudo y enemigo de compañías que no se confíe y saltee y mate y se dé al pillaje él solo, al menos tiene una especie de paz, sea cual fuere, con aquellos a quienes no puede matar y a quienes quiere ocultar lo que hace. En su casa procura vivir en paz con su esposa, con los hijos, con los domésticos, si los tiene, y se deleita en que sin chistar obedezcan a su voluntad. Y si no se le obedece, se indigna, riñe y castiga, y si la necesidad lo exige, compone la paz familiar con crueldad. Él ve que la paz no puede existir en la familia si los miembros no se someten a la cabeza, que es él en su casa. Y si una ciudad o pueblo quisiera sometérsele como deseaba que le estuvieran sujetos los de su casa, no se escondiera ya como ladrón en una caverna, sino que se engallaría a vista de todos, pero con la misma cupididad y malicia. Todos desean, pues, tener paz con aquellos a quienes quieren gobernar a su antojo. Y cuando hacen la guerra a otros hombres, quieren hacerlos suyos, si pueden, e imponerles luego las condiciones de su paz.

AÑO NUEVO EN CRISTIANO.





En este primer día del Año Nuevo, ¿qué pienso que haría falta para que también fuese Feliz?


Por: Alejandro Cases Ramon | Fuente: Catholic.net



Es posible que muchas personas, en el ambiente de crisis en que estamos viviendo, diga este año con más intención: "Feliz salida y entrada de Año”.

En todo caso yo os invito, queridos amigos, a que nosotros busquemos el sentido cristiano de esta fiesta que, sin duda alguna, nos hará caminar hacia la felicidad y ser constructores de paz.

Es evidente que todo lo que supone de "fiesta" se debe a lo que hemos conseguido hasta este momento: un año que acaba, éxitos y superaciones de dificultades y problemas... En cristiano, lo hacemos, dando gracias a Dios.

Este día de año nuevo los cristianos comenzamos fijando la mirada en María. Esta fiesta rememora la declaración del Concilio de Éfeso, en el s. V. La solemnidad de Santa María Madre de Dios es la primera fiesta mariana que podemos constatar en la Iglesia occidental. A la Virgen María la vemos como la primera creyente, la que siempre muestra y hace ver a Jesús. Hoy, ella nos lo muestra como el "Dios que salva”, y nos invita a tomar este camino que constantemente está empezando.

En este primer día del Año Nuevo, ¿qué pienso que haría falta para que también fuese "Feliz”? ¿Qué incertidumbres, preocupaciones, inquietudes… continúan? ¿Las medito en mi corazón, las llevo a la oración? Una semana después de Navidad, ¿sigo contemplando su Misterio, sigo meditando en mi corazón lo que significa para mí, para todos, el Nacimiento del Hijo de Dios?

María saca vida de lo cotidiano, descubre la presencia de Dios escondida en lo ordinario. Y dejando reposar los sucesos, al meditarlos, descubre las pistas de su salvación por las que el propio Dios nos conduce.

Que Santa María Madre de Dios y Madre nuestra, nos proteja en este año de gracia de la fe, para que descubriendo a su Hijo, nos identifiquemos con Él y obremos ya desde este momento no según la carne sino según el espíritu. Es mi deseo para este nuevo año que el Señor nos regala.

¡Os felicito a todos!


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YO YA CREO EN DIOS Y LE HABLO ¿PARA QUÉ QUIERO LOS SACRAMENTOS?





No es suficiente con la fe en Dios. Necesitamos acercarnos con todos los sentidos.


Por: Francisco Varo | Fuente: primeroscristianos.com



Los sacramentos son para nuestro espíritu lo que comida y respiración para el cuerpo

Si dejamos que Jesús se acerque a nosotros veremos cómo nos consuela, nos enseña a discernir lo verdaderamente razonable, nos alimenta, nos transforma y nos sana. Los sacramentos son esos momentos privilegiados, adecuados para cada una de las circunstancias de la vida, en que Jesús se acerca a nosotros con toda la fuerza transformadora de su amor.
Hace años viajaba en tren y me puse a hablar con un muchacho que iba en el asiento de al lado. Estaba haciendo la tesis en biología, y se le veía un hombre abierto y alegre. Yo le hablé también de lo que era mi trabajo de sacerdote, y con naturalidad en medio de la conversación amistosa, surgió una pregunta:
- ¿Sueles ir Misa?
- No, no, en absoluto.
- ¿Crees en Dios?
- ¡Hombre! “algo” tiene que existir por ahí, por supuesto que creo en Dios. Es bueno y me ha dado muchas cosas buenas en mi vida: mi familia, salud,… Cuando estoy contento a veces me acuerdo de él y le digo algo al “colega de arriba”. Pero ir a la iglesia no, ¿para qué?
Muchas veces vemos las cosas así, con un planteamiento sencillo. Pensamos: «Vale que exista Dios y que haya hecho la naturaleza tan bonita y bien organizada –aunque a veces me entran dudas de si la hizo él, o existía por sí sola-. De acuerdo con que quiero hacer el bien a todo el mundo. No me dejan indiferente las desgracias y me conmueve la pobre gente que sufre. Soy una buena persona, buen amigo de mis amigos, trabajador, abierto, tolerante. Me gusta amar y ser amado. Para vivir una buena vida, ya me basto sólo. Cuando lo necesito, o me brota del corazón, también me dirijo a Dios. Seguro que si existe, me escucha. Pero las ceremonias de la iglesia no me dicen nada, me aburren, no saco nada en claro. No las necesito».
Sin embargo, la realidad nos demuestra que esa situación no dura mucho tiempo en la vida. Aunque queramos ser buenos siempre, la realidad es queno siempre hacemos lo que nos gustaría (claro, siempre podemos buscar una excusa ante los demás, pero pensándolo en serio: ¡hemos fallado!). Más de una vez nos enfadamos y no tratamos bien a los demás. Hablamos mucho del hambre en el mundo, pero sólo hacemos gestos simbólicos, mientras gastamos bastante en fiestas y caprichos. Nos gusta que se acuerden de nosotros, pero a veces se nos pasan momentos importantes de las personas que nos quieren, sin que los recordemos. Y cuando viene una desgracia, un problema laboral serio, o una enfermedad grave, parece que todo se nos hunde. Es que nos hemos descuidado.
La respiración y la comida son imprescindibles para mantenernos vivos. No son un capricho. Nuestro cuerpo no funciona sin aire, sin agua o sin alimentos. Los sacramentos son para nuestro espíritu lo que comida y respiración para el cuerpo. En ellos recibimos la gracia (esto es, la energía sobrenatural que da vigor al alma).
Pero son también algo más: cada acto de culto es como una cita de amor que Dios escribe en nuestra agenda. Nos aguarda enamorado. Se acuerda de nosotros y no quiere dejarnos solos. Quien haya probado alguna vez ese amor, aunque haya faltado a muchas citas, siente el tirón de acudir de nuevo. A veces se siente cansado y sin fuerzas, pero si vence esa pereza, redescubre otra vez lo bonito que es sentir el amor.
¿Por qué esto es así? Dios hizo bueno al ser humano, pero desde muy prontonuestra naturaleza quedó dañada por el pecado, así que el bien es costoso y como constataba San Pablo a veces no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero… ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Como clama en la Carta a los Romanos (Rm 7,19.24). La liberación de esa esclavitud nos la consiguió Jesucristo. Por eso, sólo cuando estamos cerca de él, en amistad con él, cuando nos hace partícipes de su vida divina con la gracia, nosotros podemos librarnos también de esos lazos que nos oprimen y esclavizan.
Si dejamos que Jesús se acerque a nosotros veremos cómo nos consuela, nos enseña a discernir lo verdaderamente razonable, nos alimenta, nos transforma y nos sana. Los sacramentos son esos momentos privilegiados, adecuados para cada una de las circunstancias de la vida, en que Jesús se acerca a nosotros con toda la fuerza transformadora de su amor.
En el bautismo nos convertimos en hijos protegidos de Dios. La confirmación cambia nuestra debilidad en fortaleza. En la confesión nos elimina el peso de nuestras culpas. En la eucaristía recibimos no solo la gracia, sino que nos alimentamos del propio autor de la gracia. En el matrimonio somos constituidos servidores del amor. En el orden sacerdotal se capacita a unos hombres para que nos puedan administrar los sacramentos. En la unción de los enfermos, se alcanza el consuelo de la serena amistad con Dios para afrontar la muerte con la esperanza en un pronto encuentro feliz y definitivo con Él.
No es suficiente con la fe en Dios. Necesitamos acercarnos no sólo con la inteligencia, sino con todos los sentidos. Quienes pudieron conocer personalmente a Jesucristo lo vieron, lo escucharon, pudieron tocarlo y experimentar así la salvación y la sanación de cuerpo y alma. Los sacramentos son signos sensibles que llevan ese mismo sello de Dios,que conceden eficazmente su gracia.
Los sacramentos son un tesoro tan grande que Jesucristo confió su custodia y dispensación a la Iglesia, a “su administrador de confianza” podríamos decir, de manera que no se pierdan ni se desvirtúen. Por eso ella tiene la misión de ponerlos con toda su integridad al alcance de los que razonablemente los requieran, y a la vez de protegerlos de todo uso abusivo. Por decirlo de algún modo, Jesús no colgó los sacramentos en Internet con libre acceso, sino que los dejó albergados en un dominio propio y seguro, para mayor garantía de los usuarios.
Pero, ¿qué pasa cuando alguno de los administradores del dominio es una persona indigna? ¿pierden entonces su eficacia? Los sacramentos son eficaces porque es Cristo mismo quien actúa en ellos. Por eso producen su efecto en virtud de la acción sacramental realizada (en teología se dice ex opere operato), es decir, independientemente de la actitud moral o de la disposición espiritual de quien los dispensa, siempre que quiera hacer lo que hace la Iglesia. Aunque, naturalmente, los ministros de los sacramentos deban llevar una vida ejemplar, y darán cuenta a Dios de cómo han vivido esa responsabilidad. Pero Dios ha querido que quien se acerca de buena fe a los sacramentos, abierto a la gracia, no se quede sin la ayuda divina.

EL PRIMER DÍA DEL AÑO... PARA MARÍA, MADRE DE DIOS.



Reflexiones María
Pongamos hoy nuestra vida en manos de María Santísima. Ella pondrá el año que termina en manos del Padre Misericordioso, y el que comienza en manos del Hijo Providente.


Por: P Juan Pablo Esquivel | Fuente: Catholic.net




Hoy celebramos una fiesta que hace referencia al título más sorprendente que puede tener una criatura humana: Madre Dios... Lo cual significa que el Salvador del mundo no sólo nació "en" ella, sino "de" ella. El Hijo formado de sus entrañas es el mismísimo Hijo Dios, nacido en la carne.

El Evangelio nos narra los acontecimientos de la Navidad, remarcando la imposición del nombre, dado por el ángel antes de la Concepción: JESÚS (que significa YHWH [nombre sagrado e inefable de Dios en el A.T.] salva); nombre puesto por orden divina... misterioso, cargado de significado salvífico [con todo y por todo lo que significa el "nombre" para los semitas] (ver a este respecto lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica al explicar el II mandamiento...).

La invocación de ese nombre trae la salvación. Nosotros tenemos el nombre del Señor sobre nosotros: somos cristianos... ¡No lo digamos con tanta ligereza!

Así, se abre el año con esa fórmula que pide la bendición y el favor de Dios. Él nunca se la ha negado la humanidad; pero con Cristo esta Bendición es irrevocable.

Comienza el año civil; y se lo celebra de diversos modos:
1. En estas fiestas, se suele hacer mucho ruido (bailes, fuegos artificiales, pirotecnia,...) mucho ruido ¿Y "pocas nueces"...?
2. Para muchos, las fiestas están cargadas de melancolía (paso de los años; "los que ya se han ido"; nostalgias; recuerdos...). Muchos desean "que las fiestas pasen pronto"...
3. Para los pobres (que no son pocos), el dolor de no poder participar de las alegrías festivas... o de hacerlo con muchas limitaciones.
Pensemos cómo vivimos interiormente las fiestas. Sin interioridad, todo lo otro es vacío, pura exterioridad e hipocresía: festejamos... nada.
¿Cuál es el motivo para alegramos por las fiestas? El Amor de Dios, experimentado en estos días como una fuerza que quiere renovarnos incesantemente. Navidad es el comienzo de una nueva creación (Dios a hecho con el hombre una Alianza Eterna: Cristo).

Todo comienzo de algo (también el del año civil) debe remitirnos a este comienzo: al de la Alianza Nueva y Eterna... (la que no pasará jamás, y por ende radicalmente diversa de lo que no permanece, lo que es pasajero, transitorio (tiempo; apariencias; exterioridades)... Éste es el fundamento de nuestra Paz, cuya Jornada mundial cada año celebramos precisamente hoy.

Volvamos a mirar las cosas que nos rodean, pero con esta perspectiva: pensemos en las cosas que se fueron con el año y los años que pasaron... y pongámoslas en manos Dios. Pero sepamos que todo lo que hayamos hecho con amor, y por amor tiene un valor que permanece, y está "eternizado" en la presencia del Señor.

Todo lo hecho por amor, aunque pequeño, aunque los demás no lo noten, ha sido tomado en cuenta por Dios, y lo encontraremos renovado en Él.
También las personas que se han ido... Y así, nuestros lazos de amor, lejos de perderse, serán renovados y glorificados en la Resurrección.

"Nada se pierde, todo se transforma..." también en el orden espiritual.

Frente al año viejo, y al nuevo, tengamos una mirada de Fe: evaluemos desde el amor que hemos puesto y hemos de poner para hacer las cosas.
El tiempo pasa, pero el amor permanece; y allí debemos encontrar el motivo de nuestra alegría: en el amor vivido y en el "por vivir".

"En el atardecer de la vida e juzgará el Amor”, nos recuerda San Juan de la Cruz.

Un nuevo año ha "atardecido"...
Un año más de vida... y un año menos para llegar al cielo.
Un año con sus alegrías... y sus amarguras.
En vista a los acontecimientos de la vida de cada uno de ustedes, quiero hoy recordarles nuevamente que con todos sus engaños, trampas y sueños rotos, éste sigue siendo mundo hermoso, que vale la pena vivir como camino al cielo.

En este valle de lágrimas, la alegría que da el Espíritu Santo es más fuerte que cualquier pena... Esa alegría profunda, serena, misteriosa, radiante... (quien la conoce, entiende lo que estoy diciendo... y a quien no la conoce, le repito con el salmo 33: "prueben y vean qué bueno es el Señor...").

Pongamos hoy nuevamente nuestra vida en manos de María Santísima. Ella pondrá el año que termina en manos del Padre Misericordioso, y la en el que comienza en manos del Hijo Providente... ella que es Soberana de los Ángeles, pero mucho más aún es nuestra: sangre y dolor de nuestra raza humana.
Amén.

LECTURAS Y EVANGELIO 1 ENERO 2015. DÍA SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS.

dominicos.org

Lectura del libro de los Números 6, 22-27

El Señor del hablo de un Moisés:
- «Di a Aarón ya SUS Hijos: Esta Es La Fórmula Con Que bendeciréis a los Israelitas:
"El Señor te bendiga y te PROTEJA,
Aluminé su rostro Sobre ti
y te conceda su favor.
El Señor se fije en ti
y te conceda la paz. "
Así invocarán mi nombre Sobre los Israelitas, y yo los bendeciré. »

Sal 66, 2-3. 5. 6 y 8 (R .: 2a) R. El Señor del tenga piedad y nos bendiga.

El Señor del tenga piedad y nos bendiga,
Aluminé su rostro Sobre Nosotros;
Conozca la tierra tus caminos,
Todos los pueblos tu Salvación. R.

Que canten de alegría las naciones,  
Porque riges El Mundo con justicia,  
riges los pueblos con rectitud  
y gobiernas las naciones de la tierra. R.

Oh Dios, Que te alaben los pueblos,  
Que Todos los pueblos te alaben.  
Que Dios nos bendiga;  
Que le teman Hasta los Confines del orbe. R.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 4, 4-7

Hermanos:
. Cuando Se cumplio El Tiempo, envio Dios a su Hijo, Nacido de una mujer, Nacido bajo la Ley, párrafo Rescatar a Los Que Estaban bajo la Ley, recibiéramos Para que el Ser Hijos Por adopción
de Como sois Hijos, Dios envio un vuestros corazones el Espíritu de su Hijo Que clama: «¡Abba! Padre »Así Que Ya No Eres esclavo, hijo Sino.; y si los eres hijo, eres de Also heredero Por Voluntad de Dios.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 2, 16-21

En Tiempo Aquel, los pastores were Corriendo un Belén y encontraron a María ya José, y al niño acostado en el pesebre. Al Verlo, Contaron Lo Que les habian DICHO de Aquel niño.
Todos Los Que Lo oían sí admiraban de lo Que les decian los pastores. Y María conservaba Todas ESTAS Cosas, meditándolas en su Corazón.
Los pastores se Volvieron Dando Gloria y Alabanza a Dios Por Lo Que habian Visto y Oído; TODO Cómo les habian DICHO.
Al cumplirse Los días ocho, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron Por nombre Jesús, lo Como habia Llamado el ángel los antes de su concepción.