lunes, 30 de septiembre de 2013

LOS OBISPOS ESTADOUNIDENSES ESCRIBEN AL CONGRESO EN DEFENSA DE LA LIBERTAD RELIGIOSA.

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A través de una carta enviada al Congreso de Estados Unidos, el Cardenal Sean O'Malley, Arzobispo de Boston y Mons. William Lori, Arzobispo de Baltimore, expresaron el apoyo de la Iglesia al proyecto de ley sobre Derechos de Consciencia en la Salud. La medida intenta proteger a las instituciones e individuos que objeten la aplicación de normas contrarias a sus convicciones religiosas como el mandato antinatalista del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) , que impone financiar a los empleadores financiar anticonceptivos, esterilización y fármacos abortivos en los seguros obligatorios de salud de los empleados
 
Cardenal Sean O'Malley, Arzobispo de Boston. "La protección de los derechos de conciencia en la salud de de una gran y especial importancia para la Iglesia Católica, la cual contribuye diariamente al bienestar de la sociedad de E.E.U.U. a través de escuelas, servicios sociales, hospitales y residencias asistidas", manifestaron los prelados en su comunicación, según informó la Conferencia de obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB). "Estas instituciones que han sido parte del ministerio de la Iglesia desde los primeros días de nuestro país, surgen de convicciones religiosas", recordaron.

Por este motivo el Card. O'Malley y Mons. Lori declararon que esas instituciones "no deberían recibir la orden del gobierno de abandonar o comprometer sus convicciones con el fin de continuar sirviendo a sus propios empleados o los americanos más necesitados". Los prelados ampliaron este mismo reclamo a los fieles católicos que poseen empresas con ánimo de lucro. "Tampoco los católicos individuales u otros deberían escuchar de su gobierno que no pueden comprar o proveer cobertura legal de salud a menos de que violenten su conciencia".
 
Injusta elección entre salud y moralidad
 
La carta denuncia en forma expresa que el mandato del HHS constituye una amenaza para las libertades de los creyentes. "El mandato incluye drogas y dispositivos que pueden actuar en contra de una vida humana después de la fecundación, implicando nuestra enseñanza moral sobre aborto, así como la referida a la anticoncepción".
 
Mons. William Lori, Arzobispo de Baltimore. Ante esta situación la Iglesia solicita a los congresistas que incluyan el proyecto en un conjunto de normas que será aprobado próximamente para poder "preservar la libertad religiosa y el derecho de conciencia para todos los que toman parte en nuestro sistema de salud". La natural lentitud de las demandas interpuestas ante las cortes por parte de individuos y organizaciones que objetan el mandato motivan el interés de la Iglesia en una protección más expedita a través de la legislación.

"Hacemos nuestro llamado como líderes religiosos que apoyan con fuerza el acceso universal a la salud", aclararon los prelados. "Ese acceso está siendo arriesgado por la ausencia de protección del derecho de conciencia por parte del Congreso".
 
La carta concluye con una clara definición del derecho defendido por la Iglesia: "Aquellos que ayudan a proveer servicios de salud, y quienes necesitan este cuidado para sí mismos y sus familias, no deberían ser obligados a escoger entre preservar su integridad religiosa y moral y su participación en nuestro sistema de salud. Por favor actúen sobre este asunto sin retraso".
 
Con información de USCCB.

VÍA DIRECTA A LA FELICIDAD: COMPARTIR.

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“Necesitamos abrirnos y compartir nuestro interior. La apertura a los demás no algo accidental (no es un optional), sino que por el contrario constituye una parte esencial nuestro ser, y por lo mismo atañe directamente a nuestra felicidad”. Lo recuerda Catholic Link en su vídeo de esta semana, un vídeo que transmite un mensaje simple de una manera sencilla: que la felicidad es compartir.
 
“Los hombres no son islas, porque somos seres para el encuentro”, destaca Daniel Prieto en su comentario del vídeo. “El encuentro, el compartir, el crear lazos… con los demás, nos caracteriza y hace parte de nuestro deseo más profundo –continúa-. Nuestro corazón nos impele desde lo más hondo a buscar permanecer y a desplegarnos en el amor”.
 
¿Necesitamos realmente tanto el encuentro con los demás? Según Prieto, “la dimensión psicológica de sabernos amados y conocidos por alguien nos lleva a experimentar esa seguridad y esa valoración que en el fondo tanto anhelamos”.
 
Se trata de experimentar la seguridad de saber que el amor del otro abraza y protege en esa situación, y también las tristezas desaparecen, como muestran las dos personas del vídeo “porque el amor que brota de su corazón al compartir con el otro los despliega, llenándolos de alegría”.
 
“Es en esta dinámica de permanencia y despliegue en el amor que nos vamos realizando auténticamente como personas, experimentándonos cada vez más seguros y valiosos, en la medida que más amamos y nos dejamos amar por los demás, añade Prieto. Solo así es que podemos alcanzar la verdadera felicidad. Por eso “la felicidad es compartir”.
 
A partir de esta reflexión, Catholic Link se une a la invitación del Papa Francisco a  luchar y contribuir a generar una verdadera cultura del encuentro, del compartir, de la reconciliación.
 
Como recordaba el Papa Francisco, “necesitamos saber encontrarnos. Necesitamos edificar, crear, construir, una cultura del encuentro. Tantos desencuentros, líos en la familia, ¡siempre! Líos en el barrio, líos en el trabajo, líos en todos lados. Y los desencuentros no ayudan. La cultura del encuentro. Salir a encontrarnos. Y el lema dice, encontrarnos con los más necesitados, es decir, con aquellos que necesitan más que yo. Con aquellos que están pasando un mal momento, peor que el que estoy pasando yo. Siempre hay alguien que la pasa peor, ¿eh? ¡Siempre! Siempre hay alguien” (vídeomensaje a los fieles reunidos en el santuario de san Cayetano en Buenos Aires).
 
“¡Salgamos y comencemos a construir encuentros más profundos con los demás!, que son además requisito imprescindible para el encuentro con Dios”, concluye la reflexión de Catholic Link.
 
Y añade, antes de ofrecer varios textos para meditarlo: “De esta manera cultivamos también el terreno donde podrá florecer la reconciliación. Es cierto que no es una tarea fácil, sin embargo, podemos ir avanzando poco a poco, creando o recuperando vínculos de amistad. Día a día, paso a paso, se pueden ir conquistando esos lazos. A veces bastan pequeños gestos y simples detalles. Hay que tener paciencia y ser constantes”.
 
 

LA HUMANIDAD ESTÁ EN PELIGRO, EL CUERPO DE CRISTO ESTÁ EN PELIGRO.

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Invitado por la Organización Católica Canadiense para el Desarrollo y la Paz, la agencia caritativa de los obispos canadienses perteneciente a la Federación de Cáritas Internationalis, estuvo de visita en Quebec, el cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa, Honduras, y presidente –justamente--de Cáritas Internationalis.

En su conferencia con los purpurados canadienses, monseñor Rodríguez Maradiaga recordó que cada comunidad cristiana “debe tener un corazón que ve las miserias que trágicamente persisten a su alrededor y puede atenderlas".

Educar en la caridad genuina

Reconocido por su actividad en Centroamérica sobre todo a favor de la difusión de la doctrina y el pensamiento social de la Iglesia y frente al fenómeno del pandillerismo, el cardenal hondureño pidió a los obispos del Canadá "educar a los fieles en el espíritu del compartir y en la caridad genuina"

Coordinador del grupo de cardenales consultores que se reunirán estos días con el Papa Francisco para iniciar una etapa de reformas en la Iglesia católica universal, monseñor Rodríguez Maradiaga pidió conocer de cerca la realidad de las personas y trabajar directamente con ellas, a nivel local, y con Cáritas.

La crisis actual "no es solamente una crisis económica, ni sólo una crisis cultural", dijo frente a los obispos canadienses monseñor Rodríguez Maradiaga, y más adelante afirmó que "la humanidad está en peligro (...), el cuerpo de Cristo está en peligro".

Recordando las afirmaciones del Papa Francisco sobre la “cultura del descarte” y la “globalización de la indiferencia”, el cardenal  hondureño denunció que los seres humanos son desechados. "Si no sirve se desecha, ¡a la basura!, los niños, los ancianos y los foráneos: ésta es la crisis que estamos viviendo".

Llamados a dar testimonio

La respuesta caritativa de la Iglesia es la mayor respuesta que conoce el mundo, porque no es producto solamente del esfuerzo humano, sino de la gracia. "Para muchas personas en necesidad, Cáritas es el rostro amante de Cristo que trae alivio y bienestar, respeto y reconocimiento", expresó el purpurado centroamericano.

"Como Cáritas estamos llamados a dar testimonio de su amor y lo hacemos con entusiasmo. Sabemos que Dios es amor y sabemos y creemos que Él ha creado cada persona a su imagen", dijo el cardenal Rodríguez Maradiaga.

Y abundó "El amor por el prójimo, cimentado en el amor de Dios, es una responsabilidad primordial para cada miembro de los fieles", expuso el cardenal, "pero también una tarea de toda la comunidad eclesial a todos los niveles".

En este trabajo, el purpurado destacó la importancia de que las organizaciones actúen en unidad y comunión con los obispos, como parte de su deber eclesial. "Ellas no deben interpretar esto como un asunto disciplinario, sino como una expresión de nuestra pertenencia a la Iglesia”, concluyó diciendo monseñor Rodríguez Maradiaga.

LOS NIÑOS, NUEVOS EVANGELIZADORES DE AMÉRICA LATINA.

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Una de las consecuencias más reconocidas del la Quinta Asamblea General del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) –celebrada en Aparecida, Brasil, en mayo de 2007—fue la de convocar a toda la Iglesia del continente a establecer una actitud misionera permanente.

Una actitud que se refleje en todos los niveles, en todas las dimensiones y en todas las acciones pastorales de cada diócesis.  Aliada del discipulado, la misión ya no se concibe “ad gentes”, sino, sobre todo, en aquellos ambientes donde se suponía que existía una especie de transmisión automática de la fe.

Ustedes son mis amigos

Por tal mandato de Aparecida y en entera concordancia con el documento que ha guiado los trabajos y la presencia de la Iglesia latinoamericana posterior a la Asamblea General del CELAM, del 23 al 25 de mayo de 2014, se celebrará el primer Congreso Americano de Infancia y Adolescencia Misionera, según informó el arzobispo de Aparecida y presidente de la Conferencia Episcopal de Brasil (CNBB), cardenal Raymundo Damasceno Assis.

Monseñor Damasceno Assis dijo que este encuentro inédito en la historia misionera de América Latina tendrá lugar en el mismo escenario de la Quinta CELAM: el Santuario Nacional de Aparecida.  Según los organizadores participarán  alrededor de 600 animadores de grupos de infancia y adolescencia Misionera (IAM) de todo el Brasil y del continente americano que serán acogidos por familias locales.

El tema de este Primer Congreso será “IAM de América al servicio de la Misión” con el lema “Ustedes son mis amigos”. El encuentro de la IAM se enmarca dentro de las conmemoraciones que se han celebrado en varios países con motivo del 170 aniversario de la fundación de la Obra Pontificia de la Infancia Misionera y con el objetivo de reforzar los diferentes grupos de IAM con catequesis, pastoral familiar, así como con otras actividades eclesiales.

Experiencia en el anuncio

Una de las propuestas es trabajar un documento que haga conciencia sobre la Misión y sobre la presencia de la IAM en las escuelas primarias y secundarias, donde se forman los niños y adolescentes y en las que de ordinario la misión se encuentra fuera de los contenidos de enseñanza y de acción pastoral

El arzobispo de Aparecida Damasceno Assis sugirió a los organizadores del Congreso la elaboración de un documento para la liturgia con un lenguaje propio, que conecte con las nuevas generaciones y las nuevas formas de trasmisión del conocimiento que impactan en las nuevas formas de trasmisión de la fe.

Según los organizadores, el criterio a seguir es que participen adultos y jóvenes mayores de 18 años, al menos con dos años de experiencia en el camino de la animación de la obra de la IAM.

RECETAS PARA REZAR EN FAMILIA.

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Patricia Navas González


Para combatir el sentimiento de que rezar en familia es una misión imposible, la delegación de familia y vida de la archidiócesis española de Toledo lanza un conjunto de “recetas para orar en familia”.

“Family Chef” ayuda a los padres a convertirse en perfectos “jefes de cocina” de la oración en familia a través de unos materiales con ideas concretas y muy “aterrizadas”, para que padres e hijos puedan rezar juntos en casa y no morir en el intento.

Un grupo de familias numerosas de la archidiócesis ha elaborado el proyecto con entusiasmo y dedicación partiendo de su propia vivencia de fe.

“La experiencia nos demuestra que aunque muchas familias cristianas quieren hacer oración en familia, llevarlo a la práctica resulta muy complicado. Esto provoca que, en ocasiones, se rindan y se limiten a vivir su oración de manera individual o, a lo sumo, como matrimonio, pero sin ser capaces de introducir a los hijos en la vida de piedad”, destaca la delegación en la presentación de su proyecto.

El resultado es un “recetario” lleno de sentido del humor, presentado en un formato muy atrayente, que la delegación del arzobispado de Toledo enviará, por correo electrónico, cada mes a las familias interesadas.

LAS COMIDAS: MOMENTOS PARA RESPETAR EN FAMILIA.

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Además de ser una costumbre que propicia el diálogo en la familia y alienta una sana relación entre padres e hijos, el comer en familia ayuda también a prevenir desórdenes alimenticios en los jóvenes y a promover una dieta sana en los niños.

No debiera haber excusas para no comer en familia: si es cierto que algunos padres trabajan y no alcanzan a llegar a tiempo para la comida, se pueden levantar a tiempo para desayunar con los chicos antes de salir al colegio. Los expertos en temas familiares definen la comida como “un momento sagrado" en el que conviene apagar el televisor, apartar los móviles y las tabletas para que no hayan distracciones y se propicie un diálogo entre los miembros del grupo familiar.

Sin embargo, para que este sea un momento agradable tanto para papás como para los hijos, se deben mantener conversaciones positivas y no de confrontación. No es momento para regaños o reproches, sino para hablar de las experiencias y vivencias de cada uno de los que allí están sentados.

Ayuda a reconocer problemas en los hijos

Una de las conclusiones que la revista Archivos de Medicina Familiar de Estados Unidos publicó de un estudio realizado en la Universidad de Harvard con 16.000 niños y niñas, es que la comida familiar desempeña un papel decisivo en la transmisión de hábitos y costumbres y da seguridad y sentido de pertenencia a la familia. También reconoce alteraciones en la alimentación, lo cual permite tomar medidas preventivas.

Aunque para algunos adolescentes comer en familia no es muy llamativo, estudios han mostrado que los jóvenes desean los consejos y la opinión de sus padres; por esto, la hora de la comida en familia debe ser una oportunidad para reconectarse con el adolescente. Para hacer de este momento más atractivo para el joven, se pueden usar estas estrategias:

  • Permita que el adolescente invite a un amigo a la cena.
  • Involucre al adolescente en la planificación y preparación de los alimentos.
  • Haga que la hora de la comida sea un momento donde reine la calma y la congenialidad - sin discusiones o reprimendas.

Promueve la comida sana

Como se dijo anteriormente, la comida en familia estimula al niño a comer saludablemente a través del ejemplo. Los niños imitan a los adultos que ven diariamente y al usted comer frutas y vegetales y consumir menos alimentos ‘chatarra’ el niño aprenderá el mensaje correcto.

Otra manera de dar un buen ejemplo, es limitando el tamaño de las porciones y evitando comer demasiado. Hable sobre el estar satisfecho con frases como: "esto está delicioso, pero estoy satisfecho y no voy a comer más". Al mismo tiempo, los padres que siempre están a dieta o quejándose de sus cuerpos, pueden inculcar sentimientos negativos en los niños. Trate de mantener una actitud positiva en lo que se refiere a la comida.

Cómo hacer respetar este momento

  • Es importante que la hora de la comida sea respetada por todos los miembros de la familia. Por eso es bueno que establezca y haga cumplir las siguientes pautas:
  • Establecer un horario para las comidas: A los niños les gusta tener una rutina.
  • Invitar al niño a que elija la porción que quiera comer de cada alimento: Eso les enseña a comer lo que necesitan para sentirse satisfechos.
  • No sobornar o recompensar a los niños con comida: Evite usar el postre como recompensa.
  • Enseñe a comer de lo que haya en el plato: Salvo en contadas ocasiones, los niños deben comer lo que el resto de la familia come. No los mal acostumbre a ciertos platos exclusivos.
  • Evite temas desagradables y guarde su mal humor: Que los chicos siempre relacionen la hora de la comida con un momento en el que se hablan de cosas entretenidas o en el que son escuchados por sus padres y hermanos.

Reduce riesgos de anorexia

Cuando una familia se olvida de sentarse a comer junta, pone en riesgo a los hijos de sufrir severos trastornos alimentarios, como anorexia o bulimia. Según una investigación de la Universidad de Minnesota en Estados unidos, una atmósfera cálida puede proteger a los menores de trastornos alimenticios. De acuerdo a los resultados, cuando los adolescentes comparten tres veces por semana las comidas con sus hermanos y padres, el peligro de tener dichos trastornos es del 33%. Pero este número desciende hasta un 25% cuando son cinco comidas a la semana.

Para llegar a esta conclusión, se analizaron más de 4.000 adolescentes de distintas edades y los patrones familiares de sus respectivos grupos.

Fuentes: kidshealth.org, noticiasdot.com, clarin.com. eltiempo.com, ideasana.fundacioneroski.es

LA EVANGELIZACIÓN DISTINGUE A LA IGLESIA DE LAS ONGs

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Más de cien delegaciones provenientes de 50 países distintos del mundo y 1600 participantes entre obispos, sacerdotes, religiosos y muchos laicos: son los números del Congreso internacional de catequesis que se ha desarrollado en el Vaticano, en el Aula Pablo VI sobre el tema “El catequista, testigo de la fe”. Aleteia habló con mons. Rino Fisichella, presidente del Consejo Pontificio para la promoción de la Nueva Evangelización y organizados del evento, que aprovechó la ocasión para agradecer a nuestra red el trabajo que realiza.

- En la presentación de los trabajos del congreso usted ha dicho que la evangelización no es un deber más para la Iglesia ¿qué ha querido decir?

La evangelización es la misión propia de la Iglesia, su propia naturaleza. Si no fuese así, nosotros seríamos, como dice a menudo el Papa Francisco, una ONG más o menos organizada, capaz de hacer muchas obras de solidaridad, pero no sería la Iglesia de Jesucristo. Jesús ha querido su Iglesia para que a todos los hombres, a todas las mujeres, sin conocer límites, sin cansarnos, sin conocer el final del día, pudiésemos llevar su Evangelio. Por tanto, esta no es una de las muchas iniciativas que tenemos sino que es la misión y la naturaleza propia de la Iglesia. Incluso diría, muy drásticamente, pero de manera honesta, que si no hay evangelización no hay Iglesia.

- ¿Cuál es la relación entre nueva evangelización y catequesis?

Es un tema que debemos estudiar aunque ya tenemos diversos elementos. La nueva evangelización lleva consigo la exigencia de hacer comprender, en primer lugar a los cristianos, el papel que tienen en este momento histórico y por tanto, deben reavivar su propia fe: debemos ser capaces de hablar y de anunciar a Jesucristo con nuestro testimonio de vida a todos los que viven en países de antigua tradición cristiana pero que viven en la indiferencia, no conocen ya los contenidos fundamentales de la fe y parece que Jesús ya no tenga influencia, ni siquiera la fe, la exigencia de creer. La catequesis necesita insertarse dentro de este contexto y de este proceso que la Iglesia ve ante sí para las próximas décadas.

- ¿Qué une a las expresiones distintas de la Iglesia aquí presentes, las, quizá un poco cansadas, de los países de antigua cristiandad, con las que viven en situaciones de minoría en otros contextos culturales?

Antes que nada nos une el hecho de que somos todos cristianos, bautizados, deseosos de comunicar la alegría de nuestra fe, incluso si la vivimos en contextos culturales diferentes. Las dificultades de un país pueden ser sostenidas por otro, la riqueza de uno se comparte con otro. Creo que esta es la forma más importante que debemos asumir: en la catequesis, nosotros tenemos una riqueza de experiencias. Hay una catequesis que no esta limitada solo al momento de la recepción de los sacramentos de la comunión o de la confirmación, sino que están presentes también en el mundo en otras iniciativas. 

Pienso, por ejemplo, en Chile y en su capacidad de tener una penetración muy fuerte con respecto a las catequesis familiares. Tenemos en otros países la experiencia del Catecumenado que se dirige sobre todo a los adultos, para volver a darles el anuncio de la fe, tenemos también la posibilidad de catequesis llamadas “permanentes”. Con este abanico de experiencias creo que la riqueza de unos y el deseo de otros nos puedan llevar a encontrar una posibilidad de compromiso no secundario.

- El Año de la Fe también parte del 20º Aniversario de la publicación del Catecismo de la Iglesia ¿Cuál es el balance que se puede hacer sobre este periodo?

El Catecismo es ya un hecho permanente en la Iglesia: está traducido a más de 57 lenguas y la última es el urdu cuya traducción se está completando. De aquí pocos días, tendremos la posibilidad, comenzando en Italia, de tener en el Smartphone, en la Tablet, una app con el Catecismo de la Iglesia Católica y su Compendio. Esto para nosotros, es una etapa importante porque nos consiente usar los instrumentos y los nuevos lenguajes para legara un público cada vez más amplio.

- Una pregunta que está relacionada con Aleteia: ¿Los nuevos medios de comunicación ayudan con la evangelización?

Aleteia se fundó para ayudar a la nueva evangelización y además de nuestro agradecimiento, quiero expresar la esperanza de que pueda seguir creciendo para que pueda ser un catalizador para otros que comparten el mismo objetivo y por tanto poder trabajar juntos para que, a través de estos nuevos medios y una nueva cultura a nuestra disposición, la Palabra de Dios, como decía San Pablo, pueda retomar su carrera, correr y no detenerse hasta encontrar a todos los hombres y mujeres que tienen el deseo de conocer a Jesucristo.