lunes, 29 de junio de 2026

A VUELTAS CON EL KARMA

 



No hay un solo día que no lea alguna noticia que alguien no conteste que le ha llegado el Karma, que este existe, que se merece todo lo mal que le está sucediendo. Bueno, eso es lo que entiendo pues me declaro neófito en todo este ámbito espiritual que rodea al budismo.

¿Por qué tantas personas hablan del karma si no son budistas? Saben lo que significa en realidad este término. En vez de meterme en mil páginas que tienen a Buda como centro neurálgico de su meditación espiritual, hago algo más fácil, buscar su definición según la RAE.

Es el conjunto de los actos de una persona durante su vida, que condiciona su destino en las sucesivas reencarnaciones. ¿De verdad que la mayoría de los que hablan del karma creen en la reencarnación?

Algunas frases que se han convertido en cotidianas, sobre todo en las redes sociales: El Karma no olvida, solo está esperando el momento perfecto, hay gente que vive como si el karma no existiera, el karma es como las tarjetas de crédito, primero lo gozas, luego lo pagas, haz lo que quieras, pero has de saber que el karma no se va de vacaciones o si te hacen daño, lo mejor es esperar a que el karma llegue y haga lo que le corresponde.

La práctica del yoga, más concretamente del karma yoga, ha hecho que este concepto se haya popularizado en Occidente y es por eso nos lo encontramos hasta en la sopa.

Doy gracias de ser católico, apostólico y romano, de creer en Dios que es Amor y por tanto perdón, misericordia, justicia, Fe, Esperanza y Caridad. En la Iglesia me han enseñado a no desear mal a nadie, por mucho daño que te puedan haber hecho, de perdonar a los que te persiguen, de rezar por ellos. Jesús en su ministerio, pasión, muerte y resurrección me ha enseñado a vivir en paz con Él y conmigo mismo o por lo menos intentarlo.

Además, pienso como Hetepheres, he de decir que no creo en la reencarnación ya que me niego a pensar que puedo convertirme en una rata, una cucaracha o en una roca porque el chollo de hacerlo en una vaca no me va a tocar.

Puesto a creer en la reencarnación prefiero hacerlo como David, el Gnomo, que cuando estiró la pata se convirtió en un frondoso y bello árbol, pero visto lo visto, Virgencita que me quede como estoy.

Cuando toque marchar, Dios quiera me pueda ir en paz y que Él, en su infinita justicia y bondad, decida la morada que tengo que habitar.  

"Lo malo de que los hombres hayan dejado de creer en Dios no es que ya no crean en nada, sino que están dispuestos a creer en todo", en esta frase atribuida a Chesterton se sintetiza todo lo que he querido expresar en mi semanal tribuna en San Fernando Información.

Jesús Rodríguez Arias


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