Foto de familia y con la familia.
¡No lo sé, la verdad es que no sé como empezar este post!
Ha sido un día tan lleno de emociones que se me hace un verdadero mundo el plasmarlos aquí, en este blog.
Hoy, a las diez y media se iba a celebrar el Encuentro Anual de Profesores de Religión de la Diócesis de Cádiz-Ceuta y que este año estaba invitado como ponente principal mi querido y entrañable amigo, Alfredo Dagnino.
Os puedo decir que nos levantamos muy pronto porque no veíamos la hora de llegar a Chiclana y verlo, teníamos ansias de hablar y estar con él. Cuando llegamos estaban los profesores convocados llegando, las editoriales repartiendo su material didáctico y empezaba a ver y a saludar a muchos buenos amigos de San Fernando que trabajan en el campo de la Educación impartiendo la asignatura de Religión Católica.
Estuvimos dando una vuelta por las instalaciones, entramos en el plenario y cuando salimos estaba Alfredo Dagnino acompañado de Maite, su mujer, y de Manolo Bustos. Nos acercamos a él y nos fundimos en un largo, fuerte y profundo abrazo que condensó tantas cosas y compensó tanto tiempo transcurrido. Lo que es Dios, hacía un año y medio que no nos veíamos y parecía que fue ayer mismo cuando nos despedíamos de él.
Cuando estábamos hablando llegó nuestro Obispo, Monseñor D. Rafael Zornoza, que estuvo, como siempre, cariñoso, atento y entregado, al mismo tiempo lo hizo la Delegada Espíscopal de Educación, Isabel López, y nuestro querido amigo y "alma mater", Valero Crespo que nos indicaba que teníamos que acceder al salón porque el Encuentro debía comenzar. Valero como buen organizador lo tenía todo controlado.
Tras rezar, D. Rafael Zornoza se dirigió al Plenario y nos pidió a todos, a los profesores y a los que estábamos escuchando atentamente sus palabras que la Iglesia nos demanda vivir una vocación martirial, vivir esta con un verdadero y auténtico testimonio.
Posteriormente hizo uso de la palabra Alfredo Dagnino para impartir la ponencia: "La concepción cristiana en la educación: Un compromiso al servicio de la Sociedad y de la Iglesia".
Cuando empezó a hablar y durante la hora que estuvo realizando su disertación se paró el tiempo. ¡Hacía tanto que anhelaba sus palabras tan certeras! ¡Echaba tanto de menos no verlo ni oírlo! Hace un año y medio que no tenía la oportunidad de escuchar una conferencia en directo suya. Antes lo hacía más a menudo; que si en Madrid, en Santander, en Cádiz, Jerez, Sevilla..., creo que llegué a acostumbrarme a lo bueno y no lo apreciaba tanto, pero ahora, con el tamiz que da el tiempo, valoro en su verdadera dimensión la altura intelectual y académica de Alfredo Dagnino Guerra.
El tiempo que pasé con él, a solas, en el tiempo del desayuno se me quedará grabado en la memoria y en el corazón por siempre. Después volvimos a reanudar la sesión y el encuentro se prolongó hasta más del último minuto con un debate-coloquio muy interesante con los asistentes.
Al finalizar me despedí de grandes amigos, queridos amigos, como son José Manuel Camacho Somoza y su inseparable mujer; Paqui, Domingo García Cornejo entre otros que estaban reunidos en este Encuentro.
Las horas que pudimos disfrutarlo en el almuerzo junto a las personalidades que nos acompañaron quedará para siempre con nosotros.
Gracias Alfredo, por ser como eres. Por tu gran humanidad y calidad humana que llega a eclipsar la altura intelectual, académica y profesional que te antecede.
Gracias Maite, por ser la gran mujer que está al lado de un gran hombre. Sin ti, seguro que Alfredo no sería el hombre que hoy es. Gracias, también, por tu lealtad y por ser un fiel seguidora de este blog.
Gracias D. Rafael, gracias por su cariño, su interés, sus consoladoras palabras, su aliento y apoyo constante. Gracias por ser un buen Pastor y por ser mi Obispo.
Gracias a Isabel López, por sus atenciones, su cariño y su cercanía.
Gracias a Valero Crespo, porque sin él seguro que este reencuentro, en Chiclana, hubiera sido más difícil, gracias por su buen carácter que anima y estrecha lazos hasta llegar al mismo corazón. Gracias a Inma, su fie mujer, por ser como es.
Y también gracias a Manolo Bustos porque estar con él es apreciar lo que significa la verdadera amistad.
Mis queridos Alfredo y Maite, no os podéis ni imaginar la alegría que tenemos de haberos visto y sentido junto a nosotros, aunque ese sentimiento siempre lo tenemos, siempre lo percibimos aunque estemos a centenares de kilómetros de distancia. ¡Os queremos como parte de nuestra familia que es lo que sois! Espero que más pronto que tarde nos volvamos a encontrar para seguir hablando y compartiendo nuestras vidas.¡Tenemos tantas cosas que nos unen!
A esta hora, las nueve y media de la noche, estamos exhaustos porque hemos gozado en plenitud de la verdadera hermandad que nos hace ser Testigos de la Verdad en un día pletórico de encuentros, emociones y sentimientos.
Dios os bendiga y proteja siempre a vosotros, a vuestro hijo, a vuestra familia y amigos. Recibid un fuerte abrazo desde el corazón de,
Jesús y Hetepheres
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