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- EL ESPÍRITU SOPLA DONDE QUIERE
- 20 MAY 2012 | PACO SEGARRA
- La Virgen habla en Medjugorje, un pequeño pueblo bosnio de católicos croatas rodeado por mezquitas.
Medjugorje: un viaje desconcertante
- Quien llegue a Medjugorje buscando fenómenos extraordinarios se lo perderá todo, dice el padre Miguel Segura, legionario de Cristo, que apura la copa de vino blanco croata en una soleada terraza deDubrovnik y mira a las cumbres próximas.–Desde ahí arriba nos tiraban los serbios cuando la guerra. Esto era una ratonera. Como Sarajevo.Goran Rasevic, veterano de esa penúltima guerra balcánica, no disimula un gesto de dolor. Desde hace años organiza peregrinaciones a Medjugorje, ese pueblo bosnio, habitado desde hace siglos por croatas católicos en un mar musulmán y donde, según dicen, se aparece la Virgen María cada día, desde el 24 de Junio de 1981, a seis hombres y mujeres de la región.
–La Gospa (Señora, en croata) preservó a Medjugorje de la guerra. Mostar, que está a 28 kilómetros, fue un infierno. Los cascos azules españoles han estado allí hasta hace poco. Ahora el Ayuntamiento es de los musulmanes. Han construido más de 40 mezquitas. Pero la catedral sigue medio derruida.Goran Rasevic subraya la última frase con otro gesto de dolor y el humo de su enésimo cigarrillo.–Creo que en España os avergonzáis de decir que sois católicos. Mal. Muy mal. Volvamos al autobús o llegaremos demasiado tarde.
La costa dálmata recuerda a los fiordos noruegos, pero la vegetación y la luz son muy mediterráneas. Para llegar a Medjugorje desde Dubrovnik, ciudad medieval de tintes venecianos, se atraviesan tres fronteras: de Croacia a Bosnia Hercegovina, de esta a Croacia y, de nuevo, a Bosnia. El recorrido apenas supera los 140 kilómetros. El peregrino piensa en España, en la división engendrada por los nacionalismos locales. Los esqueletos chamuscados de algunas casas recuerdan la guerra reciente. Jalonan el cielo minaretes y campanarios. El turco es aún una amenaza invisible. La lucha espiritual y política en esta última frontera de Europa la están ganando los musulmanes con la aquiescencia de Bruselas. Hungría, Polonia, Serbia, Croacia: esos restos de Bizancio y del viejo imperio Austrohúngaro ahogados por unos eurócratas que emulan a Francisco I de Francia en su alianza con Solimán el Magnífico en contra de Carlos I de España.Se toma café en Naum, único pueblo costero de Bosnia Hercegovina. Se reza el rosario en el autobús. Se canta. “En Dios pongo mi esperanza y confío en su palabra”. Se llega a Medjugorje de noche. Algunas cafeterías. Muchas pensiones. Infinitas tiendas de souvenirs religiosos. Decepción.-¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña agitada por el viento? ¿Qué salisteis a ver? ¿Un hombre vestido con refinamiento? Los que llevan suntuosas vestiduras y viven en la opulencia, están en los palacios de los reyes. ¿Qué salisteis a ver entonces? ¿Un profeta? Os aseguro que sí, y más que un profeta.
Las palabras de Jesús, el Cristo, resuenan en la mente cansada del peregrino. Nadie llega a este pueblo atraído por su belleza. ¿Qué sucede para que se haya convertido en el confesionario del mundo? ¿Qué sucede para que más de 40 millones de peregrinos hayan acudido desde los cinco continentes a esta vieja aldea bosnia? ¿Qué sucede para que el fervor, la devoción, la piedad y la alegría se contagien a todos los que llegan, como una brisa suave, eterna, como el fuego inextinguible de la zarza de Moisés? ¿Qué sucede para que, sólo en el mes de marzo de este año, se hayan repartido 92.300 comuniones, y hayan concelebrado la Santa Misa 1.739 sacerdotes –que acompañan a los grupos de peregrinos–, con un promedio de 56 concelebrantes diarios?El espíritu sopla donde quiere y nadie sabe de dónde viene ni a dónde va. El sol de justicia, la luz que viene del Padre, ilumina la mañana.
–Me ha dicho mi amiga que ayer pudo mirar al sol durante un cuarto de hora y era de color violeta intenso y tenía dos aros plateados y se movía. Y se puso a llorar. Y no se lo creía. Y una italiana gritaba. Pero es verdad porque mi amiga no se inventaría algo así.–El sol vino desde allí, el monte Krizevac, y se nos plantó delante de la casa. Y tenía dentro la cara de la Gospa, la Virgen.Un camino de cabrasGoran Rasevic ha encendido un cigarrillo y observa el Krizevac con los ojos entornados. Distingue la Cruz en la cima y los grupos de peregrinos que ascienden rezando el Vía Crucis sobre piedras angulares: un camino de cabras en el que apenas queda hueco para apoyar los pies con firmeza. Suben ancianos y niños también. Ninguno sufrirá dolor alguno al día siguiente. Ninguno se caerá. No hay un solo accidente reportado en 31 años de apariciones.En la parroquia, los franciscanos llevan la liturgia con sobrecogedora solemnidad. Franciscanos croatas, gente recia, tipos duros de gran envergadura y rostro grave. Los únicos que han aguantado aquí desde la ocupación turca en el siglo XIV. Martirizados después con crueldad balcánica por los comunistas. Deportados, perseguidos. No se rindieron jamás. La Hercegovina católica no lo sería sin la presencia constante, infatigable, inasequible a cualquier desaliento de los hermanos del bueno de San Francisco de Asís. Confesiones –colas y colas y colas de penitentes en fila india frente a las sillas o los confesionarios de los sacerdotes–, Santo Rosario, Santa Misa, Adoración del Santísimo Sacramento y de la Santa Cruz, oración de sanación y de bendición, cánticos y salmodias: más de cuatro horas seguidas de actividad litúrgica, cada tarde, cada día, cada año. Un templo lleno a rebosar. El templo y sus aledaños llenos a rebosar. Silencio. Canto gregoriano elevado al cielo que, ahora, amenaza lluvia. La Cruz del Krizevac velada por la niebla. El gran silencio: las 18.40, se dice que la Virgen se está apareciendo. El padre Danko, enorme bajo su hábito marrón, sólo tiene que mirar al peregrino para que este se arrodille y baje la mirada.Pequeños gestos, grandes dones–Aquí Dios hace regalos a manos llenas. Sólo hay que tener el corazón abierto para recibirlos. Un pequeño gesto, una mera intención y el Señor correrá hacia ti y te colmará de gracias. Grandes dones invisibles que te llenarán de paz.El padre José Alberto está agotado. Lleva toda la tarde y buena parte de la noche confesando. Lo ha hecho en español, en italiano, en inglés. A la una de la madrugada tiene todavía fuerzas para explicarle a un joven peregrino en qué consiste Medjugorje.–Mi amigo no se confesaba desde que tenía 12 años. Tiene 27 ahora. Lo ha hecho esta tarde.–No hay mejor milagro que este que me has contado. Ya está. No busques más. Escucha. Dios te hablará desde cualquier pequeño detalle. Buenas noches. Estoy un poco cansado.
La vidente Vicka aparece enjuta y gastada, doblegada por enfermedades sin cuento. La sonrisa permanente, diáfana. La mirada transparente también sonríe siempre. Habla de oración, de ayuno, de hacer la voluntad de Dios –“lo único que os llenará de paz en este mundo”, añade–. Y habla de Satanás, de cómo quiere destruir a las familias y a la Iglesia –“sin familia no habrá Iglesia”, ha dicho Benedicto XVI–, de cómo destruye el diablo a la juventud con las drogas y la promiscuidad. No dramatiza. Sonríe Vicka. Sabe que los demonios han perdido la guerra hoy, Viernes Santo.Celebración de la Pasión del Señor. Adoración. Confesiones. Siempre las confesiones. El padre Miguel no aparece. Se caía de sueño a las tres de la tarde. Le vemos a la una y media de la madrugada rezando el breviario mientras pasea por el campo. Hay luna llena.
Medjugorje es el modelo de parroquia católica para todas las parroquias católicas del mundo. No habría que peregrinar a Medjugorje en busca de la Paz si en cada parroquia se hiciera lo que hacen aquí los franciscanos. No son un modelo de simpatía. Nadie se lo pide. No se va a la Santa Misa por la simpatía del cura, ni por la brillantez del sermón. Se celebra un Misterio. Se custodia al Cristo vivo, humilde hasta el límite en la Sagrada Forma. Punto.Piensa el peregrino que, incluso, entiende el croata de la celebración. Ya no necesita la traducción simultánea del pequeño aparato de radio. "Hoc est enim corpus meum”, la consagración en latín. Añora el peregrino la Misa en latín, universal y comprensible para todos los pueblos.“Hoc est enim corpus meum”. Esto es Medjugorje: Dios presente, Dios hecho evidencia. Como en cualquier parroquia, como en cualquier Misa. Sólo que estamos demasiado ciegos para verlo y aquí, otro milagro, nos abren los ojos. Nos abre los ojos la Virgen María.El vino croata no puede sanar el corazón herido de nostalgia del peregrino. Un anhelo que se pierde entre los fiordos dálmatas, mar adentro, y que deja al gran crucero de la MS Company como una barca de pescadores del Tiberíades, varada y sin peces hasta que el Señor pase y llene las redes.También San Pedro, el vehemente, suspiró por quedarse en el Tabor con Jesús, Moisés y Elías. Regresar de Medjugorje produce esa misma sensación. Pero Dios está entre los pucheros y a ellos hay que volver. Santa Teresa tenía razón: sólo Dios basta.
domingo, 20 de mayo de 2012
MEDJUGORJE: UN VIAJE DESCONCERTANTE.
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