miércoles, 1 de agosto de 2012

SERAFÍN MARÍN: "LOS DOMIINGOS POR LA TARDE SIENTES UN VACÍO EN CASA".

LA RAZON



El acoso nacionalista a La Fiesta / II Aniversario del veto en Cataluña


 
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Serafín Marín sale a hombros en la última corrida celebrada en Barcelona
Diccionario Inteligente
28 Julio 12 - - Carlos Sala
Barcelona- El torero catalán Serafín Marín recuerda muy bien el 28 de julio de 2010 y no con un buen recuerdo, más bien como uno de los peores días de su vida. Ese día le prohibieron no sólo los toros, sino su vida y sus recuerdos. 

–Estuvo presente en la votación del Parlament. ¿Cómo vivió aquel día? 
–Sí, estuve allí y fue uno de los momentos más duros de mi vida. Estás mirando a un grupo de políticos que de repente decidían lo que a partir de entonces iba a ser tu carrera y borraban de un plumazo una parte importante de tu vida, desde que a los ocho o nueve años ibas a ver los toros a La Monumental. 

–El «shock» debió ser grande, ¿cómo se asimila, es posible?
–En Barcelona crecí como torero, allí me hice primero aficionado y después matador y ver que te lo negaban con tanta facilidad y tú no podías hacer nada fue muy duro. Lo aceptas, sigues adelante, pero no lo asimilas. 

–¿Cómo ha vivido esta primera temporada sin toros en La Monumental?
–Los domingos por la tarde un desastre. Te quedas en casa y sientes ese vacío. Te quitan la alegría de ir a la plaza con los amigos, con tu gente y los aficionados y poder vivir una buena tarde de toros. He matado seis toros allí, he estado con los más grandes, he vivido grandes tardes y es duro. 

–¿Cómo recuerda aquel último fin de semana de toros en las fiestas de la Mercè? 
–Fue muy triste y sentía mucha presión. Llegas allí y ves la plaza llena y la afición entregada y no dejabas de pensar que ésa sería la última vez y se te caía el mundo a los pies. Debuté allí, con caballos, sin caballos, con mil recuerdos, y fue triste. Te quedas con el apoyo de la gente, con la salida a hombros y 600 personas detrás con gritos de ánimos, pero siempre tenías esa sensación de, ¿y ahora qué? Todo fue muy agridulce. 

–¿Qué le parece que la Generalitat sólo haya aceptado dos de las 28 demandas de indemnización por la prohibición, entre ellas las de doce toreros?
–Sí, una de ellas era la mía, que han desestimado. No entiendo cómo sólo aceptan las del Grupo Balañá y Casa Matilla. Los toreros también hemos perdido mucho. Tendré que tomar otras medidas. Con el rescate de Cataluña, tendrán que pedir más dinero a España por los toros, es triste.

–¿Es optimista con que la ILP pueda declarar los toros Bien de Interés Cultural y puedan volver los toros a La Monumental en 2013?
–Sí, claro, he participado en ella y soy optimista. Lo triste es que un político tenga que decidir la libertad de expresión de la gente, sus pasiones, sus aficiones. Esperemos que esta vez aprueben algo que no sea prohibir.

–¿Qué le parece la intención del alcalde de San Sebastián de cerrar su plaza?
–Los políticos tienen que decidir cosas importantes por los ciudadanos como para que encima se obsesionen en decidir sus aficiones. Es triste.

ORAR, CATÓLICOS ANTE LA CRISIS; POR ANTONIO CAÑIZARES.


La razón

Ante la situación que estamos viviendo, pues, los católicos luchamos con «nuestra arma», nos manifestamos como lo que somos, discípulos de Jesús
 
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Orar, católicos ante la crisis; por Antonio Cañizares
Diccionario Inteligente
31 Julio 12 - - Antonio Cañizares
Todo indica que nos hallamos en una situación muy difícil, la miremos por donde la miremos. Es verdad que la realidad de la economía acapara la preocupación de la gran mayoría; no es para menos; en su conjunto, por los indicadores que nos son conocidos, la situación puede calificarse de crítica, a pesar de los grandes y loables esfuerzos que se están desplegando durante meses por reconducirla y enderezarla por quienes tienen la responsabilidad principal –no única– de hacerlo, y que merece el reconocimiento y la plena colaboración del resto de los ciudadanos. Esta crítica situación afecta a todos, y a todos nos incumbe ineludiblemente nuestra propia responsabilidad; todos tenemos el deber de contribuir solidariamente al bien común; nadie se puede sentir liberado del esfuerzo común y solidario que se nos reclama. Son muchas las cosas y muy principales, de hondo calado, las que se encuentran dentro y detrás de esta situación. Son muchísimas las zozobras, incertidumbres, las consecuencias, los dramas y los sufrimientos humanos y vitales que tan hondamente están azotando y acarreando. Tal vez se nos escapan muchas cuestiones en juego, abundantes datos que nos podrían hacer comprender mejor lo que sucede, mejor y más asequible información para poder colaborar así, como es debido. No falta, también, la inconsciencia insensata de tantos que se inhiben y adoptan la actitud del avestruz de esconder la cabeza bajo el ala para no ver, como si no fuese con ellos, se refugian en el fondo de la decepción y la desesperanza, que supone vivir al día. Sin alarmismos de ningún tipo, con todo el realismo posible, es necesario mirar el momento con mirada limpia, lúcida, responsable y de esperanza, hoteando un futuro cierto, aunque la circunstancia y la inmediatez nos hagan sentir y experimentar el miedo de lo imprevisible, la dureza del hoy que estamos viviendo, sin mayores perspectivas que nos alienten.

¿Y los católicos, qué? Los católicos, como el resto de los ciudadanos, colaborando codo con codo por ayudar a superar la crisis, aportando los mismos y aún mayores esfuerzos que se nos exigen a cada uno, actuando con absoluta corresponsabilidad y desplegando las actitudes evangélicas de la caridad, de la justicia social, de la solidaridad, ofreciendo y dando testimonio de la esperanza que nos anima y que nos hace capaces de salir del hoyo oscuro y profundo de la situación, y vislumbrar la luz del futuro que nos aporta la fe y el Evangelio. Lo he dicho muchas veces y ahora lo repito de nuevo: los católicos no podemos ser ni meros espectadores, ni engrosar esa larga fila de «la cofradía de los ausentes», que pasan de largo ante los dramas de nuestro tiempo. No podemos, porque dejaríamos de lado la fe que confía en Dios y reconoce su amor y su obra, siente y escucha la voz del hermano. ¿Qué hacer, pues? Además de cuanto ya se está haciendo en las familias, en las parroquias, en instituciones al servicio de los pobres y de los que sufren, como Cáritas, en los diversos compromisos apostólicos personales o asociados en favor de los que necesitan ayuda, o en cuanto exige la fe que se manifiesta en la caridad social y política o en el compromiso en la vida pública; además de todo esto, y de una imaginación creativa de la solidaridad y la caridad ante las graves necesidades del presente, en estos momentos, además de todo ello y muy principalmente, los católicos deberíamos aportar la esperanza, y, así, deberíamos «orar», orar mucho. Ahí, en la oración, es donde está, surge y alimenta la esperanza, que nunca, además, permite cruzarse de brazos. La oración es la medida de la fe, el alimento de la caridad y de la esperanza, que nunca jamás se resigna pasivamente a lo que hay, pues dejaría de ser esperanza. «Un hombre desesperado no reza, porque no espera; un hombre seguro de su poder y de sí mismo no reza, porque confía únicamente en sí mismo. Quien reza espera en una bondad y en un poder que van más allá de sus propias posibilidades». Estas palabras del entonces cardenal J. Ratzinger, en su obra Mirar a Cristo (pp. 71-72), son, de algún modo, completadas cuando, en su encíclica sobre la esperanza, Spes salvi, afirma: «Un lugar primero y esencial de aprendizaje de la esperanza es la oración. Cuando ya nadie me escucha, Dios todavía me escucha». Ante la situación que estamos viviendo, pues, los católicos luchamos con «nuestra arma», nos manifestamos como lo que somos, discípulos de Jesús, que oraba incluso en los momentos trágicos de la pasión y de la cruz, que nos enseñó a orar y exhortó a la oración; como hombres y testigos de fe que reconocen que Dios es dador de todo bien y que todo auxilio viene de Él. Rezar, por lo demás, no significa salirse de la historia y retirarse en el rincón privado de la propia felicidad, de la tranquilidad o seguridad propia, o de los miedos alienantes que tanto paralizan. Por eso, desde aquí, invito, pido, a cuantos quieran escucharme que emprendamos un movimiento vigoroso y extenso de los católicos para orar por España, conscientes y seguros de que es lo primero y principal que podemos y debemos hacer como compromiso y como servicio debido a nuestra Patria que pasa por situaciones tan difíciles, con tantísimas y tan graves implicaciones y con las previsibles consecuencias para su futuro. Familias, comunidades de vida contemplativa, orantes, comunidades y fraternidades religiosas de vida activa, parroquias, asociaciones y movimientos apostólicos, nuevas realidades eclesiales, niños, jóvenes, adultos, ancianos, sanos y enfermos, laicos y sacerdotes, todos, deberíamos orar intensa y extensamente, con verdadera fe, en estos momentos por España. Dios lo quiere. España en todos sus pueblos y regiones lo necesita.


Antonio Cañizares
Cardenal

LUIS DEL OLMO; POR ALFONSO USSÍA.

La razón



Ha vivido por y para la radio, y alcanzado una maestría intransferible
 
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Luis Del Olmo; por Alfonso Ussía
Diccionario Inteligente
31 Julio 12 - - Alfonso Ussía
Leo en la columna de Jesús Mariñas que Luis Del Olmo ha cerrado su «Protagonistas». Que se jubila, en una palabra. En una palabra y a su palabra. He tenido la fortuna de colaborar en la radio con los más grandes, excepto con Iñaki Gabilondo. Me inventó para la radio Manolo Martin Ferrand, y apenas una semana después de su inauguración, ingresé como poeta satírico en Antena-3 de Radio. En la memoria, los años primeros de Antena-3 fueron los mejores, con Manolo, Jesús Hermida, Antonio y Luis Herrero, Santiago Amón, José Luis Garci, José María García, y no sigo porque me quedo sin espacio. De ahí salté a la COPE –después Onda Cero–, con Luis Del Olmo, de tertuliano en «Protagonistas» y como hacedor de personajes en su «Debate del Estado de la Nación». Las tertulias eran formidables, y la política intervenía, pero no exclusivamente. Juan Antonio Vallejo-Nágera, Manu Leguineche, Lalo Azcona, Martín Prieto, el doctor Dexeus, Pepe Oneto, Antonio Burgos, Alberto Closas... y no sigo porque vuelvo a quedarme sin espacio. Cuando entraron los políticos que hablaban en nombre de su partido y no en el suyo, se estropeó el gran invento de Luis. Y en el «Debate» con el marqués de Sotoancho, el doctor Gorroño, Floro Recatado, Jeremías Aguirre, Juan Pineda, el padre Escolano, Breogán Piñeiro, Marifé de Camas y La Salmona, la puta del fletán, compartí quince años inolvidables con Antonio Mingote, Tip, Antonio Ozores, Chumy Chúmez, Tito B. Diagonal, y José Luis Coll. Coincidí pocos miércoles con Gila, fantástico, pero que todas las semanas hacía lo mismo. La muerte de Tip nos dejó a todos sin ganas, y aquel maravilloso espacio se clausuró.  He estado, y muy bien, con Carlos Herrera en Onda Cero, un personaje único, y con Federico Jiménez Losantos en la COPE, acompañado del luminoso Grupo Risa, tres genios locos y sueltos con alto peligro. He sido feliz con Ernesto Sáenz de Buruaga, y Luis del Val, el doctor Bufalá, Andrés Aberasturi y todo el equipo de la COPE. Es decir, que he estado con los más grandes de la radio y con la Radio con mayúscula. Esa Radio con mayúscula es Luis Del Olmo. Ha vivido por y para la radio, y alcanzado una maestría intransferible. Todo el día dandole vueltas al magín para mejorar su programa. Volcánico, en ocasiones, cuando algo salía mal. Un señor como la copa de un pino en la normalidad. Conmigo -–siempre hay que distinguir la propia experiencia–, un maestro y un amigo profundo y abierto. Aquellos viajes en autobús y tren a Ponferrada, con María Dolores Pradera y Los Gemelos cantando zambas y habaneras. El programa en una mina de Villablino, a trescientos metros de profundidad. Los «Más Bonitos que un San Luis», entregados al Rey, a Don Juan, a Felipe González, a José María Aznar... y a la Reina, a la que Tip le sacó dos mil pesetas a cambio del marco de plata. Las cenas en «Casa Sixto» concediendo el «Lumbreras» y el «Tarugo». A Jordi Pujol, con gran disgusto de Luis, le concedimos el «Tarugo» y se lo entregamos en Barcelona, en el Club del Líceo, con el grandioso e inmediato teatro devastado por el fuego. Escribir la historia de Luis en la radio es imposible. Es la Radio, a la que modernizó y casi inventó. Nadie ha tenido el nivel de convocatoria de Luis Del Olmo. Su gente, Maite y Pilar Blanco a la cabeza, conseguían lo que Luis se propusiera. Paseó junto a la muerte asesina de la ETA durante años, y un guardia municipal de Barcelona le salvó la vida. Se la salvó sin saberlo a cambio de la suya, porque el comando que lo asesinó se disponía, momentos después, a destrozar la nuca de Luis Del Olmo. Grande en lo físico y mayor aún en lo anímico. Intuitivo, valiente y subjetivo. El que intente la objetividad, que se compre una lámpara. La radio, con la marcha de Luis, se queda sin su principal referencia. Se queda sin la mayúscula. La Radio era él. Su mayor defecto, eso sí, el botillo del Bierzo, al que ha sobrevivido con heroísmo constante. Suerte y buenos vientos, Luis.

PRISIÓN PROVISIONAL PARA CARROMERO POR HOMICIDIO.


La razón

La Fiscalía cubana señala que tiene indicios de que el joven español cometió un delito. El plazo para formalizar la imputación puede prolongarse hasta seis meses
 
 
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El joven español Ángel Carromero confirmó en un vídeo que la muerte de Oswaldo Payá se debió a un accidente
Diccionario Inteligente
1 Agosto 12 - - Ángel Sastre / Corresponsal en Iberoamérica
¿Cuánto tardará el régimen cubano en presentar cargos oficialmente? La Fiscalía cubana ha decretado «prisión provisional» para el   joven dirigente de Nuevas Generaciones Ángel Carromero, al considerar que hay indicios de que ha incurrido en un delito de homicidio por el accidente de tráfico en el que se vio implicado y que causó la muerte a los disidentes Oswaldo Payá y Harold Cepero, según confirmaron a Europa Press fuentes diplomáticas. No obstante, se trata de una medida cautelar, pues la Fiscalía aún no ha imputado formalmente a Carromero ningún cargo. Dispone para ello de un plazo que, generalmente, suele prolongarse de uno a seis meses.  

Ayer el diario oficialista «Granma» publicaba que el joven político español que conducía el coche en el que murió el disidente cubano Oswaldo Payá en un accidente de tráfico estaba imputado, señalando que se le está investigando por homicidio.

El español Ángel Carromero Barrios ha sido «instruido de cargo por homicidio» en el accidente de tránsito que el pasado 22 de julio costó la vida al dirigente opositor Oswaldo Payá y el activista Harold Cepero, según informó el diario en un editorial. Al sueco Jens Aron Modig, el otro superviviente al accidente, «se le permitió retornar a su país pese a las actividades ilegales que realizó y a la violación de su estatus migratorio», dijo el órgano oficial del PC.

El editorial, titulado «La verdad y la razón», vinculó las repercusiones políticas del accidente y los cuestionamientos que ha suscitado las campaña mediáticas y desestabilizadoras contra el Gobierno cubano. «Se han publicado más de 900 informaciones de prensa y 120.000 mensajes en las redes informáticas sobre el lamentable accidente de tránsito», dijo «Granma» en lo que parece ser un  minucioso recuento de la reacción internacional. Citando declaraciones de Carromero y Modig, el diario oficial los acusó de involucrarse «en actividades netamente políticas contra el orden constitucional» cubano, tras llegar a Cuba con visas de turista el 19 de julio y de entregar hasta 4.000 euros a la disidencia. De acuerdo con las leyes cubanas, Carromero podría enfrentar una pena máxima de diez años de cárcel y la celebración del juicio se demoraría de seis meses a un año. 

«La Fiscalía tiene ahora de seis meses a un año para concluir el expediente y presentar sus conclusiones provisionales ante el tribunal para radicar la causa», explicó a LA RAZÓN la abogada y opositora cubana Laritza Diversent. «Las leyes cubanas no son precisas en cuanto al término, porque, de hecho, el fiscal general puede pedir una extensión de ese tiempo para concluir la radicación del expediente», agregó. Diversent consideró improbable que en el caso de Carromero, por tratarse de un extranjero, pueda conseguir la libertad condicional mientras espera la celebración del juicio. «Sin embargo, en el caso de que exista algún tratado entre España y Cuba sobre colaboración penal o judicial, él podría cumplir la sentencia en su país, si llega a ser condenado y ese convenio existe», afirmó. 

Esta información fue corroborada por el cónsul general de España en La Habana, Tomás  Rodríguez-Pantoja. El diplomático precisó que esa imputación se produce en la fase de diligencias del caso, que no ha concluido, y la Fiscalía ha decidido esa medida cautelar de «prisión provisional» al detectar «indicios» de homicidio. Rodríguez-Pantoja insistió en que aún no hay acusación fiscal formal contra Carromero. Éste permanece detenido en La Habana en «100 y Aldabó», un centro dependiente del Ministerio del Interior considerado un «departamento técnico de investigaciones de la Policía». 

La Embajada de España en La Habana trabaja en estos momentos en ayudar a la familia del joven a encontrar un abogado en Cuba para que lleve su caso. Rodríguez-Pantoja pudo visitar ayer a Carromero en  este centro de seguridad. Se trata de la tercera visita consular que recibe el español, después de los encuentros que tuvo con el cónsul de España en La Habana, Alvaro Kirpatrick, en Bayamo (sureste de la isla), localidad cercana al lugar del accidente. Rodríguez-Pantoja aseguró que el joven está «nervioso», pero «bien atendido». Por su parte, el Gobierno español sigue trabajando para que Carromero pueda volver lo antes posible a nuestro país.

EVANGELIO DEL DÍA.


  • Evangelio: Mateo 13, 44-46
    "Vende todo lo que tiene y compra el campo"
    En aquel tiempo dijo Jesús a la gente: "El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder, y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas, que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra".