jueves, 10 de mayo de 2012

LAS RELIGIOSAS Y RELIGIOSOS DE MOZAMBIQUE DENUNCIAN LA VIOLENCIA QUE SE VIVE EN EL PAÍS.





Ecclesia Digital.


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Escrito por Ecclesia Digital   
jueves, 10 de mayo de 2012
OMPRESS-MOZAMBIQUE (10-5-12) La Conferencia de Religiosos y Religiosas de Mozambique ha escrito una carta abierta en la que denuncia los asaltos a casas de religiosos que se suceden en el país, de los que la agresión y muerte al padre Valentín Camal el pasado 3 de mayo en Liqueleva, Matola no es sino una confirmación.
“En los últimos tiempos, varias casas religiosas en todo el país ha sido asaltadas. En la mayoría de las veces, usando la violencia para alcanzar sus objetivos, como sucedió el pasado jueves.
Nosotros, religiosos y religiosas trabajamos sin ánimo de lucro, dedicando nuestra vida y nuestro servicio en beneficio del pueblo mozambiqueño; prestando especial atención a los miembros más vulnerables de la sociedad.
En esta situación, levantamos nuestra voz junto con la mayoría del pueblo mozambiqueño, que se busca la vida honestamente, diariamente, de sol a sol; y que sufre tanto en las calles como en sus hogares el mismo problema de inseguridad. Levantamos nuestra voz para decir basta, ¡ya es suficiente!
Hacemos pública nuestra indignación y nuestra protesta por la violencia que azota al país de varias formas, atacando a víctimas inocentes y segando vidas. O con el tráfico de órganos humanos y de personas, violencia sexual, los recientes casos de secuestros, homicidios, asaltos... son distintas caras de la violencia en nuestro país que convierten al ciudadano de bien en rehén en su propia tierra, en su propio hogar.
No podemos imaginar el desarrollo de un país sin tener en cuenta los elementos clave para el desarrollo del ser humano; que no es desechable, por el contrario: la vida humana es más valiosa que cualquier mega-proyecto o inversión financiera.
Entre los diversos elementos que hacen que la dignidad de la persona humana- y no el lucro-, esté en primer en lugar se encuentra la seguridad pública. Queremos llamar la atención de los poderes públicos, que tienen el deber constitucional de promover la seguridad de su pueblo y no sólo medidas paliativas después de que han ocurrido los hechos, sino medidas de investigación y prevención. Para ello se requiere un mayor compromiso de las autoridades para minimizar esta situación beligerante en la que está viviendo la sociedad civil. Una mejor preparación de las fuerzas del orden; una remuneración justa, porque son padres de familia; equipo moderno y adecuado; mayores contingentes de personas y medios colocados en los barrios de modo estratégico; en fin, son muchos elementos a tener en cuenta para mejorar el servicio de las fuerzas del orden a favor de la población. Pero nada de esto será suficiente si no se cuenta con un sistema judicial y penitenciario más eficaz y verdaderamente justo, incluyendo al ministerio público.
También queremos llamar la atención de toda la sociedad civil, a adoptar actitudes proactivas con respecto a su seguridad personal y la de sus familiares y romper el ciclo de violencia. Esto significa que la omisión, la complicidad y el tomarse la justicia por su mano sólo empeorarán la situación y son cosas que hay que evitar. Debemos sí, como ciudadanos, exigir a las autoridades públicas el cumplimiento de su deber constitucional, teniendo en cuenta que el Estado debe estar al servicio del pueblo, y no al contrario.
Queremos hacer un llamamiento a los diversos sectores de la sociedad civil, a las instituciones, a las organizaciones no gubernamentales, a los medios de comunicación y a todas las personas de bien, para aunar fuerzas en la reflexión y en el debate sobre las causas de la violencia, en la fiscalización de la actuación del estado, en la creación de mecanismos y estrategias que lleven a concienciar a la sociedad en su papel de defensa de la dignidad de la persona humana en Mozambique.
Que la muerte del padre Valentim y de tantas otras personas, padres y madres de familia, jóvenes y niños, víctimas de la violencia en nuestro país, nos impulsen en la búsqueda de soluciones nuevas a viejos problemas, para construir un país más justos y mejor, en el que reine la fraternidad y la verdadera paz”.

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