
- MÍSTICA DE LA CARNE
- Enrique García-Máiquez.- Se cruzan en las librerías dos obras con mucho en común y que son, además, todo un síntoma, por ser antídoto de una enfermedad.

21 ENE 2012
- La coincidencia no estriba solo en el tema, una defensa de una sexualidad contra la frivolidad y la intrascendencia imperantes, sino en el tono de ambas obras, nada mojigatas, dispuestas a escandalizar a los más libertinos, muy partidarias del sexo al máximo y de los sentimientos fuertes. Postulan que devolver el sexo a su sitio (a su sacralidad) es la mejor manera de valorarlo, por supuesto, pero también de disfrutarlo. Recoge Wendy Shalit que “todos los años aparece un nuevo estudio que muestra cómo las mujeres casadas tienen más orgasmos que las solteras. Una encuesta realizada por la Universidad de Chicago demostró que el mayor grado de satisfacción sexual se producía en los matrimonios fieles”. Hadjhadj nos recuerda que en el sexo (el Génesis dice que Yahvé creó a Adán y Eva a su imagen y semejanza, macho y hembra los creó) se refleja nada menos que el misterio de la Santísima Trinidad.Las semejanzas no impiden un distinto enfoque, de acuerdo con la formación y la procedencia de cada ensayista. La americana y periodista Shalit defiende el pudor utilitarista, con una argumentación pegada a sus experiencias personales y a las de otros, contando entre sus fuentes primordialmente las revistas femeninas. Cuando hace una incursión en las razones religiosas del pudor es cuando menos cómoda se encuentra. El francés y teólogo Hadjadj, en cambio, se mueve como pez en el agua entre los argumentos filosóficos y las iluminaciones místicas.Una mezcla explosivaEsas diferencias hacen que estemos ante obras complementarias. Shalit propone el pudor y el sexo en el matrimonio como una defensa de la verdadera feminidad y como una puerta a la felicidad de las mujeres. Hadjadj lo hace con argumentos teológicos y como un camino a la santidad. Recuerda que Rozanov decía que “todo pensamiento referente al sexo despertaba en el semita el pensamiento de Dios”.No es casual que ambos tengan origen judío: hay una defensa de la carne y del hombre de la que el cristianismo es heredero y beneficiario. Shalit cita, en su defensa del pudor, sensu contrario, a Mary Wollstonecraft, que lo consideraba inmoral. En su libro Vindication lo veía como una filosofía “lasciva” que inducía un “refinado comportamiento licencioso”, que “inflamaba la imaginación” de los niños y “prolongaba el ardor” de los adultos. ¡Pues por eso mismo!, viene a decir Shalit; y lo mismo mantiene Hadjadj de la teología católica de los cuerpos. La mezcla de ambos libros es a la vez purísima y explosiva.
sábado, 21 de enero de 2012
TEOLOGÍA DEL CUERPO: SEXO DURO... Y PURO.
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