El Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS), una fundación española de izquierdas radicada en Valencia, ha estado detrás de las reformas constitucionales de Venezuela, Bolivia y Ecuador. Estos procesos han concluido en unos textos claramente antiespañolistas, ultranacionalistas y que han propiciado expropiaciones de grandes empresas y propietarios españoles. Los últimos agravios a los intereses españoles han sido las nacionalizaciones de tierras llevadas a cabo por el Gobierno venezolano de Hugo Chávez, que han sido lideradas por el etarraArturo Cubillas, y las expropiaciones de Red Eléctrica en Bolivia y Repsol YPF en Argentina.
En Ecuador, su presidente, Rafael Correa, advirtió en 2010 de que penalizaría a las petroleras que rechazasen ceder su producción al Estado, incluyendo la nacionalización de sus activos en el país. Hay que recordar que Repsol es una de las principales operadoras.
Entre los fundadores de CEPS está el catedrático de Derecho Constitucional Roberto Viciano, que ha contribuido en las Constituciones de las tres naciones iberoamericanas y que ha ostentando el cargo de director de Programas de Cooperación Técnica para América Latina de la fundación, que fue subvencionada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.
El trabajo de esta fundación en los textos ha sido reconocido por el entonces presidente de CEPS,Rubén Martínez, que en una entrevista en TVE admitió la participación de su entidad “en la Constitución ecuatoriana del 98, la venezolana del 99” y su labor “en la Constitución boliviana de 2006-2007 y en la Constitución ecuatoriana de 2007-2008”.
También queda patente ese protagonismo en una nota de Prensa difundida por el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela a finales de 2009, fecha en la que se cumplía el décimo aniversario de la Constitución bolivariana, un acto en el que participó como ponente Roberto Viciano, al que se consideraba “asesor de Venezuela, Bolivia y Ecuador, en las reformas de sus Constituciones”. En esa misma nota se admitía que “ha dirigido, por encargo de la Fundación CEPS, equipos de juristas españoles que han trabajado en las Asambleas Constituyentes en la región”.
En el preámbulo del texto constitucional venezolano queda patente la “promoción y desarrollo de empresas de propiedad de capitales nacionales”. En su artículo 11 se establece que “las minas e hidrocarburos, los yacimientos y las costas marítimas son bienes de dominio público de la República”, siempre teniendo en cuenta que “el Estado conservará la totalidad de las acciones de Petróleos de Venezuela SA”.
A Viciano también se le pidió consejo en la Asamblea Constituyente boliviana, en la que se elaboró la actual Constitución, que copia los valores superiores de la venezolana, según diversos medios iberoamericanos.
Varios integrantes de la fundación han dejado clara su afinidad con las últimas decisiones políticas en la región. Alfredo Serrano, miembro del Consejo Ejecutivo de CEPS, ha justificado en un artículo la nacionalización de YPF: “Argentina muestra de nuevo que su política es soberana […]. Es complicado que el Gobierno español entienda la medida tomada por el Gobierno argentino porque tienen concepciones contrapuestas de soberanía, aseguró. Mientras, otro de los miembros de CEPS, el joven investigador Íñigo Errejón, ha analizado la última decisión del líder boliviano en Público: “Sin duda la incapacidad del Ejecutivo español para ir más allá de los insultos y la retórica chovinista inflamada contra Cristina Fernández al recuperar YPF el Gobierno argentino no ha pasado desapercibida en Bolivia. La debilidad del Estado español, que pretende marcar un músculo soberano hacia América Latina imposible de encontrar en su relación con la troika europea, ha podido precipitar la medida de este 1 de Mayo en La Paz”.
En Bolivia, el Ejecutivo español tuvo que asumir años atrás determinadas decisiones de Evo Morales “de acuerdo con su Constitución y con el modelo económico que su Gobierno ha decidido aplicar”. Uno de los afectados fue el BBVA, a quien Morales exigió la entrega “a título gratuito” de las acciones que la entidad poseía en las empresas petroleras.
La ideología
En febrero de 2011, Roberto Viciano junto a diferentes personalidades, participó en el Auditorio Marcelino Camacho de Madrid en un acto en el que se aprobó el “programa mínimo antineoliberal”. Viciano se mueve como pez en el agua en toda la Iberoamérica bolivariana. Imparte conferencias en distintas facultades e incluso acude a actos político, como los del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, o el actual jefe de Gobierno de Perú, el ultranacionalista Ollanta Humala, al que asesoró en las elecciones de 2006.
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