jueves, 12 de octubre de 2017

* CARTA ABIERTA A MANUEL NAVARRO GONZÁLEZ.





Mi querido Hermano en la Caridad:

He querido escribirte esta carta abierta en estos días que me he tomado de vacaciones para escribir sobre y de la Esperanza pues quería expresar lo que sentía y lo que pienso de ti. He querido que sea precisamente en este Día del Pilar:

He meditado muy mucho el hacerlo de una u otra manera pero he decidido que sea aquí desde SED VALIENTES en estos días que este medio ha celebrado sus seis años de vida al servicio de Dios, de la Iglesia y de tantos hombres y  mujeres que profesan la misma fe en cualquier parte del mundo.

Nos conocemos en realidad hace pocos años si hacemos balance total de nuestras vidas pero te diré que lo que he ido conociendo me ha dado paz en el corazón.

Eres un marido, un padre, un abuelo, entregado a tu Familia a la que le tienes simplemente devoción. Eres un cristiano coherente, un hombre de Fe que hace que tu actuar en la vida se convierta simplemente en testimonio.

Eres un Caballero Hospitalario, un Hermano en la Caridad donde la misma impregna tu vida, tus actuaciones, decisiones, esperanzas...

No eres de los que cree que la Caridad se deba reglar porque si se pone límites a la misma deja de ser Caridad.

De eso pueden dar buena cuenta los albergados que cada día tienen un techo, una Casa, una Familia, en Benjumeda 11 donde estamos radicados la Real y Benemérita Institución de los Caballeros Hospitalarios Españoles de San Juan Bautista que tiene el inmenso honor de  que una persona como tú, con tus valores, con tu ímpetu, con tu dedicación y tus conocimientos sea el Presidente.

Hoy no te habla tu vicepresidente pues este cargo es cosa efímera y para mí muy limitado en el tiempo, tu amigo, sino tu Hermano en la Caridad y será porque en estos días estoy escribiendo y dedicándome por entero a la Esperanza que veo todo tan claro, tan conciso, tan de verdad...

Te diré que por la enfermedad que me aqueja y que tantas molestias me ocasiona que veo la vida a corto plazo. Te diré que para mí el levantarme y ver amanecer se convierte en el milagro de cada día. Te diré que de las 18 horas que tiene el día, seis las paso durmiendo, hay tiempo para todo y muchas de ellas para sentarme frente a la página en blanco donde poner negro sobre blanco lo que siento y pienso en cada instante. Esa terrible página en blanco que nos atormenta a todos los escritores que Dios hace que saquemos de la nada algo más que palabras.

Y por eso mismo, ya sea por las dolencias que me aquejan o por el don que Dios me ha dado, he de decirte que soy demasiado sensible y que noto con solo respirar la densidad de cualquier situación.

Por eso sé que eres un hombre bueno, un hombre que se dedica a su particular misión aquí en la tierra, un hombre que huye de honores vacuos e insípidos, un hombre a los que las medallas o los puesto les da totalmente igual.

Sí, un hombre que prefiere que una persona que no tenga hogar tenga un techo donde guarescerse, una persona necesitada esté atendida en todos los sentidos, una persona que se encuentra derrotada encuentre esa mano amiga, ese abrazo de hermano.

Ese es Manuel Navarro González, ese es el que yo conozco y al que quiero resaltar en este día porque el corazón, al cual no se le debe poner límites, así lo ha querido.

Sí, hoy quería escribirte estas palabras salidas desde el corazón pues en poco tiempo volveré a escribir de la razón de mi vida, de mi día a día, como es la Esperanza.

Un abrazo mi querido hermano y gracias por ser como eres, por hacer tanto como haces.

Jesús Rodríguez Arias 

No hay comentarios:

Publicar un comentario