lunes, 1 de mayo de 2017

¿QUÉ CONVENCIÓ A UNA BLOGUERA ATEA PARA CONVERTIRSE EN CATÓLICA?



Leah Libresco Sargeant / Crédito: Cortesía de Leah Libresco SargeantREDACCIÓN CENTRAL, 01 May. 17 / 11:23 am (ACI).- Leah Libresco Sargeant, quien fuera una conocida bloguera atea, se convirtió en 2012 al catolicismo después de desafiar a sus lectores a presentar una respuesta intelectualmente rigurosa y espiritualmente gratificante a sus preguntas sobre la vida.

En una reciente entrevista con el National Catholic Register, Sargeant explicó su motivación para convertirse al catolicismo y los cambios que experimentó después.


“Lo que me persuadió fue definitivamente la fuerza que empezó a cobrar la pregunta de: ¿Cómo es que llegamos a conocer la verdad?”, dijo Sargeant, quien continúa escribiendo en su blog pero desde una perspectiva católica y, además, es editora colaboradora de la revista católica America.

La bloguera sabía que las matemáticas funcionaban totalmente distinto a la moralidad, “porque hay cosas en el mundo físico que son tan evidentes para nosotros que obviamente no requiere ninguna intervención sobrenatural”, sino que son entendibles por analogías físicas.

“La moralidad no funciona de esa manera”, dijo, y se dio cuenta de que su “asidero sobre si la ética existía era más débil que si las matemáticas existían”. “Así que la pregunta es: ¿De dónde viene ese tipo de conocimiento si no es algo que pueda ir construyendo a partir de bloques de construcción que encuentro a mi alrededor?”.


En los momentos de duda, Sargeant indicó que tuvo tres proposiciones que no encajaban bien: “(1) Que no había Dios. (2) Que la moralidad no dependía de los seres humanos, no era algo hecho, sino algo trascendente fuera de nosotros. (3) Y que no parecía tener una manera de alcanzar algo trascendente por mi cuenta”.

“No puedes creer los tres a la vez. Entonces, ¿a cuál de ellas renunciar? La proposición por la que yo estaba definitivamente más segura es que la moralidad era trascendente. Me mantuve desconcertando en el tercero, tratando de encontrar una manera de hacerlo. Yo seguía encontrando problemas. En última instancia, decidí renunciar a la primera proposición: que no hay un Dios”, dijo la ex atea.

Sargeant reveló que fue a través de conversaciones con católicos y con amigos ortodoxos orientales que reconoció “al Dios del que estaban hablando como el tipo de Dios que había estado evadiendo sin notarlo”.

Antes de su conversión, la también autora del libro Arriving at Amen: Seven Catholic Prayers That Even I Can Offer (Llegando al Amén: Siete oraciones católicas que inclusive yo puedo ofrecer), había crecido en una familia que no era religiosa, y se educó con el pensamiento de que la religión era falsa.

“Muchos de los ejemplos de religión que encontré no eran convincentes”, dijo.

Durante su proceso de conversión, Sargeant señaló que parte de lo que hizo que el cristianismo le “pareciera razonable” fue leer el libro Mero Cristianismo, de C.S. Lewis. También empezó a leer Ortodoxia de G.K. Chesterton y Confesiones de San Agustín.


Este último fue su santo para la confirmación: “Lo elegí como un santo de confirmación porque, de alguna manera, él tuvo un viaje similar al mío. Somos similares en que él también estaba buscando la verdad y la buscó de una manera extrema”.

“Y yo también tenía cierto interés en el maniqueísmo, no por ese nombre, sino en el sentido de pensar que lo físico del mundo es intrínsecamente inmoral y solo el intelecto y el espíritu son interesantes. Pensé que un santo patrono que compartía mis debilidades sería útil”.

Finalmente dijo que uno de los cambios importantes en su vida después de su conversión fue la oración, especialmente, el rezo del Santo Rosario, porque le permitía recitarlo en todo momento y lugar, lo que la ayudaba a concentrarse.

“María misma me ha dado una manera de orar que es agradable a Dios. Y es bueno tener algo que siempre puedes hacer por y con Dios sin estar preguntándose en la cabeza si lo estás haciendo bien”, concluyó.

EL PATRÓN SAN JOSÉ SALDRÁ ESTE LUNES EN PROCESIÓN DE ALABANZA



SAN FERNANDO | GLORIAS


Función en honor de San José. ·  M.Fraile
FUNCIÓN EN HONOR DE SAN JOSÉ. · M.FRAILE
J.M.FRAILE
30/04/2017 19:35 · ACTUALIZADO EL 01/05/2017 12:51

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El Patrón San José saldrá en procesión este lunes, 1 de mayo y fiesta de San José Obrero, por las calles de San Fernando. Será a las 19.00 horas cuando se abran las puertas de la iglesia Mayor para que la procesión recorra las calles  Real, Isaac Peral, General Valdés, Losada, Real, San José, Plaza de San José, Virgen de los Desamparados, Dolores, Pérez Galdós, San Cristóbal, San Francisco de Asís, San Pedro Apóstol, Jorge Juan, San Vicente, Pérez Galdós, Capataz Nicolás Carrillo y Plaza de la Iglesia para la recogida, en torno a las 23.30 horas.
Entre los estrenos destaca la culminación de la crestería del canasto del paso de San José y realización de las maniguetas del mismo, obra del tallista Antonio Ibáñez Vallés, una cruz procesional diseñara y realizada por Miguel Cuadros Belizón, tres albas y sobre todo una antigua túnica bordada en oro sobre terciopelo burdeos del siglo XIX para San José donada por hermanos, adquirida por mediación del bordador jerezano Fernando Calderón. Está constituida por bordados en oro realizados con la técnica de cartulina rematada por cordoncillos y camaraña, siguiendo motivos vegetales y geométricos estilizados.
Las puertas de la iglesia Mayor parroquial se abrirán por parte del pregonero de las Glorias, David Gutiérrez Domínguez, mientras que la primera levantá estará dedicada a la hermandad de la Caridad, por su 75 aniversario fundacional.

Acción benéfica
Como en años anteriores la hermandad hará la entrega de alimentos a San Vicente de Paúl en la jornada 1 de mayo, en un gesto social que  va parejo a la procesión de alabanza del Patrón.

OPERACIÓN BIKINI; POR ENRIQUE GARCÍA-MÁIQUEZ



Diario de Cádiz
Ya en mayo y echando cuentas de lo poco que queda para el verano, tendría que hablar de lo que adelgaza, pero hablaría de oídas. A sabiendas, podría hablar de lo que engorda (la buena educación, la lectura, el humor, la religión o la humildad), pero ahora no pega. Me concentraré en lo que no adelgaza, para que no tengan la excusa de que nadie les avisó.
No adelgaza comer tres lonchas de jamón de york después del postre, con el cargo de conciencia. La sacarina tampoco adelgaza. No adelgaza comprarse unas zapatillas de deporte. Tener una bicicleta estática en el pasillo no adelgaza. No adelgaza merendar sin ganas porque aseguran que adelgaza hacer cinco comidas al día. No adelgaza leer regímenes de adelgazar ni hacerles fotocopias. No adelgazan las planillas de comidas, aunque sean de colores. No adelgaza saberse de memoria las calorías de los yogures. Pesarse no adelgaza.
No adelgaza envidiar a los delgados. Ni siquiera adelgaza admirar a los delgados. No adelgaza recordar a los demás que están gordos o afearles lo que comen. Y puede afectar al cariño que te tengan los demás. Lo que los demás comen no te engorda. Los kilos no son contagiosos. Hablar de no comer en la comida no adelgaza. No adelgaza no ceder en los agujeros del cinturón: asfixia y corta la circulación. Comprarse ropa estrecha no adelgaza, ni guardar en el armario la que se nos quedó pequeña. Hacer el amor me parece que no adelgaza. (Yo me sospecho, eso sí, por qué lo dicen tanto, que ya nos conocemos.) La vanidad, contra lo que se dice, no engorda, pero tampoco adelgaza. Mirarse al espejo no adelgaza, aunque aumente las ganas. No adelgaza decir: "Mañana empiezo" ni "el lunes empiezo". "Operación bikini" no es conjuro mágico: no adelgaza.
Beber mucha agua apila, no adelgaza. Apuntarse al gimnasio no adelgaza. No adelgaza, como se malicia mi amiga Aurora Rice, asegurar en los artículos que uno está gordo y que luego, cuando la gente te vea, piense que no es para tanto. No hay que tener demasiada esperanza en los efectos psicológicos. Ni en los ópticos. Vestirse de negro no adelgaza. Poniéndonos puntillosos, la acupuntura quizá no adelgace. Ni la hipnosis. Ni el gnosticismo.
Obsesionarse no adelgaza y suena a obeso. Falstaff dijo que ser gordo no es un motivo para ser odiado, pero sí, ciertamente, para que se rían de uno; y eso, añadió Chesterton, es una experiencia de lo más saludable para el alma.

NO CREO EN LA IGLESIA PERO SI EN JESÚS...



El verdadero cristiano somete su modo de interpretar y hacer las cosas a la verdad suprema que es Cristo.


Por: P. Jordi Rivero | Fuente: Corazones.org 



Para mí el no creer en la Iglesia no significa que siga a Jesús a medias. Es más, creo que si Jesús bajara otra vez a la Tierra tiraría a todas las Iglesias abajo y las crearía de nuevo. Por no "creer" en la iglesia no significa que deje de creer en Dios. Intento seguir al máximo los pasos de mi creador.


RESPUESTA

Querido amigo:

Dios te bendiga

Tus dos primeras palabras: "para mi", condicionan tu fe. El verdadero cristiano ha sometido su modo de interpretar y hacer las cosas a la verdad suprema que es Cristo. No una fe según nos parezca, lo cual sería caer en lo que S.S. Benedicto XVI ha llamado la "tiranía del relativismo".

¿Cómo sabes que sigues los pasos de tu creador? Recuerda que muchos quisieron hacer a Jesús rey, pero al día siguiente, cuando El les enseña que deben comer Su Cuerpo y beber Su Sangre, lo abandonaron porque pensaron que estaba loco Cf. Juan 6. Ellos querían a un Jesús a su manera.
San Pablo, sin embargo, es coherente con su fe cuando dice:
"pues para mí la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia" -Filipenses 1,21.
El no somete a Cristo a su gusto sino que somete su vida a Cristo. Esta misma coherencia lleva a San Pablo a dar su vida a Cristo sirviendo a la Iglesia. No se podrían entender las cartas de San Pablo si se suprimiese su enseñanza sobre ser Iglesia en Cristo. Claro que Pablo sabía de los pecados de los miembros de la Iglesia. En sus cartas los confronta con frecuencia. Pero también sabía que en la Iglesia fundada por Cristo los hijos de Dios son perdonados, son alimentados con el mismo Cristo en la Eucaristía, son instruidos en la Verdad y protegidos del maligno. En las cartas de San Pablo la palabra "Iglesia" o "iglesias" aparece 54 veces (¡94 veces en el N.T.!). Continuamente Pablo manifiesta su adhesión, amor y cuidado por la Iglesia a la cual reconoce como Cuerpo de Cristo.

Ahora me alegro por los padecimientos que soporto por vosotros, y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia -Colosenses 1,24
De hecho las cartas de Pablo se dirigen a las iglesias o a los pastores de las iglesias, todos ellos miembros de la única Iglesia de Jesucristo. Pues no tiene Cristo sino un Cuerpo y una Esposa.

San Pablo también había perseguido a la Iglesia pero se arrepintió profundamente y reconoció que la Iglesia es de Dios.

Pues yo soy el último de los apóstoles: indigno del nombre de apóstol, por haber perseguido a la Iglesia de Dios. -I Corintios 15,9
¿Será entonces que la Iglesia verdadera dejó de existir? Imposible, porque Jesús vino a salvar a los hombres de todas las generaciones hasta el fin del tiempo. Tenemos la promesa de Jesús:
Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. -Mateo 16,18
Jesús advirtió que habría escándalos en la Iglesia y fue muy severo al respecto. ¿Por qué? ¿Acaso el rechazó a la Iglesia? ¡Al contrario! Murió por ella. Jesús defiende a la Iglesia de los que quieren mancharla porque en ella recibamos Su vida y Salvación. Por eso increpa a los que en ella escandalizan, porque estos hacen que muchos se alejen de ella y se pierdan.

Si me dijeras que Jesús quiere renovar a su Iglesia estaríamos de acuerdo. La Iglesia siempre necesita renovación. Pero no se renueva tirándola por tierra y creando algo nuevo. Lo que Jesús hizo no puede cambiarse. No se puede cambiar en la Iglesia su doctrina ni su naturaleza ya que son de Cristo. La verdadera renovación es la que nos propuso Juan Pablo II y ahora Benedicto XVI con una nueva Evangelización. Son los hombres los que necesitamos renovarnos en la Iglesia. Los santos son los verdaderos renovadores de la Iglesia porque se nutren de ella y con gratitud le dan a ella los frutos de la gracia. Ellos manifiestan el poder de Cristo operante en su Iglesia.

San Pablo hace lo mismo que Cristo. En sus cartas confronta con frecuencia el pecado de los miembros de la Iglesia para que la gracias que Dios nos da en ella no sean obstaculizadas. Pablo sigue siempre fiel a su misión como pastor en la Iglesia, amándola y, como Jesús, dando su vida por ella.

Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, purificándola mediante el baño del agua, en virtud de la palabra, y presentársela resplandeciente a sí mismo; sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa e inmaculada. -Efesios 5,25-27

Si amamos a Cristo no podemos sino amar a la Iglesia y obedecerla en todo, ya que El es su cabeza y nos habla a través de sus pastores (Cf. Lc 10,16)

Bajo sus pies sometió todas la cosas y le constituyó Cabeza suprema de la Iglesia -Efesios 1,22

Para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora manifestada a los Principados y a las Potestades en los cielos, mediante la Iglesia -Efesios 3,10

A él la gloria en la Iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones y todos los tiempos. Amén. -Efesios 3,21

No te salgas de la Iglesia. Salirse es tentador, es popular, es fácil de justificar, pero no es la voluntad de Cristo. Los que permanecen fieles reciben el poder de Dios para vencer en las pruebas y manifestar la gloria de Dios.
Hasta tal punto que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las Iglesias de Dios por la tenacidad y la fe en todas las persecuciones y tribulaciones que estáis pasando. -II Tesalonicenses 1,4

El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias. -Apocalipsis 3,22
En los Corazones de Jesús y María,

Padre Jordi Rivero

MAYO: MES DE MARÍA




La Iglesia otorga este mes a María para conocerla y amarla más 


Por: Tere Vallés | Fuente: Catholic.net 



Mayo es el mes de las flores, de la primavera. Muchas familias esperan este mes para celebrar la fiesta por la recepción de algún sacramento de un familiar. También, Mayo es el mes en el que todos recuerdan a su mamá (el famoso 10 de Mayo) y las flores son el regalo más frecuente de los hijos para agasajar a quien les dio la vida.

Por otro lado, todos saben que este mes es el ideal para estar al aire libre, rodeado de la belleza natural de nuestros campos. Precisamente por esto, porque todo lo que nos rodea nos debe recordar a nuestro Creador, este mes se lo dedicamos a la más delicada de todas sus creaturas: la santísima Virgen María, alma delicada que ofreció su vida al cuidado y servicio de Jesucristo, nuestro redentor.

Celebremos, invitando a nuestras fiestas a María, nuestra dulce madre del Cielo.

¿Qué se acostumbra hacer este mes?
  • Recordar las apariciones de la Virgen.  En Fátima, Portugal; en Lourdes, Francia y en el Tepeyac, México (La Guadalupe) la Virgen entrega diversos mensajes, todos relacionados con el amor que Ella nos tiene a nosotros, sus hijos.
  • Meditar en los cuatro dogmas acerca de la Virgen María que son:
  1.  Su inmaculada concepción: A la única mujer que Dios le permitió ser concebida y nacer sin pecado original fue a la Virgen María porque iba a ser madre de Cristo.
  2.  Su maternidad divina: La Virgen María es verdadera madre humana de Jesucristo, el hijo de Dios.
  3.  Su perpetua virginidad: María concibió por obra del Espíritu Santo, por lo que siempre permaneció virgen.
  4.  Su asunción a los cielos: La Virgen María, al final de su vida, fue subida en cuerpo y alma al Cielo.
  • Recordar y honrar a María como Madre de todos los hombres.
María nos cuida siempre y nos ayuda en todo lo que necesitemos. Ella nos ayuda a vencer la tentación y conservar el estado de gracia y la amistad con Dios para poder llegar al Cielo. María es la Madre de la Iglesia.

  • Reflexionar en las principales virtudes de la Virgen María.
María era una mujer de profunda vida de oración, vivía siempre cerca de Dios. Era una mujer humilde, es decir, sencilla; era generosa, se olvidaba de sí misma para darse a los demás; tenía gran caridad, amaba y ayudaba a todos por igual; era servicial, atendía a José y a Jesús con amor; vivía con alegría; era paciente con su familia; sabía aceptar la voluntad de Dios en su vida.
  • Vivir una devoción real y verdadera a María.
Se trata de que nos esforcemos por vivir como hijos suyos. Esto significa:
  1. Mirar a María como a una madre: Platicarle todo lo que nos pasa: lo bueno y lo malo. Saber acudir a ella en todo momento.
  2. Demostrarle nuestro cariño: Hacer lo que ella espera de nosotros y recordarla a lo largo del día.
  3. Confiar plenamente en ella: Todas las gracias que Jesús nos da, pasan por las manos de María, y es ella quien intercede ante su Hijo por nuestras dificultades.
  4. Imitar sus virtudes: Esta es la mejor manera de demostrarle nuestro amor.
  • Rezar en familia las oraciones especialmente dedicadas a María.
La Iglesia nos ofrece bellas oraciones como la del Ángelus (que se acostumbra a rezar a mediodía), el Regina Caelila Consagración a María y el Rosario.
Varias oraciones Marianas
Que nos ayudan a recordar el inmenso amor de nuestra madre a nosotros, sus hijos

DIOS ESTÁ PRESENTE EN LA HISTORIA DE TU VIDA



Jesucristo

Al volver la vista atrás en la propia vida podemos descubrir la presencia de Dios que nos acompaña y cuida con mano de Padre.


Por: Catholic.net | Fuente: Catholic.net 



¡Sí! La historia nos habla de la presencia y del amor de Dios para la humanidad y para cada hombre personalmente. Desde el inicio de la creación, cuando Dios creó al hombre a su imagen y el hombre rechazó esta amistad por su desconfianza y desobediencia, la historia nos muestra el esfuerzo del hombre para volver a encontrar la felicidad que tenía al principio pero había perdido.

También nos habla de la presencia continua de Dios que ayuda el hombre a descubrir que su verdadera felicidad sólo se encuentra en Él. Podemos ver todo esto en concreto en el Antiguo Testamento, que es nada más que la historia del Pueblo Escogido de Israel y nos habla, como la historia de tantos otros pueblos, de reyes, de guerras, de héroes y de traidores, pero, también, de manera explícita, de la presencia perenne y de la acción favorable de Dios hacía “su” Pueblo.

Pero el instante definitivo de la historia ha llegado hace más de 2000 años cuando Dios se ha hecho hombre, en la Persona de Jesucristo, y ha querido vivir y compartir la vida humana en todas sus realidades cotidianas de la familia, del trabajo, del amor y del sufrimiento. La vida de Jesucristo no sólo ha marcado al mundo durante unos años, sino que su influencia ha venido perpetuándose hasta hoy. Además, varias de las páginas más importantes y más bellas de la historia, después de Cristo, han sido escritas por discípulos suyos, tal como San Francisco de Asís y Santo Teresa del Niño Jesús, o más cercano, por San Juan Pablo II.

Desde que Dios quiso entrar en el tiempo no sólo la historia de un Pueblo está acompañada por la presencia de Dios, sino toda la humanidad, así como cada persona. Al volver la vista atrás en la propia vida y en la propia historia personal, muchos pueden descubrir también esta presencia divina que les acompaña y les cuida con mano de Padre.

El Pueblo de Israel supo descubrir la especial intervención de Dios en su historia, y cómo la bendición que Dios dio a los judíos era un bien para toda la humanidad. Con Cristo se hizo realidad la promesa: Dios entró en la historia y quiso rescatar a los que vivíamos en las tinieblas del pecado y del error (Ef 5,8; Col 1,13-14). Por eso la historia tiene un sentido sagrado: cada momento puede quedar redimido por Cristo, o puede seguir manifestando las tinieblas del pecado.

A pesar de que alguno tenga motivos para pensar que hay más pecado que santidad y que el cristianismo ha fracasado después de más 2000 años de historia, lo cierto es que el perdón de Dios sigue disponible para todos los que lo acojan. Pablo de Tarso se convirtió cuando perseguía a los cristianos.

También hoy cada hombre o mujer puede cambiar su vida cuando llegue a esta certeza: Cristo "me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Ga 2,20).

EVANGELIO DEL DÍA Y MEDITACIÓN

Logo dominicos

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 6, 8-15

En aquellos días, Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo. Unos cuantos de la sinagoga llamada de los libertos, oriundos de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir con Esteban; pero no lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba. Indujeron a unos que asegurasen: - «Le hemos oído palabras blasfemas contra Moisés y con-tra Dios.» Alborotaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas, agarraron a Esteban por sorpresa y lo condujeron al Sanedrin, presentando testigos falsos que decían: -«Este individuo no para de hablar contra el templo y la Ley. Le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá el templo y cambiará las tradiciones que recibimos de Moisés.» Todos los miembros del Sanedrin miraron a Esteban, y su rostro les pareció el de un ángel.

Salmo

Sal 118, 23-24. 26-27. 29-30 R. Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.

Aunque los nobles se sienten a murmurar de mí,
tu siervo medita tus leyes;
tus preceptos son mi delicia,
tus decretos son mis consejeros. R/.

Te expliqué mi camino, y me escuchaste:
enséñame tus leyes;
instrúyeme en el camino de tus decretos,
y meditaré tus maravillas. R/.

Apártame del camino falso,
y dame la gracia de tu voluntad;
escogí el camino verdadero,
deseé tus mandamientos. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 6,22-29

Después que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el lago. Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del lago notó que allí no habla habido más que una lancha y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos. Entretanto, unas lanchas de Tiberíades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan sobre el que el Señor pronunció la acción de gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: - «Maestro, ¿cuándo has venido aquí?» Jesús les contestó: - «Os lo aseguro, me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a éste lo ha sellado el Padre, Dios.» Ellos le preguntaron: - «Y, ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?» Respondió Jesús: - «La obra que Dios quiere es ésta: que creáis en el que él ha enviado.» 

Reflexión del Evangelio de hoy

Si es que lo buscamos, ¿por qué lo hacemos?

San José, hoy “obrero”, nos recuerda aquel episodio en el que, en unión de María, se pasó tres días buscando a Jesús. Cuando lo encontraron se llevó una gran alegría, al tiempo que recibía una pregunta, casi en plan de reprimenda, por parte de Jesús: “¿Por qué me buscabais?” (Lc 2,41ss). Aunque el Evangelio dice que sus padres no entendieron lo que Jesús les dijo, sí entendieron que su papel era velar por aquel niño y buscar continuamente al Dios que habitaba en él, al Dios-Niño, al Niño-Dios. Sirva esto de homenaje al bendito José, hoy en su memoria.
Los sentimientos de los buscadores de Jesús hoy en el Evangelio son bastante distintos de los de José. Pero, no distintos por mejores, sino por mucho más egoístas, “prosaicos” y humanos. Jesús tampoco los aprueba, pero como en la búsqueda anterior, tampoco los reprueba con rotundidad. Esos motivos –les viene a decir- son legítimos, hasta el punto de que él mismo los tuvo poco antes, cuando multiplicó el pan para saciar su hambre; pero, ni son suficientes ni los mejores para vosotros. Jesús sabe de sobra que, por humanos, necesitan el pan; pero sabe también que el que buscan y por el que buscan a Jesús sólo sirve para paliar el hambre material. Y Jesús les quiere, nos quiere, dar más. Un pan que alimente más y que dure más.

El trabajo que Dios quiere de nosotros

Lo que Dios quiere de nosotros –nos dice Jesús- es que trabajemos por tener y mantener una vida digna, lo más humana posible, como plataforma y anticipo de la feliz y eterna que nos espera, gracias a él. Y que esta vida la procuremos no sólo para nosotros sino para todos los que, de la forma que sea, contacten con nosotros. Y el deseo de Dios es que lo logremos en un entorno no siempre fraterno, sino a veces hostil, inherente, por otra parte a todo ser humano, siempre vulnerable y buscador siempre de la felicidad a la que aspira su corazón. ¿Cómo lograrlo? Esta es la pregunta que le hacen hoy a Jesús, y que le hemos hecho y seguimos haciéndole nosotros.
Dios quiere que trabajemos por creer en Jesús, para, al través de él, creer en el Dios por él manifestado. Lo importante es creer, pero Jesús nos pide que trabajemos, que nos esforcemos para lograrlo. Creer no es sólo saber el Catecismo que se nos exigía para hacer la Primera Comunión. Santiago (2,1-26), dice que también el diablo sabe, pero no tiene fe. Creer es confiar, fiarse totalmente de una persona, en este caso, de Dios, y en virtud de esa confianza, asentir a todo aquello que nos dice. Creer es ser coherentes con lo que decimos creer, y obrar y vivir en conformidad con ello. Creer es estar como al quite para intuir lo que Dios quiere y espera de mí hoy, aquí y ahora, para trabajar por hacerlo realidad en la medida de mis posibilidades. Tener fe es estar más pendiente de las expectativas que Dios tiene sobre mí que sobre mis propias elucubraciones morales. Por ahí van las palabras de Jesús: “El trabajo que Dios quiere es que creáis en el que él ha enviado”.

¿Sigo siendo de los buscadores o de los que ya han encontrado a Dios?
Sin dejar de buscar a Dios, ¿no sería más evangélico propiciar que él nos encuentre?

Fray Hermelindo Fernández Rodríguez
La Virgen del Camino