Para Michel Magdi, cristiano copto, “el infierno está en la tierra”. Lleva por nombre Egipto y dicho averno tiene una fecha de instauración: 25 de junio. Aquel día de hace casi un mes, Mohamed Morsi, líder del partido Libertad y Justicia (brazo político de los Hermanos Musulmanes en el país africano), se hizo con la Presidencia de la república.
“Desde hoy, sufriremos la represión de los islamistas”, como aseguró entonces a este diario cuando se conocieron los resultados. Pero el mal ya venía de lejos. Esta es la cruda realidad de la comunidad copta en Egipto. Y la situación ha empeorado desde la caída de Hosni Mubarak en 2011. Desde entonces, más de 100.000 cristianos han abandonado el país rumbo a Estados Unidos, Australia y Europa, según un informe publicado por la Federación Egipcia para los Derechos Humanos.
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