¿Os habéis imaginado alguna vez lo que sería huir de casa?
El deseo de escapar es algo con lo que pueden identificarse muchos. A veces la presión del trabajo y de la familia se vuelven tan abrumadores que sentimos como si nuestros espíritus estuviesen siendo machacados. Entonces es el momento de hacer un retiro.
Un retiro es un tiempo arrebatado a la rutina ordinaria para reflexionar, orar y contemplar. Incluso si no tenemos tiempo para un retiro extenso, todo tenemos tiempo para un minirretiro
Procura un bloque de tiempo; bastará con un par de horas. Hallad un lugar tranquilo donde podáis estar solos. Llevad con vosotros algunos objetos capaces de alimentar el alma, como una vela, una flor o un libro favorito. Cerrad la puerta y dejad al otro lado las preocupaciones del día. No es éste un tiempo para "hacer". Es un tiempo para "ser". Agradeced a Dios las bendiciones de vuestra vida y luego descansad en silencio.
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