
- 2011, UNA BUENA COSECHA
- 14 ENE 2012
- Rosa Cuervas-Mons.- Cintas que arrancan una lágrima al espectador y que le obligan a preguntarse, durante días, por eso tan olvidado llamado conciencia. Películas, en fin, que invitan a mirar hacia arriba y no solo para decir: “Querido Dios”.
Un repaso por el mejor cine espiritual del año
- Lo ha asegurado en su blog Cine espiritual para todos el sacerdote y director del departamento de Cine del Arzobispado de Barcelona, Peio Sánchez: “Estamos ante la mejor cosecha de cine espiritual de los últimos años”. El fenómeno consolidado en el recién acabado 2011 bien pudo comenzar, al menos en España, con la llegada a la gran pantalla de Bella, una producción provida que -algo casi olvidado en las salas de cine patrio- hablaba sin tapujos de valores. Su protagonista,Eduardo Verástegui, regalaba a la prensa titulares sobre conversión y fe.Después llegaron La última cima, Alexia, The way, Vivir para siempre... y respondieron con dignidad en un mercado que, al menos en apariencia, no estaba hecho para ellas. Se abrió el camino y las salas de cine apostaron en 2011 por cintas que han obligado a la crítica a desempolvar palabras como religión y redención.Primeros cinco minutos de 'La última cima'Hay muchas, pero Peio Sánchez selecciona una decena de esas historias que no deben dejar de verse si se está interesado en dar un pequeño -o larguísimo- paseo por el mundo interior.Un paseo como el que propone el director Terrence Malick en El árbol de la vida, cinta que aprovecha la historia de Jack (primero el niño Hunter McCracken y luego Sean Penn) para abordar temas tan hondos como el sufrimiento inocente, el origen de la bondad o la posibilidad de la conversión como giro hacia la esperanza.De ella ha dicho el New York Times que “reflexiona sobre las preguntas más duras y persistentes, de esa clase que dejan a los adultos sin respuestas cuando los niños preguntan por ellas”.Y para preguntas, las que puede hacerse todo aquel que conozca, gracias a De dioses y de hombres, la historia de los monjes trapenses de Tibhirine, secuestrados y asesinados en 1996 por un grupo de islamistas radicales en medio de una Argelia convulsa.Palabra de agnóstico¿Por qué no se fueron cuando podían salvar su vida? El director de la cinta, Xavier Beauvois, muestra la motivación profunda de los monjes plasmada en el testamento de Christian de Chergé, pero se adivina también en aquel diálogo: “Somos como los pajarillos que están sobre la rama. No sabemos si nos iremos o no”, explica el monje. “Nosotros somos los pajarillos. Ustedes son la rama”, responden los fieles.Entrega, reconciliación, perdón y paz se entrelazan en esta película que conmueve al espectador, más allá de la fe -o ausencia de fe- que profese. “Sales conmovido con la historia de estos religiosos. Palabra de agnóstico”, escribiría de ella el crítico Carlos Boyero en El País.2011 ha traído también historias de esas que reconcilian con el género humano; que hacen, al menos al principio, que el espectador sea un poco mejor después del the end. Una de esas es Cartas a Jacob, que narra la salida de la cárcel de una asesina llamada Leila que ha sido indultada de su condena a cadena perpetua. Su primer destino será el de ayudante del anciano sacerdote Jacob, ciego, que no puede responder solo a las muchísimas cartas que recibe solicitando consejo y ayuda.Lo que para Leila es una tarea inútil es para Jacob, y así se demuestra cuando deja de recibir cartas, el sentido de su vida. Una historia, en fin, que descubre el camino del sacrificio de amor y la reconciliación que limpia el alma hacia la esperanza. Un filme que, en palabras del diario ABC, “logra que nos zumbe la conciencia”.Querido DiosComo zumbó, después de una experiencia personal de fe, la conciencia del dramaturgo francésÉric-Emmanuel Smith, director de El señor Ibrahim y las flores del Corán, Odette: una comedia sobre la felicidad y, ya en 2011, Cartas a Dios.Una historia que asume y propone la interesante tarea de entretener afrontando la vida y no huyendo de ella. Es decir, sin mirar para otro lado cuando llegan cuestiones tan desagradables como la muerte.Porque Cartas a Dios aborda la enfermedad infantil, el cáncer de Óscar, un niño de 10 años sin posibilidad de curación al que nadie se atreve a decir la verdad.Un encuentro con Rose, repartidora de pizzas, cambiará su vida al proponerle ella vivir cada día como si fueran 10 años -“¿dentro de once días tendré 120 años? ¡Qué vida tan larga!”-. Unas cartas dirigidas a Dios servirán a Óscar de vía de escape para dejar fluir sus emociones, sus miedos, sus alegrías... y cambiarán para siempre la forma de mirar, y de vivir, de Rose. “Querido Dios, gracias por dejarme conocer a Óscar. Me ha llenado de amor para todos los años que me queden”.Difícil de entender y de ver es la película que ocupa la quinta posición en el top ten de Peio Sánchez.Thérèse, de Alain Cavalier, llega con veinticinco años de retraso a la gran pantalla española para mostrar la vida y el alma de Santa Teresita de Lisieux, su obligada maduración, su forma serena de encarar la muerte y su caminito del amor sencillo que lleva a la santidad. Una historia que, según la revista Fotogramas, consigue emocionar y conmover en lo más hondo y que, a juicio de La Vanguardia, es un soberbio, riguroso y emocionante viaje intimista.Gente sin raícesY de viaje también, pero esta vez en busca de su padre, aparece el protagonista de El niño de la bicicleta, de los hermanos Dardenne. Cyril, de 11 años, escapa a dos ruedas del hospicio en el que lo había dejado su padre asegurando que volvería. La búsqueda de una figura paterna que, por inmadura e irresponsable, ha renunciado a su propio hijo, pone de manifiesto las carencias de una sociedad que debe recuperar conceptos tan importantes como maternidad, paternidad y filiación.La crítica coincide en que la cinta que firman Jean-Pierre y Luc está limpia de paternalismo y sermoneo ideológico; no hay en ella juicios morales ni pedagogías innecesarias, aseguran los expertos. Y, sin embargo, la historia convence con unos personajes marginales que, en medio de las dificultades, se abren camino hacia una difícil, pero verdadera bondad.Misterios de Lisboa, de Raúl Ruiz; Le Havre, de Aki Kaurismäki; En un mundo mejor, de Sussane Bier; y El fin es mi principio, de Jo Baier, completan la selección de lujo que propone Sánchez. Son, estas últimas, historias de solidaridad con los más desprotegidos, relatos que recuerdan cuánto puede esclavizar el mal, vidas que demuestran que el mundo solo puede cambiar si cambia cada ser humano y, sobre todo, biografías que rescatan, por encima de lo malo, la fuerza de la bondad.Abrazos cálidos -según Hollywood Reporter- para gente sin raíces; cuentos de hadas elegantes sobre lo que el mundo debería ser -opina el New York Times- o refugios cinematográficos que permiten mirar hacia dentro para cambiar, o al menos intentarlo, lo de fuera.Más que un partido de fútbolEl director de La última cima (fenómeno religioso-cinematográfico de 2010) y de la serie sobre conversos Te puede pasar a ti, Juan Manuel Cotelo, analiza con ALBA el resurgimiento del cine con valores.-¿Por qué triunfa?-Hay una demanda universal de aquella persona, libro, película o música que responda a las preguntas esenciales de la vida de cualquiera: quién soy yo para Dios, quién es Dios para mí. Todos buscamos la respuesta, pero pocas producciones nos la ofrecen de forma clara.
-¿Y por qué ahora?-Esa demanda universal ha encontrado oferta de calidad durante veinte siglos en la literatura, en la música, en el arte... Pero durante las últimas décadas productores y distribuidores han hecho como si no existiera. Igual que los países que vetan la religión acaban siendo los países con mayor religiosidad, ahora las producciones religiosas tienen éxito.
-El público pide películas como La última cima...-Se ha estrenado ya en 17 países, con éxito idéntico en todos los lugares. La demanda es universal y masiva y cuando los productores, distribuidores y televisiones se den cuenta de ello, veremos una explosión de cine religioso respetuoso con la verdad sobre la fe.
-Pero de calidad.-No solo un producto formalmente correcto, que hable sobre Dios o la religión. Si una película religiosa no lleva al espectador a Dios..., no le lleva a ningún lugar al que no pueda acceder con un buen partido de fútbol. Lo que busca el espectador es a Dios.
PróximamenteCristiada: la cinta de Dean Wright, que llegará a las pantallas a mediados de 2012, narra la lucha que los cristeros iniciaron en 1926 cuando el Gobierno mexicano quiso secularizar el país. “Cuando el poder prohíbe la fe..., los hombres de fe se convierten en proscritos”. Andy García, Eduardo Verástegui y Eva Longoria encabezan un reparto de lujo.Popieluszko, la libertad está entre nosotros: dirigida por Rafal Wieczynski, narra la historia del sacerdote Jerzy Popieluszko, héroe del movimiento Solidaridad, que fue brutalmente asesinado por los servicios de seguridad comunistas en octubre de 1984. Fue beatificado en junio de 2011 como ejemplo de la defensa de derechos y de la dignidad humana en la Polonia comunista. Distribuida en España por European Dreams Factory, llega a las salas de cines el 27 de enero.El gran milagro: narra la historia de tres personajes: una mujer viuda con un hijo, un conductor de autobuses y una anciana que ven la influencia y acciones de sus respectivos ángeles custodios a lo largo de un mismo día. Dirigida por Patricia García Peña y distribuida también por European Dreams Factory, llega al cine el 27 de abril.
sábado, 14 de enero de 2012
UN REPASO POR EL MEJOR CINE ESPIRITUAL DEL AÑO.
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