Mi querido Enrique:
Sé que esta carta llega con un poco de retraso y sé también que sabrás disculparme.
El pasado miércoles 18 de noviembre presentaste tu último libro "El tamaño del corazón" en el Centro de Congresos de nuestra bendita Isla de León, ante numeroso público, numerosos amigos que no quisieron perderse un acontecimiento tan importante para ti, tu querida Familia, para los que te quieren de verdad y te valoran, para San Fernando que es tu tierra y también la mía.
Amablemente me invitaste a este acto tan personal, tan tuyo, tan de todos, y aunque mi idea primigenia era el estar contigo acompañándote, como uno más, al final no pudo ser. Tú bien sabes que el hombre propone y Dios siempre dispone.
Cuando he leído cuanto se ha escrito, he visto las fotografías, he podido comprobar que estuviste muy bien arropado, tal y como te mereces. Amigos de los de verdad, de los de toda la vida, te acompañaron y disfrutaron de esta mimada presentación.
Por medio de esta carta quiero disculpar mi inasistencia y decirte que te admiro, te respeto y también te profeso un hondo cariño que en este caso particular me viene de padres a hijo. Perteneces a mi vida tanto como el Convento del Carmen, las callejuelas o la calle Real, la de entonces porque la de ahora no la reconozco.
Te diré que estoy deseando adquirir tu libro, cosa que haré esta próxima semana, y que me lo dediques en cuanto puedas en un momento más íntimo, más personal, más nuestro, que en verdad con el pasar de los años son los que más valoro.
Quiero decirte que te deseo lo mejor con este nuevo "hijo" salido del corazón, de la inspiración y que rezo a la Santísima Virgen para que siempre te lleve de la mano, cobijadito bajo su manto, y te proteja a ti como a tu querida Familia.
Esperando que nos veamos muy pronto y hacer realidad la pretensión antes citada, recibe un fraternal abrazo con todo mi cariño y gratitud,
Jesús Rodríguez Arias


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