lunes, 11 de mayo de 2026

JOSÉ

 



Salve, Custodio del Redentor y esposo de la Virgen María. A ti Dios confió a su Hijo, en ti María depositó su confianza, contigo Cristo se forjó como hombre.

Oh, bienaventurado José, muéstrate, padre también a nosotros y guíanos en el camino de la vida. Concédenos gracia, misericordia y valentía, y defiéndenos de todo mal. Amén.

Valentía fue ese acto de justicia en forma de bellos versos salidos de la armoniosa voz de mi buen hermano Santi Muñoz cuando el reloj marcaba las diez menos cuarto de la noche del viernes 1 de mayo. La Procesión del Patrón de San Fernando, Bendito por siempre Señor San José, recorría entre un gentío las calles de su barrio de la Iglesia Mayor.

“Y sigues pagándolo tú/ y siguen crucificando a tu Hijo/ y siguen las malas lenguas/ desterrándote al olvido”.  Esos fueron los primeros versos de un poema que quedará en la retina de la memoria de todos los devotos de San José, de la Junta de Gobierno, sus hermanos, colaboradores, y personas, como es mi caso, que por muchos años que pasen y kilómetros de distancia, llevamos la imagen del Custodio del Redentor, en lo más profundo del alma.

Como el artículo que dediqué a la Virgen de la Paz en este medio hace unas semanas, he tenido que volver a ponerme delante de la siempre temible página en blanco para escribir a esos que por defender lo que creen que todo debe seguir siendo igual que tiempos pretéritos, aunque de aquél entonces hasta ahora haya habido cambios como ocurre en todas las tradiciones.

Lo que no es de recibo son los exabruptos, sentenciando y señalando con el dedo, como si pusieran en una hipotética diana a los que no piensan como ellos, a los que con la soberanía que tienen como gestores y con el apoyo de los hermanos, no pudieran gobernar la institución sin preguntar a tanto lenguaraz erudito.

Para ser respetados, lo primero, es no faltar al mismo y eso es lo que estoy viendo, ya sin asombro alguno, en las redes sociales que son capaces de poner de grana y oro no solo a los miembros de la Junta sino también tratar de forma despectiva a la imagen sagrada del Patriarca Señor San José. Hasta vídeos he visionado intentando ridiculizar la procesión.

Pienso que este “conflicto” en verdad es una cuestión de Fe. Los que tienen devoción a San José, los que acompañan en procesión, los que le rezamos todos los días, los que lo visitan en el altar, así como otros/as que parecen tener devoción a la “maera” (madera para los profanos), y que dan a entender con sus actitudes que una procesión comienza y termina bajo el faldón de un paso.

Es posible y aconsejable discrepar desde el respeto.

En fin, todo mi apoyo a la Junta de Gobierno y hermanos de la Hermandad que tiene como Titular al Patrón de San Fernando ante la vergonzosa campaña difamatoria que están padeciendo.

Jesús Rodríguez Arias

lunes, 4 de mayo de 2026

UN DIOS BUFÉ

 



El mundo, nunca se detuvo un momento, la noche siempre sigue al día, y el día llegará. Esta mítica canción que popularizó Jimy Fontana (Enrico Sbriccoli), muestra un fiel reflejo que el mundo no para ni un momento y los que en él habitamos somos hijos de la época que nos tocó vivir.

Nuestro mundo, que dista mucho de los años sesenta del pasado siglo, cuando fue escrita esta preciosa canción, ha ido avanzando mucho en los campos tecnológicos, en la concepción de la propia vida, de las relaciones con los demás, de pensar, con cierta inmadurez, hasta donde podríamos llegar y al final nuestro itinerario existencial transita por otros caminos, mejores o peores, que son los que nos han tocado en suerte. De ahí que haya demasiados que se sientan frustrados con los que podrían haber sido y nunca llegaron a serlo.

Cada uno vivimos según nuestras particulares circunstancias, algunas escogidas, otras sobrevenidas y otras que llegan sorpresivamente. Adecuamos nuestra existencia al propio pensamiento y asumimos que esa es nuestra realidad y que esta, al ser compartida por muchos, forma parte de la cotidianidad.

Un mundo, que, gracias a las calles digitales de la red, está deshumanizándose porque parece que todo lo virtual es real, aunque a veces diste mucho de serlo. Hay personas que no quieren saber nada de su prójimo, el que está al lado y también enfrente. Todo entra de la pantalla para adentro y sale en forma de interrelación con los demás de esta para afuera.

En un mundo que está demasiado intoxicado con ideologías de todo pelaje y género, todo deber se matizado, es cuestionable y para pervivir hay que adecuar el paso al dictado de los que en verdad parecen ser dueños de todo.

Y claro, son muchas las voces críticas que dicen que la Iglesia Católica debe cambiar como lo hace el mundo. Así como la concepción de un dios light, al cual se le elimina toda su divinidad, donde cabe todo, aunque vaya en contra incluso de las más elementales normas de la ley natural.

Eso sí, la persona que se declare católica, apostólica y romana, que defienda la Iglesia, siga los postulados que nos dejó Jesús en los Evangelios, así como a Dios, Uno y Trino, debe ser excluida de todo lugar, defenestrándola al más recóndito del arcén del olvido.

Sí, el mundo, lo que desea es un dios bufé donde todo vale, todo está permitido, todo se puede hacer.

Ante esto soy de los que piensan que mi reino no es de este mundo. Soy lo que soy gracias a Dios, en sus redentores brazos me abandono, y aunque mi corazón busca el cielo mis pies siguen firmes en la tierra.

Jesús Rodríguez Arias