lunes, 21 de mayo de 2012

EVITAR EL DESALIENTO; POR AGUSTÍN DOMINGO MORATALLA.


Sección - Marinero en tierra

Evitar el desaliento         

Aunque la realidad no nos proporciona razones para el optimismo, es importante evitar el desaliento. Cuando se generaliza el desánimo porque la situación empeora y condenamos a los jóvenes al paro, es muy difícil que se produzca el crecimiento.  Cuando vemos cómo se pierden ahorros, las pequeñas empresas que se ven obligadas a cerrar por absurdas presiones fiscales, financieras y sindicales; y sobre todo, cuando vemos la falta de ejemplaridad en la gestión, es muy difícil promover una cultura de la austeridad.

Hasta ahora, nos han hecho ver que las posibilidades del crecimiento estaban relacionadas con la austeridad.  Decían que la austeridad era condición necesaria para el crecimiento; que sin recortes, planes de ajuste y cierres era imposible que fluyera el crédito, se incrementaran los contratos y se abrieran empresas. Es una verdad a medias porque los recortes se han hecho sin narrativa ni proyecto moral. La clave del crecimiento no está sólo en la austeridad entendida como sobriedad moral, sino en la confianza de los ciudadanos en sí mismos, en sus semejantes y en sus instituciones. Para mantener esta confiaza que nutre el aliento, hay tres factores que los poderes públicos deberían gestionar mejor.

a.- No penalizar el ahorro. Aunque algunos piensan que no es el ahorro sino el consumo lo que genera el crecimiento, el aliento de familias, autónomos y empresas familiares depende de la cultura del ahorro. Si mantener al gobernador del Banco de España y la negligente CNMV es mal signo para la cultura del ahorro, también lo es penalizar la declaración conjunta de la renta o ignorar la familia como unidad fiscal.

b.- No penalizar el trabajo. Hay campos profesionales en los que, llegado un punto, sólo se trabaja para pagar impuestos. Con ello no sólo se promueve la economía sumergida sino que se desalienta a profesionales y pequeños empresarios que no sólo gestionan mano de obra sino ingenio, creatividad  y ambición.

c.- No perder la memoria. Hay departamentos gubernamentales donde la fiebre de los ajustes no sólo ha generado malestar y desconcierto sino amnesia social. El desaliento de la comunidad educativa tiene tales dimensiones que algunos se preguntan si los responsables educativos del PP saben algo de sus materias, han dado clase, han visto una pizarra o han hecho los deberes con sus hijos. Otros, cuando llaman a Madrid, preguntan: ¿hay alguien del PP?


Agustín DOMINGO MORATALLA
Para el viernes 18 de Mayo de 2012, en LAS PROVINCIAS. GRUPO VOCENTO

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