A Tí, María, a la que es Madre de Dios y Madre de toda la humanidad, quiero dedicarte estas simples y humildes palabras.
Van pasando los días, las semanas y vamos tocando cientos de temas en este blog, aunque siempre lo hago desde una perspectiva cristiana porque para eso se creó. Son miles los seguidores fieles que ya lo tienen como un punto de referencia en cuanto a las noticias que puede ofrecer.
¡Y claro! Cuando todos los días se van ocupando con mil y una cosas, cuando estamos inmersos en ilusionantes proyectos que me han encargado y que tan feliz me han hecho de poder realizarlo, cuando entre el trabajo, mi mujer, la familia, los amigos, en fin, Madre, que sabes que no me olvido de Ti nunca, pero que quería escribirte para manifestarte mi amor filial de hijo tuyo que tanto necesita de tus brazos, consuelo y protección.
Cuando era chico, ya han pasado muchos años, el mes de mayo, el mes de María se celebraba con verdadero júbilo. Casi siempre he estudiado en colegios públicos y entonces se celebraba con verdadero entusiasmo todo lo relativo al mes mariano por excelencia y nadie se sentía marginado por ello. Creo que antes existía mucho más respeto y más tolerancia que ahora que hemos fabricado una Sociedad tan endeble que todo parece demasiado frágil, demasiado rígido para algunos y demasiado flexibles para otros. No existe igualdad porque no somos iguales. Lo somos en derechos y obligaciones, pero no podemos ser iguales los seres humanos y decir lo contrario puede ser debido a dos cosas: Que no se quiera ver o que no pueda ver y distinguir como somos cada uno de nosotros.
En casa siempre tenías una velita encendida. Allí en San Fernando, en la casa donde pasé mi infancia, vivíamos junto al Covento del Carmen y una habitación daba pared con pared con el Camarín de la Virgen del Carmen, Patrona de San Fernando y de la Armada, imagen que despierta una devoción inmensa entre todos los habitantes de la querida Isla de León. Es decir, nací queriéndote María, crecí amándote y conociéndote y ahora que estoy entrando en la madurez de mi vida, ya casado, residiendo en otro lugar y otra ciudad, con mi madre muy mayor y enferma mi amor, por Ti, no solo no se ha parado sino que crece día a día. Un amor de niño que se ha hecho maduro a base de conocerte día a día.
Cuando pienso en Ti, Te pongo cara y la cara que tiene mi cabeza y mi corazón es la de la Virgen de la Amargura de mi Hermandad de los Afligidos de San Fernando. Imagen muy milagrosa, os puedo decir que cuando se le reza con devoción y poniéndose en sus Manos, María actúa. Yo he visto la Mano del Señor en la Cara de María.
Con el pasar de los años, aún queriéndote con desmesura, sabes que todos los días encomiendo a Ti a todos mis seres queridos y a mi humilde persona, rezo el ángelus en la intimidad que me da estar en cualquier sitio porque para orar no hace falta más que ponerse a ello. Rezar con fe produce tantos beneficios que si fuésemos conscientes de ello lo estaríamos haciendo a todas horas. Sabes Madre que yo soy más de hablar y dirigirme a Tu Hijo. Muchos dicen que yo soy más de Cristo que de María y aunque a Tu Bendito Hijo no hay un segundo que lo lleve dentro de la cabeza, del corazón y también de la boca quiero decirte que soy de los que pienso que Tú, como buena Madre, llevas directamente a Jesús.
Hoy he querido poner esta foto de una imagen tuya que está entronizada en una gruta que está situada en una finca de mis compadres en pleno corazón de Grazalema. Cuando ayer te vi, me la enseñó el alma cándida de mi ahijada Belén, quedé tan prendado que te saqué una foto porque resplandeces desde la oscuridad de estar sentada en la gruta de una enorme roca y desde allí dominas todo, proteges a todos, bendices a todos y desde ese humilde "templo" del que eres el mayor tesoro hoy te he querido dedicar estas palabras que me han salido del corazón y de los recuerdos.
Te pido Madre que protejas y bendigas siempre a mi madre, a Hetepheres, a Conchi, a Tata, a mi familia, a mis amigos, a todos los que me rodean y a los que necesitan de Ti desconsoladamente. Como Madre del Señor tienes hilo directo con Él y en tus Manos nos ponemos para que nuestra vida sea más fácil, más sencilla y más auténtica.
Virgencita entronizada en la gruta de nuestros corazones afligidos, de nuestros corazones anhelantes de Ti, ruega por nosotros.
Dios Te Salve María, La Llena de Gracia.
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