Un apellido con nombre propio
en nuestra ciudad que fija su mirada en Jesús Cautivo y Rescatado y María
Santísima de la Trinidad.
Una fotografía publicada por
José Antonio Garnarez Pinto en sus redes sociales y en la que aparece junto a
su padre Antonio Garnarez Acosta a los pies de Jesús de Medinaceli el pasado
nueve de marzo, día en la cual se celebró la Función Principal de Instituto a
tan señera devoción isleña, ha hecho que hoy le dedique mi semanal tribuna en
San Fernando Información pues es una Familia a la que quiero mucho y tengo en
mi corazón.
Se puede decir que con la
persona que he tenido más trato, mantengo leal amistad, y que recuerdo cada
día, como se hace con las personas que son parte de tu propia vida, es de
Antonio Garnarez Acosta. También conozco a sus hermanos, recuerdo con cariño a
su madre, a su padre no tuve el privilegio de conocerlo.
Antonio, hermano de honor de la
Real, Venerable y Seráfica Esclavitud y Antigua Archicofradía del Santísimo
Sacramento de la Inmaculada Concepción y Ánimas Benditas y Fervorosa Hermandad
de Penitencia de Nuestro Padre Jesús Cautivo y Rescatado y María Santísima de
la Trinidad, funcionario de carrera retirado del Instituto Nacional de la
Seguridad Social (INSS), es un cañaílla que comparte devoción entre la
Archicofradía Sacramental de Medinaceli de su alma y la Virgen del Rocío de la
que disfruta siempre que puede ya sea en fechas claves en torno a Pentecostés
como cualquier día del año que en la tranquilidad y soledad de la aldea se
gloría de la pureza de lo auténtico para un rociero de los de verdad, de los
que aman a la Santísima Virgen.
Antonio Garnarez Acosta también fue concejal en el Ayuntamiento de San Fernando cuando gobernaba Antonio Moreno Olmedo desarrollando una destacada labor en los siempre ingratos recursos humanos. Es madridista hasta la médula. Tere, su mujer es fiel compañera de camino y del Camino pues ella también es una entregada rociera.
Garnarez, que así es como es
conocido en San Fernando, es de esas personas que no pide nunca nada para él,
pero si para su bendita Hermandad. Pienso que debe ser uno de esos hermanos que
más dinero aporta pues cuando llega la Navidad encaja las loterías a la larga
lista de amigos y colaboradores sin mediar palabra alguna. Me precio de haber
gozado de su amistad y confianza, que se mantiene hoy en día, la distancia nos
ha alejado un poco, aunque no distanciado pues todos los días nos mensajeamos
con nuestros particulares “buenos días”.
Me puedo imaginar lo feliz que
estará este año porque Eduardo Coto Martínez es el pregonero de la Semana Santa
de San Fernando. No hay que olvidar que este es hijo de otro ilustre cofrade
isleño y hermano de honor de la Archicofradía Sacramental de Medinaceli como es
Pepe Coto que a su vez es íntimo amigo del bueno de Antonio.
Sí, fue ver la fotografía que
publicó su hijo José Antonio Garnarez Pinto y pararse el tiempo para que los
recuerdos hechos vivencias se hicieran presentes en la memoria. De sus hijos
José Antonio, Alfonso y Teresa solo puedo decir cosas buenas pues son
magníficas personas.
En esa imagen a los pies de
Jesús de Medinaceli se retrataba lo que es la herencia familiar en torno a la
devoción y amor hacia su Hermandad y Titulares. Eso es lo que nos diferencia de
otros muchos carismas de la Iglesia. Las Hermandades, cuando van cumpliendo
años, van pasando de padres a hijos y de estos a nietos. En verdad una cofradía
es una gran Familia donde todos somos hermanos.
En estos momentos que estamos
viviendo donde todo parece frágil hace que te afiances, más si cabe, en tus
orígenes, de donde eres, así como esas personas que siempre fueron parte de tú
día a día y lo mejor es que lo siguen siendo.
Jesús Rodríguez Arias
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