martes, 20 de septiembre de 2016

SE NOS GASTÓ DE TANTO USARLO; POR LAURA GARÓFANO.

Después del paréntesis veraniego SED VALIENTES tiene el inmenso honor y privilegio de compartir este artículo que es pura alma de Laura Garófano.

Gracias, querida amiga, por ser como eres.

Jesús Rodríguez Arias 




Volvemos a Viva Cádiz, donde confío continuar con artículos de opinión cada martes. Espero que os guste el de esta semana.
Se nos gastó de tanto usarlo
Desde ayer en Sevilla están votando para decidir si adelantan la Feria de Abril. Medio millón de personas, desde los 16 años, están llamadas a las urnas (físicas y on line) durante cuatro días para decidir tan importante y decisivo acontecimiento, a juicio del consistorio hispalense, que ya prometió en periodo electoral arbitrar nuevos cauces de participación ciudadana en las grandes decisiones de la ciudad. Y la Feria lo es, o al menos así lo han entendido en el Ayuntamiento.
Esta experiencia piloto también se hizo a principios de verano en San Fernando, donde hubo que votar para decidir si se habilitaba una playa para perros en Camposoto. Salió el sí, aunque el sitio de la playa canina no entraba en la consulta y posteriormente, su lejanía, desde el acceso, suscitó no pocas críticas entre los que se aventuraron a visitarla.
A mí me parece estupendo esto de votar. Hemos nacido para ello. Desde Primaria empezamos votando por el delegado o delegada de la clase. Posteriormente aceptamos cookies de las páginas web que visitamos. , que no deja de ser elegir un ‘sí o un ‘no’ al aceptarlas o rechazarlas. ’
Cuando nos compramos la casa, o mejor dicho, el piso, tenemos que votar al presidente de la comunidad y hay que votar las propuestas. Cuando llamamos a cualquier teléfono de atención al cliente, al terminar nos hacen una encuesta de satisfacción.
Y con 18 años ya podemos votar. Por fin. La fiesta de la democracia y tal. Y así, como quien no quiere la cosa, llevamos más de un año votando sin parar. En Galicia y País Vasco se vuelve a votar en breve. En Andalucía hemos votado cuatro veces: las autonómicas, las municipales y dos generales. Y casi con toda seguridad vamos de cabeza a las terceras.
La gota china (también llamada gota malaya, pero mejor otro día hablamos de corrupción) es un tortura que consiste en inmovilizar a alguien y que de continuo le caiga una gota de agua en la cabeza. Si el agua es capaz de agujerear la roca, imagínense una cabeza. Llevamos un año de tortura siendo llamados a las urnas, hemos multiplicado las probabilidades de que nos fastidien el domingo si nos toca estar en la mesa electoral, y total, para qué. Si seguimos igual o peor.
Al final de tanto usar el voto, el acto en sí de votar se desvirtúa. Ya no es especial. Se nos gastó de tanto usarlo. Porque tras todo lo que ha ido pasando, si echamos la vista atrás ¿de qué ha servido? ¿Con qué motivación va a ir la gente en esta ocasión? 
Así que aplaudo la iniciativa de los ayuntamientos de hacer que sus ciudadanos voten asuntos tremendamente importantes. Porque ¿para qué votar y desbloquear los presupuestos generales, las aportaciones europeas, las inversiones privadas y públicas?.

Por eso, y para seguir entretenidos e incluso ir quitándonos el ‘mono’, en Cádiz deberíamos votar ampliar el Carnaval a tres semanas sin contar con el Carnaval Chiquito: un mes de carnaval del tirón. Mayoría absoluta.



Laura Garófano

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