martes, 30 de junio de 2015

ESTADO ISLÁMICO BOMBARDEA NUEVA CIUDAD SIRIA Y PROVOCA NUEVO ÉXODO DE CRISTIANOS




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ROMA, 30 Jun. 15 / 03:10 am (ACI/EWTN Noticias).- El último ataque a la ciudad de Hassake en la noche entre el miércoles 24 y el jueves 25 de junio por parte de terroristas musulmanes del Estado Islámico ha provocado una nueva emergencia humanitaria en la provincia siria al noreste de Jazeera.
Cientos de familias se han visto obligadas a abandonar sus hogares aumentando así la masa de refugiados internos que ya están presentes en la región. “Los milicianos del Daesh (Estado Islámico) –declara a la agencia vaticana el Obispo caldeo Mons. Antoine Audo, presidente de Cáritas Siria– han bombardeado en la noche entre el miércoles y el jueves todas las zonas de la ciudad”.
“Luego, en la madrugada del jueves 25, ha comenzado el éxodo masivo, entre ellos cientos de familias cristianas. Solo de entre los caldeos, se han marchado sesenta familias a Qamishli, junto con el párroco Nidal, mientras que otras diez familias han llegado a la parroquia de al-Malikiyah. Y ahora todo el mundo está esperando para ver cómo evolucionan las cosas”.
Hassaké en las últimas semanas había sido objeto de ataques por parte de la milicia del Estado Islámico, hasta ahora siempre rechazada por el ejército del gobierno y la milicia kurda.
Ahora Mons. Audo ve en esta última ofensiva yihadista un intento de presionar a las fuerzas armadas, principalmente a las kurdas, que en los últimos días parecían ganar terreno en la provincia de al-Raqqa, donde está la fortaleza de Daesh en Siria.
“La situación –explica el Obispo a Fides– parece confusa. En el campo de batalla están los kurdos, los yihadistas y el ejército gubernamental y no siempre se entiende bien la agenda a la que responden cada una de las fuerzas en combate”.
Cáritas Siria ya ha tomado medidas para enviar alimentos, medicamentos y artículos de primera necesidad para ayudar a los nuevos refugiados.
“Todos los días –explica el Prelado– surgen nuevas emergencias, incluso en zonas que hasta ahora no habían sufrido por el conflicto. La gente está cansada, los nervios están a flor de piel, todos tienen miedo. Se ven muchas armas”.
“Basta un pequeño incidente para hacer explotar la tensión y provocar la violencia, incluso dentro de las aldeas. Nuestro deber es permanecer aquí, y tratar de avanzar en esta situación. Pero no es fácil”, concluye.

FALLECIÓ EL PADRE SALVATORE, EL JOVEN QUE CONMOVIÓ AL PAPA CON SU DESEO DE SER SACERDOTE




P. Salvatore Mellone (1977-2015) / Foto: FacebookROMA, 29 Jun. 15 / 01:42 pm (ACI).- La historia del P. Salvatore Mellone conmovió a miles. Le faltaban dos años para ser sacerdote y le diagnosticaron cáncer en fase terminal, sin embargo con un permiso especial de su Obispo y la bendición del Papa Francisco pudo recibir el orden.
El joven sacerdote de 38 años falleció esta tarde, solemnidad de San Pedro y San Pablo, dos meses y medio después de cumplir su vocación. Con sus últimas fuerzas presidió la Eucaristía cada día, pudo administrar el Bautismo a una niña y dio consuelo a otros enfermos.
El funeral será presidido este martes por Mons. Giovanni Battista Pichierri, Arzobispo de Trani-Barletta, en la iglesia de la Santa Cruz, el templo donde el 16 de abril, miles de personas vieron en directo su ordenación sacerdotal.
Dos días antes de su ordenación recibió una llamada telefónica del Papa Francisco. "La primera bendición que darás como sacerdote me la impartirás a mí. Salvatore, yo estoy contigo. Serás ordenado y celebrarás Misa”, aseguró el Pontífice a través de la línea telefónica.
En su ordenación, el P. Salvatore dijo: “Hoy me siento llevado a hombros de Cristo; y como sacerdote llevaré la estola con Cristo, para la salvación del mundo. Además, celebrar tan solo una Eucaristía para mí será una participación real del sacerdocio de Cristo”.
Hoy nació al cielo
La Arquidiócesis de Trani-Barletta publicó un comunicado sobre el fallecimiento del joven sacerdote. "A las 15:15 del 06/29/2015, Don Salvatore Mellone, de la Arquidiócesis de Trani-Barletta-Bisceglie, un sacerdote por la gracia de Dios (como se llamaba a sí mismo), después de una larga enfermedad, a la edad de 38 años, nació a el cielo", informó la Arquidiócesis.
El comunicado agrega que Don Salvatore tuvo una expresión recurrente ante "las muchas personas que en los últimos meses han ido a visitarlo": "Ser sacerdote es hermoso".
"A pesar de su enfermedad, siempre cálidamente abrazó a todos aquellos que lo solicitaron. A todo el mundo oyó hablar. A todos consoló", indica.
Según el comunicado "Don Salvatore nació en Barletta el 07 de marzo de 1977. Recibió una educación cristiana sólida gracias a una familia unida y muy religiosa. Fue un joven siempre involucrado en la vida de la Iglesia".
Había ingresado al seminario en el año 2011. "Dentro de la comunidad resultó ser un hombre de oración, de profunda espiritualidad y gran apertura cultural".
"En el último año Don Salvatore pasó mucho tiempo en los hospitales y a pesar de su dolor desgarrador, siempre ha encontrado el tiempo y las palabras adecuadas para animar e inspirar esperanza".
"En los últimos días de vida cuando la vista iba en disminución, dijo que había aprendido a orar con la naturaleza. Oró combinando incesantemente su débil voz al ritmo de la vida que a través de su balcón entró en su habitación", concluye el comunicado.

LA DIÓCESIS DE CÁDIZ Y CEUTA TE LLEVA A CONOCER EL PATRIMONIO ECLESIÁSTICO DE ÁVILA Y SALAMANCA

Obispado de Cádiz y Ceuta

La Delegación Episcopal para el Patrimonio Cultural de la Iglesia ha organizado, entre el 18 y el 21 de agosto, un viaje a Ávila y Salamanca, destinado a estudiar de cerca el rico patrimonio cultural eclesiástico que existe en ambas provincias de la geografía castellano-leonesa.
De esta manera, con destino a Ávila se hará parada en Madrid para visitar el Monasterio de las Descalzas Reales y el Real Monasterio de la Encarnación. En Ávila se podrá disfrutar de la visita a su Catedral y a la Exposición las Edades del Hombre. Por su parte, en Salamanca se podrá ver su Catedral y Universidad, Clerecía y Purísima. Durante el regreso a Cádiz, el día 21, se hará parada en Serradilla (Cáceres).
El precio por persona estará comprendido entre los 275 y 300 euros, en función del número de personas inscritas. Así, el plazo para formalizar las inscripciones, que deberán ser entregadas en la sede del Obispado de Cádiz y Ceuta (c/ Hospital de Mujeres 26, 11001, Cádiz) o a través del correo electrónico secretariavicariogeneral@obispadocadizyceuta.es, finalizará el martes 14 de julio, a las 14.00 horas.
Esta iniciativa diocesana es una apuesta más de la Delegación Episcopal para el Patrimonio Cultural de la Iglesia por acercar al pueblo diocesano la riqueza y la importancia que ha tenido y tiene a lo largo de la historia el patrimonio eclesiástico, y que sirve de complemento al curso de Arte Sacro que esta delegación lleva desarrollando desde hace dos años.
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MONS. ZORNOZA PRESIDE TREINTA Y DOS CONFIRMACIONES EN CEUTA

Obispado de Cádiz y Ceuta

El pasado sábado 27 de junio, en la Parroquia de San Juan de Dios de Ceuta, un grupo de 10 jóvenes y 22 adultos recibieron de manos del obispo diocesano, Mons. Rafael Zornoza, el sacramento de la Confirmación.
La celebración fue el culmen de un proceso catequético de dos años en el caso de los jóvenes y de un año en el caso de los adultos. Orientados por su catequista, Tete,  y la coordinadora parroquial de catequesis, Mercedes Canca Lara, los adultos procedentes de diversos grupos y movimientos fueron preparados y acompañados por el  párroco Francisco Jesús Fernández Alcedo. Fue una liturgia cuidada donde la alegría de la fe se palpaba en cada momento de la celebración.
 

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SENTIDO DEL NOVIAZGO: CONOCERSE, TRATARSE Y RESPETARSE




Noviazgo

Conocerse para amarse: el noviazgo es el tiempo en el que dos personas se descubren mutuamente. La Iglesia invita a vivir con intensidad esa fase de la relación para amarse y respetarse. Nuevo editorial sobre el amor humano.


Por: José María Contreras | Fuente: Opusdei.es 



Conocerse
Para quiénes han sido llamados por Dios a la vida conyugal, la felicidad humana depende, en gran parte, de la elección de la pareja con la que van a compartir el resto de su vida en el matrimonio. De esto se deduce la importancia que tiene el discernimiento acerca de la persona apropiada: “La Iglesia desea que, entre un hombre y una mujer, exista primero el noviazgo, para que se conozcan más, y por tanto se amen más, y así lleguen mejor preparados al sacramento del matrimonio"[1].
Así, esta decisión está relacionada con dos parámetros: conocimiento y riesgo; a mayor conocimiento menor riesgo. En el noviazgo, el conocimiento es la información de la otra persona. En este artículo se abordarán algunos elementos que ayudarán al conocimiento y al respeto mutuo entre los novios.
Actualmente, en algunos ambientes, al concepto "amor" se le puede dar un sentido erróneo, lo cual representa un peligro en una relación donde lo fundamental es el compromiso y la entrega hasta que la muerte los separe: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre" [2]. Por ejemplo, si uno quisiera hacer negocios con un socio que no sabe qué es una empresa, los dos estarían condenados al fracaso. Con el noviazgo ocurre algo parecido: es fundamental que ambos tengan la misma idea del amor, y que ese concepto se atenga a la verdad, es decir, a lo que realmente es amor.
Hoy, muchas parejas fundamentan el noviazgo, y también el matrimonio, en elsentimentalismo. A veces, hay actitudes de conveniencia y falta de transparencia, es decir, “autoengaños" que terminan después apareciendo en los hechos. Con el paso del tiempo, esto puede convertirse en causa de muchas rupturas matrimoniales. Los novios han de querer construir su relación sobre la roca del amor verdadero, y no sobre la arena de los sentimientos que van y vienen[3].
El conocimiento propio es algo esencial para que la persona aprenda a distinguir cuándo una manifestación afectiva pasa la frontera de un sentimiento ordenado, y se adentra en la esfera del sentimentalismo, quizá egoísta. En este proceso es esencial la virtud de la templanza que ayuda a la persona a ser dueña de sí misma, ya que “tiende a impregnar de racionalidad las pasiones y los apetitos de la sensibilidad"[4].
Se puede pensar en el amor como un trípode, que tiene como puntos de apoyo los sentimientos, la inteligencia y la voluntad. Al amor acompaña un tipo de sentimiento profundo. Si creemos que el afecto no es aún suficientemente intenso ni hondo, y que vale la pena mantener el noviazgo, habrá que preguntarse qué tengo que hacer para seguir queriendo (inteligencia), y acometer lo que he decidido (voluntad). Lógicamente, conviene alimentar la inteligencia con buena formación y doctrina, pues de lo contrario, se apoyará en argumentos que lleven al sentimentalismo.
Tratarse
El conocimiento verdadero de los demás se consigue con el trato mutuo. Igualmente ha de suceder en el noviazgo, que requiere un trato que llegue a temas profundos, relacionados con el carácter de la otra persona: cuáles son sus creencias y convicciones, cuáles son sus ilusiones, qué valores familiares tiene, cuál es su opinión sobre la educación de los hijos, etc.
Las dificultades de carácter son consecuencia del daño causado por el pecado original en la naturaleza humana; por tanto, hay que contar con que todos tenemos momentos de mal carácter. Esto se puede paliar, contando especialmente con la gracia de Dios, luchando por hacer la vida más agradable a los demás. Sin embargo, hay que asegurar la capacidad para convivir con el modo de ser del otro.
También sucede lo mismo con las convicciones y creencias. Se ven como una consecuencia tradicional, de la educación recibida o de modo racional. Sin embargo, no es frecuente que se deje de lado la importancia que tienen o se piense que con el tiempo cederá. Pueden convertirse en una dificultad grande y, en muchos casos, motivos de problemas conyugales. Es fundamental tener claro que el matrimonio es “de uno con una; (…) La medalla tiene anverso y reverso; y en el reverso hay dolores, abstenciones, sacrificios, abnegación"[5].
Podría resultar ingenuo pensar que el otro va a cambiar sus convicciones y creencias o que el cónyuge será el medio para que cambie. Lo anterior no excluye que las personas rectifiquen y mejoren con el paso del tiempo y la lucha personal. Sin embargo, un criterio que puede servir es el siguiente: si, las convicciones profundas, no se adecúan a lo que yo pienso respecto a cómo ha de ser el padre o la madre de mis hijos, puede ser prudente cortar, ya que no hacerlo a tiempo es un error que con frecuencia puede llevar a un futuro matrimonio roto.
Es preciso diferenciar lo que en el otro es una opinión y lo que es una creencia o una convicción. Podríamos decir que una opinión es lo que sostiene, sin llegar a la categoría de convicción, aunque para expresarla utilice la palabra “creo". Por ejemplo, si uno comenta “creo que el matrimonio es para siempre", conviene saber si se trata de una opinión o de una creencia. La opinión comporta excepciones, una creencia no; lacreencia es un valor arraigado, una convicción, sobre la que se puede sostener un matrimonio.
Con frecuencia, ya siendo marido y mujer, sucede que uno de los cónyuges se da cuenta de que, cuestiones tan vitales como estar de acuerdo sobre el número de hijos, o su educación cristiana, o la forma de vivir la sexualidad no han sido tratadas con seriedad durante el noviazgo.
El noviazgo cristiano es un tiempo para conocerse y para confirmar que la otra persona coincide en lo que es fundamental, de manera que no será extraño que a lo largo de esta etapa uno de los novios decida que el otro no es la persona adecuada para emprender la aventura del matrimonio.
La personalidad se va formando con el paso del tiempo, por lo que hay que pedir al otro un nivel de madurez adecuado a su edad. Sin embargo, hay algunos parámetros que pueden ayudar a distinguir a una persona con posibles rasgos de inmadurez: suele tomar las decisiones en función de su estado de ánimo, le cuesta ir a contracorriente, su humor es voluble, es muy susceptible, suele ser esclavo o esclava de la opinión de los demás, tolera mal las frustraciones y tiende a culpar a los otros de sus fracasos, tiene reacciones caprichosas que no se corresponden con su edad, es impaciente, no sabe fijarse metas ni aplazar la recompensa, le cuesta renunciar a sus deseos inmediatos, tiende a ser el centro de atención, etcétera.
Respetarse
Como dice el Papa Francisco: “La familia nace de este proyecto de amor que quiere crecer como se construye una casa: que sea lugar de afecto, de ayuda, de esperanza"[6]. El noviazgo crece como aspiración al amor total desde el respeto mutuo, que en el fondo es lo mismo que tratar al otro como lo que es: una persona.
“El periodo del noviazgo, fundamental para formar una pareja, es un tiempo de espera y de preparación, que se ha de vivir en la castidad de los gestos y de las palabras. Esto permite madurar en el amor, en el cuidado y la atención del otro; ayuda a ejercitar el autodominio, a desarrollar el respeto por el otro, características del verdadero amor que no busca en primer lugar la propia satisfacción ni el propio bienestar" [7].
Este hecho conlleva diversas consecuencias, cuyo fundamento es la dignidad humana: no se puede pedir al novio o a la novia lo que no puede o no debe dar, cayendo en chantajes sentimentales, por ejemplo, en aspectos referidos a manifestaciones afectivas o de índole sexual, más propias de la vida matrimonial que de la relación de noviazgo.
El trato mutuo entre los novios cristianos deberá ser el que tienen dos personas que se quieren, pero que aún no han decidido entregarse totalmente al otro en el matrimonio. Por eso tendrán que ser delicados, elegantes y respetuosos, siendo conscientes de su condición de varón y de mujer, apagando los primeros chispazos de pasión que se puedan presentar, evitando poner al otro en circunstancias límite.
Como conclusión, podemos afirmar que un noviazgo bien vivido, en el cual se conozca a fondo y se respete a la otra persona, será el medio más adecuado para tener un buen matrimonio, siguiendo el consejo del Papa Francisco: “La convivencia es un arte, un camino paciente, hermoso y fascinante que tiene unas reglas que se pueden resumir en tres palabras: ¿Puedo? Gracias, perdona"[8].

¿SÍ O NO? ¿CONMIGO O CONTRA MÍ?



Jesucristo

Nos pide desprendimiento y generosidad, pero nos da abundancia de paz, de amor, de libertad.


Por: Pedro García, Misionero Claretiano | Fuente: Catholic.net 



Jesucristo nos dice en su Evangelio unas palabras que no nos dejan en paz como nos pongamos a meditarlas. Nos dice lo que ningún líder se atreve a formular:

- Quien no está por mí, está contra mí.

Si nosotros oyéramos estas palabras en una campaña electoral, replicaríamos sin más al candidato:

- ¡Cuidado! Nosotros, no estamos por usted, pero tampoco nos ponemos en contra.
Sencillamente, nos declaramos neutrales. Pertenecemos a los del voto indeciso, y nos inclinaremos al final por el que más nos convenga.

Jesucristo no admite esta razón. Es tajante desde un principio:

- ¿Sí o no? ¿Conmigo o contra mí? ¡A fiarse de mí, porque soy yo el que os conviene! Yo soy el único necesario. Todos los que han venido antes de mí son unos ladrones y salteadores...

En otras palabras, Jesucristo compromete, y lo hace y exige de manera definitiva. No quiere ni indecisos, ni cobardes, ni desleales.

El seguimiento de Jesucristo lleva dentro de sí lo que hoy llamamos una mística. O sea, una ilusión, un convencimiento, un ideal, una obsesión, que nos arrastra de modo irresistible a darle todo: hemos escogido a Jesucristo y no lo cambiamos por nadie ni por nada que se nos pueda prometer o dar por otros. Con Jesucristo nos basta. Con Jesucristo nos realizamos. Por Jesucristo gastamos nuestra vida. Por Jesucristo vivimos y por Jesucristo moriremos.

Esto no son sueños de románticos e idealistas. Esta es la realidad que se vive en la Iglesia. La vemos encarnada en toda clase de personas, en hombres y en mujeres de toda edad y condición, en ancianos y en niños, y sobre todo jóvenes, muchachos y muchachas que se dan a Jesucristo del todo cuando más les sonríe la vida. No hay líder que cuente con seguidores como Jesucristo.

Se me ocurre a este propósito un chiste de la Segunda Guerra Mundial. En plena euforia de las conquistas alemanas, y cuando ya Italia se había uncido al carro triunfador de Hitler, una multitud inmensa de soldados y camisas negras fascistas se congregó en la Plaza Venecia de Roma aclamando a Mussolini.

Sale el Duce al balcón central del palacio, y se dirige a la multitud enardecida:

- Tengo una honrosísima misión que confiar a un valiente. Será difícil. Correrá riesgos el elegido, pero se convertirá tal vez en un héroe de la Patria. ¿Hay algún valiente entre vosotros que quiera cumplir esta misión?...
- ¡Síiiiii!...
- ¿Quién quiere serlo?
- ¡Yoooooo!...
- ¡Muy bien! ¡Gracias por tantos valientes!

El encargo de esta misión va escrito en este papel que tengo en la mano. Como sois tantos los voluntarios, yo lo voy a lanzar al aire; el primero que lo recoja, que se presente en mi despacho, y él se lleva el honor y el amor de toda la Patria.

Mussolini echó a volar el papel, y se metió en su despacho. Al cabo de un rato aparece de nuevo en el balcón, y ve con asombro que el papel todavía volaba por el aire, pues, cuando caía, todos aquellos voluntarios tan valientes soplaban hacia arriba y ninguno se apoderaba del papelito misterioso...

Un cuento, que, desde luego, tiene mucha sustancia. Entre los voluntarios que le dicen a Jesucristo como aquel del Evangelio: Te seguiré adondequiera que vayas, ¿no hay más de uno que se dedica a lanzar soplidos al mensaje de Jesucristo, para que lo recojan otros, porque ellos saben retirarse prudentemente?... Si Jesucristo sigue diciendo: El que quiera venir en pos de mí, que tome su cruz y me siga, ¿no ve Él cómo muchos le dan tristemente la espalda?...

Pero, al llegar aquí, nos encontramos con los pesimistas que piensan que el Evangelio es rigor, tristeza, exigencia y nada más.
¡No! Eso no es cierto. El Evangelio da mucho más de lo que exige.

Nos pide desprendimiento y generosidad, pero nos da abundancia de paz, de amor, de libertad.

Nos quita el peso del mundo, y nos echa encima una carga que el mismo Jesucristo dice que es suave y ligera...

Nadie niega que Jesucristo atrae hoy como nunca, sobre todo a los jóvenes. Hartos de líderes que nos engañan, en Jesucristo no se ve trampa, y Jesucristo responde a tanta angustia como atenaza al mundo.

Pero algunos se tiran para atrás cuando se presenta un Jesucristo muy concreto, que por su Iglesia pide tantas cosas que el mundo de hoy rechaza.

Si no fuera por la moral sexual, o por el respeto exigido a la vida, o por los reclamos de la justicia social..., veríamos cómo nadie se apartaría de Jesucristo y de su Iglesia. Se apartan de Jesucristo cuando es su Vicario quien nos recuerda estos deberes en nombre del mismo Señor.

Si muchos se van detrás de otros líderes, es porque prometen mucho y no exigen nada.
Porque se contentan con una moral sin compromiso.

Porque todo se va en cantar y en aplaudir.
Porque suavizan de tal manera el Evangelio que le privan de todo vigor.

Sin embargo, Jesucristo sigue clamando: ¡O conmigo o contra mí! No quiero votos indecisos. No quiero que mi mensaje flote por los aires, sin que nadie lo recoja...

EVANGELIO DEL DÍA Y MEDITACIÓN

dominicos.org

Lectura del libro del Génesis 19,15-29:

En aquellos días, los ángeles urgieron a Lot: «Anda, toma a tu mujer y a esas dos hijas tuyas, para que no perezcan por culpa de Sodoma.»
Y, como no se decidía, los agarraron de la mano, a él, a su mujer y a las dos hijas, a quienes el Señor perdonaba; los sacaron y los guiaron fuera de la ciudad.
Una vez fuera, le dijeron: «Ponte a salvo; no mires atrás. No te detengas en la vega; ponte a salvo en los montes, para no perecer.»
Lot les respondió: «No. Vuestro siervo goza de vuestro favor, pues me habéis salvado la vida, tratándome con gran misericordia; yo no puedo ponerme a salvo en los montes, el desastre me alcanzará y moriré. Mira, ahí cerca hay una ciudad pequeña donde puedo refugiarme y escapar del peligro. Como la ciudad es pequeña, salvaré allí la vida.»
Le contestó: «Accedo a lo que pides: no arrasaré esa ciudad que dices. Aprisa, ponte a salvo allí, pues no puedo hacer nada hasta que llegues.»
Por eso la ciudad se llama La Pequeña. Cuando Lot llegó a La Pequeña, salía el sol. El Señor, desde el cielo, hizo llover azufre y fuego sobre Sodoma y Gomorra. Arrasó aquellas ciudades y toda la vega con los habitantes de las ciudades y la hierba del campo. La mujer de Lot miró atrás y se convirtió en estatua de sal. Abrahán madrugó y se dirigió al sitio donde había estado con el Señor. Miró en dirección de Sodoma y Gomorra, toda la extensión de la vega, y vio humo que subía del suelo, como el humo de un horno. Así, cuando Dios destruyó las ciudades de la vega, arrasando las ciudades donde había vivido Lot, se acordó de Abrahán y libró a Lot de la catástrofe.

Sal 25,2-3.9-10.11-12 R/. Tengo ante los ojos, Señor, tu bondad

Escrútame, Señor, ponme a prueba,
sondea mis entrañas y mi corazón,
porque tengo ante los ojos tu bondad,
y camino en tu verdad. R/.

No arrebates mi alma con los pecadores,
ni mi vida con los sanguinarios,
que en su izquierda llevan infamias,
y su derecha está llena de sobornos. R/.

Yo, en cambio, camino en la integridad;
sálvame, ten misericordia de mí.
Mi pie se mantiene en el camino llano;
en la asamblea bendeciré al Señor. R/.

Lectura del santo evangelio según san Mateo 8,23-27:

En aquel tiempo, subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron. De pronto, se levantó un temporal tan fuerte que la barca desaparecía entre las olas; él dormía.
Se acercaron los discípulos y lo despertaron, gritándole: «¡Señor, sálvanos, que nos hundimos!»
Él les dijo: «¡Cobardes! ¡Qué poca fe!»
Se puso en pie, increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma.
Ellos se preguntaban admirados: «¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y el agua le obedecen!»

II. Compartimos la Palabra

  • El Señor se acordó de Abrahán y de Lot

El relato del Génesis presenta a Lot con el valor añadido de su franca hospitalidad acreditada en los versículos previos y con el recuerdo de los notables méritos de Abrahán que facilitan el que tenga gracia ante Dios. No ahorra detalles el texto para manifestar la perversidad de los habitantes de Sodoma, en especial cuando alude al quebranto de los derechos de hospitalidad y los límites del sexo que marca la ley; pero su delito mayor es el que se consideran por encima de la ley, en actitud análoga a la rebelión del paraíso, nuevo intento de invadir el ámbito divino. El desenlace es castigo y muerte para unos, salvación y vida para otros. Lot, cual nuevo Noé, salva a sus hijas en Zoar, pequeña e insignificante, como el arca en el relato del diluvio: es el resto pobre el que se salva como dato teológico de primera magnitud. La figura de Abrahán se engrandece con este telón de fondo de castigo a la impiedad de Sodoma y Gomorra; el patriarca contempla la destrucción desde el mismo lugar en el que disfrutó de la presencia de Yahvé; en este caso Abrahán quería salvar a Sodoma por Lot, pero es Lot quien se salva por Abrahán; porque quien se separa del campo de bendición se expone al máximo peligro.
  • Sálvanos, Señor, que nos hundimos

¿Quién es éste? Jesús sorprende incluso a los suyos que en más de una ocasión dan a entender que no le conocen o no de manera adecuada. Jesús incurre en territorio pagano y los discípulos, al parecer, no disimulan ni su inseguridad ni sus miedos. Aflora entonces la inconsistencia de su fe que no les habilita para aceptar a Jesús en su calidad de Hombre-Dios. Éste evoca el poder de Dios con el dominio sobre el viento y el mar que obedecen a su palabra. Jesús constata la tarea que aún le resta por hacer con los suyos para hacer crecer en sus seguidores la confianza necesaria para que el seguimiento sea experiencia de salvación, para que su palabra sea viático en este transitar por nuestro mundo, para que su persona sea el único referente de nuestra esperanza. Sólo su nombre y persona salvan, y esta vivencia está muy inmadura en los apóstoles que aún no han acompañado al Maestro en la subida a Jerusalén. Aviso para navegantes: el miedo se opone a la fe, la nostalgia impide crecer la esperanza; solo Jesús es la luz que rompe nuestros miedos y su palabra el mejor horizonte para nuestras crisis presentes, no un baldío recurrir al pasado como refugio de las tormentas de nuestro mundo.
En las crisis y dificultades ¿a quién recurrimos con absoluta prioridad, al Evangelio de Jesús o a otras instancias eclesiales?
¿Por qué olvidamos quién es el dueño de la mies y lo suplantamos con otros supuestos propietarios?
Fr. Jesús Duque O.P. 
Convento de San Jacinto (Sevilla)