El mensaje de Su Santidad el
Papa León XIV nos invita a escuchar y ayunar. “Este año me gustaría llamar
la atención, en primer lugar, sobre la importancia de dar espacio a la Palabra
a través de la escucha, ya que la disposición a escuchar es el primer signo con
el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro”, no dice
el Santo Padre.
Qué fácil es escuchar y que
poco lo ponemos en práctica. Y es que hacerlo nos compromete porque nos obliga
en conciencia a tener que actuar en la medida que Dios disponga. Oír en cambio
es muy distinto porque en verdad es percibir sonidos de forma involuntaria. En
este mundo sobrecargado de información oímos mucho, pero escuchamos casi nada.
Su Santidad el Papa, nos
exhorta a escuchar la Palabra de Dios y hacerla nuestra, así como nos invita a
escuchar también al que tenemos al lado y muy especialmente a nuestra familia.
“El ayuno constituye una
práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios. La
abstinencia de alimento, en efecto, es un ejercicio ascético antiquísimo e
insustituible en el camino de la conversión. Precisamente porque implica al
cuerpo, hace más evidente aquello de lo que tenemos “hambre” y lo que
consideramos esencial para nuestro sustento. Sirve, por tanto, para discernir y
ordenar los “apetitos”, para mantener despierta el hambre y la sed de justicia,
sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y
responsabilidad hacia el prójimo”.
“Por eso, me gustaría
invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada,
es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a
nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras
hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no
pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a
medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en
el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los
medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas
palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz.”
Abstenernos de utilizar a
diario palabras que lastiman a nuestro prójimo -desarmar el lenguaje-, aprender
a medir las palabras y hacer uso de la amabilidad con todos, incluso con
aquellos que no nos caen bien así, y esto es lo más complicado, con los que nos
han hecho algún mal. No olvidemos que para entender a Dios hay que hablar el
lenguaje de la Caridad.
Cuando leí con atención el
primer mensaje de Cuaresma del Papa León XIV me comprometí a intentarlo y la
verdad que por ahora lo vamos consiguiendo. Algunas veces es difícil, lo sé,
pero a la larga te alegras de no haber dicho tal o cual cosa incluso de ser
amables con quienes no lo son. Es una invitación a vivir en la felicidad que
nos regala Dios cada día.
¿Y tú, eres capaz de hacerlo?
