lunes, 30 de marzo de 2026

CARIDAD = SALVACIÓN

 




¿Qué tienen los Lunes Santos que mi corazón late a otro ritmo? No hace falta explicarlo, vosotros bien lo sabéis. Ya ha comenzado la Semana Santa, ya llegó poniendo fin a una apasionante Cuaresma, ya se abrieron las puertas de la Capilla de La Salle, ya La Isla huele a incienso.

En el título de mi tradicional artículo de Semana Santa en San Fernando Información se resume todo cuanto significa estos días en los que conmemoramos la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.

Porque sin Caridad entregada a los demás por medio de obras y oración nos va a ser difícil abrir la puerta de la Salvación. No olvidemos que el Amor de Dios se manifiesta en las obras de Caridad que tengamos para con nuestro prójimo.

En el magnífico pregón, que puso en pie al Real Teatro de las Cortes el pasado Domingo de Pasión, Mane Cano nos lanzó ideas de lo que es nuestra Semana Santa. Quiero desde esta mi tribuna felicitarlo porque su mensaje nos llegó al alma.

Este Jueves Santo se vivirá una jornada histórica pues saldrá por vez primera Nuestra Señora de la Paz junto a Su Hijo, el Santísimo Cristo del Perdón, el Señor de La Casería. Salida Penitencial que hará más grande, si cabe, el día del Amor Fraterno.

Porque de Amor trata estos días, de una clase de Amor que es tan inmenso que cuando cualquiera se declara culpable de algo que haya hecho mal en la autoridad civil queda detenido y en cambio cuando nos acercamos al sacramento de la confesión quedamos perdonados por nuestro Padre Dios.

Decía San Josemaría Escrivá en Camino: “¿Saber que me quieres tanto, Dios mío, y… no me he vuelto loco?”  Esa clase de Amor lo encontramos en el Sagrario.

Y locura de Amor es lo que vivimos los cofrades todo el año y que queda especialmente reflejado en la Cuaresma y particularmente en Semana Santa. Soy hermano de Caridad desde hace muchísimos años, he salido varios años en sus filas como penitente, y os debo confesar que estoy ligado de por vida a la Hermandad y a nuestros Amantísimos Titulares. Caridad y Salvación que es lo mismo que decir Salvación por medio de la Caridad.

Este Martes Santo, lo volveré a vivir desde La Isla de mis amores, en la vaticana y Castrense de San Francisco de Asís, que fue donde hice mi primera comunión allá por 1979, y después la gozaré en la calle. Vivo lejos y por ese motivo no podré estar todos los días de esta santa semana, aunque allá a la montaña donde está situada mi casita de papel, me llevo momentos que son diamantes que introduzco dentro del joyero en el que se van convirtiendo los recuerdos.

Deseo que viváis apasionadamente esta semana, que asistáis al triduo pascual, que celebréis por todo lo alto que Jesús tras padecer y morir nos salva con su Resurrección.

Jesús Rodríguez Arias


lunes, 16 de marzo de 2026

LA GRAN DAMA DE SAN FERNANDO

 




Sin lugar  dudas estoy hablando de María Teresa de Benito Togores, que es una mujer que ha escrito con letras de oro lo que es servir a los demás con una entrega total, la caridad que ha regalado a brazos abiertos, los granitos de arena que iba poniendo en el camino para mejorar la vida de los que más necesidades tenían, su buen hacer llevando a su vida la literalidad de que tú mano izquierda no sepa lo que hace la derecha, ha hecho que Tere de Benito sea unas de las mujeres más queridas de La Isla de León, ciudad a la que ha servido desde el gran corazón que atesora.

Nacida en Madrid, pero isleña desde los seis años. Sus primeros pasos en la acción solidaria los dio siendo muy joven, preparando canastillas de ropa junto a las Hijas de la Caridad para los bebés de La Casería.  De Fe profunda, es una inquebrantable discípula de Jesús, profesa la religión católica que es base fundamental de su vida personal y también de entrega a los demás.

Esta forma de entender la existencia la vivió junto a su marido, el recordado Luis Quijano, con quién formó un tándem inquebrantable de ayuda a los necesitados, recogiendo ropa, alimentos, recursos para muchas familias de San Fernando. Este ejemplar matrimonio ha dado once hijos, treinta y ocho nietos, así como cuarenta y nueve bisnietos que conforman una saga familiar que es su mayor orgullo.

Más de veinticinco años vinculada a la Asociación Luisa de Marillac, de la que llegó ser presidenta, trabajando para las familias del barrio de La Casería, en Cruz Roja, participó activamente en la puesta en marcha de la residencia de mayores y desde la Sociedad de San Vicente de Paúl, contribuyendo de forma decisiva a crear el Hogar Federico Ozanam, que ofrece alojamiento, comida y atención diaria a personas que atraviesan por momentos complicados en la vida.

Mi madre, María del Carmen, tenía una buena amistad de siempre con Tere de Benito. Se querían y admiraban por igual. Fue mi madre la que me dijo en su día que, si quería saber lo que es la Caridad, con mayúsculas, tenía que prestar atención y aprender del testimonio de vida de su querida amiga de toda la vida.

En días pasados con motivo del Día Internacional de la Mujer, el Partido Popular de San Fernando le hizo un merecidísimo homenaje que contó con la presencia de gran parte de su familia. Ella no pudo estar presente debido a su avanzada edad.

Tere de Benito ha hecho mucho por San Fernando y por eso mismo debería ser reconocida con la máxima distinción que tiene la Ciudad porque si no es así se estaría cometiendo un extraordinario acto de injusticia para una mujer que lo ha dado todo por los demás sin importa raza, credo o forma de pensar.

Ojalá, La Isla, esté a la altura de esta mujer tan extraordinaria.

Jesús Rodríguez Arias


lunes, 9 de marzo de 2026

DEMONIO MUDO

 






El demonio mudo”. Es decir, el demonio que impide al cristiano decir la verdad, ser sincero en el examen, en la dirección espiritual y confesión. La expresión que se hará emblemática en los escritos y en la predicación de San Josemaría Escrivá de Balaguer.  De este tema trata en profundidad “Camino. Edición crítico-histórica preparada por Pedro Rodríguez” haciéndose también referencia en el punto 127 de Forja.

Reconozco que hasta hace unas semanas no había escuchado lo de “demonio mudo”. Me pareció interesante, por un lado, y sumamente esclarecedor porque es verdad, eso nos ha sucedido a todos sin excepción cuando acudimos a confesarnos, ya son cada vez menos los que reciben el sacramento de la penitencia por tal o cual motivo. Uno de los principales es la propia vergüenza de contar al cura tus pecados, pero en verdad lo estás haciendo con el mismo Jesús, ya que el sacerdote es el necesario intermediario entre Él y tú.

También es por la soberbia y orgullo que hace que lo que hemos hecho mal no lo consideremos pecado o caer en la presunción de decir en voz alta: “Yo es que me confieso directamente con Dios”.

Es verdad que cuando vas a confesarte, previamente harás examen de conciencia, ese demonio mudo se hace presente en tu ser diciéndote a oído que calles lo que más vergüenza te da, aunque al final comprendes que para descargar los pesados fardos que suponen nuestras faltas debemos hablar con total franqueza en el confesionario y si el sacerdote en cuestión es además tú director espiritual pues con más confianza.

Pero ese demonio mudo también se mete en nuestro ser en lo que es la vida diaria impidiéndonos confesar abiertamente que somos católicos, que profesamos la Fe que nos entregó Jesús con su Pasión, Muerte y Resurrección. No, no se puede ser católicos a medias, que para unas cosas somos muy doctrinales y para otras situaciones damos un pase de pecho. Ser católicos y discípulos de Cristo nos obliga a vivir la Fe desde la coherencia, aunque esto nos traiga muchos quebraderos de cabeza ya que el mundo en el que vivimos está cada vez más lejos de Dios y lo que significa.

Por ejemplo, no puedo darme golpes en el pecho, pero después no solo no defiendo la vida, sino que justifico el aborto y me callo para no ser un proscrito ante la mundanidad. Lo mismo con la eutanasia. No puedo incluso juramentar que mi situación personal es conforme según derecho canónico y en la práctica es todo lo contrario. No puedo ostentar cualquier cargo en instituciones de la Santa Madre Iglesia si mi vida diaria dista y mucho de la religión que digo profesar. Parece que nos interesa más atesorar terrenales influencias que ganar la santidad.

Por eso es bueno mantener a raya al demonio mudo que solo quiere hacernos infelices y sobre todo que no logremos la salvación.

Jesús Rodríguez Arias

 


lunes, 2 de marzo de 2026

DESARMAR EL LENGUAJE

 



El mensaje de Su Santidad el Papa León XIV nos invita a escuchar y ayunar. “Este año me gustaría llamar la atención, en primer lugar, sobre la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha, ya que la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro”, no dice el Santo Padre.

Qué fácil es escuchar y que poco lo ponemos en práctica. Y es que hacerlo nos compromete porque nos obliga en conciencia a tener que actuar en la medida que Dios disponga. Oír en cambio es muy distinto porque en verdad es percibir sonidos de forma involuntaria. En este mundo sobrecargado de información oímos mucho, pero escuchamos casi nada.

Su Santidad el Papa, nos exhorta a escuchar la Palabra de Dios y hacerla nuestra, así como nos invita a escuchar también al que tenemos al lado y muy especialmente a nuestra familia.

“El ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios. La abstinencia de alimento, en efecto, es un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión. Precisamente porque implica al cuerpo, hace más evidente aquello de lo que tenemos “hambre” y lo que consideramos esencial para nuestro sustento. Sirve, por tanto, para discernir y ordenar los “apetitos”, para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo”.

“Por eso, me gustaría invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz.”

Abstenernos de utilizar a diario palabras que lastiman a nuestro prójimo -desarmar el lenguaje-, aprender a medir las palabras y hacer uso de la amabilidad con todos, incluso con aquellos que no nos caen bien así, y esto es lo más complicado, con los que nos han hecho algún mal. No olvidemos que para entender a Dios hay que hablar el lenguaje de la Caridad.

Cuando leí con atención el primer mensaje de Cuaresma del Papa León XIV me comprometí a intentarlo y la verdad que por ahora lo vamos consiguiendo. Algunas veces es difícil, lo sé, pero a la larga te alegras de no haber dicho tal o cual cosa incluso de ser amables con quienes no lo son. Es una invitación a vivir en la felicidad que nos regala Dios cada día.

¿Y tú, eres capaz de hacerlo?