El ultraje a los símbolos españoles que tanta polémica ha levantado esta semana, con declaraciones políticas incluidas, llegó ayer a su máximo nivel con el atronador pitido al himno y la bandera nacional, en un campeonato deportivo que detrás enfrentaba los aspectos más radicales e independentistas de parte de su afición. Horas más tarde, en la Academia de Infantería de Toledo, cientos de civiles respetan, defienden y juran su bandera.
Los requisitos para poder llevar a cabo este acto de respeto a la insignia nacional son ser de nacionalidad española, mayor de edad y no haber sido declarados incapaces por sentencia judicial firme.
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